31 may 2009

¿Es un "hecho" la EVOLUCIÓN?




Supongamos que alguien nos pregunta: ¿la Evolución es un hecho?


Antes de contestar, podríamos preguntar: ¿Y que es la evolución?

Cambiemos la palabra “evolución” por “gravedad”

¿Qué es la gravedad?

Newton la definiría por lo mensurable, por lo cuantitativo, en tanto lo observable de la atracción de los cuerpos.


Aristóteles diría que esta describiendo el “como” se produce aquello que observa, pero que no contesta la pregunta: ¿Qué es la gravedad?
El inglés le hablaría al griego, sobre los límites de la ciencia contemporánea en cuanto se preocupa de la sucesión de fenómenos, dejando al margen las causas:
“A mi me interesa hacer notar ciertas semejanzas, describir fenómenos”,
…y Aristóteles entonces diría:


“Dejemos a la ciencia, en el plano fenomenal, que por definición es el suyo propio, plena libertad de hipótesis y de investigación en el ámbito de la percepción sensible, de la comprobación del hecho, y abstengámonos de adjudicarles valor ontológico”.


Es decir, cuando hablamos de Evolución, parecería que la simbolizamos mediante unas fórmulas métricas-decimales (mensurables-cuantitativas), la aprisionamos –en la rebeldía de sus incongruencias en las diversas formulaciones que hagamos de ella- ante el saber científico, para –en última instancia- volver a la advertencia de Newton: "yo no me propongo saber que es la gravedad sino entender como funciona".

Aristóteles: Estas bárbaros y su ciencia solo pueden dar una descripción del como, pero no el conocimiento de las causas primeras o del porqué de la Evolución.


¿Es un hecho la evolución, o solo es el nombre que le adjudicamos a una realidad inaccesible que encierra el misterio de todo ser viviente?

Dar como hecho algo sobre lo cual no sabemos “que es”, quizás sea algo apresurado.



“Mientras haya misterio habrá salud”



G. K.

29 may 2009

Diario de un estudiante de Filosofía. Episodio XXIII. "Prácticas".




-Él (suficiente, en tono de sentencia...¡A cuántos habrás embromado!!!): “Para realizar las “Prácticas” es menester tener el 75% de las materias aprobadas, lo cual es condición sine qua non para que uds. puedan disfrutar de la dicha de cursar aquí. Si alguno de uds. no alcanza esta distinción, es decir X número de materias aprobadas (de un número impar), puede retirarse a tomar un café y volver el año que viene”

---Chester (preocupado: no llego –no tengo “dinero porcentual”): “X” (25) no es el 75 % de materias aprobadas; yo tengo “Y” de materias aprobadas, lo cual representa el 75%. Es decir, de un total de 33, tengo 24,75.

-“Ud. sabe Chester que en estos casos, siempre se redondea en perjuicio del alumno”.

---- Aunque fuera 24,99, sería "Y" el 75%, puesto que una materia la tengo aprobada o no la tengo. No existe tener un 99% de una materia aprobada, a no ser que seamos hegelianos, te pediría que clarifiques la ontología sobre la cual entender el postulado. Al menos yo, lo entiendo desde el principio de no contradicción.



Tuve que ir a Secretaría, hablar con la “Jefa” de Dpto…….y a pesar de él, estoy cursando las “prácticas”, y a fin de año están todos invitados a la celebración de un nuevo título y la consiguiente vuelta olímpica.

Continuará…

G. K.

24 may 2009

La contemplación en Plotino




Recuerdo la risa de los epicúreos – estoicos en el Areópago ante San Pablo, cuando les hablo sobre la Resurrección.
Plotino lo hubiese entendido, quizás entre los paganos, sea el que llego más alto.

En el ascenso gradual del alma, en el elevarse hacia la inteligencia (paso de la diánoia al plano de la noésis), llega un momento que la vía estrictamente racional necesita un Salto, para pasar de la inteligencia al Uno; una experiencia, digámoslo así: mística –éxtasis interior que supera a la razón.


“Los que ignoran este estado, imaginen, por los amores de acá abajo, que será encontrar el objeto más amado, y sepan que los amores de aquí son mortales, caducos, engañan y perecen, y que no son en realidad amores, ni constituyen nuestro bien y ni son los que buscamos.

Allá esta nuestro verdadero amor y podemos unirnos a él participando de él y poseyéndolo, si no salimos a merodear por los placeres de la carne… Si alguien lo ha experimentado comprenderá lo que digo: el alma vive otra vida cuando se acera a él, está junto a él y de él participa de tal modo que sabe que tiene presente al verdadero dueño de la vida.

Entonces es posible verlo y verse a sí mismo, si es que realmente se le puede ver, iluminado, lleno de luz inteligible, o mejor, como si él mismo fuera una luz pura imponderable, leve; como si estuviera convertido en Dios o más bien como si fuese Dios, suspendido hasta que volviendo otra vez a sentir el propio peso se siente como marchito”


“Habiendo sido, pues, el vidente y lo que veía no dos cosas sino una (no como quien ve sino como quien se une), si éste quiere recordar aquella unión conserva de ella imágenes en sí mismo. Ahora bien, entonces era uno y no tenía en sí mismo ninguna disimilitud consigo mismo ni con respecto a las demás cosas…

Como arrancado y arrebatado de entusiasmo se encontraba en una tranquilidad y no separándose de la esencia de él, sino volviéndose hacia sí mismo permanencia completamente inmóvil, o mejor, era la inmovilidad misma. Ya no le retenían las cosas de ella, porque miraba por encima de la misma belleza; había dejado ya atrás el coro de las virtudes, como quien penetra en lo más sagrado del templo dejando atrás las estatuas.

Y sin embargo esas estatuas serán lo primero que verá al salir del santuario, después de la visión y de la unión que se ha efectuado, no con una estatua, sino con el mismo Dios: son, pues, una visión de segundo orden, porque no son lo mismo que la visión, que es otra manera de ver, como la que tenía en el santuario: éxtasis, simplificación, abandono de sí, deseo de un contacto, quietud, noción de una compenetración”.

G. K.


Recomiendo:
PLOTINO. El alma, la Belleza y la contemplación. Obras de Quiles I. E. Ed. Depalma. Bs. As.
PLOTINO. Textos fundamentales. Intr. y traducción de M. I. Sant Cruz. Eudeba.

21 may 2009

Historiadores Hormigas





Se acerca el bicentenario.
Es curioso leer los diversos ejes sobre los que se analiza nuestra Historia.
Digamos….

Uno puede analizar el cruce de los Andes realizado por San Martín desde la peculiar perspectiva de:
a. San Martín tenía ganas de hacer turismo aventura en las altas cumbres.
b. Quería ir a Santiago a cobrar un premio de lotería.
c. Tenía ganas de alejarse del salvaje Rivadavia, porque el olor de esa pestilencia llegaba hasta la cordillera.
d. Deseaba ir a visitar a una de sus amantes en Valparaíso.

Las librerías de cadena atestadas de Hormigas, han vaciado sus almacenes de libros firmados por Mercenarios de la Historia que postulan semejantes ejes de análisis, y a los cuales habría que exiliar, porque estos extranjeros no pertenecen a la Ciudad que soñaron nuestros héroes.

Ej.: Pigna (¿San Martín tenía un calzoncillo verde con lunares anaranjados?, Pacho O’ Donell (¿Belgrano era invertido-bastardo?, ¿Tuvo un amor en Paraguay?)

Aquello que otorga la distinción al gran historiador, es su capacidad para acercarse a la “verdadera historia”, al hecho objetivo.
Desde el momento en que San Martín emprendió su gesta, el hecho objetivo es que el poder político-militar español en Sud-América termino.
Luego, si la ropa interior de él era verde, será cuestión que quedará para los historietistas.

La verdadera historia es objetiva, y el gran historiador es aquél que se acerca al hecho objetivo (cuestión reservada a pocos).

No es posible la objetividad en la ciencia de la Historia (¡en ninguna ciencia!), pero eso no quiere decir que no haya historia objetiva.

G. K.

17 may 2009

El Apóstol del sentido común.




Es curioso este blog, muy de vez en cuando se escribe aquí sobre Chesterton, a pesar de los reiterados reclamos.

Sin embargo, los homenajes se realizan más a menudo de lo que uds. sospecharían.


Lugar: Ciudad de Buenos Aires. Aula del JVG (Octavo piso).

Escena: La clase de “Filosofía” ha finalizado, nos encontramos en la vigilia-ceremonia post-clase, prestos a tomar un capuchino o retirarnos a algún lugar secreto donde, cual Fedro, elevar aquella plegaria socrática que nos inmunice de las bacterias ideológicas, “concédeme ser bello en mi interior”.


Irrumpe en el aula la Profe de aquella cátedra que aún no me ha perdonado el hecho de que haya tratado de demostrar que ella era en realidad socióloga en vez de Filosofa (hasta suena extraño el término femenino aplicado a lo segundo, en contraposición a la perfecta adecuación al primero).


Profesora Derridiana (indignada): ¡Chester! ¿Sabe qué? En persona, me cae bien, pero sus intervenciones virtuales, sus comentarios, sus escritos,…. ¡me irritan!

Chester (pensando: si no fuera socióloga en una de esas la invito a almorzar): Lo mismo le sucedía a la gente en tiempos de Sócrates.


Prof. Foucaultiana: ¿Acaso ahora se cree Sócrates?


Chester (risueño). “Tengo al mundo en lo que es, un gran escenario donde todos tenemos un papel”, y el mío, mi estimada, no es el de una persona irritada. Dicen que la ironía socrática llevaba a algunos hacia la humildad, y a otros los volvía soberbios e irritados, como esos muchachos de la Caverna que se irritaron ante aquel que canto un poema verdadero puesto que su piel había sido dorada por el calor del Sol, y ellos solo estaban habituados a una poética epidérmica, accesoria, superficial, sin brillo ni luz.


Prof. Lyotordiana (algo ofuscada): ¿Me esta diciendo soberbia? Ud. lo único que sabe hacer es descalificar, ¡acusar con el dedo a todas las cátedras del Instituto!



G. K.: No a todas, solo a las cátedras joaquinvergonzalistas, no sé porque se siente aludida.

Dicen que a Sócrates, el dainmon lo admonizaba de forma permanente sobre cual era el lugar que debía ocupar; el “aguijón en la carne” diría el Apóstol….En este caso, estimada, mis palabras solo siguen aquel sentido común del que hablaba Chesterton.


Continuará…

G. K.

15 may 2009

Entre los muros / La clase.




“Entre los muros”. En la sala de profesores, todos esgrimen su especialidad a modo de presentación: Historia – Literatura – Geografía – Matemáticas- Educación cívica-ciudadana, etc.

Lo curioso es que no hay nadie que diga: Yo soy Profesor de Filosofía.

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Fui a presentarme en el colegio donde hace unos años, había hecho las prácticas de Historia, para hacer allí mismo, las de Filosofía.


Rectora: Ud. sabe que siempre es bienvenido Chester, aunque hay un pequeño detalle a tener en cuenta.

-¿Cuál? –dije con ingenuidad de distraído (puesto que se supone que yo debería saber la respuesta antes de enunciar tan cándida pregunta)

Rectora (con la culpable expresión de quién sabe que el “paro” de mañana es por el reclamo de un proletario de la enseñanza, y no el de quien ha asumido el peso de una responsabilidad):

“Aquí no hay filosofía”.

El colegio era un “comercial”.

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Recuerdo el final de la peli, el Prof. Marin les pregunta a todos que “era” lo que habían aprendido durante el año de cursada. Las respuestas de cajón zozobraron ante la de alumna (Esmeralda) que respondió:

-“Nada”


Prof. Marin: ¿Cómo nada? ¿Acaso no leíste la bibliografía que te asigne?


Esmeralda: No.


Prof. Marin (indignado): ¿Por qué?


Esmeralda: Porque toda la bibliografía que nos diste es basura.


Prof. Marin (sorprendido en primera instancia, aunque recompuesto y dispuesto a un letal contrataque irónico que logre burlarse de la alumna y someterla al escarnio de sus compañeros):

-¿Y vos que leíste? (esperando la respuesta de un “Coello”, “Harry Potter”, “Pigna” o “Feinman”)


Esmeralda (en tono insolente, desafiante): “La República”.


Prof. Marin (extrañado como anticuerpo ante bacteria que ha sorteado las barricadas de antibióticos y ha logrado ingresar en el organismo): ¿Platón?


Tanto en la película, como en Bs. As., se da la misma cuestión: sin filosofía nuestros jóvenes se vuelven Orcos. Y los docentes, proletarios de la educación, se han especializado en la profesionalización del reclamo material (aumento de sueldo), y ni siquiera plantean como un tema de discusión los contenidos curriculares, puesto que han renunciado a su responsabilidad.

G. K.

10 may 2009

Yo llevaré el anillo.



Así dice el mito,


“A veces siento que un gran temor me invade, como si estuviese esperando una sentencia que ya se había previsto hacía tiempo, pero que no deseo oír.Un irresistible deseo de descansar, quedarme a vivir en Rivendel junto a mi gatito Agatón y vuestra compañía, me colma el corazón.

Allí, en medio de la noche donde acechan los orcos, hablé haciendo un esfuerzo (y oí sorprendido mis propias palabras, como si algún otro estuviera sirviéndose de mi voz).

-YO LLEVARÉ EL ANILLO, dije --...aunque no sé como.

Yo llevaré el anillo, y con Uds., seremos la Comunidad del Anillo”. (ESA –versión libre).




Octavio busco a través del mito la fusión helenístico-romana, que a diferencia de sus predecesores en ese fin (Polibio y el “círculo de los escipiones”), obtuvo el aporte del talento literario de Virgilio, que trascendió ese propósito en “La Eneida”, ……..a la distancia de siglos podemos contemplar que la jugada funciono, el sueño de Julio César se hizo realidad: el Imperio Romano.

A lo largo de la Historia, los cristianos siempre (de una u otra manera) hemos tenido, ante situaciones trágicas, la impresión de que “Esto se acaba”.

Sabemos el final, pero no sabemos cuando, por ello, ante el derrumbamiento del Imperio romano cristiano, el ataque de vikingos, eslavos, mongoles; un Islam imparable, la Rev. Francesa, los nazis, comunistas, etc.; ……..lo importante es la resolución de la lucha interior, la decisión de “Yo llevaré el anillo”.

“La Eneida” le dio al romano la idea política-religiosa de un Imperio por el que valía la pena luchar (a pesar de sus falencias); quizás “El señor de los anillos” sea el mito fundacional de un renacer de aquella civilización que tenía de Patriarca, a un Mago Blanco.

Y aunque no sabemos, después de todo, no obstante el mundo se arrastre hoy desencantado, no existe el hombre a-mítico.


G. K.

3 may 2009

La Orden de la Minoría silenciosa




En los mal llamados “círculos tradicionalistas”, el estudio de pensadores contemporáneos es dejado de lado por no adecuarse a la filosofía de Santo Tomás.
Decía J. P. II en su Fides et ratio: «La Iglesia no propone una filosofía propia, ni canoniza una filosofía particular» (n. 49).

Lo que espantaría al mismo santo, es que algunos sostienen que para ser católico hay que ser tomista; lo cual me recuerda aquellos dichos de Pieper “Tomás sí, tomistas no”.

Hay pensadores, que previo exorcismo, pueden hacerle un gran aporte al pensamiento cristiano (ej.: Feyerabend)…..¿Acaso no hizo “eso” la Iglesia con los bárbaros en su asimilación?
Los toscos, paganos, pero valientes bárbaros serían el embrión que se convertiría en el brazo armado de la Cristiandad, “el paradigma del guerrero Occidental”.

Es, sin embargo, una tarea peligrosa (“asomarse al abismo no es para todos”), la filosofía contemporánea se ha complejizado de tal manera, que solo son algunos especialistas los que pueden distinguir porque no es asimilable (por ej.) Heidegger.
A ese nivel, las gentes “de a pie”, no poseen los recursos teóricos para distinguir, y son vulnerables a los criterios de autoridad de algún que otro Obispo o Cardenal obnubilado con tal o cual pensador reverenciado por Multitud (Marx – Hegel : Teología de la liberación).

Es comprensible, es brioso Bucéfalo, tanto que asusta, ….. aunque la Orden adecuada podría hacernos comprender que solo “es un truco de Apolo”.

Supongamos por un momento, que el Papa, ante esta cuestión, funda una Orden con el propósito de especializarse en el pensamiento contemporáneo, y que esa Orden --yo la llamaría: “La minoría silenciosa”--, comienza a publicar en un nivel que desafié al establishment académico, que impropiamente ha hecho suyos pensadores que no merecen ese ignoto destino.

¿Acaso no fue eso lo que se propuso Santo Tomás? Liberar a Aristóteles de sus cadenas orientalizantes, liberar a un gigante que parecía haber nacido en Bagdad.

A lo largo de la Historia de la Iglesia, en el momento preciso, surgieron las órdenes religoso-militares, mendicantes, los jesuitas y tantas otras; quizás haya llegado la hora de la Orden de la Minoría silenciosa.

G. K.

26 abr 2009

Diario de un estudiante de Filosofía. Episodio XX. Hernán Cortés y Aristóteles.



Anecdotario.

Palabras clave del discurso:

"tolerancia", "integración", "pluralidad".


Tema: Indigenismo.


Contexto: Cátedra de Filosofía de la Historia políticamente correcta.


Mensaje-objetivo:

Reinvindicar a las “culturas oprimidas” por los malvados hispanos, que luchan por su merecida y justa “revancha”.


La minoría silenciosa:

Aristóteles decía que había civilizaciones que eran superiores a otras, en el sentido metafísico.

Es decir, donde prevalecía el espíritu por sobre la materia; en este caso la moderación y virtud griegas, frente al hedonismo persa.

Hay una jerarquía.

No es lo mismo resolver un conflicto con el Código del Derecho romano, que con un garrotazo por la cabeza.


Hubo hombres que adoraron a escarabajos, serpientes, a la Luna, la lluvia, o al Sol.
Hubo hombres que ante el politeísmo de sus antepasados, desarrollaron un monoteísmo especulativo, y llegaron a la Idea o a la Ousía.
Hubo hombres que se enfrentaron a la paradoja, y de allí se hicieron humildes y sabios, o soberbios y ciegos.

Hernán Cortés en medio de Tenochtitlan, rodeado de cientos de miles de guerreros águila, jaguares, tortugas ninja ¡Y solo Dios sabe de quien más!, que aúllaban al ritmo de los tambores que suenan y retumban en la ciudad ¡día y noche!, e invocan y prometen a sus demoníacos dioses, el arrancar los corazones cristianos con sus propias manos, …no proclama:


"Bravos castellanos, aragoneses; Jorge, Santiago, Carlos, Pedro,....los sacrificamos a los dioses de cara de Serpiente aztecas que exigen sangre humana; … pero no se preocupen, porque después nos confesamos, celebramos misa, y rogamos al Creador por vuestras almas".

El epicentro de la civilización azteca es el sacrificio humano, el epicentro de la civilización cristiana es el amor al prójimo. Son civilizaciones incompatibles ¿Como alguien puede hablar de “integración”?

Cortés ni siquiera lo duda, toda su vida, sus correrías de Don Juan, sus combates en Duelo contra adversarios que no eran sus reales enemigos, el incendio de sus propias naves, el desafío al Gobernador, …su bautismo, ¡todos los hechos de su vida! lo han llevado al momento, a la encrucijada donde no se plantea los “acuerdos comerciales” de un Shylock veneciano, sino que su corazón de hidalgo español se pregunta:

“¿Por qué Dios mío permites que se adore al Demonio en estas Tierras?”.



“La barrera de los Alpes estaba derribada, y las puertas del Infierno se habían abierto. La guerra de los dioses y los demonios había terminado. Los dioses estaban muertos y Roma, con sus águilas prisioneras y sus legiones rotas, Roma lo había perdido todo, menos el honor y el coraje helado de su desesperación…Delenda est Cartago”.

”Y Cartago cayó como un relámpago, como sólo antes que ella había caído Satán.

La Villa Nueva no es más que un nombre sobre la arena, y ni siquiera queda un pedrusco que señale el sitio de su antiguo esplendor. Pero siglos después de la última guerra que acabo por consumar su pérdida, unos obreros que excavaban en los cimientos sepultados, sacaron a la luz, con sus picos, las reliquias de su religión: un amasijo de esqueletos minúsculos” (Chesterton, El hombre Eterno – La guerra de los dioses y los demonios)

Aristóteles estaría con Hernán Cortés, y yo también. ¡Santiago y cierra España!

G. K.

19 abr 2009

El Abismo del Mal




¡Te odio Chester!!! ¡Odio tu historia! ¡Odio a Barrio Norte! ¡Odio a San Isidro! ¡OOODIO A PALERMO! (no me importa que viva en Lugano ni que juegue en Boca, el apellido lo delata ¡como oligarcaaa fachooo!)

¡Odio tu manera de referirte a Kristina! ¡Oligarca! ¡Odio tu manera ampulosa de escribir! De pensar, ¡los vamos a exterminar! ¡A todos los que no piensen como nosotros los vamos a Maaatar! ¡A todos los que hayan cambiado el auto en los últimos dos años! ¡A los que almuercen salmón en familia, en Semana Santa! ¡A los que entren en una Catedral, y no la utilizen de baño público como la Abuela del Pueblo, la Hebe! ¡A los que usen remeras Bensimon! (las carteras Gucci están permitidas) ¡OligarcAAAs!

¡Estoy lleno de Odio visceral!, ¡adiestro a mis temibles guardias rojos en un odio furioso para enfrentar a la venganza oligárquica!

¡Te odio porque te burlas del pedagogo (parodia del Maestro) de los oprimidos Paulo Freire! ¡Te Odio porque te burlas de los programas zurdos de estudios que imparte el Ministerio!

¡Odio a la puta Derecha! (aunque no sepa muy bien que es “eso”) –el odio no necesita definir-

¡Tengo el mismo Odio que el “Che”! el Odio es el motor movilizador de la acción!

¡La Acción Chester! La Acción por sobre la contemplación. ¡Odio al Logos! Porque como lo decía "sutilmente" Piaget: “el pensamiento es acción”, no como ladraba el facho oligarca de Aristóteles en cuanto primero contemplamos y luego actuamos, es decir “o contemplamos o contemplamos”.
Lo mío es una praxeología, un logos que es acción, porque mis piqueteros no necesitan pensar, solo actuar.

Lo mío es acción Chester, por eso odio tu puta filosofía, a todos esos fachos de Platón, Aristóteles, San Agustín, Sto. Tomás, Pascal, Kierkegaard, ¡¡¡los vamos a colgar a todos de la Plaza de Mayo! ¡Oligarcas!

Esta es mi visión de una Argentina sin fachos. El odio nos va a llevar al amor ¡Odio al mal!

Luis D’ Elía.



Nota: Decía Santo Tomás (De Malo, II), que cuando un alma permanecía en el pecado, esta poco a poco va alterando el bien en su propia naturaleza, es decir, aunque se mantiene intacta en cuanto a la misma, el alma va perdiendo aptitud de alcanzar al Bien, se aleja más y más a medida que transcurre el tiempo, transformando al ser humano en un Orco.

El filósofo Caturelli trato este tema en su "El abismo del mal" (lectura recomendada).

17 abr 2009

Admonición




“Reprobamos, por tanto, así en lo que se refiere a los instrumentos como a la ejecución, la educación profesional (entendiendo por ella la encaminada a los certámenes, en razón de que el ejecutante no se propone al ejercitar el arte su propia perfección, sino el placer de los oyentes, y por cierto un placer vulgar.

Por esto no juzgamos estas ejecuciones propias de hombres libres, sino de asalariados
-léase “orcos”-

Más aún, los ejecutantes mismos tienen que degradarse, por ser ruin el fin que toman por blanco.

Cuando el espectador, en efecto, es de condición vulgar, tiende a rebajar la calidad de la música, y este efecto se extiende a los artistas mismos, a su condición moral y aun a sus cuerpos, por el cuidado que ponen en moverse para agradar al espectador)”. –Aristóteles, Política, Libro VIII, VI-VII.


Vivir en una tragedia de degradación colectiva progresiva, angustia; lo cual no quiere decir, claro, que yo no haya bailado aquél tema icono de la Horda, en la última ceremonia pagana a la que asistí, ¡convencido de que se trataba de un Casamiento!

Antes había momentos para reír y danzar, y aunque a veces surgía inesperada la interioridad, no la sabíamos valorar, inmersos en la intensidad de aquellos tempranos años; no nos preocupábamos demasiado por no haber alcanzado la fineza de espíritu para diferenciar esos momentos, a pesar de las admoniciones recurrentes.

Al no poder indignarnos ante lo ordinario (solo reír y danzar), cuando llegue el momento decisivo…¿Cómo un Orco va a poder distinguir lo ordinario de lo extraordinario?

-La “experiencia” de la semilla en el frasco de arena con el papel secante, que daba como “resultado”, un “aprobado” des-encantado al haber documentado el milagro, sin advertirlo-

De niños nos admonizaban, y nos sentíamos fastidiosos por ello, como si alguien estuviera arruinando la fiesta, …como Aristóteles.


De acuerdo al maestro del Liceo, el Arte nos purifica (a nuestro humilde entender, en el sentido religioso, aunque esto es controversial entre los especialistas), nos libera, nos da armonía; al contrario de la música de “flauta” de hoy en día, que nos ensucia y esteclaviza (léase estetiza-esclaviza) nuestra existencia a través de diversos criterios Orco-mercado-técnicos que nos des-equilibran en emociones rítmico-destructoras que aguardan a quien se atreva a dar testimonio de martirio al arruinar la fiesta con una admonición.

G. K.

11 abr 2009

DOMINGO DE PASCUA




Domingo de Pascua (1966)
Mc. 16, 9-15.

“Surrexit Christus vere, alleluia, Cristo resucitó realmente, alegría”.
Esta es la consigna de la Iglesia hoy. También San Pablo dice: “Alegraos siempre en el Señor; de nuevo os digo: alegraos”.



Mi filósofo predilecto, Sören Kierkegor, dice que la vida del cristiano tiene que ser sufrimiento; pero por otra parte continuamente él está confesando estados de gozo espiritual; quiere decir que la vida del buen cristiano transcurre en sufrimiento espiritual (“dichosos los que lloran”) y gozos espirituales (“alegraos en el Señor”) y en sufrimientos carnales llevados con paciencia y en gozos carnales recibidos con agradecimiento –aunque no superapreciados. Todos los goces limpios que tenemos en esta vida proceden en el fondo de la Pasión y Resurrección de Cristo.



Los sufrimientos terrenos, las penalidades carnales desta vida ¿pueden ser superados y como aniquilados por la alegría de la Resurrección; de Cristo cumplida, de nosotros esperada?



En los santos lo pudo; en mí apenas alcanza a superar las facturas del Estado que me llegan una cada semana con aumentos. Hay que pagarlas con gusto, pobre Estado Argentino. Es decir, el Estado Argentino es hoy una porquería, pero hoy hay que amar incluso a los malos.

“Resucito Cristo realmente hoy, alegría”. Buen día, alegría. Se puede con verdad decir “hoy”, el Viernes Santo no se podía con estricta verdad decir: “Hoy murió Cristo, alegría”. Pero “Christus resurgenes ex mortuis iam non moritur, Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, no se muere más” –dice San Pablo.

En Europa la gente del pueblo limpia a fondo toda la casa esta semana, y hacen fiestas y se mandan regalos. “Alegre como unas Pascuas” –dicen en España.

Ya he hablado dos o tres veces del milagro central que es la Resurrección de Cristo –“Esta generación mala y bastarda pide milagros; y no se le dará más milagros que… mi Resurrección” (el milagro de Jonás Profeta) –les dijo Cristo, una vez que estaba enojado.

Es un hecho histórico: detrás dél existe la mayor suma de evidencia histórica que jamás ha existido; de manera que negarlo es como negar la existencia de Colón o la existencia de Sarmiento. ¿Cómo es que nadie ni por sueños niega eso, y muchos niegan la Resurrección de Cristo?


Es que es también un hecho metahistórico, un hecho sobrenatural, un hecho de fe: no fuerza el intelecto, tiene que intervenir la libre voluntad, el Salto de la Fe: es un misterio de la Fe. Ninguno estuvo más cerca de la evidencia histórica de la Resurrección que los fariseos y Sacerdotes jefes; y no creyeron en Cristo.



Lo mismo que los incrédulos modernos, sus mentes no fueron forzadas por la evidencia, antes bien trataron de ocultarla y combatirla, como los incrédulos de hoy. Hay que ver los inventos disparatados que aducen para negar la Resurrección. Dan lástima; porque no sólo son inventos, es decir, basadas en nada, sino que son absurdos.



En vez de hacer apologética, voy a contestar brevemente la preguntita que quedó en el aire el domingo pasado: Si Cristo volviera a la Tierra ¿lo matarían de nuevo? – Sí, lo matarían si pudieran, pero no de la misma manera.

Se me figura que primeramente lo cubrirían de ridículo. Dirían: “¿Dónde se ha visto que el Fundador del Cristianismo venga de nuevo a predicarnos el Cristianismo, a nosotros que somos todos cristianos? En realidad anda falsificando el cristianismo, esa religión tan suave, tan amable, tan benigna, tan consoladora, tan científica, tal como la expone Teilhard de Chardin.

Viene a gritar ahora que hay que dejarlo todo, que hay que morir al mundo, (¡morir, hágase Ud. cargo!), que en algunos casos hay que odiar al padre y a la madre, que hay que abandonar mujer, hijos, amigos, posesiones y cátedras en algunos casos ¡y que no hay que ahorrar, como los pájaros del cielo! -¡lo cual es ir francamente contra el Gobierno, contra la Caja Nacional de Ahorro Postal! “¡Qué “numenómeno!”



Puede ser que esas expresiones estén en los Evangelios, pero no son para practicarlas: son expresiones exageradas y poéticas del poeta más grande que ha existido en el mundo; lo mismo que todo eso sobre el Demonio y el Infierno, sabemos all right gracias a Telar Chardón, que ésas son metáforas, metonimias e hipérboles… ¡No faltaba más! Está haciendo un desbarajuste con la religión del Estado”.

Los diarios publicarían sesudos editoriales contra la “nueva” doctrina, los sabihondos alocados escribirían libros, los libreros tendrían “listas negras” para no vender libros que la apoyaran… le harían interrogatorios como los Escribas y Fariseos:


“Profesor, sabemos que Ud. es justo y veraz, y queremos que nos conteste por Radio a la pregunta más importante: Ud. ¿esta con Rusia o con Estados Unidos?” Y al contestar Cristo: “Yo no enseñé la preciosa propiedad privada, ni el Capitalismo, ni el quedantismo, ni el conservadurismo, ni el comunismo” –menearían entonces las cabezas y dirían: “¿Ve Ud.? ¡Fuera de la realidad! Está loco”.



Al fin lo matarían, o a disgustos o de hambre o de tristeza o violentamente –puede darse también. ¿Y no podría Cristo irse a Santiago l’Estero, juntar doce Discípulos, entrenarlos tres años, darles el don de los milagros y mandarlos otra vez a conquistar el mundo, como lo conquistaron una vez?


Sí, eso está dentro del poder de Cristo; pero está escrito que no lo hará. Volverá al mundo; pero no ya en figura de siervo, sino en figura de Rey.



Para consuelo nuestro añadiré que al fin de la profecía de Daniel está indicado que entre la caída del Anticristo y el Juicio habrá 45 (o 55) días (o bien un corto período de X días) para que hagan penitencia los que sucumbieron a la tremenda tentación del Anticristo –si ellos quieren.


De modo que si la mayoría del mundo caerá en al apostasía (como Cristo y San Pablo predijeron) no quiere decir que todo el mundo se condena. Y eso es conforme a la piedad paterna de Dios; porque la tentación del Anticristo habrá sido tremenda.



De modo que la Resurrección de Cristo está conectada con su Vuelta, es decir, con la Universal Resurrección: tres veces por lo menos en los Oficios de Pascua de Resurrección se hace alusión al Retorno de Cristo. Y San Pablo dice cada vez que comulguemos, recordemos el Retorno de Cristo: “Quotiescumque enim manducabitis panem hunc et calicem bibetis, mortem Domini adnuntiabitis donec veniat, pues cada vez que comáis este pan y bebaís este cáliz, anunciad la muerte del Señor hasta que venga”.

Esta es la gran consolación y alegría de Cristiano. Incluso ante las terribles cosas del mundo moderno, el Cristiano impertérrito las entiende, y sabe serán superadas:



“Si el mundo roto se derrumba,
Sus ruinas lo herirán impávido”.

Leonardo Castellani.



Domingueras Prédicas. pp. 117-21.
Ediciones Jauja. Mendoza. Argentina. 1997.