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14 mar 2012

El Ejército de Dios



"CUANDO TÚ TOMAS UNA BIBLIA, EL DIABLO TIENE UN DOLOR DE CABEZA.

CUANDO LA ABRES..., TIENE UNA CRISIS NERVIOSA. ENTONCES, SI EMPIEZAS A LEER, ÉL SE DESMAYA.

LUEGO, CUANDO EMPIEZAS A VIVIRLA, ÉL HUYE.

TE TRATARÁ DE ACOBARDAR.CON SU ARTIMAÑAS.

TÚ ERES PARTE DEL EJÉRCITO DE DIOS.

DEJA QUE HABITE EN TI. DÉJALO PASAR..."

31 dic 2011

21 oct 2011

Artísticas



El asesinato de Quiroga, según un joven de 15 años. Me costó, pero al menos, ya no dibujan al "Che".

2 may 2011

Concurso Internacional: Estampita de San Juan Pablo II




El beato Juan Pablo II esta cada día más cerca de la Santificación.

Debo replantear mi ancestral predilección por Alejandro VI, el Papa Borgia, tengo su magnífica estampita en mi billetera, en la cual se puede apreciar la belleza de sus actos al hacer malabares con aquellas célebres bulas que repartían el Mundo entre los reyes más dignos de confianza; puesto que mi audacia la cambiaría por la San Juan Pablo II.




¿Cómo sería la estampita de San Juan Pablo II?


Propongo una estética San Jorge matando al Dragón, en la que se aprecie la belleza de la acción de Juan Pablo II aplastando la cabeza de la Bestia Roja marxista, con la leyenda al pie que exprese en solemne devoción: “Azote de zurdos” o “Tiemblen zurditos”.

Quizás un llamado a los artistas del mundo para que la confeccionen en las destrezas de su arte, y luego una exposición en el Museo Vaticano, donde las nuevas generaciones puedan apreciar como la Iglesia bendice a la hora adecuada a sus enemigos de turno, generalmente a la hora de sus respectivos funerales.

Juan Pablo II ¡Santo ya!

¡Santo ya!



G. K.

1 may 2011

Juan Pablo II





La imagen de Juan Pablo II agitando la Cruz en silencio, ante la vulgar y ruidosa profanación marxista sandinista a la Misa ofrecida por el Papa en Nicaragua.

La imagen de un agente contratado por la KGB disparando al pecho de su Santidad en el medio de la Piazza San Pietro.

La imagen de un hombre luchando contra su deterioro físico en su ancianidad, cuando el temblor en las manos, la debilidad de sus piernas y la enorme carga de los años, no le impedían a su joven espíritu, que una y otra vez, él cumpliera la misión para la que había sido elegido. Vivió lo suficiente para ver la caída del muro de Berlín, el inicio del derrumbe del falso coloso soviético.

La imagen de su funeral, el más grandioso del siglo XX, con una platea de reyes y emperadores, como en los viejos tiempos, cuando el Papa era el Patriarca de Occidente, de la Cristiandad.

Tantas otras imágenes que albergo en mi corazón, denotan que la Iglesia “está protegida”, “no tengan miedo”. La audaz decisión de elegir a un Papa proveniente de un país comunista, un “país lejano”, en un contexto en el cual más de la mitad de la población mundial vivía bajo regímenes comunistas marxistas, constituyo una declaración de guerra de la Iglesia hacia la Satania Soviética.

El hombre elegido para guiar a la Nave de Pedro en aquella tormenta, hoy fue declarado Beato en Roma ante cientos de miles de personas. ¡Santo ya!

G. K.

11 abr 2011

Un amor que sufre

Al pensar en la bondad divina, lo hacemos desde una vía analógica en la cual extendemos al infinito nuestra propia parcela de bondad. En cierta forma, pensar en ello deja un sabor de alegría en el corazón, más no sucede así si pensamos por la misma vía la cuestión del sufrimiento divino.



Si Dios elige llevarse a alguien joven para evitar desde su omnisciencia que esa persona a los 50 años cometa un pecado mortal, y por tanto condene su alma por toda la eternidad, en esa decisión debe haber sufrimiento. Saber que esa persona (Mariana), no va a conocer al hombre que la va a hacer feliz en este mundo, ni va a tener los hijos que anhela, debe producir un dolor tan profundo como el amor que Dios siente por ella.


Para salvarla, debe privar a su alma de acceder a la posibilidad de conocer un ámbito familiar de felicidad, ¿acaso ella no pensará –en el Instante en el que comprende que el tren en el que viaja va a descarrilar hacia el otro mundo, o quizás reflexione sobre ello en la eternidad- sobre esta cuestión con sufrimiento? ¿no constituiría eso una posible forma de des-agradecimiento o incomprensión?


Ser omnisciente es perturbador, tratar de sondear el sufrimiento divino es aterrador.



Tratar de pensar en el sufrimiento divino, puede lastimar el alma al tratar de conceptualizarlo, es decir, no se puede pensar en el sufrimiento divino sin sufrir, y se me ocurre entonces que allí hay un límite del pensamiento delimitado por nuestra capacidad humana de tolerancia del dolor.


Se me dirá que es necesario racionalizar la cuestión para abordarla sin lastimarnos, aunque esa perspectiva –en lo personal- me suena poco cristiano. No se puede racionalizar la pasión de Cristo.



Jorge de Burgos

22 dic 2010

El significado de la Navidad.






“Un poeta griego dijo que estar enamorado y tener seso, eso no puede ser, anoser en Dios. Pero aquí parecería que Dios también cayo en la volteada, pues nos amo con locura, dice San pablo: “propter nimiam caritatem suma qua dilexit nos” –o sea, por la caridad loca con que nos amo. Ese es el misterio” (Castellani)

Sondear ese misterio no es algo que se pueda hacer de un soplo.

Kierkegaard se atrevió a ello, veamos:




“…imaginemos que hay un Rey enamorado de una humilde muchacha…. (y decide desposarla)…su decisión era fácil de realizar…el amor es superior cuando une a iguales, pero se hace triunfador cuando iguala en el amor lo que antes era distinto….De pronto surgió en el alma del Rey una preocupación…….


...En solitario, dentro de su corazón, daba vueltas a su preocupación: ¿llegaría a ser feliz la muchacha? ¿lograría confianza para no acordarse jamás de lo que el rey quería olvidar: que él era el rey y que ella había sido una humilde muchacha?


Porque si eso sucediera, si se despertara este recuerdo y alejara alguna vez su pensamiento lejos del rey como del rival afortunado, si se encerrara en el ensimasmiento de una pena oculta o si ésta pasara alguna vez sobre su alma como la muerte sobre el sepulcro, ¿Dónde quedaría la gloria del amor?


En tal caso, seguro que hubiera sido más feliz permaneciendo en su refugio, amando a alguien semejante, resignada en su humilde choza, pero tranquila en su amor, confiada mañana y tarde…….



…...porque aunque la muchacha hubiese estado contenta de no haber llegado a nada, el rey no podría estar


Y si ella no pudiese ni siquiera entenderle –porque, cuando hablamos desafortunadamente de lo humano, podemos suponer una diferencia de espíritu que haga imposible la comprensión- ¡que profunda pena quedaría latente en este amor infeliz!


¿Y quién se atrevería a despertarla? Ciertamente ningún hombre la padecerá, pues tendríamos que remitirlo a Sócrates o a quien, en un sentido más hermoso, TIENE EL PODER DE IGUALAR LO DIVERSO.

Si el INSTANTE ha de tener un significado decisivo…, el discípulo está en la no-verdad y lo está por culpa propia. Con todo, es objeto del amor de DIOS que quiere ser su maestro y cuya preocupación es conseguir la igualdad. Si esta no se logra, el amor se torna infeliz y la enseñanza sin sentido, ya que no consiguen entenderse entre sí.

Se dirá acaso que eso puede resultarle indiferente a Dios, puesto que no necesita del discípulo, pero se olvida o, mejor, se demuestra ¡ay! cuan lejos se esta de comprenderle, esto es: SE OLVIDA QUE AMA AL DISCÍPULO.




Por eso DIOS se ha reservado esto: el insondable dolor de saber que puede alejar de sí al discípulo, prescindir de él, saber que el discípulo está abocado por culpa propia a la perdición, que puede dejarle hundirse –y saber hasta qué punto resulta casi imposible mantener firme la franqueza del discípulo, sin la cual la comprensión y la igualdad desaparecen y el amor se vuelve infeliz.

Quien ni siquiera atisba este dolor, es una pobre alma, sólo comparable a una pequeña moneda que no lleva la imagen del César ni la de Dios”


(Dios como maestro y salvador. Un ensayo poético; en Migajas filosóficas. Kierkegaard)



La unidad podría realizarse si Dios se apareciese al discípulo, no en su magnificencia, puesto que el no quería su glorificación sino la de la muchacha….. ¿y si se apareciera en un establo adonde solo se asoman los desposeídos de este mundo?


Dios quiso hacerse humilde, servidor, y eso no era un juego; se aguanto todo (¡hasta la negación de Pedro que lo había reconocido!, y eso es bastante teniendo en cuenta la omnisciencia).

Un amor que sufre.

Un amigo me decía. “somos cristianos para consolar el corazón de Dios”.

“….o si alzase una vez su mano para mandar y eso sucediera, y yo quisiera creer que le entiendo mejor o le amo mejor, entonces le vería llorar sobre mí y le oiría decir: “¡Hasta que punto has podido serme infiel y contristar mi amor! ¡Tú sólo amas al omnipotente que hace milagros, no a quien se humilla a sí mismo en igualdad contigo! (S. K.)



Feliz Navidad, un sincero deseo desde las catacumbas.


Johannes Germán de Silentio, un discípulo de segunda mano.

2 dic 2009

El nombre del gol.



El mundo perecerá, no entre guerras y apokalipsis laicos, sino de aburrimiento, de hastío nihilista, cual generación flooger asoleándose en los patios del Shooping Abasto, tal cual la profecía de Fiodor; a no ser que quizás, otra vez, como en aquellos tiempos en que la sangre cristiana arrojada a las fieras de la decadente Roma - y a quien nadie apostaba un denario-, termino salvando a esa civilización, rescatando y renovando sus antiguas virtudes olvidadas, a través del primer patricio avergonzado del Circo romano, al contemplar a la muchedumbre y comprender en lo que se había transformado él y su Patria; al ver a una muchacha cristiana que sabía morir digna y orgullosa, incluso ante los leones.

Así, tal vez, el Ángel conmovido, ante las penurias de la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Ayres, abra con su certero dardo el corazón del poeta-patricio -quien atrapa las pasiones de los jóvenes, purificándolo, y a través de él, a todo el estadio de Boca, que luego de mucho tiempo, comprenderá el olor de la rosa en un gol, y no a merka química ventajera.

No esta mal, para comenzar a salvar a esta civilización.

G. K.

19 jul 2009

"Sois un soñador"



Sanchéz: “Sois un soñador”

Cristóbal: “Mirad ahí, ¿Qué es lo que veis?”



Desde el séptimo piso se ven los cambios en la ciudad. Edificios bajos dejan lugar a otros más altos, aunque en realidad solo son agregados de más “pisos” de oficinas, repletos de usureros en sus refinadas técnicas de Finanza y sus mesas de Dinero, centros de comando de Mercancía, “estudios” de prestigiosos tecnólogos abogados – contadores que planean los requerimientos de Publicidad que luego harán rugir a Multitud; …no, pueden estar más altos, pero no miran al cielo, …


…entre todos ellos, aparece cual estrella guía para navegantes, la cúpula románica de oro de una Iglesia, brillando al Sol cara al Cielo (Av. Callao y Tucumán), y nos hace preguntarnos…

¿Qué clase de hombres la habrán construido? ¿Habrán estado concientes el albañil, el orfebre, el ingeniero, el arquitecto; de que estaban trabajando para la eternidad, en tanto no puede haber un buen trabajo sin arte?


Para que alguien fuese admitido como miembro de pleno derecho en un gremio medieval, y por tanto, poder establecer su taller, debía hacer una obra maestra. Debía hacer obras de idéntica calidad, responsabilizarse de ello, por el resto de su vida.

¡Se le exigía ser un artista!


En los días que corren los sindicatos (si se me permite tan aberrante comparación –es difícil analogar entre la Edad de la Fe y la época contemporánea), deberían exigir a sus miembros lo mismo que antaño: la perfección de un maestro.
Sin embargo, lo que el teórico revolucionario, y el agitador marxista vulgar pega-carteles exigen, es la disminución de las horas de trabajo, el aumento de sueldos, vacaciones en Mar Chiquita, y siguen las firmas de cosmovisiones proletarias… ¡cuando lo que se debería exigir es la oportunidad de ser un artista!

Una civilización que ahoga a la Cúpula de Oro entre shoppings y oficinas, es irrespirable.


G. K.

10 jul 2009

Plegaria socrática




La brumosa niebla en la noche, lo cubrió mientras regresaba, luego del festejo, a su hogar. Al estacionarse, sobre el costado de la autopista -¡aniquilado en silencio sepulcral- , -¡no veía el capot del auto!-…

…….Bajo la niebla, como si alguien bajara la tecla del interruptor. Los cortes de tensión veraniegos en el Bajo Flores –cual luz que muere rápido quemando los circuitos del Aire acondicionado– nos advierten en el vértigo, que sin luz, los colores del alma son sombras– , -la gente asume un color de fastidio-, sin aire el alma no puede respirar, y el aire depende de la Luz.

Sin luz, los hombres somos espectros, una sombra que se ahoga en su propio reflejo, cual Narcisos de Portada de revistas. Si ese Narciso se nos aparece y proclama: “Que bello que soy”, esa consideración sonaría destemplada, incluso a aquellos que admiran las fotos de Narciso se intuirían más ridículos de lo que en general se permiten; como asimismo, la aldeana no sabe que es bella hasta que el Príncipe se fija en ella. Toda belleza necesita un reflejo.


En su inmenso corazón, quizás conmovido por mi torpeza argumentativa, el Príncipe de los filósofos me susurra al oído:


Sócrates: Lo bello (pulchrum) en tanto trascendental del Ser -in-aprhensible-, referido por analogía a la corporización de la gloria del que Es, ¿es un reflejo?


Chester: El Absoluto no se mira al espejo como la Reina del cuento preguntando sobre quién es más bella.

Sócrates: ¿Toda belleza necesita un reflejo?

Chester: Eso me supera.

Sócrates: Imaginate, querido Chester, que entras a una Catedral y no adviertes nada sagrado, solo impresiones sensibles desligadas de lo metafísico y solo lindantes con el esteticismo, ¿no sería como si alguien bajara un interruptor de repente y todo aquello que hoy concibes como extraordinario, te parecería ordinario?

Chester: Te refieres Sócrates, a ser un hombre ordinario, a ser un hombre natural, un hombre autónomo, un eterno adolescente nietzscheano embebido en la lectura de un Catecismo para super-hombres, ¡horror!

Sócrates: “Así como los eclipses son momentáneos, el sol disipará la niebla. Por ello, para que de la noche se siga el amanecer, ¿no conviene elevar una plegaria a los dioses de este lugar antes de marcharnos?”

Chester: Así sea.

Sócrates: “Querido Pan y todos los demás dioses que sois de esta región, concededme que llegue a ser interiormente bello”. “Concédeme ser bello en mi interior”.



G. K.

20 jun 2009

SAN CHESTERTON Ora pro nobis






Se escucha en el viento, al heraldo de la esperanza anunciar la canonización.



El otro día se me apareció Chesterton, y me susurro la respuesta letal, rápida y adecuada ante una provocación del nihilismo militonto, de esas que pretenden "educarte" desde la subestimación.



No recordaba haberla leído en sus obras (¡quizás se me había ocurrido a mí!, y el susurro era mi propio pensamiento), y sin embargo, hay ciertos ámbitos donde uno no puede convencerse a sí mismo; …al llegar a mi morada, comencé a buscarla.

…y allí estaba en el "esplendor de su forma" (al decir escolástico), justo donde lo señalaban los bigotes-radares de Agatón, porque algunas obras siempre tienen algo más para decir-percibir, y por lo tanto, son misteriosas.



"Mientras haya misterio habrá salud".



¿A cuantos habrá convertido Chesterton a través de sus obras?



....¡y después piden milagros!!!


G. K.

24 may 2009

La contemplación en Plotino




Recuerdo la risa de los epicúreos – estoicos en el Areópago ante San Pablo, cuando les hablo sobre la Resurrección.
Plotino lo hubiese entendido, quizás entre los paganos, sea el que llego más alto.

En el ascenso gradual del alma, en el elevarse hacia la inteligencia (paso de la diánoia al plano de la noésis), llega un momento que la vía estrictamente racional necesita un Salto, para pasar de la inteligencia al Uno; una experiencia, digámoslo así: mística –éxtasis interior que supera a la razón.


“Los que ignoran este estado, imaginen, por los amores de acá abajo, que será encontrar el objeto más amado, y sepan que los amores de aquí son mortales, caducos, engañan y perecen, y que no son en realidad amores, ni constituyen nuestro bien y ni son los que buscamos.

Allá esta nuestro verdadero amor y podemos unirnos a él participando de él y poseyéndolo, si no salimos a merodear por los placeres de la carne… Si alguien lo ha experimentado comprenderá lo que digo: el alma vive otra vida cuando se acera a él, está junto a él y de él participa de tal modo que sabe que tiene presente al verdadero dueño de la vida.

Entonces es posible verlo y verse a sí mismo, si es que realmente se le puede ver, iluminado, lleno de luz inteligible, o mejor, como si él mismo fuera una luz pura imponderable, leve; como si estuviera convertido en Dios o más bien como si fuese Dios, suspendido hasta que volviendo otra vez a sentir el propio peso se siente como marchito”


“Habiendo sido, pues, el vidente y lo que veía no dos cosas sino una (no como quien ve sino como quien se une), si éste quiere recordar aquella unión conserva de ella imágenes en sí mismo. Ahora bien, entonces era uno y no tenía en sí mismo ninguna disimilitud consigo mismo ni con respecto a las demás cosas…

Como arrancado y arrebatado de entusiasmo se encontraba en una tranquilidad y no separándose de la esencia de él, sino volviéndose hacia sí mismo permanencia completamente inmóvil, o mejor, era la inmovilidad misma. Ya no le retenían las cosas de ella, porque miraba por encima de la misma belleza; había dejado ya atrás el coro de las virtudes, como quien penetra en lo más sagrado del templo dejando atrás las estatuas.

Y sin embargo esas estatuas serán lo primero que verá al salir del santuario, después de la visión y de la unión que se ha efectuado, no con una estatua, sino con el mismo Dios: son, pues, una visión de segundo orden, porque no son lo mismo que la visión, que es otra manera de ver, como la que tenía en el santuario: éxtasis, simplificación, abandono de sí, deseo de un contacto, quietud, noción de una compenetración”.

G. K.


Recomiendo:
PLOTINO. El alma, la Belleza y la contemplación. Obras de Quiles I. E. Ed. Depalma. Bs. As.
PLOTINO. Textos fundamentales. Intr. y traducción de M. I. Sant Cruz. Eudeba.

10 may 2009

Yo llevaré el anillo.



Así dice el mito,


“A veces siento que un gran temor me invade, como si estuviese esperando una sentencia que ya se había previsto hacía tiempo, pero que no deseo oír.Un irresistible deseo de descansar, quedarme a vivir en Rivendel junto a mi gatito Agatón y vuestra compañía, me colma el corazón.

Allí, en medio de la noche donde acechan los orcos, hablé haciendo un esfuerzo (y oí sorprendido mis propias palabras, como si algún otro estuviera sirviéndose de mi voz).

-YO LLEVARÉ EL ANILLO, dije --...aunque no sé como.

Yo llevaré el anillo, y con Uds., seremos la Comunidad del Anillo”. (ESA –versión libre).




Octavio busco a través del mito la fusión helenístico-romana, que a diferencia de sus predecesores en ese fin (Polibio y el “círculo de los escipiones”), obtuvo el aporte del talento literario de Virgilio, que trascendió ese propósito en “La Eneida”, ……..a la distancia de siglos podemos contemplar que la jugada funciono, el sueño de Julio César se hizo realidad: el Imperio Romano.

A lo largo de la Historia, los cristianos siempre (de una u otra manera) hemos tenido, ante situaciones trágicas, la impresión de que “Esto se acaba”.

Sabemos el final, pero no sabemos cuando, por ello, ante el derrumbamiento del Imperio romano cristiano, el ataque de vikingos, eslavos, mongoles; un Islam imparable, la Rev. Francesa, los nazis, comunistas, etc.; ……..lo importante es la resolución de la lucha interior, la decisión de “Yo llevaré el anillo”.

“La Eneida” le dio al romano la idea política-religiosa de un Imperio por el que valía la pena luchar (a pesar de sus falencias); quizás “El señor de los anillos” sea el mito fundacional de un renacer de aquella civilización que tenía de Patriarca, a un Mago Blanco.

Y aunque no sabemos, después de todo, no obstante el mundo se arrastre hoy desencantado, no existe el hombre a-mítico.


G. K.

8 mar 2009

Invitación e imitación, en Kempis y Sören





“Jesucristo tiene ahora muchos amadores de su reino celestial, más muy poquitos que lleven su cruz. Tiene muchos que desean la consolación, y muy pocos que quieran la tribulación. Muchos compañeros para la mesa, y pocos para la abstinencia: todos quieren gozar con Cristo, más pocos quieren sufrir algo por Él. Muchos siguen a Jesús hasta el partir del pan, más pocos a beber el cáliz de la pasión. Muchos honran sus milagros, más pocos siguen el vituperio de la cruz”.


(Tomás de Kempis. Imitación de Cristo. L. II, cap. XI)




Kierkegaard. Ejercicio del Cristianismo (a)

1. La invitación de Cristo

La primera parte del libro consiste en una invitación: el invitante es el mismo Cristo, y la invitación tiene como objeto despertar las conciencias y producir un proceso de interiorización. El texto de la Sagrada Escritura que sirve a Anti-climacus para desarrollar esta primera parte es Mt XI, 28:

«Venid a Mí todos los fatigados y agobiados, y Yo os aliviaré».

El invitante puede acudir en ayuda al mundo, puede socorrer a todos los que tengan una necesidad. Es más, a diferencia de otros médicos, el Médico divino no da una medicina sofisticada, sino que se da a Sí mismo. El Invitante va hacia el encuentro de los que sufren, de los angustiados, y se detiene junto a ellos con una paciencia nunca vista. La invitación está llena de dulzura y condescendencia:

«Venid a Mí todos vosotros»

Cristo abre sus brazos dispuesto a recibir a todo aquel que tenga necesidad de Él. Por eso, la invitación es también una prueba de selección: todos están invitados, pero no todos sabrán responder a la invitación.

La invitación de Cristo se relaciona con el entero sentido de la producción kierkegaardiana: su antropología dialéctica y los análisis de la desesperación como no aceptación de la necesaria fundación en Dios desembocan en esta invitación al descanso en el amor del Hijo de Dios. Él supera todas las contradicciones existenciales. Pero el camino para seguirlo, después de haber aceptado la invitación, es al mismo tiempo, como veremos, amable y arduo.

Después de haber presentado al Invitante y a la invitación, la escena se convierte en más dramática: frente al lector pasan diversos tipos humanos, representantes de la mundanidad, que no sabrán responder a la dulce invitación.


El filósofo, el pastor, el político, el burgués satisfecho de sí, el cínico no están preparados para acoger la invitación. Todos estos personajes son desesperados que no quieren curarse de su enfermedad a través de la fe. Sin embargo, Cristo insiste en su invitación, dirigiéndose a los olvidados de este mundo, a los leprosos, a los locos, a los pobres, a los enfermos del cuerpo y del alma:

«Venid a Mí todos vosotros, que Yo os aliviaré».






“Cuanto más y mejor entiendes, tanto más gravemente será juzgado si no vivieres santamente; por eso no te ensalces por alguna arte o ciencia que sepas, más teme del conocimiento que de ella te fue dado. Si te parece que sabes mucho y entiendes muy bien, ten por cierto que es más lo que ignoras. No quieras saber altivamente, más confiesa tu ignorancia. ¿Por qué te quieres tener en más que otro, como se hallen muchos más doctos y sabios que tú? Si quieres saber y aprender algo provechosamente, desea que no te conozcan y que te estimen en nada”.


(Kempis. Imitación de Cristo. L. I, cap. II)



La actitud del imitador es distinta de la del admirador (b):

«Un imitador es o aspira a ser lo que admira; un admirador en cambio permanece personalmente fuera: en modo conciente o inconciente él evita ver que aquel objeto contiene, por lo que a él respecta, la exigencia de ser o al menos de aspirar a ser lo que él admira
»(41).
Anticlimacus pone un ejemplo muy claro de un admirador: el joven rico (Mt XIX, 22), que admiraba a Cristo pero que no se decidió a seguirle e imitarle. El test para saber si uno es cristiano es precisamente la imitación de Cristo. ¿Qué nos ha dejado el Modelo? Cristo nace en la humildad, vive pobre, abandonado, despreciado y humillado.


Nuestra existencia terrena es un examen sobre la imitación del modelo. «Ser hombre, vivir en este mundo, significa ser puesto a prueba, y la vida es un examen»(42).


a y b. Mariano Fazio. Una senda en el bosque. Guía del pensamiento de Kierkegaard.





41
KIERKEGAARD, S., Esercizio del Cristianesimo, op. cit., p. 298. Kierkegaard subraya que no se debe exagerar la figura de Cristo como Modelo, en el sentido de que en cuanto Redentor y Salvador no podríamos nunca imitarlo:

«Si se quiere tomar la contemporaneidad con Cristo como criterio del ser cristianos, hay que hacer una observación. Lo que en distintos escritos he desarrollado sobre la "contemporaneidad", es decir que ella constituye el criterio de medida, es absolutamente verdadero desde el punto de vista poético, histórico y ético, y conserva por lo tanto su valor; en un cierto sentido es válido también respecto a Cristo como persona histórica. Pero Cristo es al mismo tiempo una realidad dogmática. Aquí está la diferencia.


Su muerte es la Redención (...). Por lo tanto no se puede entender literalmente que Cristo es el Modelo, y que no debo hacer otra cosa sino quererle imitar. En primer lugar, necesito de su ayuda para poder asemejarme a Él. En segundo lugar, en cuanto Él es el Salvador y el Redentor de los hombres, yo no puedo parecerme a Él» (X1 A 132). Cfr. SCHOEPFLIN, M., Dall"ammirazione all"imitazione di Cristo, en AA.VV., Kierkegaard. Esistenzialismo e dramma della persona, Morcelliana, Brescia 1985, pp. 203-211.

42
Ibid., p. 241.

27 feb 2009

Deicidas



Sto. Tomás dice que (en Jesucristo) la naturaleza o esencia humana, que es realmente distinta del ser (en todo ente creado) no subsiste por su ser sustancial humano, sino que existe por el ser personal del Verbo, que suple al ser creado y Actualiza la naturaleza humana.


Entonces,


…la Encarnación (por ej.) ¿produce un cambio en Dios? No, si ella consiste en que el Verbo hace subsistir a la naturaleza humana de Cristo.


El Sol no cambia cuando uno se broncea en la playa con los ojos atentos al mar; así el Sol del Verbo permanece inmutable en sí cuando una naturaleza humana es hecha subsistir por él.
Asimismo, nuestro pensamiento no sufre cambio alguno cuando se “encarna” en letras y palabras escritas en tinta. Por más que esas letras se descoloren, así el Pensamiento Divino permanece inmutable.
Es decir, lo que Es, no puede No Ser; además, a Jesucristo no lo alcanza el Pecado Original, como a nosotros, descendientes de Adán, por lo cual Él, en un acto de suprema caridad abraza voluntariamente a la muerte.


El Señor ama al discípulo, lo ama con locura. Decía Castellani que “estar enamorado y tener seso a la vez no puede ser, y sin embargo así fue en el caso de Dios”. Dios no necesita al discípulo, pero le ama.


Si Cristo sufre y muere, no se cambia Dios, sino la naturaleza humana que subsiste por el Ser Divino; y sin embargo, estando tal naturaleza unida a Cristo con la unión Hipostática, esos sufrimientos y esa muerte son los dolores del Hombre- Dios.


La muerte de Nuestro Señor encierra tal misterio, que nuestra débil inteligencia apenas lo puede sondear.


Santo Tomas, a través de sus comentarios sobre el Credo dice:


52. “El que Cristo haya muerto por nosotros es algo tan elevado que apenas nuestra inteligencia lo puede captar; más aún, ni siquiera se nos hubiera ocurrido. Esto es lo que dijo un profeta y recuerda el Apóstol: En vuestros días Yo voy a realizar una obra, una obra que no creeríais si os la contara (Act. 13, 41). Y también Habucuc: En vuestros días se cumplirá una obra que nadie la creerá cuando se narre (1, 5). Pues la gracia de Dios y su amor por nosotros son tan grandes, que lo que Dios hizo por nosotros supera lo que podemos entender”.


“Sin embargo, no debemos creer que Cristo haya sufrido la muerte de tal modo que muriera su Divinidad; lo que en Él murió fue la humana naturaleza. Pues no murió en cuanto Dios, sino en cuanto hombre”.


66. Es decir, “la muerte de Cristo consistió en la separación del alma y del cuerpo, como en los demás hombres, pero la Divinidad estaba tan indisolublemente unida a Cristo hombre, que aun cuando el alma y el cuerpo se separaron entre sí, la Divinidad misma estuvo siempre perfectísima unida al alma y al cuerpo. Por eso el Hijo de Dios estuvo en el sepulcro con su cuerpo y descendió a los infiernos con su alma”.


53. “…se podría objetar: si los judíos no mataron a la Divinidad, parece que no hubieran pecado más que si hubiesen matado a cualquier hombre.


A esto podemos responder con un ejemplo: supongamos a un rey ataviado con un lujoso vestido; si alguien manchase aquel vestido, incurriría en la misma falta que si hubiese manchado al rey en persona. De la misma manera los judíos no pudieron matar a Dios, pero al matar la naturaleza humana asumida por Cristo, fueron castigados tan severamente como si hubiesen matado a la misma Divinidad.


Además, el Hijo de Dios es el Verbo de Dios, y se puede comparar al Verbo de Dios hecho carne con el verbo (palabra) de un rey escrito sobre un papel. Pues bien, si alguien rompiese el papel donde está escrita la palabra del rey, cometería una falta tan grave como si rompiese la palabra del rey. Por lo mismo se considera el pecado de los judíos de igual manera que si hubiesen matado al Verbo de Dios.”


Es decir, lo expuesto, y enfatizado por el santo: “El que Cristo haya muerto por nosotros es algo tan elevado que apenas nuestra inteligencia lo puede captar”. Nuestro intelecto palidece ante ello, asimismo como el concepto Deicidio, puesto que los misterios no se pueden conceptualizar, y al margen de que las palabras tampoco son en ellas mismas definiciones.


A nivel popular, en la Edad de la Fe, se asociaba a los judíos (sin hacer distinciones en cuanto a los fariseos) al concepto de deicidas. Los poderes terrenales de turno, solían utilizar esa animadversión popular para sus propios fines. Por ej. algunas monarquías, que expulsaron a los judíos de sus reinos, podían aprovechar ese término para enriquecer a la Corona con las propiedades de los judíos, y entre las razones que se podían esgrimir, la cuestión del Deicidio era fogoneada a modo de justificación, por lo cual, el término, a nuestro entender, tiene un origen ideológico a fin de demonizar a los judíos.

La Nostra aetate dice:
“Aunque las autoridades de los judíos con sus seguidores reclamaron la muerte de Cristo, sin embargo, lo que en su Pasión se hizo, no puede ser imputado ni indistintamente a todos los judíos que entonces vivían, ni a los judíos de hoy. Y, si bien la Iglesia es el nuevo Pueblo de Dios, no se ha de señalar a los judíos como reprobados de Dios ni malditos, como si esto se dedujera de las Sagradas Escrituras”.
“Por los demás, Cristo, como siempre lo ha profesado y profesa la Iglesia, abrazó voluntariamente y movido por inmensa caridad, su pasión y muerte, por los pecados de todos los hombres, para que todos consigan la salvación”

G. K.

Nota: Lo expuesto es controversial. Nos sometemos al Magisterio de la Iglesia, ante cualquier posible error.

7 feb 2009

La juventud de la Iglesia, y los Druidas-aurios







"La Iglesia tuvo un gran número de oportunidades para morir y hasta para ser enterrada respetablemente. Pero las nuevas generaciones por siempre volvieron a llamar a la puerta una y otra vez. Y nunca con más fuerza que al golpear la tapa de un féretro en el que había sido prematuramente colocada.


Quien lee entre líneas en los archivos del siglo doce puede advertir que el mundo estaba penetrado por un potencial panteísmo y paganismo. Podemos verlo en le temor a la versión árabe de Aristóteles y en los rumores acerca de grandes hombres que eran musulmanes en secreto.

Hombres antiguos, viendo la disolución de la fe simple de la Edad Oscura, podrían muy bien haber pensado que el próximo paso sería el desvanecimiento del cristianismo dentro del Islam. Si pensaban así, esos hombres se habrían sorprendido mucho ante lo que realmente sucedió.

…fue algo así como el rugido de un trueno de miles y miles de jóvenes que arrojaron su juventud en un exultante contraataque: las Cruzadas. El verdadero efecto del peligro de esa religión más joven fue la renovación de nuestra propia juventud.
…cuando el catolicismo es desechado como un trapo viejo, siempre retorna como una cosa nueva.

No es renacimiento. No es imposible imaginar que una cosa muy vieja pueda arreglárselas para sobrevivir. Es concebible que los druidas, por ej., si el curso de los conflictos religiosos hubiese sido diferente, hubieran podido perdurar a través de algunas tradiciones locales durante dos mil años hasta el presente. No es fácil imaginar esto, pero no es imposible. Si fuera cierto, los druidas estarían perdurando.


Los druidas tendrían dos mil años. En pocas palabras, los druidas parecerían druidas. Los sacerdotes católicos no parecen druidas en lo más mínimo".




Los druidas-aurios constituyen el espirítu de secta petrificada, y al igual, que en su debido momento, no comprendieron la reformulación de la filosofía cristiana llevada adelante por Santo Tomas --a quien insultaban en el barrio latino por enseñar al pagano Aristóteles--; e injuriaban a Trento, entre otros tantos aullidos, así… siempre enorgullecidos de haber nacido con el don de estar equivocados en el momento preciso;… en el relámpago en que la Iglesia se hace joven para enfrentar al mundo, ellos se fosilizan.


En el siglo XX, ello se manifiesta en el odio al Concilio Vaticano II que ellos profesan:

“Además, Abrahamowicz dijo ayer en una entrevista a una cadena de televisión italiana que el Concilio Vaticano II "fue una herejía y una cloaca".

http://www.publico.es/internacional/198224/lefebvrianos/italianos/expulsan/sacerdote/nego/holocausto


El sectario espirítu druídico impregna en su densidad asfixiante, que solo ¡ellos! se salvarán, los ¡vero católicos!, el modelo de santidad donde se deben reflejar los pestilentes pecadores contaminados de modernismo (lo druídico, en su univisión de sótano, no distingue entre lo moderno y la herejía del modernismo), y asimismo, ¡nadie! puede ser un vero católico sino adhiere formalmente al pensamiento filosófico de Sto. Tomás, lo cual deja al borde de la herejía al neoplatonismo de San Agustín, al camino del corazón de Pascal, al existente Kierkegaard, y los encierra en el sótano del pensamiento único druídico, que espantaría al mismo Santo Tomás.


Lo que los druidas no tienen en cuenta, es que el Santo leía a los judíos y a los musulmanes, además de los paganos Aristóteles y Platón; el primero en su Metafísica menciono a sus antecesores (para luego corregirlos… ¡de acuerdo a como él los había interpretado!, porque al fin de cuentas "en todo error hay un núcleo de verdad") y el segundo le agradecía a los pitagóricos, quienes desde sus sectas órficas, le hubiesen enseñado matemáticas.

“No importa quien lo dice, sino lo que dice” (Sto. Tomás)
Por ello Pieper, decía aquello de: “Tomás sí, pero "tomistas" no”.


“La verdad esta hoy tan obscurecida y las mentiras (están) tan bien instaladas que a menos que amemos la verdad nunca la reconoceremos”
(Pascal)

Es decir, Santo Tomás tiene hoy mucho que decirle al mundo, desde los poemas lógicos escolásticos; lo que sucede es que el mundo parte de otras ontologías, donde el principio de no contradicción ha quedado en el camino; y entonces, quizás el descubrimiento de la verdad dependa en estos días, del corazón y la voluntad, y no solo de los raciocinios mentales.



Conmovido, porque a pesar de pretender en espeluznante ilusión, asir la Tradición, como si fuera de suyo propio, en algo, lo noble de católicos no impregnados de lo druídico, que aún allí reside, se acerca al asunto que nos preocupa a todos, y es la crítica a la banalización de lo litúrgico, los aplausos, las guitarreadas y globos de colores, que se interponen a la introspección espiritual; conmovido, ante esas almas que aún respiran, Benedicto XVI -quien conoce el secreto del arte de ayudar a los otros-:

“…cualquiera que no domine este arte se engaña a sí mismo cuando se propone ayudar a otros. Para ayudar eficazmente a otro debo comprender mejor que él –incluso, en primer lugar, debo seguramente comprender qué es lo que él comprende.

Si no conozco esto, mi mayor comprensión no lo ayudará en nada. Si, no obstante, tiendo a vanagloriarme de mi comprensión más amplia, es porque soy vano y orgulloso, de modo que en el fondo busco, en lugar de ayudarlo, ser yo admirado.

Pero todo verdadero esfuerzo para ayudar comienza con la humillación de sí mismo: quien ayuda debe primero humillarse ante aquel a quien va a ayudar, y de inmediato debe entender que ayudar no significa ser un amo sino un sirviente, que ayudar no significa ser dominante sino paciente, que ayudar significa soportar todo el tiempo la imputación de que uno está equivocado y no comprende lo que el otro comprende.

…porque…uno no debe ser reflejo de uno mismo como cristiano, sino de otra cosa para volverse un cristiano; y esto es sobre todo el caso en la cristiandad, donde uno debe reflejarse no como siendo sino como volviéndose cristiano”. (Sören Kierkegaard. Mi punto de vista)

...conmovido se humilla para rescatarlos del sótano; y lo druídico de la secta, corroído de soberbia, ciega, torpe, sedevacantista, desconfiada, cismática, parece estar dispuesto al martirio petulante ante la humildad del Papa.
Lo petrificado no esta a la altura de la magnificencia de Pedro, es decir, a la común-unión con la siempre joven Roma.


"La cuestión no es acerca de cuantas piedras de Stonehenge están todavía en pie, cuantas han caído y cuantas han sido tumbadas. Las piedras del Stonehenge católico de hecho han sido tumbadas. Y siempre, trabajosamente, han sido puestas en pie nuevamente. Lo cierto es que otras tantas piedras druídicas cayeron y todavía están donde cayeron, y allí estarán para siempre.


No ha habido una revolución druídica cada doscientos o trescientos años, con jóvenes druidas, coronados de muerdago, danzando al sol en Salsbury Plain.
Stonehenge no ha sido reconstruido con nuevos estilos de arquitectura desde el rustico rotundo normando hasta el último rococó del Renacimiento. El sagrado lugar de los druidas está a salvo de lo que se ha llamado el vandalismo de la restauración.

Esta es entonces, la distinción vital sobre la que me he detenido antes de proseguir… No es la duración, sino la clase de recuperación.
Sin duda hay, en cada transición, grupos de buenos católicos, o aun de católicos gloriosos, que se han mantenido fieles a su religión más bien que a una cosa del pasado. Yo tengo demasiada admiración por su lealtad religiosa como para insistir en lamentos por sus políticas reaccionarias.


Es posible mirar atrás para ver pasar a los monjes, simplemente como uno mira hacia atrás para ver pasar a los Estuardos. Es posible mirar hacia atrás para ver pasar a los Estuardos simplemente como uno mira hacia atrás para ver pasar a los druidas.


Pero el catolicismo no es una cosa que se haya desvanecido con el último fracaso de los jacobitas. Fue más bien una cosa que retorno con ímpetu tras el relativo fracaso de los jacobinos. Puede haber habido eclesiásticos que sobrevivieron a la Edad Oscura y no comprendieron al nuevo movimiento de la Edad Media”.

“Ciertamente hubo buenos católicos que no vieron la necesidad de la incursión de los jesuitas o las reformas de Santa Teresa. Y eso que ellos probablemente eran mucho mejores personas que nosotros”.



CHESTERTON. La juventud de la Iglesia, en La Iglesia Católica y la conversión. Ed. Tierra Media. Bs. As. 2000.

G. K.

29 ene 2009

Sobre árboles y troncos.



El Papa, en su magnanimidad, dejando de lado lo accidental (por no decir ciertas insolencias de murmullos pseudosedevacantistas), ha reconciliado a aquellos, ---que a la deriva en la corriente de un río--- (cual tronco orgulloso rumbo a la cascada y piedras afiladas), en la común-unión con Roma; quizás porque ese tronco es parte del bosque, y aunque los troncos tengan problemas al escuchar a los copas de los árboles dialogar en el viento, ahora, mediante la valentía del Papa, son nuestros hermanos. Bien-venidos.

Sabe Benedicto, la tormenta que tendrá que atravesar, no solo por este tema, sino por la finísima política del Vaticano para rescatar a los anglicanos de sus herejías, y poco a poco, ir restituyendo la común-unión en Roma para enfrentar (entre otros) a la progresiva islamización de Europa.

Lo que quizás no sabía, era que Willie, se iba a comportar con la delicadeza de un rinoceronte en celo, que pondría a todo el poderoso arsenal mediático enemigo de la Nave de Pedro, a consagrar al villano protagonista de la próxima entrega del “Código da Vinci”.


A la deriva, a veces se cree entender al bosque, pero no, solo pueden creer, opinar, adjetivar, insultar, desafiar y provocar incendios; distinto del árbol que sabe que el tronco es tronco y comprende al bosque porque ha salido de la Caverna y no puede justificar las torpezas del tronco, sino más bien las admoniza desde la caridad fraterna, y trata de apagar el incendio.

Esperemos que esto nos ayude a no cometer los mismos errores (incluso Willie debe estar arrepentido), no porque no haya algo de cierto en lo que dice (hemos tratado la utilización del Holocausto por parte del sionismo en un post próximo anterior), sino por el tono de desafío impropio de la jerarquía de un Obispo, y porque le da de comer a los enemigos del Papa, que tratan de destruir sus esfuerzos de re-evangelización de Occidente.


Además, ante las bravatas del “Rabinato de Israel”, habrá que estar atento ante la posibilidad de que este asunto, le otorgue una entidad preeminente ante las distintas comunidades en el mundo y que la constituya en emblemática, a través de la defensa de la Historia oficial con respecto al Holocausto, porque si esto sucede, el Estado sionista Israelí, podría encontrar más argumentos para enlazar (y conciliar a través de los mass media) a su ideología con la religión judía.

Bastantes orcos acechan, para estar dándoles de comer con nuestra soberbia.

G. K.

25 dic 2008

Los para-Rayos y el Misterio




Los para-rayos detienen el rayo, o al menos lo contienen. Las personas naturales, se sienten a resguardo, aunque de vez en cuando, algunos de ellos se encuentran por casualidad ante la paradoja, lo cual, los incómoda, puesto que conciben al misterio como adversario de la inteligencia; sin distinguir el aspecto misterio y el aspecto problema.


Así, corren asustados a refugiarse en su razón discursiva que les permite entender desde su subjetivismo inficionado de un par de siglos de modernismo, la superficie donde habitan.

Pocos recuerdan la tormenta anterior:

“También hay filósofos que, dando una muestra de ignorancia, quieren demostrar este principio; porque es ignorancia no saber distinguir lo que tiene necesidad de demostración de lo que no la tiene. Es absolutamente imposible demostrarlo todo, porque sería preciso caminar hasta lo infinito; de suerte que no resultaría demostración”.
(Aristóteles. M. l. IV. Cap. III)

Los adherentes a la ratio modernista no advierten que son guiados por un vago impulso, por una pasión:


“…la pasión da lugar a una conducta especifica que a su vez crea las circunstancias y las ideas necesarias para analizar y explicar el desarrollo total, para hacerlo “racional”.


“El desarrollo del punto de vista copernicano desde Galileo hasta el siglo XX constituye un perfecto ejemplo de la situación que queremos describir. Se parte de una fuerte creencia que va contra lo que en la época se considera razonable.

La creencia se extiende y encuentra apoyo en otras creencias que son igualmente irrazonables, si es que no lo son más (ley de inercia, telescopio). La investigación se disgrega ya en nuevas direcciones, se construyen nuevos tipos de instrumentos, la “evidencia”, se relaciona con las teorías en formas nuevas, hasta que surge una nueva ideología que es lo bastante rica para proporcionar argumentos independientes para cualquier zona de ella…” (Contra el método. Feyerabend)

Y sin embargo los ratioinómanos modernistas caminan con suficiencia por su hábitat- superficie, dando veloces vueltas en sus ruedas de hámsters, y señalando desde sus peceras, a ¡quién! es racional y quien no. Sin sospechar que su humilde emprendimiento racional ¡palidece! en relación a otros emprendimientos racionales, como por ej.: la teología escolástica.

La débil razón modernista es uno de tantos para-rayos de superficie que trata de detener a lo que ella considera su enemigo: el Misterio. Lo hace por medio del vaciamiento de contenido:

a) A los niños hoy en día, se los acerca al Misterio de Nochebuena, por medio de Papa Noel, la “Navidad de Shrek”, y demás caricaturas, donde no se menciona el Nacimiento de Jesucristo, sino que se circunscribe la cuestión a las corridas por los shoppings de afectados por la fiebre consumista.

b) Uno de los para-rayos decimonónicos, se afianzaba ante Multitud, mediante un elemental detective positivista llamado Sherlock Holmes, quien lograba mediante su método, derrotar al misterio, y pasearse orgulloso con sus deducidas evidencias. Resulta que Chesterton con su Padre Brown, sacerdote católico devenido en detective metafísico, enfrento a Londres con la paradoja. Los pararrayos no pueden detener a las "gotas de espíritu".

“Los genios son como los truenos: van contra el viento, asustan a los hombres, limpian el aire. Lo establecido ha inventado numerosos pararrayos. Y resulta. Vaya si resulta; y resulta que la próxima tormenta será aún más seria.” (S. K.)


G. K.

12 dic 2008

El misterio de la Navidad.


Los aristotélicos se asoman al misterio, lo contemplan desde lo especulativo.

Ven el orden.


"...se denomina embrión al organismo durante los primeros estadios del desarrollo, que en la fase humana se admite que dura desde la fecundación, con formación del cigoto, hasta las seis semanas en que pasa a llamarse feto.


Cuando el embrión aparece en forma de masa celular globosa, se califica de mórula, la cual tiene de 16 a 32 células a los tres o cuatro días después de la fecundación. El blastocisto aparece hacia el séptimo día e inicia inmediatamente la anidación en el útero. La anidación se produce mediante un ingeniosisimo mecanismo de la naturaleza, en el cual es imposible no ver la intervención de una Inteligencia inmensamente sabia, pues es absurdo imaginar que tanta previsión y perfección sea un simple efecto de la casualidad”.

(…el anidamiento es obra del mismo cigoto, que produce diversas enzimas o diastasas para hacerlo posible -fundamentalmente tres: histolítica, angioclástica y anticoagulante-. Este fenómeno, llenó de asombro a los científicos, cuando fue detectado, por su ingeniosidad)

(BASSO D. Nacer y morir con dignidad. Estudios de bioética contemporánea. 1989)

Hasta aquí llegan los aristotélicos, ven ese principio ordenador a través de una gnoseología donde su horizonte es la Physis, y especulan luego sobre la Ousía, sobre cuales serían los candidatos a ella (materia, universal, compuesto de materia y forma, forma), y luego deducen sus “características” (inmutable, eterno):


a. lo que no es inherente a otra cosa y por tanto no se predica de otra cosa.

b. un ente capaz de existir separado del resto, en sí y por sí mismo.


c. lo que es algo determinado.


d. es una unidad intrínseca, no es un agregado de partes.


e. lo que es acto y actualidad

Pero no admiten que ese “algo” pueda ser “Alguien”. Y menos aún que ese Alguien haya caminado por este mundo entre nosotros. ¡Eso es una locura! ¡Es imposible! ¡es un escándalo! dicen,...y tienen razón, solo eso tienen.

La pregunta sería…. ¿y que es el escándalo? ¿Lo produzco yo o lo recibo?
¿Es activo o pasivo? ¿Me puedo inventar un escándalo?
Kierkegaard decía que el escandalizado hablaba en virtud de la paradoja:

“…el escándalo no es una invención de la inteligencia, ni mucho menos, ya que en ese caso la inteligencia tendría que haber descubierto también la paradoja. No, el escándalo comienza a existir con la paradoja”.
(Migajas filosóficas o un poco de filosofía. Soren)

Kierkegaard llama al Objeto de la Fe la Paradoja……Jesús Dios y hombre, Instante y Eternidad, pecado y condenación eterna y siguen las firmas.



Y allí se atrincheran los aristotélicos, en su sofisticada razón (distinto de Platón con sus célebres mitos, en tanto puente hacia lo religioso, tensión hacia lo místico……al final, cada día que pasa admiro más a ese sabio, y voy comprendiendo poco a poco, aquello de que en Filosofía….”todos somos comentaristas de Platón”)

Dejemos por un momento esa cuestión de la hipóstasis, de la distinción entre esencia y existencia (Santo Tomás, en su opúsculo ¡más difícil! Sobre el Ser y la Esencia, nos ha enseñado bastante sobre la cuestión, lo cual no quiere decir que hayamos comprendido el tema. El Ser no ese agota), y supongamos…

…que ese Alguien se hizo Hombre (esto a los musulmanes, con sus deficiencias teológicas, los horroriza), y que eligió venir a este mundo de la manera más humilde, y que lo Todopoderoso se dejo insultar, golpear, escupir, torturar, pisotear, humillar…..y todo ello porque ese Alguien Infinito se había compadecido en el Amor, de los hombres, de Juan, de Pedro, de María, de mí… y vino aquí para arreglar al mundo.

“Un poeta griego dijo que estar enamorado y tener seso, eso no puede ser, anoser en Dios. Pero aquí parecería que Dios también cayo en la volteada, pues nos amo con locura, dice San pablo: “propter nimiam caritatem suma qua dilexit nos” –o sea, por la caridad loca con que nos amo. Ese es el misterio” (Castellani)

Sondear ese misterio no es algo que se pueda hacer de un soplo.
Kierkegaard se atrevió a ello, veamos:

“…imaginemos que hay un Rey enamorado de una humilde muchacha…. (y decide elevarla de su condición)…su decisión era fácil de realizar…el amor es superior cuando une a iguales, pero se hace triunfador cuando iguala en el amor lo que antes era distinto….De pronto surgió en el alma del Rey una preocupación…….


En solitario, dentro de su corazón, daba vueltas a su preocupación: ¿llegaría a ser feliz la muchacha? ¿lograría confianza para no acordarse jamás de lo que el rey quería olvidar: que él era el rey y que ella había sido una humilde muchacha?


Porque si eso sucediera, si se despertara este recuerdo y alejara alguna vez su pensamiento lejos del rey como del rival afortunado, si se encerrara en el ensimasmiento de una pena oculta o si ésta pasara alguna vez sobre su alma como la muerte sobre el sepulcro, ¿Dónde quedaría la gloria del amor?


En tal caso, seguro que hubiera sido más feliz permaneciendo en su refugio, amando a alguien semejante, resignada en su humilde choza, pero tranquila en su amor, confiada mañana y tarde…….

…...porque aunque la muchacha hubiese estado contenta de no haber llegado a nada, el rey no podría estar satisfecho, ya que la amaba y era más duro para él ser su benefactor que perderla. Y si ella no pudiese ni siquiera entenderle –porque, cuando hablamos desafortunadamente de lo humano, podemos suponer una diferencia de espíritu que haga imposible la comprensión- ¡que profunda pena quedaría latente en este amor infeliz!


¿Y quién se atrevería a despertarla? Ciertamente ningún hombre la padecerá, pues tendríamos que remitirlo a Sócrates o a quien, en un sentido más hermoso, TIENE EL PODER DE IGUALAR LO DIVERSO.

Si el INSTANTE ha de tener un significado decisivo…, el discípulo está en la no-verdad y lo está por culpa propia. Con todo, es objeto del amor de DIOS que quiere ser su maestro y cuya preocupación es conseguir la igualdad. Si esta no se logra, el amor se torna infeliz y la enseñanza sin sentido, ya que no consiguen entenderse entre sí.

Se dirá acaso que eso puede resultarle indiferente a Dios, puesto que no necesita del discípulo, pero se olvida o, mejor, se demuestra ¡ay! cuan lejos se esta de comprenderle, esto es: SE OLVIDA QUE AMA AL DISCÍPULO.

Por eso DIOS se ha reservado esto: el insondable dolor de saber que puede alejar de sí al discípulo, prescindir de él, saber que el discípulo está abocado por culpa propia a la perdición, que puede dejarle hundirse –y saber hasta qué punto resulta casi imposible mantener firme la franqueza del discípulo, sin la cual la comprensión y la igualdad desaparecen y el amor se vuelve infeliz.

Quien ni siquiera atisba este dolor, es una pobre alma, sólo comparable a una pequeña moneda que no lleva la imagen del César ni la de Dios”
(Dios como maestro y salvador. Un ensayo poético; en Migajas filosóficas. Kierkegaard)

La unidad podría realizarse si Dios se apareciese al discípulo, no en su magnificencia, puesto que el no quería su glorificación sino la de la muchacha….. ¿y si se apareciera en un establo adonde solo se asoman los desposeídos de este mundo? Dios quiso hacerse humilde, servidor, y eso no era un juego; se aguanto todo (¡hasta la negación de Pedro que lo había reconocido!). Un amor que sufre.

Un amigo me decía.
“somos cristianos para consolar el corazón de Dios”.

“….o si alzase una vez su mano para mandar y eso sucediera, y yo quisiera creer que le entiendo mejor o le amo mejor, entonces le vería llorar sobre mí y le oiría decir: “¡Hasta que punto has podido serme infiel y contristar mi amor! ¡Tú sólo amas al omnipotente que hace milagros, no a quien se humilla a sí mismo en igualdad contigo! (S. K.)

G. K.

9 dic 2008

¿Donde esta la sabiduría?. Sobre la obediencia a Roma. Episodio II


Los sabios teólogos casi logran la ruptura de Pedro y Pablo en el primer Concilio de Jerusalén. Así es ese gremio, que navega en estos días, en los límites difusos de la cultura y la teología, elaborando, a veces, complejas coartadas de disidencia; que cuestionan la obediencia al Papa y ¡exigen! el sellado “made Ex Cátedra”, para asentir.

Así, en las Universidades de Teología, se podría analizar, rechazar, corregir, auditar, los decretos disciplinares, las encíclicas que no han sido promulgadas “ex cátedra”, y proceder de la manera como hacemos con las obras de los filósofos, desde la hermenéutica o la epistemología que mejor se adecue a nuestras adhesiones metodológicas.

O podríamos de-construir las encíclicas y olfatearlas, como adiestrados perros en los aeropuertos, más sujetos o más sueltos y atrevidos, de acuerdo a lo estrecho-endeble o grueso-consistente de la confección teórica de la correa que nos sujeta a este mundo.

Los rigurosos hermeneutas, tan celosos de sus sofisticados métodos, olvidan que los cristianos asumen que el Espíritu Santo guía a la Iglesia y su magisterio, aunque claro, en diferentes grados; y en esos “grados” podríamos mencionar desde el espíritu de obediencia religiosa hasta el asentimiento de Fe de los iglesantes.

Recuerdo aquellos tiempos en que había (¿2, 3?) Papas, en la época de Felipe el Hermoso, de Avignon…..y los teólogos elaboraban complejas argucias, cada cual más sofisticada que otra, para sostener sus posiciones.
Eran tiempos difíciles, de los cuales surge la pregunta: ¿Por qué no naufrago la Nave de Pedro allí, en el océano del mundo?

Y en ese peligroso contexto, una mujer iletrada, fue más sabia que los teólogos.

¿Dónde esta la sabiduría?


Se puede criticar al Papa, cuestionarlo y hasta referirse a él como un hereje (como algunos lo hacen con Honorio)…
¿Desde las alturas de sabiduría de que montaña lo hacemos?
¿Acaso he encontrado el método hermenéutico inequívoco para discernir con certeza cuando obedecer y cuando no?



¿Necesito la “garantía certificada” de la etiqueta “Ex Cátedra” para no tomar los dichos del Papa como la opinión del vecino de enfrente a mi casa?
¿Por qué me leí algún que otro libro, soy más sabio que Santa Catalina de Siena que no se leyó ninguno?


La Gaudium et Spes, dice al respecto:
“Muchas veces sucederá que la propia concepción cristiana de la vida les inclinará en ciertos casos a elegir una determinada solución. Pero podrá suceder, como sucede frecuentemente y con todo derecho, que otros fieles, guiados por una no menor sinceridad, juzguen del mismo asunto de distinta manera. En estos casos de soluciones divergentes aun al margen de la intención de ambas partes, muchos tienden fácilmente a vincular su solución con el mensaje evangélico. Entiendan todos que en tales casos a nadie le está permitido reivindicar en exclusiva a favor de su parecer la autoridad de la Iglesia”.

La promesa le fue hecha a Pedro, no a un simple y humilde iglesante como yo que sabe que no sabe nada, y que por eso, y por la gracia, participa del espíritu de obediencia religiosa a Roma.

G. K.