21 feb 2011

De dioses y hombres

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19 feb 2011

Mirtha Legrand



Hoy terminaron los almuerzos de la señora, espero que vuelvan pronto por la virtud de la República.

Recuerdo aquellos tenebrosos días, cuando comenzaba la pesadilla kirchnerista, y Ella constituyo -con su pregunta- una dulce voz de esperanza en la tormenta.


Ella -mirando al tuerto maligno a los ojos, en sus célebres almuerzos -le dijo (en tono de despectiva advertencia):

"¿Se viene el Zurdaje?".

A partir de ese momento me enamoré de Mirtha.

¡Volvé pronto Chiquita! ¡snif!



Emociona la heroicidad de la señora, sola -ella y su alma-, contra el pensamiento único progresista decadente perverso kirchnerista que hace estragos en las mentes débiles, devolviendo golpe por golpe, sea al Ministro Fernández, o los payasos menores del circo, como Arana, Luppi y los amanuenses de 6-7-8.

Hoy se despidió, con una expresión de promesa restauradora: "¡Volveremos!".


¡Te amo Chiquitaaaa!!!!!



Quizás el estandarte del “Volvé Mirtha” debería tener bordadas estas palabras:

"Contra los indiferentes, los anormales, los envidiosos y haraganes; contra los inmorales, los agitadores sin oficio y los energúmenos sin ideas. Contra toda esa runfla sin Dios, Patria, ni Ley, la Liga Patriótica Mirthense Argentina levanta su lábaro de Patria y Orden... No pertenecen a la Liga los cobardes, zurdos, Ojituertos y los tristes, a quienes Chiquita les dará su oprobioso merecido"

¡Te amo Mirthaaaa!

G. K.

14 feb 2011

Ahmadineyad, sobre el "holocausto".





En el mundo hay ciertas reglas tácitas normativas que conforman el criterio de demarcación que establece lo "políticamente correcto", si uno las transgrede, debe estar consciente de que deberá afrontar las consecuencias.
Lo importante no es determinar nuestra acción por aquello que sea lo políticamente correcto o por aquello que sea políticamente incorrecto, sino por aquello que sea Justo.


La causa palestina es Justa.

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En verdad os digo atenienses, "en el puesto en el que uno se coloca porque considera que es el mejor, o en el que es colocado por un superior, allí debe, según creo, permanecer y arriesgarse sin tener en cuenta ni la muerte ni cosa alguna, más que la deshonra". (Apología de Sócrates. 28, d)

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Antes que regir su vida por lo "políticamente correcto", el hijo de Tetis -ante la idea de aceptar algo deshonroso, sentenció:

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"Que muera yo en seguida después de haber hecho justicia al culpable, a fin de que no quede yo aquí junto a las cóncavas naves, siendo objeto de risa, inútil peso de la tierra"
Aquiles desprecia a la misma muerte, a fin de hacerle Justicia a su amigo muerto.



¿Quién -al ver a un niño palestino asesinado por el ejército sionista- no sentiría el impulso irrefrenable de hacerle justicia?

G. K.

El fin del relato "setentista"

11 feb 2011

Argentino Luna

El poeta Argentino Luna reflexiona sobre la Partidocracia y el epifenómeno de la misma, el Kirchnerismo que nos toca sufrir en estos días.

8 feb 2011

El trabajo intelectual. Jean Guitton






En el umbral del final de mis días de pobre pecador, recuerdo la visita de un joven que prometía. Me solicitaba algún consejo, que él transformo en 99 consejos para jóvenes que prometen.



“Me acuerdo de la especie de horror que sentí en otro tiempo, cuando tuve que estudiar, para doctorarme, toda la filosofía de Platón. Nuestros profesores nos indicaron las ediciones de los libros de Platón aparecidos en los últimos veinte años: muchos estaban en idioma extranjero.

Luego, nos pusieron en guardia contra los resúmenes y trozos escogidos, contra el trabajo con manuales. En ello no estaban equivocados. Pero se trataba de estudiar a Platón en algunos meses compuestos de días de veinticuatro horas, lapso durante el cual reclamaban sus derechos el sueño, las demás necesidades físicas, otras lecturas, otros trabajos y el ocio mismo.

La intuición me guío hacia un maestro ciego que tenía horror a los convencionalismos. Fui a verlo al atardecer; me recibió en una biblioteca tapizada de libros, entre los cuales reconocí los apretados batallones de las obras de Platón.

Le expuse el motivo de la visita:

¿Es necesario leerlo todo?”

–Ah, respondió, ¡guardaos de ello!

–Pero entonces, pregunté, ¿no hay que leer nada?

-¡Guardaos más aún! Y me hizo notar que Platón había sido leído y releído por diversos autores; que yo debía hacer una tabla de los pasajes citados por ellos y observar cuáles eran los que se citaban más frecuentemente: esos promontorios, esas frases o, más bien, esas eminencias desde donde la vista podía, en caso de necesidad, extenderse en muchos y variados dominios.

Me aconsejó que una vez señaladas esas alturas, permaneciera en ellas, que volviera a menudo a esos textos, que hiciera de ellos mi liturgia; que viera, en fin, irradiar su luz sobre el contexto, sobre el diálogo en torno a este contexto, sobre los pasajes vecinos y análogos, las monotonías y las depresiones; sobre los pasajes más oscuros y casi impenetrables hasta donde, sin embargo, no era imposible, después de esa permanencia prolongada en las alturas inaccesibles, hacer llegar alguna luz. Lo que me agradaba en este consejero, era la falta de hipocresía.


¿Se repetirá alguna vez suficientemente esta bella regla natural: Ir en todo de lo conocido a lo desconocido?”


Jean Guitton. El trabajo intelectual.
(III, El esfuerzo profundo, III, Dadme una palanca)



Jorge de Burgos