30 nov 2010

Para Don Juan Manuel





Producida la caída del Restaurador por la batalla de Caseros, éste debió exiliarse en Southampton, Inglaterra.Muchos de sus antiguos amigos, olvidando antiguas lealtades, lo abandonaron y traicionaron siguiendo a los nuevos vientos, cual veletas y de un día para otro pasaron a servir a las nuevas autoridades, como el caso del autor del Himno Nacional, Vicente López y Planes, antiguo federal y rosista, juez durante el gobierno de Rosas y autor de muchos versos laudatorios hacia el Restaurador y su hija. ¿Miserias humanas?, ¿“salvar el pellejo”?…Algunos, muy pocos —sobraban los dedos de las manos para contarlos— siguieron fieles a su antiguo amigo y jefe, haciendo honor a su amistad. Entre ellos podemos contar a Antonino Reyes, y al Coronel don Prudencio Arnold.

Este último en carta a Rosas en octubre de 1875, le decía: “Su retrato de busto es el único que hay en la salita de mi casa, en esta ciudad, frente a las ventanas de la calle”.

Además de los pocos y fieles amigos, quienes nunca olvidaron al Restaurador, fueron su pueblo, los gauchos e indios. En la década de 1870, comentaba un viajero haber visto a un gaucho entrar a una pulpería, clavar un puñal en el mostrador y gritar “Viva Rosas”; o el caso de aquel cacique indio que a su hija le puso el nombre de “Manuelita”, en recuerdo y honor de Rosas y su hija; o en los cantos de los guitarreros, cuando decían: “Cuándo vendrá ese Rosas, pa' ponerse de su lao”. Ese pueblo que siempre le fue fiel hasta el final y mucho más, siempre lo tuvo en su corazón.

He aquí una carta —que está en el Archivo General de la Nación y que transcribimos a continuación en redacción moderna— de un italiano, residente en Montevideo, quien al saber que un argentino a quien Rosas “ha llenado de consideraciones en otros tiempos”, había entregado un retrato de Rosas para ser rematado, lo compra y se lo manda, con la siguiente misiva y que constituye todo una ejemplo de una persona que ha sido testigo y admirador de la obra del Restaurador.Esa carta que debe de haber llenado de orgullo y satisfacción al General Rosas, dice así:

“Sr. Brigadier General Dn. Juan Manuel RosasMi distinguido Sr.A pesar que no tengo el honor de conocer a Ud. personalmente, y soy, admirador constante de las grandes acciones con que Ud. ha ilustrado el suelo de su Patria.Sus gloriosos hechos en la lucha que con tanta dignidad sostuvo contra la intervención Anglo Francesa, es el Monumento más glorioso de su carrera pública, y la historia fiel lo transmitirá con avidez a las generaciones venideras.La casualidad puso estos días a mi vista, en un Remate donde he asistido, un Retrato de su persona. ¡Cuántas ideas asaltaron a mi imaginación a la vista de ese objeto Señor General! Me apresuré a comprarlo antes que empezase el Remate público, y lo obtuve con el objeto de remitirlo a Ud. como lo hago por el Paquebote Mersey.Un Argentino a quien Ud. ha llenado de consideraciones en otro tiempo cuando Ud. estaba elevado en la cumbre más alta del poder, lo mandó vender. Y un italiano, algo pobre que nada debe a Ud. ni lo conoce, lo compra para evitar la venta pública del Retrato de un hombre que dirigió los destinos de la República Argentina. ¡Así es la condición de la miseria humana Sr. General!

Acepte pues este pequeño Obsequio como un homenaje del afecto y respeto, que le profesa esa su Obsecuente y S. S.

Q. B. S. M.

Pedro Roggero

Montevideo, Agosto 30 de 1860”.

Nota del Director: las letras “S. S.” y “Q. B. S. M.” que precedían a la firma, significan “Su Servidor” o “Seguro Servidor” y “Que Besa Su Mano”, y eran comunes en la correspondencia de la época.

Tomado de “El Restaurador”, nº 4; por intermedio de http://elblogdecabildo.blogspot.com/

13 nov 2010

Contribución a la teoría del beso, dedicada a todos los tiernos adeptos al amor. (S. K.)




Mi Cordelia:


Como dice Salomón, una buena respuesta es igual a un dulce beso. Y, ya lo sabes tú, yo formulo mal mis preguntas: más de una vez me lo han dicho. Pues no comprenden lo que yo pregunto. Tú, tan solo tú lo comprendes y sabes dar la respuesta que deseo y sólo tú sabes darme la buena respuesta pues, como dice Salomón “una buena respuesta es como un dulce beso”. (S. K.)

9 nov 2010

De Jorge de Burgos a Chester. Felicidad. Sobre la Nación y los principios.




Querido Chester, te escribo desde el Monasterio cuyo nombre prefiero no hacer público. Tú sabes que allí tengo a mi resguardo la biblioteca que tantos crímenes han provocado, y no conviene que esas lecturas se conviertan en best sellers.

Sé que una de tus pasiones es la Argentina, y quizás este humilde escrito te ayude a pensarla.

Hay ciertas cuestiones necesarias para que exista una Nación, una de ellas es que sobre determinados temas tiene que existir un acuerdo tácito, no puede haber discrepancias.

Es decir, para que exista una Nación, la misma debe estar apoyada en ciertos principios que constituyan su identidad, su cultura.

No es posible tener dos principios sobre un mismo tema.

En el caso del tema de la “Ley Sodoma”, la opinión pública se dividió sobre un tema en el que debería haber un principio común entre los argentinos. Sin embargo se discutió sobre si hay una naturaleza humana por la cual, hombres y mujeres se atraen, o si no la hay, y por consiguiente, el hombre podría ser cualquier cosa: un travesti, transexual, homosexual, lesbiana, invertido, maricón, marica, etc.


Luego de la sanción de la “Ley Sodoma”, se impuso por la fuerza uno de estos principios por sobre el otro, puesto que no es posible lo Uno y lo Otro, sino lo Uno O lo Otro.

En una Nación los principios no se imponen, se comparten.


Jorge de Burgos

6 nov 2010

Para los jóvenes diablillos, escrito en el final de los días de una vida de pecador.




Hansel camina por el bosque, cual diablillo despreocupado de las consecuencias de sus travesuras, a tal punto que comienza a mordisquear engolosinado la casa de chocolate, socavando los cimientos de la misma, sin advertir que Gretel se encuentra indefensa en la cocina de la casa, a punto de ser cocinada en el horno de la bruja maligna que hace rato, se ocupa de preparar la ensalada.

El sabor del chocolate genera una peligrosa pasión en su magia embriagadora, y la bruja lo sabe, cuenta con ello, espera concretar la cadena de heladerías que comercialicen las copas de chocolate donde el gusto uniforme de la multitud, deteriore la casa y olviden a la Gretel desaparecida que se anuncia en los cartones de la Cindor chocolatada.

Si la muchedumbre ve a Hansel engolosinado, también ellos desearan probar el sabor embriagador, y celebraran fiestas con lucha de gladiadores por TV, bufones y malabaristas de fuegos artificiales danzantes al ritmo del día.

Nuestros padres se equivocan, pero también a lo largo de nuestra vida, aprendemos a amar sus errores, puesto que:

a. no han sido hechos con mala intención.
b. han sido realizados con responsabilidad, la de cuidarnos del horno de la bruja, porque solo hace falta una generación engolosinada para arruinar a una civilización de siglos de existencia.


Jorge de Burgos


Posdata de lectura prescindible:

“Habiendo llegado al final de mi vida de pobre pecador, recuerdo la lectura caníbal de el libro segundo de la Poética. Yo quién en mi juventud de estudiante impulsivo hubiese dado mi brazo derecho por echarle un ojo encima al santo Grial de los filósofos, antes de encontrarlo, leerlo y amarlo; ahora comprendo el motivo por el cual la Providencia lo ha puesto delante de mis ojos entrados en años del aprendizaje del precio de la responsabilidad.

Querido hermano, joven diablillo, acaso tú que me juzgas y que quieres una Argentina cristiana, si en tu oficio de historiador descubrieras que el Padre de la Patria fue masón, anti-cristiano, usurero y homosexual, ¿acaso no lo pensarías más de una vez antes de dar a conocer esas pruebas al mundo si fueses consciente de las consecuencias? El mundo necesita creer, y antes que creer en cualquier cosa, es mejor que crea en cosas buenas, sería inmoral proceder de otro modo, alguien debe sacrificarse por el bienestar del rebaño, para mayor gloria del Señor.

5 nov 2010