30 ene 2011

"No queda sino batirnos"





Solíamos pasearnos por la ciudad,
en un beso enamorados
sostenidos en las manos pequeñas
de la inocencia en edad



La ciudad, hoy plagada de pornografía ambulante, corrupción, relativismo moral, coloniaje cultural, sub-humanos pregoneros del odio de clases, hedonismo liberal, anarquistas, química de adicción embrutecedora, educación masificadora, profilácticos obsequiados por el Ministerio de “Salud” en las entradas de los Colegios, amanuenses del régimen, y demás sociopatas culturales que el decoro me impide nombrar.



Solíamos pasearnos por la ciudad
pletórica en falsos coloreados despojos,
ante nuestros ojos,
orgullosos ciudadanos degradados a esclavos,
temerosos por la sádica impiedad
asesina de la inocencia de la edad


Solíamos salir a las 3 AM de cacería, sabíamos que alguien debía ensuciarse las manos para proteger a los débiles, incluso a veces, ni siquiera los hombres de sombreros de alas altas, pueden darse el lujo de ser populares; para algunos no queda sino batirse, el agradecimiento de la posteridad los entenderá en justicia, y la incomprensión mezquina de los miopes, en el presente los juzgará.



Jorge de Burgos

23 ene 2011

Señor del mundo




Tomo de mi biblioteca, una querida copia de la Fenomenología, es solo de batalla, aunque cuando la compre, para mis fines de estudiante, cumplía su función de sobremanera.


Es una edición de Fondo de Cultura del 2007, en la cual recuerdo (y hoy mis ojos dan testimonio de ello) marqué con un resaltador (preocupado, a juzgar por la intensidad del trazado) un párrafo perturbador, impulsado por la declaración de hegelianismo “de toda la vida” de Kristina en un Congreso de Filosofía realizado en Mendoza, allá por el 2008.

El párrafo se refiere a "La persona abstracta, EL SEÑOR DEL MUNDO".


"Este señor del mundo es ante sí, de este modo, la persona absoluta, que abarca en sí, al mismo tiempo, toda existencia y para cuya conciencia no existe ningún espíritu superior".



Kris es una parodia de este demoníaco Señor del Mundo, es una Burra del mundo, una aprendiz de demonio que no llega a enano feo asusta pájaros de jardín.

Solo así puede autonombrarse Kris, hegeliana y Católica a la vez, vaciando de contenido ambas denominaciones y transformándolas en “cortos” publicitarios para consumo fast food de la multitud.



¿Qué diría Hegel de Kretina Kirchner?



«La mujer intriga para cambiar el fin universal del gobierno en su propio provecho y pervierte la propiedad del Estado transformándola en una posesión para la familia» (Fenomenología, N°475);

«Cuando una mujer gobierna, el Estado está en peligro, porque las mujeres actúan no según las necesidades generales, sino por sus arbitrarias inclinaciones y opiniones» (Filosofía del Derecho, N°166)

G. K.

Nota: Agradezco a Cato por sus aportes eruditos de hegelianismo.

De Yegua a Burra




La degradamos de Yegua a burra.


¡Burra y más que burra!

En su discurso en Turquía, comenzó a hacer relaciones de las que se desprenden hipótesis un tanto perturbadoras.

“Sé que mañana estaré en Estambul ….un lugar que vincula culturas, historias… lo que podría denominarse la historia antes y después de Cristo…por lo menos para nosotros quienes profesamos el culto Católico”

La Burra hace diversas relaciones entre Constantino, Bizancio, los otomanos, los selyúcidas, Jerusalén, Cristianismo, Islam, el Che Guevara y siguen las firmas (además de menospreciar a los árabes denominándolos “turcos”).

Los amanuenses de 6-7-8 de seguro van a suscribir algunas de estas hipótesis kirchneristas, entre las cuales se podría inferir aquella referente a que Nuestro Señor Jesucristo habría nacido en Estambul.

En fin….así esta la Argentina.


G. K.



Nota: La Yegua (ahora Burra) se denomina Católica, cuando hace unos años, en el último Congreso de Filosofía realizado en la Argentina (Mendoza), se declaro públicamente: “Hegeliana de toda la vida”. ¿Cómo puede ser hegeliana y Católica a la vez?

14 ene 2011

Platón tiene un Plan. Ep. III. La acusación a Pascal.





Al final de mis días de pobre pecador, recuerdo aquella oportunidad donde Guillermo (en esa época servía en el Santo Oficio), acuso formalmente de herejía a Pascal.


¿Cuál era la herejía?



Referirse a la vanidad de la razón humana:

“Es admirable que jamás un autor canónico se haya servido de la naturaleza para la prueba de Dios. Todos tienden a hacer creer. David, Salomón, etc., jamás han dicho: “No existe el vacío; por consiguiente, hay un Dios”. Sería preciso que ellos fuesen más hábiles que las más hábiles gentes que han venido después, que de ello se han servido todas. Esto es muy digno de consideración”.

Y pretender que los hombres vuelvan al “Corazón”.

“Yo no tomo esto por sistema, sino por el modo como el corazón del hombre ha sido hecho… No por un celo de devoción y de desprendimiento, sino por un principio puramente humano y por un movimiento de interés y de amor propio, y porque se trata de una cosa que nos interesa hasta conmovernos, la de estar seguros de que después de todos los males de esta vida, una muerte inevitable que nos amenaza a cada instante debe infaliblemente en pocos años (ponernos) en la horrible necesidad (de ser eternamente aniquilados o desgraciados”.



Guillermo vocifero: “¡No seas obcecado! Tu postura es edulcorada, empalagosa”.



Pascal. “El proceder de Dios que dispone todas las cosas con dulzura es comunicar la religión al espíritu por las razones y al corazón por la gracia…”



Guillermo: No entiendes lo que digo Pascal (no eres lo suficientemente inteligente), debes distinguir categorías y términos operacionales (ante lo cual no puede escapar ni siquiera tu lírica sistemática de corazones), debes tener ideas claras y distintas innatas como criterio de verdad (incluyendo la verdad sobre Dios), ¡y no me vengas con la comicidad del “círculo cartesiano”! (aunque la consideres una falacia)


Pascal: El círculo cartesiano solo se rompe con un acto de Fe (razonar es confiar en la razón), no de razón. La razón presupone la fe.



La principal utilidad de la filosofía –Fray Guillermo- es tener algo para inmolar sobre el altar, el último propósito del discurso es servir de marco para el gran silencio místico.


Te lo digo y te lo repito Guillermo: Escucha a Dios



“¿Que quimera es, pues, el hombre? ¡Que novedad, qué monstruo, qué caos, que sujeto de contradicciones, que prodigio! Juez de todas las cosas, imbécil gusano de la tierra, depositario de la verdad, cloaca de incertidumbre y de error, gloria y excrescencia del universo. ¿Quién desenredará este embrollo?... Conoced, pues, soberbios, que paradoja sois para vosotros mismos. Humillaos, razón impotente; callaos, naturaleza imbécil, aprended que el hombre supera infinitamente al hombre y escuchad de vuestro maestro vuestra condición verdadera que vosotros ignoráis. Escuchad a Dios”




Al final de mis días de pobre pecador, recuerdo mi intervención apaciguadora a fin de evitar a mi querido (aunque orgulloso pecador) Guillermo, los lacerantes suplicios de aquellos actos purificadores aplicados sobre la carne desgarrada en las ensangrentadas profundidades subterráneas de la Abadía, luego de la exoneración del acusado y del enjuiciamiento del acusador; más el Santo Oficio solo atendió a la intervención del mismísimo Santo Padre para suspender el prólogo al Auto de Fe –al menos hasta el próximo encuentro-, luego de mis oficiosas súplicas en Roma ante diversos cardenales. Ruego al Cielo por la misericordia ante los pecados de vanidad en que su prodigioso intelecto lo hacían incurrir una y otra vez, plegarias que junto a las de Ubertino y de Adso, quizás realicen el milagro.



El escriba hereje Eco, en el siglo XX ha reseñado esta cuestión, aunque deformándola, porque ¿cómo podría enaltecer a Pascal en una civilización cartesiana?



Jorge de Burgos

13 ene 2011

Platón tiene un Plan. Ep. II. De Jorge de Burgos a Guillermo (sobre los Poetas y los sistemas)





Al final de mis días de pobre pecador, recuerdo a Fray Guillermo de Baskerville (a quien dí su merecido en el Congreso de Filosofía de la Abadía cuyo nombre es mejor olvidar), quien acusaba a mi bibliotecario preferido (un humilde Poeta de Dios en misión divina, un heraldo de la Belleza, un mensajero que anuncia el Misterio), de tener demasiadas crecidas sus alas de Albatros:



“Tú tienes tu propio sistema, que aunque se auto-niegue como sistema, poniéndose más allá de toda categorización, lo es”


Guillermo no advierte que el Poeta de Dios ofrece la dádiva divina al pueblo, y lo divino no es un sistema: es Sacro.

Así lo expresa el Plan de Platón en el Ión o en el Fedro.



“Más a nosotros corresponde


oh poetas, estar bajo los truenos


del Dios, desnudas las cabezas,


y aferrar con la propia mano


del Padre el rayo mismo


para entregar al pueblo


envuelta ya en el canto


la dádiva divina.


Pues si nosotros somos, los Poetas


de limpio corazón como los niños


limpias serán de culpas nuestras manos” (Hölderlin. Como en el día de fiesta)


Luego, otra será la manera en como las gentes del mundo recepcionen la “dádiva divina”, la “revelación”, el puente entre nosotros y las Ideas. Algunos la decodificaran en sistemas (el que fuere), otros meditaran abstraídos en la Belleza del Ser ante la revelación de la Forma.

¿Acaso Cristo no se expreso con parábolas artísticas (es decir, alta poesía)? Decodificar esas parábolas en signos enhebrados de concatenación lógica sistemática, es -a mi gusto de pobre pecador- poco cristiano.

A veces, “los filósofos (que no advierten que sus brazos son alas atrofiadas) tratan una pregunta como una enfermedad” (W.).



Jorge de Burgos

4 ene 2011

Battlestar Galáctica. Episodio I: Platón tiene un Plan





Un Cylon humanoide se lamenta de su condición “orgánica”:


“... He visto una estrella convertirse en supernova, y expulsar los bloques constituyentes del universo, de otras estrellas, de otros planetas, e incluso de otra vida. ¡Una supernova! ¡Creación en estado puro! Estuve ahí, quería ser parte del momento y ¿sabes como me vi obligado a percibir uno de los momentos mas gloriosos del universo? ¡Con estos ridículos y gelatinosos orbes en mi cara! Con unos ojos que solo pueden percibir una minúscula fracción del espectro electromagnético. Con oídos, que solo pueden oír vibraciones en el aire.

...

¡Quiero ver rayos gamma! ¡Quiero oír rayos X! ¡Y quiero...quiero oler materia oscura! ¿Te das cuenta de lo absurdo que es lo que digo? Ni siquiera puedo expresarme adecuadamente por que tengo...

¡tengo que conceptualizar ideas complejas en este estúpido y limitado lenguaje hablado!

Quiero alcanzar y sentir con algo mas que estas prensiles patas, ¡y sentir el viento solar de una super nova fluyendo a través de mi!”



En las aporías de los diálogos platónicos, se manifiesta un límite epistémico, aunque al señalarlos Platón, él mismo ya se sitúa en otra posición, puesto que quien marca un límite, se halla más allá del mismo.

Los personajes que llegan a la aporía, están dentro del límite que Platón ya ha dejado atrás, en cierta forma, el autor nos plantea una invitación, no a seguir leyendo el dialogo (puesto que nos manifiesta el límite epistémico del mismo), sino a asumir el límite de la forma literaria del dialogo, que en última instancia, solo sería un medio propedéutico que no debe engañarnos a través de sus formulaciones proposicionales sobre la posibilidad de acceder al conocimiento filosófico, y que este solo puede tener lugar en el diálogo Vivo.


“El conocimiento de estas cosas no es en absoluto comunicable como los demás conocimientos sino que después de muchas discusiones efectuadas sobre estas cosas, y después de una comunidad de vida, repentinamente, como una luz que se enciende gracias a que salta una chispa, así nace en el alma, y se alimenta por sí mismo” (Carta VII)



“Quiero que alcancen a pensar con algo más que esta inteligencia peligrosamente invertida, ¡y sientan el viento Solar de una super nova fluyendo a través del espacio donde asciende en lucha constante de purificación el carro alado hacia la llanura de la Verdad, donde se apacienta el alma contemplando a la idea de Bien. Sobre estas cosas nunca he escrito y nunca escribiré”.

G. K.

2 ene 2011

Diario personal de Jorge de Burgos. Confesiones de un misógino redimido.







Al final de mis días de pobre pecador, recuerdo aquella oportunidad donde la hermanita adolescente de Rocío insistía en ir a la grabación de la serie televisiva “Para vestir santos”, a fin de conseguir una foto con Celeste Cid, su personaje favorito.

Un “Cid Santo de color Celeste” me resultaba intrigante a la vez que una broma macabra, porque en última instancia, ella (Celeste) era la protagonista de un programa donde se desarrollaban las vicisitudes de diversas vidas indecentes, sobre las cuales la dulce piedad cristiana me obliga al silencio caritativo; después de todo, siempre sostuve que solo los heresiarcas son dignos de la purificación en la hoguera.

Luego de que mis protestas fueron ignoradas, las féminas se encomendaron a la guía del GPS quién hablaba con voz de cromo a través de ellas, indicándome el trayecto hacia la Productora. Allí se nos informo que la grabación era en las inmediaciones del edificio; pensé que así sería para mayor gloria de la logística del hebreo de Suar (pero esa es otra historia).



No alcanzaba a entender el interés por un programa donde tres mujeres eran las protagonistas, como tampoco comprendía el éxito mundial de aquel film “Mira quién habla” done el protagonista era un bebé, ¿Qué podría decir de interesante un bebé para que ameritará mi atención?



La pequeña se lanzo del auto al olfatear su presa, por un instante la radiación del flash de su cámara radiografió la escena en mi memoria. Mientras la veía acercándose, de la mano de la hermanita de Rocío, comprendí que, a diferencia de Adso, quien murió sin conocer el nombre de la Rosa, yo al menos podría decir que era de color Celeste.



Rocío se dio cuenta de la situación, las arpías lo presienten, como las gallinas inquietas ante la proximidad del terremoto, reacciono como el crudo invierno ante la dulzura de la primavera.


Jamás volvió a mirar, ni a hablar de ese programa, era la hormiga reina que pierde sus alas, y buscaba con el sigilo de satélite intruso, la existencia de armas de destrucción masiva del invierno de nuestra relación, donde yo continuaba prisionero del canto de una sirena Celeste, que aún hoy, al final de mis días de pobre pecador, son la música que redime mi misoginia.



Jorge de Burgos