26 abr 2009

Diario de un estudiante de Filosofía. Episodio XX. Hernán Cortés y Aristóteles.



Anecdotario.

Palabras clave del discurso:

"tolerancia", "integración", "pluralidad".


Tema: Indigenismo.


Contexto: Cátedra de Filosofía de la Historia políticamente correcta.


Mensaje-objetivo:

Reinvindicar a las “culturas oprimidas” por los malvados hispanos, que luchan por su merecida y justa “revancha”.


La minoría silenciosa:

Aristóteles decía que había civilizaciones que eran superiores a otras, en el sentido metafísico.

Es decir, donde prevalecía el espíritu por sobre la materia; en este caso la moderación y virtud griegas, frente al hedonismo persa.

Hay una jerarquía.

No es lo mismo resolver un conflicto con el Código del Derecho romano, que con un garrotazo por la cabeza.


Hubo hombres que adoraron a escarabajos, serpientes, a la Luna, la lluvia, o al Sol.
Hubo hombres que ante el politeísmo de sus antepasados, desarrollaron un monoteísmo especulativo, y llegaron a la Idea o a la Ousía.
Hubo hombres que se enfrentaron a la paradoja, y de allí se hicieron humildes y sabios, o soberbios y ciegos.

Hernán Cortés en medio de Tenochtitlan, rodeado de cientos de miles de guerreros águila, jaguares, tortugas ninja ¡Y solo Dios sabe de quien más!, que aúllaban al ritmo de los tambores que suenan y retumban en la ciudad ¡día y noche!, e invocan y prometen a sus demoníacos dioses, el arrancar los corazones cristianos con sus propias manos, …no proclama:


"Bravos castellanos, aragoneses; Jorge, Santiago, Carlos, Pedro,....los sacrificamos a los dioses de cara de Serpiente aztecas que exigen sangre humana; … pero no se preocupen, porque después nos confesamos, celebramos misa, y rogamos al Creador por vuestras almas".

El epicentro de la civilización azteca es el sacrificio humano, el epicentro de la civilización cristiana es el amor al prójimo. Son civilizaciones incompatibles ¿Como alguien puede hablar de “integración”?

Cortés ni siquiera lo duda, toda su vida, sus correrías de Don Juan, sus combates en Duelo contra adversarios que no eran sus reales enemigos, el incendio de sus propias naves, el desafío al Gobernador, …su bautismo, ¡todos los hechos de su vida! lo han llevado al momento, a la encrucijada donde no se plantea los “acuerdos comerciales” de un Shylock veneciano, sino que su corazón de hidalgo español se pregunta:

“¿Por qué Dios mío permites que se adore al Demonio en estas Tierras?”.



“La barrera de los Alpes estaba derribada, y las puertas del Infierno se habían abierto. La guerra de los dioses y los demonios había terminado. Los dioses estaban muertos y Roma, con sus águilas prisioneras y sus legiones rotas, Roma lo había perdido todo, menos el honor y el coraje helado de su desesperación…Delenda est Cartago”.

”Y Cartago cayó como un relámpago, como sólo antes que ella había caído Satán.

La Villa Nueva no es más que un nombre sobre la arena, y ni siquiera queda un pedrusco que señale el sitio de su antiguo esplendor. Pero siglos después de la última guerra que acabo por consumar su pérdida, unos obreros que excavaban en los cimientos sepultados, sacaron a la luz, con sus picos, las reliquias de su religión: un amasijo de esqueletos minúsculos” (Chesterton, El hombre Eterno – La guerra de los dioses y los demonios)

Aristóteles estaría con Hernán Cortés, y yo también. ¡Santiago y cierra España!

G. K.

19 abr 2009

El Abismo del Mal




¡Te odio Chester!!! ¡Odio tu historia! ¡Odio a Barrio Norte! ¡Odio a San Isidro! ¡OOODIO A PALERMO! (no me importa que viva en Lugano ni que juegue en Boca, el apellido lo delata ¡como oligarcaaa fachooo!)

¡Odio tu manera de referirte a Kristina! ¡Oligarca! ¡Odio tu manera ampulosa de escribir! De pensar, ¡los vamos a exterminar! ¡A todos los que no piensen como nosotros los vamos a Maaatar! ¡A todos los que hayan cambiado el auto en los últimos dos años! ¡A los que almuercen salmón en familia, en Semana Santa! ¡A los que entren en una Catedral, y no la utilizen de baño público como la Abuela del Pueblo, la Hebe! ¡A los que usen remeras Bensimon! (las carteras Gucci están permitidas) ¡OligarcAAAs!

¡Estoy lleno de Odio visceral!, ¡adiestro a mis temibles guardias rojos en un odio furioso para enfrentar a la venganza oligárquica!

¡Te odio porque te burlas del pedagogo (parodia del Maestro) de los oprimidos Paulo Freire! ¡Te Odio porque te burlas de los programas zurdos de estudios que imparte el Ministerio!

¡Odio a la puta Derecha! (aunque no sepa muy bien que es “eso”) –el odio no necesita definir-

¡Tengo el mismo Odio que el “Che”! el Odio es el motor movilizador de la acción!

¡La Acción Chester! La Acción por sobre la contemplación. ¡Odio al Logos! Porque como lo decía "sutilmente" Piaget: “el pensamiento es acción”, no como ladraba el facho oligarca de Aristóteles en cuanto primero contemplamos y luego actuamos, es decir “o contemplamos o contemplamos”.
Lo mío es una praxeología, un logos que es acción, porque mis piqueteros no necesitan pensar, solo actuar.

Lo mío es acción Chester, por eso odio tu puta filosofía, a todos esos fachos de Platón, Aristóteles, San Agustín, Sto. Tomás, Pascal, Kierkegaard, ¡¡¡los vamos a colgar a todos de la Plaza de Mayo! ¡Oligarcas!

Esta es mi visión de una Argentina sin fachos. El odio nos va a llevar al amor ¡Odio al mal!

Luis D’ Elía.



Nota: Decía Santo Tomás (De Malo, II), que cuando un alma permanecía en el pecado, esta poco a poco va alterando el bien en su propia naturaleza, es decir, aunque se mantiene intacta en cuanto a la misma, el alma va perdiendo aptitud de alcanzar al Bien, se aleja más y más a medida que transcurre el tiempo, transformando al ser humano en un Orco.

El filósofo Caturelli trato este tema en su "El abismo del mal" (lectura recomendada).

17 abr 2009

Admonición




“Reprobamos, por tanto, así en lo que se refiere a los instrumentos como a la ejecución, la educación profesional (entendiendo por ella la encaminada a los certámenes, en razón de que el ejecutante no se propone al ejercitar el arte su propia perfección, sino el placer de los oyentes, y por cierto un placer vulgar.

Por esto no juzgamos estas ejecuciones propias de hombres libres, sino de asalariados
-léase “orcos”-

Más aún, los ejecutantes mismos tienen que degradarse, por ser ruin el fin que toman por blanco.

Cuando el espectador, en efecto, es de condición vulgar, tiende a rebajar la calidad de la música, y este efecto se extiende a los artistas mismos, a su condición moral y aun a sus cuerpos, por el cuidado que ponen en moverse para agradar al espectador)”. –Aristóteles, Política, Libro VIII, VI-VII.


Vivir en una tragedia de degradación colectiva progresiva, angustia; lo cual no quiere decir, claro, que yo no haya bailado aquél tema icono de la Horda, en la última ceremonia pagana a la que asistí, ¡convencido de que se trataba de un Casamiento!

Antes había momentos para reír y danzar, y aunque a veces surgía inesperada la interioridad, no la sabíamos valorar, inmersos en la intensidad de aquellos tempranos años; no nos preocupábamos demasiado por no haber alcanzado la fineza de espíritu para diferenciar esos momentos, a pesar de las admoniciones recurrentes.

Al no poder indignarnos ante lo ordinario (solo reír y danzar), cuando llegue el momento decisivo…¿Cómo un Orco va a poder distinguir lo ordinario de lo extraordinario?

-La “experiencia” de la semilla en el frasco de arena con el papel secante, que daba como “resultado”, un “aprobado” des-encantado al haber documentado el milagro, sin advertirlo-

De niños nos admonizaban, y nos sentíamos fastidiosos por ello, como si alguien estuviera arruinando la fiesta, …como Aristóteles.


De acuerdo al maestro del Liceo, el Arte nos purifica (a nuestro humilde entender, en el sentido religioso, aunque esto es controversial entre los especialistas), nos libera, nos da armonía; al contrario de la música de “flauta” de hoy en día, que nos ensucia y esteclaviza (léase estetiza-esclaviza) nuestra existencia a través de diversos criterios Orco-mercado-técnicos que nos des-equilibran en emociones rítmico-destructoras que aguardan a quien se atreva a dar testimonio de martirio al arruinar la fiesta con una admonición.

G. K.

11 abr 2009

DOMINGO DE PASCUA




Domingo de Pascua (1966)
Mc. 16, 9-15.

“Surrexit Christus vere, alleluia, Cristo resucitó realmente, alegría”.
Esta es la consigna de la Iglesia hoy. También San Pablo dice: “Alegraos siempre en el Señor; de nuevo os digo: alegraos”.



Mi filósofo predilecto, Sören Kierkegor, dice que la vida del cristiano tiene que ser sufrimiento; pero por otra parte continuamente él está confesando estados de gozo espiritual; quiere decir que la vida del buen cristiano transcurre en sufrimiento espiritual (“dichosos los que lloran”) y gozos espirituales (“alegraos en el Señor”) y en sufrimientos carnales llevados con paciencia y en gozos carnales recibidos con agradecimiento –aunque no superapreciados. Todos los goces limpios que tenemos en esta vida proceden en el fondo de la Pasión y Resurrección de Cristo.



Los sufrimientos terrenos, las penalidades carnales desta vida ¿pueden ser superados y como aniquilados por la alegría de la Resurrección; de Cristo cumplida, de nosotros esperada?



En los santos lo pudo; en mí apenas alcanza a superar las facturas del Estado que me llegan una cada semana con aumentos. Hay que pagarlas con gusto, pobre Estado Argentino. Es decir, el Estado Argentino es hoy una porquería, pero hoy hay que amar incluso a los malos.

“Resucito Cristo realmente hoy, alegría”. Buen día, alegría. Se puede con verdad decir “hoy”, el Viernes Santo no se podía con estricta verdad decir: “Hoy murió Cristo, alegría”. Pero “Christus resurgenes ex mortuis iam non moritur, Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, no se muere más” –dice San Pablo.

En Europa la gente del pueblo limpia a fondo toda la casa esta semana, y hacen fiestas y se mandan regalos. “Alegre como unas Pascuas” –dicen en España.

Ya he hablado dos o tres veces del milagro central que es la Resurrección de Cristo –“Esta generación mala y bastarda pide milagros; y no se le dará más milagros que… mi Resurrección” (el milagro de Jonás Profeta) –les dijo Cristo, una vez que estaba enojado.

Es un hecho histórico: detrás dél existe la mayor suma de evidencia histórica que jamás ha existido; de manera que negarlo es como negar la existencia de Colón o la existencia de Sarmiento. ¿Cómo es que nadie ni por sueños niega eso, y muchos niegan la Resurrección de Cristo?


Es que es también un hecho metahistórico, un hecho sobrenatural, un hecho de fe: no fuerza el intelecto, tiene que intervenir la libre voluntad, el Salto de la Fe: es un misterio de la Fe. Ninguno estuvo más cerca de la evidencia histórica de la Resurrección que los fariseos y Sacerdotes jefes; y no creyeron en Cristo.



Lo mismo que los incrédulos modernos, sus mentes no fueron forzadas por la evidencia, antes bien trataron de ocultarla y combatirla, como los incrédulos de hoy. Hay que ver los inventos disparatados que aducen para negar la Resurrección. Dan lástima; porque no sólo son inventos, es decir, basadas en nada, sino que son absurdos.



En vez de hacer apologética, voy a contestar brevemente la preguntita que quedó en el aire el domingo pasado: Si Cristo volviera a la Tierra ¿lo matarían de nuevo? – Sí, lo matarían si pudieran, pero no de la misma manera.

Se me figura que primeramente lo cubrirían de ridículo. Dirían: “¿Dónde se ha visto que el Fundador del Cristianismo venga de nuevo a predicarnos el Cristianismo, a nosotros que somos todos cristianos? En realidad anda falsificando el cristianismo, esa religión tan suave, tan amable, tan benigna, tan consoladora, tan científica, tal como la expone Teilhard de Chardin.

Viene a gritar ahora que hay que dejarlo todo, que hay que morir al mundo, (¡morir, hágase Ud. cargo!), que en algunos casos hay que odiar al padre y a la madre, que hay que abandonar mujer, hijos, amigos, posesiones y cátedras en algunos casos ¡y que no hay que ahorrar, como los pájaros del cielo! -¡lo cual es ir francamente contra el Gobierno, contra la Caja Nacional de Ahorro Postal! “¡Qué “numenómeno!”



Puede ser que esas expresiones estén en los Evangelios, pero no son para practicarlas: son expresiones exageradas y poéticas del poeta más grande que ha existido en el mundo; lo mismo que todo eso sobre el Demonio y el Infierno, sabemos all right gracias a Telar Chardón, que ésas son metáforas, metonimias e hipérboles… ¡No faltaba más! Está haciendo un desbarajuste con la religión del Estado”.

Los diarios publicarían sesudos editoriales contra la “nueva” doctrina, los sabihondos alocados escribirían libros, los libreros tendrían “listas negras” para no vender libros que la apoyaran… le harían interrogatorios como los Escribas y Fariseos:


“Profesor, sabemos que Ud. es justo y veraz, y queremos que nos conteste por Radio a la pregunta más importante: Ud. ¿esta con Rusia o con Estados Unidos?” Y al contestar Cristo: “Yo no enseñé la preciosa propiedad privada, ni el Capitalismo, ni el quedantismo, ni el conservadurismo, ni el comunismo” –menearían entonces las cabezas y dirían: “¿Ve Ud.? ¡Fuera de la realidad! Está loco”.



Al fin lo matarían, o a disgustos o de hambre o de tristeza o violentamente –puede darse también. ¿Y no podría Cristo irse a Santiago l’Estero, juntar doce Discípulos, entrenarlos tres años, darles el don de los milagros y mandarlos otra vez a conquistar el mundo, como lo conquistaron una vez?


Sí, eso está dentro del poder de Cristo; pero está escrito que no lo hará. Volverá al mundo; pero no ya en figura de siervo, sino en figura de Rey.



Para consuelo nuestro añadiré que al fin de la profecía de Daniel está indicado que entre la caída del Anticristo y el Juicio habrá 45 (o 55) días (o bien un corto período de X días) para que hagan penitencia los que sucumbieron a la tremenda tentación del Anticristo –si ellos quieren.


De modo que si la mayoría del mundo caerá en al apostasía (como Cristo y San Pablo predijeron) no quiere decir que todo el mundo se condena. Y eso es conforme a la piedad paterna de Dios; porque la tentación del Anticristo habrá sido tremenda.



De modo que la Resurrección de Cristo está conectada con su Vuelta, es decir, con la Universal Resurrección: tres veces por lo menos en los Oficios de Pascua de Resurrección se hace alusión al Retorno de Cristo. Y San Pablo dice cada vez que comulguemos, recordemos el Retorno de Cristo: “Quotiescumque enim manducabitis panem hunc et calicem bibetis, mortem Domini adnuntiabitis donec veniat, pues cada vez que comáis este pan y bebaís este cáliz, anunciad la muerte del Señor hasta que venga”.

Esta es la gran consolación y alegría de Cristiano. Incluso ante las terribles cosas del mundo moderno, el Cristiano impertérrito las entiende, y sabe serán superadas:



“Si el mundo roto se derrumba,
Sus ruinas lo herirán impávido”.

Leonardo Castellani.



Domingueras Prédicas. pp. 117-21.
Ediciones Jauja. Mendoza. Argentina. 1997.

Resurreción.



En el Domingo de Resurrección la Iglesia lee sencillamente siete versículos del último capítulo de Marcos que narra la ida de las Santas Mujeres con sus bálsamos ya inútiles al Santo Sepulcro, que encontraron vacío; y la aparición de un jovencito (de un “ángel”, dice mateo; de “dos hombres en vestes lúcidas”, dice Lucas) que les anuncian la Resurrección y les dan orden de avisar a Pedro y los Discípulos; cosa que ellas no hicieron de miedo.

Cuando les pasó el miedo, por la aparición de Cristo mismo, avisaron y no las creyeron. Las mujeres eran: María Magdalena, Juana, la otra María madre de Santiago el Menor, Salomé, madre de Juan “y otras”.

Quienes primero vieron a Cristo fueron mujeres, en este orden: primero, su Santísima Madre; después, la Magdalena; después, el resto del grupito que llama el Evangelio “syneleelythyiai ek tes Galilaias” (“las que lo escoltaban desde Galilea”), una especie de rama femenina de la Acción Católica de aquellos tiempos.


Y nadie les creyó: “según dicen las mujeres”, le dijeron a los dos discípulos de Emmaús al Misterioso Peregrino, y en ese momento él se les enojó, y les dijo: “¡Oh cabezaduras!”.

Pero, lo mismo, en la Iglesia primitiva se siguió invocando el testimonio de los varones, como lo hace San Pablo en su primera Carta a los Corintios (XV; 4): “Resurgió al tercer día según la Escritura, y fue visto por Pedro y luego por los Doce; después fue visto por más de 500 hermanos juntos (el día de la Ascensión) de los cuales están vivos los más hoy día y algunos murieron ya; después fue visto por Jácome y por todos los Apóstoles; y el último de todos, como un abortivo, fue visto también por mí”. Eran un poco cabezas duras estos israelitas; y más dispuestos a negar todo que a ver visiones.

Si yo dijera aquí la Resurrección de Cristo es el suceso más grande la Historia del Mundo, repetiría un lugar común; pero no rigurosamente exacto, si se quiere.

La Resurrección no es un suceso de la Historia, porque está por arriba de la Historia de los hombres; lo cual no quiere decir que los testimonios que tenemos de ella no sean rigurosamente históricos;

pero quiere decir que es un suceso trascendente, como la Encarnación misma y todos los misterios. Son objeto de la Fe. Los sucesos históricos, rigurosamente demostrables y que no se pueden racionalmente ni negar ni tergiversar, nos ponen delante de una afirmación enorme y nos invitan a hacerla; y somos nosotros quienes la tenemos que hacer.

Hay un paso que dar; o un salto, mejor dicho: un salto obligatorio por un lado; y por otro, libre. Si a mí me hacen la demostración del binomio de Newton o el teorema de Pitágoras, yo no soy libre de aceptarlos o negarlos; me veo intelectualmente forzado a admitirlos. Si me hacen la demostración de la Resurrección de Cristo, aunque en su plano sea tan racionalmente completa como las otras, yo soy libre de creer o no creer. Por eso la fe es meritoria: porque su objeto no es natural, sino sobrenatural.

“Increíble es que Cristo haya resucitado de entre los muertos, increíble es que el mundo entero haya creído ese Increíble, más increíble de todo es que unos pocos hombres, rudos, débiles, iletrados, hayan persuadido al mundo entero, incluso a los sabios y filósofos, ese Increíble. El primer Increíble no lo quieren creer; el segundo no tiene más remedio que verlo; de donde no queda más remedio que admitir el tercero”,

argüía San Agustín en el siglo IV. La existencia de la Iglesia, sin la Resurrección de Cristo, es otro absurdo más grande.


Leonardo Castellani.


El Evangelio de Jesucristo.
(Domingo de Pascua – Mc 16, 1-7- Jn 20, 1-9) pp. 163-6
Ed. Vórtice. Argentina. 1997.

10 abr 2009

"Que su sangre caiga sobre nosotros"



...Hace tiempo leímos en un diario yanki una noticia curiosa: que los israelitas de Nueva York querían hacer una revisión jurídica del proceso a Cristo; es decir, reunir otra vez el Sinedrio, rever testimonios y pruebas, y dictar sentencia definitiva. No sé si se hizo. Lo curioso sería que lo hubiesen hecho y hubiesen condenado de nuevo a muerte al Nazareno ése, que tanto ha dado que hacer. La verdad es que en todo rigor debían hacer eso; porque si llegaran a absolverlo, tenían que volverse todos cristianos, o mejor dicho, ya lo serían.


Pero si lo han hecho, lo probable es que la sentencia no ha sido ni guilty, ni non guilty; sino una sentencia de notproven o out of legality; nulo por irregularidad de forma jurídica. El proceso a Cristo ha sido altamente ilegal.


El P. Luis de Palma S. J. en su clásica obra "Historia de la Pasión" ha reseñado en una página maestra las ilegalidades de ese rabioso proceso, que fue una monstruosidad jurídica.


El Sinedrio o Tribunal Supremo se reunió en el tiempo pascual, cosa que les estaba vedada; se produjeron testigos falsos y contradictorios;

no hubo testigos de descargo;

no se dio al reo un defensor, al responder a una pregunta del juez, el acusado fue abofetado, se tomo una respuesta del reo como prueba y el juez se convirtió en fiscal;

la respuesta del Sinedrio no se dio por votación; se celebraron dos sesiones en el mismo día, sin la interrupción legal mandada entre la audición y la sentencia;

el sentenciado fue diferido a la autoridad romana, que ellos no reconocían como legítima y que –como les advirtió el mismo Pilatos- no entendía jurisdiccionalmente de delitos religiosos;

la acusación promovida en el Pretorio (“Éste se ha hecho Dios y por eso debe morir”) no era delito en ese Tribunal;

el reo fue tundido a azotes, que era el comienzo de la crucifixión, antes de la sentencia prolata;

el delito de conspiración contra el César, que promovieron después, no era pasible de crucifixión, ni siquiera de muerte, como lo era la sedición a mano armada y la traición al ejército imperial, cosas que manifiestamente no hizo Cristo;

y finalmente atrás otras dos irregularidades menores, el pazguato de Pilato no profirió la sentencia oficial: Ibis ad crucem, sino que dijo malhumorado: “Agárrenlo ustedes y hagan lo que quieran”, cosa que un juez no puede hacer, porque es abdicar su oficio;

después de haber la fantochada de lavarse las manos con lo que creyó quedar bien con Dios, con los judíos y con su mujer;

y después de haber proclamado públicamente la inocencia del acusado: “Non invenio in eo culpam” (“No encuentro culpa en él”), lo mandó al patíbulo.


…pero donde se equivoca Palma es en enrostrar a os fariseos todas esas fallas del “procedimiento”; en este caso no tienen importancia maldita.


Si Cristo no era lo que Él decía, había que darle muerte por encima de todo procedimiento; y eso en virtud del sentimiento religioso.
Era un blasfemo; y por cierto, el blasfemo más extraordinario que ha existido. Por eso, ellos no tuvieron reparos en des-responsablar a Pilato: “Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. Esto era un juramento tremendo, que los latinos llamaban execración.

Porque la cuestión en causa no era la sedición contra el César –que ellos deseaban con toda el alma, los hipócritas- ni si Cristo había dicho que iba a destruir el Templo y reedificarlo en tres días –que ellos sabían no había dicho- ni nada por el estilo. La cuestión real era: ¿Cristo es lo que él dijo o no? Esta es la cuestión más tremenda que se ha puesto en la historia de la humanidad: cuestión de vida o muerte.


Los cristianos creemos que la dispersión secular del pueblo judío –que ahora se esta por terminar- es la respuesta a aquella execración de los fariseos: “Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. ¿Por qué “sobre nuestros hijos”? ¿No es injusto eso? Aquí hay un misterio.

En realidad, todo judío que por su culpa no se vuelve cristiano, da su aquiescencia a la condenación de Cristo; porque ellos tienen en sus manos las Escrituras con todas las profecías (la pieza maestra del proceso, el testigo que no se llamó) y nadie tan bien como ellos pueden entender de esta causa. Decir esto parece duro y tremendo; y en realidad lo es. Pero la cuestión es ésta: o fue Dios o no fue Dios, y no hay evasiva ni respuesta intermedia posible. O blasfemo, o mi Creador y Señor.

Dejemos en paz a los judíos si no es para rogar pro ellos, como ruega la Iglesia el Viernes Santo: demasiado han sufrido. Lo malo es la segunda crucifixión de Cristo que hacemos los cristianos…

…en la vida pública de las naciones llamadas cristianas, desde la Reforma acá, un largo e infausto Vía Crucis ejecuta al Cuerpo Místico de Cristo. Los caifás, los judas, los pedros, los herodes, los pilatos se multiplican; y todos los gestos de aquella nefasta hazaña se reproducen simbólicamente: se lo niega, se lo calumnia, se lo impreca, se lo azota y se lo crucifica. Y se lo sepulta.

Las naciones parecen en camino de crucificar nuevamente a Cristo; y de gritar al cielo: “que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos”.

Leonardo Castellani

El Evangelio de Jesucristo. (Domingo de Pasión -II-).

Ed. Vórtice. Argentina. 1997. pp. 159-62.

7 abr 2009

Tarcus. Diccionario biográfico de la izquierda Argentina. El asesinato de Mujica.





Tomo del sector rojo de mi biblioteca el “Diccionario biográfico de la Izquierda Argentina” (De los anarquistas a la “nueva izquierda”, 1870-1976) de Horacio Tarcus (director), en la página 446/7/8 (2007. Emecé, Argentina) y leo:

“Mujica, Carlos Francisco Sergio (ap.: El Padre Carlos. El Cura Mujica) (Bs. As., 7/10/1930 – Mataderos, Pcía. de Bs. As. , 11/5/1974.
Sacerdote Católico, líder del Movimiento de sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM), párroco activista en la villa 31 de Retiro. Hijo de una familia de alcurnia, el tercero de siete hermanos, su madre, Carmen Echagüe, era descendiente del gobernador Pascual Echagüe, quién había sido colaborador de Rosas durante el bloqueo anglo-francés de mediados del siglo XIX… etc.

“… en junio de 1973 realiza un breve paso por la función pública estatal, pues durante tres meses trabaja como asesor de la Comisiónj de Viviendael Ministerio de Bienestar Social encabezado por José López Rega, comisión que plantea la construcción de un gran número de viviendas. Por aceptar este cargo fue duramente cuestionado por Montoneros, a lo que responde que tiene que trabajar con los sectores posibles de ese gobierno peronista, y crítica el aislamiento progresivo de aquella organización…”

“… a la salida de una misa en la Iglesia San Francisco Solano de Mataderos, es acribillado con quince disparos de ametralladora por un hombre al servicio de la Triple A…

…su asesinato tiene como objetivo desacreditar a Montoneros…

…En efecto, varios años después, en 1984, el entonces custodio de López Rega, Juan Carlos Junco, confiesa ante un juez su autoría del crimen”.


El Diccionario de Tarcus evidencia un trabajo de investigación y metodología, digna de elogio. Es más, algunas apreciaciones, como en el caso de Rodolfo Mondolfo, revisten una profundidad filosófica a la que “nuestros” zurditos “pega-carteles” nos tienen desacostumbrados.

Es curioso, sin embargo, que un fenómeno en la rigurosidad de la más pulcra metodología de investigación historiográfica como Tarcus, sentencie la autoría del asesinato de Mujica a manos de la Triple A, en la convicción del sustento que ofrece alguien que “dijo y se desdijo” como Juan Carlos Junco. Un “testigo poco serio”.

Como uds. saben, Mujica había criticado a Montoneros por su “adicción al fusil”, ante la escalada de violencia que sufría la escena socio-política de aquellos “años de plomo”.

Recuerdo que cuando realice mi humilde tesis en Historia (tesina en realidad) sobre estos temas (el MSTM), me embebí de toda la documentación que pude encontrar sobre el particular, y no pude dilucidar ¡Quién! fue al autor del asesinato, es decir: Montoneros o la Triple A (de ahí no sale).

Mi directora de tesis (que valga la aclaración…¡había militado con el hemisferio izquierdo de su cerebro en aquellos tiempos) me dio un discurso de una hora, argumentando ¡porqué! la Triple A, había sido la autora del crimen…………pero no lo podía demostrar, por más pasión que le pusiera a su sobria metodología.

Quizás no lo sabremos nunca, vaya uno a saber; … pero definitivamente no lo vamos a dilucidar con el “testimonio” de Junco.

Lo grave, es que Tarcus lo sabe (porque es un fenómeno en investigación), …pero su apriorismo ideológico lo aleja del amor a la verdad histórica, y entonces uno se pregunta, por más genio que seas de la metodología, si no te importa la veracidad del contenido….¿cual es tu profesión?


“Diccionario biográfico de la Izquierda Argentina”: Manéjese con cuidado.

G. K.

5 abr 2009

El Mago Blanco y los orcos. Eros y preservativos.




A veces uno se sorprende de que la Multitud de Orcos que asola el planeta, fustigue al Papa y le ”¡exija!” que se retracte sobre sus dichos en referencia a los “preservativos”.

…porque claro, si se parte de una antropología en donde el hombre es considerado un simio en celo, no tiene sentido referirse al Eros, la monogamia y la castidad.

¡Se retuercen de indignación al solo ver al Papa!, ¡se golpean las cabezas! entre sus estrechos horizontes de los cuales son esclavos, al escucharlo; hacen procesiones de apostasía masiva al acudir al llamado de los sacerdotes cientistas para que rubriquen en demoníaca ceremonia su rechazo a la Fe cristiana.

…y al firmar el libro de Apostasía, los Orcos manifiestan su Angustia ante el hecho de que la Fe se haya hecho cultura, y pregonan una vuelta al paganismo, …a lo peor del paganismo, es decir, la esclavitud, el desprecio por el prójimo, el hedonismo, la reducción del hombre a orco-objeto.



“…a veces la bestialidad alcanza una marcada preponderancia en los rasgos faciales del hombre-orco, otras veces se trata solamente de un cierto reverbero, algo así como un relámpago que cruza por el rostro humano y nos delata lo que hay allá dentro”.

“…lo demoníaco sólo aparece debidamente cuando es acosado por el bien, el cual se le acerca por fuera de su límite. En este sentido es muy digno de notar cómo en el Nuevo Testamento lo demoníaco sólo llega a manifestarse cuando Cristo hace acto de presencia en su contorno. Y, entonces, ya sean los demonios legión (Mt., VIII, 28-34), ya se trate de un demonio mudo, el fenómeno siempre es el mismo, es decir, de angustia ante el bien”.
(S. K.)

Los Orcos, en su acercamiento a lo demoníaco, se asemejan a aquél pacto entre Fausto y Mefistófeles.
Un Orco puede pactar el éxito que aplaude Multitud, y ser el héroe estético de la Horda, y mientras lo saborea hechizado, quizás en ese algo humano que aún en él pervive, se lo llame a romper el pacto, es decir, engañar al Demonio, el príncipe de la Mentira.


El Orco Tinelli lleva años de éxito estético, validando e instaurando la cultura prostibularia que aplaude la Horda, reduciendo noche tras noche la mujer a solo un objeto en el que se exalta lo genital, ¡incluso a su propia esposa!



No hace muchos días, el Orco-Conductor, emitió diversas sentencias respecto a la inseguridad de la comarca, robos, asesinatos, violaciones, el ¡no respeto! por la vida humana.

Supongamos que Mefistófeles le hace cumplir “Su” parte del Pacto, y uno de los Orcos de la Horda, veja sexualmente a su propia hija.

Solo sería una consecuencia del imponer en el horizonte Orco, aquello que se ve todos los días en Video Match: un objeto-mujer retorciendo su anatomía por un caño encerado de cabaret, mientras gesticula de placer, y él la acompaña con una sonrisa de aprobación valuada en cientos de fenicios auspiciantes.

Si Orco-Tinelli se quejara de esa hipotética desgracia, solo sería una grotesca contradicción.



“…lo demoníaco puede enfocarse desde le punto de vista estático-metafísico. En este caso el fenómeno cae dentro de las categorías tales como desgracia, destino, etc., … el fenómeno provoca entonces compasión”.

Fausto quiere romper el pacto, pero ya es tarde.

“…la compasión…está muy lejos de beneficiar al que sufre, más bien es una tapadera que encubre el propio egoísmo. Porque no resulta nada cómodo el ponerse a pensar profundamente en semejantes fenómenos y la compasión nos sirve como de salvoconducto para seguir transitando por la superficialidad.

La compasión solamente cobrará su auténtico sentido cuando el compasivo se conduzca en ella y con respecto al que sufre, de tal manera que comprenda con la mayor rigurosidad que es su propia causa la que está en juego…, sólo será auténtica compasión cuando el compasivo sepa identificarse con el que sufre de tal suerte que su lucha por buscar una explicación al mal del otro sea también lucha por sí mismo…

…si la compasión se comporta así con lo demoníaco, entonces ya no se tratará de proferir algunas palabras de consuelo, dar una limosnita o simplemente encogerse de hombros; pues si uno se lamenta, será porque tiene algo de que lamentarse”. (
Sören. El concepto de la Angustia. La angustia ante el bien -lo demoníaco-)

El Mago Blanco (así lo deben ver los africanos alejados del cristianismo) trata de romper el hechizo que transformo a los hombres en Orcos, a través de la magia del Eros...

“…la unión de hombre y mujer… eso es asunto divino, algo inmortal presente en todo viviente mortal, a saber, la concepción y la gestación, pero no próspera en lo inarmónico. Lo feo es inarmónico en relación con todo lo divino, y lo bello en cambio, armonioso… Eros es (también) deseo de inmortalidad” (Platón, El banquete)

G. K.

2 abr 2009

2 de Abril. ¡Malvinas volveremos!




Al recordar la Guerra de Malvinas, uno no puede evitar tener presente el peligro de un ataque nuclear contra la Patria. El objetivo específico era nuestro complejo industrial-militar de Córdoba.

¿Existió realmente ese peligro? ¿Hubiesen lanzado los ingleses semejante ataque?

Como uds. saben, las armas pertinentes fueron traídas al teatro de operaciones, y ante una escalada del conflicto, es decir, si (por ej.) la Fuerza Aérea y la Armada hubiesen logrado hundir un portaaviones de la Royal Navy, no encontramos motivos que nos permitan dudar del ataque nuclear por parte de la pérfida Albión.

¿Acaso no nos encontramos en un mundo en el cual el último argumento, el criterio de verdad, la psicogénesis de lo políticamente correcto no se sostiene en la última instancia de la fuerza bruta?



Entonces, ¿debe la Argentina desarrollar este tipo de armamento, como elemento disuasorio ante próximas-eventuales (y cada vez más probables) amenazas de esta índole?

Conocida es la historia del desmantelamiento del misil Cóndor II, por presiones extranjeras, es decir, la de los principales accionistas a los “gerentes” de la República (Presidentes eran Irigoyen o Perón, no los administradores de los últimos 25 años); es decir, tomar la decisión política de desarrollar armamento nuclear argentino, encontrará una previsible oposición, y por ello, el estadista que tome esta decisión tendrá que evaluar el socio que lo acompañe, puesto que Argentina se encuentra hoy en tal situación de debilidad, que no podría llevar adelante este proyecto con el impulso de sus propias fuerzas.

Digamos, Brasil esta desarrollando un submarino de propulsión atómica, y produce su propio uranio enriquecido, y esta en una posición más sólida que la nuestra para enfrentar la oposición que encuentre a medida que profundice estas políticas.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=546976

No podemos darnos el lujo de elegir socios en esta empresa, nuestras opciones son limitadas, pero si se puede elegir tomar la decisión política que implique el cambio de Doctrina para nuestras Fuerzas armadas, y así, al constituir una fuerza de disuasión de desarrollo tecnológico vinculada a (por ej.) el Brasil; sumar un elemento de peso decisivo, en la anhelada recuperación de nuestras Islas.


G. K.


Alfonsín


“…Ya en la década de los ochenta, Raúl Alfonsín puso gran y talentoso empeño en debilitar nuestra cultura y desarticular nuestras fuerzas armadas.



De esta manera, Alfonsín y Menem –socios del Pacto de Olivos negociado por Nosiglia y Manzano-, no fueron más que continuadores de la perversa obra de destrucción de nuestras estructuras políticas, económicas, financieras y culturales llevada a cabo con inusitada decisión por la dictadura cívico militar de José Martínez de Hoz y el Gral. Jorge Videla, todos al amparo de la Trilateral Comisión de David Rockefeller, Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski.



En su conjunto, el “proceso de destrucción nacional” que conformó la triada Martínez de Hoz /Videla – Alfonsín – Menem/Cavallo, desarticuló la solidaridad, justicia y dignidad de nuestra Argentina”. (“El cerebro del Mundo”. A. Salbuchi)



En cierta manera, lo grave no es que le hayan ido reducido progresivamente el presupuesto a nuestras fuerzas armadas; lo grave no es que se haya devenido en una Doctrina de transformar a las mismas en una especie de policía de patrulla guarda-fronteras…, porque esas son cuestiones materiales que se pueden solucionar al “corto plazo”,…



… lo grave es que se haya quebrado el espíritu de orgullo a nuestros jóvenes de seguir una vocación militar.



El proceso de desmalvinización y demonización de nuestras Fuerzas Armadas comenzó con Alfonsín y se extiende hasta nuestros días, devenida en una rencorosa caza de brujas fogoneada por la ceguera de aquellos que han dejado indefensa a la Patria.

Es curioso que en estos días se pretenda poner en pie de igualdad a Irigoyen y a Alfonsín.
El primero fue un gran estadista, y a pesar de lo discutible de su gobierno, su primordial interés era el mismo de la Nación. No podemos decir lo mismo de Menem, De la Rua y los Kirchner, todos hijos del “padre Alfonsín”.

Entre Irigoyen y Alfonsín existe la misma distancia que entre Perón y Menem.


G. K.