28 feb 2008

¿QUIÉN ERA KIERKEGAARD?





Gracias te doy Dios mío que me diste un hermano

Que aunque sea invisible me acompaña y espera

Claro que no lo he visto, pretenderlo era vano

Pues murió varios siglos antes que yo naciera

Más me dejo su libro que, diccionario en mano,

De la lengua danesa voy traduciendo yo

Y se ve por la pinta del fraseo baqueano

Que él llegó, que él llegó.
(Castellani)


¿Quién es Kierkegaard?

“…un espía, que al servicio de Dios; descubre el crimen de la cristiandad, el crimen de llamarse cristiano sin serlo”.

Decía Jaspers:

“Supongamos que Kierkegaard volviera hoy. Se pondría al servicio de la sinceridad. Nos diría lo mismo que a sus contemporáneos: “Engañáis a Dios y os engañáis a vosotros mismos, a vosotros, cristianos que no vivís imitando el Nuevo Testamento. Os negáis a ver que cuando la verdad se manifiesta realmente en el mundo, se la sofoca”.

Y tal vez añadiría:

Os engañáis en la política, creyendo en la democracia y olvidando el hecho de que estáis continuamente ocupados en no dejar que se desarrolle.
La idea misma de libertad política os sirve para disimular la hipocresía que hay en nosotros, los hombres, pues utilizáis la libertad para suprimirla.

Os engañáis en vuestras convenciones y en vuestros bellos discursos, pretendiendo que las cosas marchan mejor, siendo así que el mundo se encamina hacia la próxima catastrofe.

Os engañáis a ver el estado de engaño en la vida pública, os engañáis con vuestra libertad de prensa, pues incluso cuando denunciáis sus múltiples dependencias externas e internas, no la tenéis constantemente en vuestra conciencia.

Os engañáis también cuando, indignados, atacáis algo por motivos humanitarios, denunciando y provocando escándalos, viviendo en una actividad negativa. Pues no hacéis esto a causa de la seriedad de vuestra existencia fundada en una Fe, sino por disfrutar de una superioridad moral que permite juzgar desde arriba, y también por el gusto de lo sensacional, de los éxitos literarios y artísticos, de una vida estéticamente rica y llena.

Pero os engañáis también cuando, movidos por mis escritos, decís todo esto.”
(1)

¿Quién era Kierkegaard?

Una “excepción”. “En cada generación hay dos o tres seres humanos que son sacrificados a los otros y deben descubrir, en un sufrimiento atroz, aquello que beneficiara a los demás”.


G. K.

(1) Kierkegaard hoy. Karl Jaspers, en “Kierkegaard vivo”. Ediciones Encuentro. 2005. España.

26 feb 2008

La Caverna Kantiana de las Tinieblas, y la LUZ




Hace mucho tiempo, había un hombre que poseía su vida como una creación a realizar y de la que se creía el único artesano; el mundo presente constituía el marco de esa realización; una serie de problemas se le planteaban y trataba de resolverlos según las posibilidades del universo humano, considerando quizá que el hombre debía ser modesto en su condición. Quizás.


Y este hombre, era auto-suficiente, confiaba en su razón o en lo que entendía como tal. Pensaba que no necesitaba conocer las cosas en sí para fundar la “libertad”: “No hace falta que yo conozca nada para poder elegir libremente”, decía una y otra vez, luego de sus lecturas kantianas.

Y así vivía sus días, sin meterse en nada, obrando “formalmente", de manera automática, como paradigma de las gentes sencillas que con-forman nuestra civilización y le dan forma a Multitud.


Era una “auténtica” personalidad kantiana “formal” de nuestros días. Es la que no se quiere meter en nada, que extiende el uso de la libertad a todo……..pero con un pequeño detalle.

En realidad ……él iba cercenando el uso de esa “libertad”, porque cada vez queda menos para elegir; y es que llega un punto en que ni siquiera se pueden expresar opiniones que sean contrarias a las de los otros, porque “eso” es perturbar a los otros.

Digamos, Sócrates sería un “perturbador” para Kant, él, como Boecio o Tomás Moro, serían “inmorales”.

Para el auténtico Kantiano, "tiene que haber un sistema perfecto dentro de lo posible, y lo posible esta cuando se destruye la profundidad", si se le pone profundidad al sistema, si aparece un Sócrates, el sistema se destruye.

Y eso……es lo que pasa ahora en nuestra asfixiante civilización de la democracia moderna….es una consecuencia lógica de la moral kantiana, ¡ES LO ESENCIAL DE LA MORAL KANTIANA!

En otras palabras, la moral “K” no necesita conocer las cosas en sí para poder fundar la libertad. No hace falta que yo conozca nada para elegir “libremente”, renuncio a la profundidad y vivo tranquilo, con mi TV, mi biblioteca de Cohello’s y Harry Potter’s y asunto solucionado.



Pero un día, ese muchacho vio en la TV esa peli “Matrix” y se pregunto: “¿Por qué algunos se despiertan?”

Recordó el mito de la Caverna del sabio y comenzó a preguntarse: “¿Cómo fuimos a parar al oscuro fondo de la caverna con sus sombras y murmullos que sustentan nuestros decires y, lo que es más grave, la imagen que de nosotros nos hacemos? ¿Quién nos condujo a ese lugar tan nefasto? ¿Quién nos arrojo a la villanía de tan falso mundo?

El mito habla de liberación, ¿Por qué se nos hace posible? ¿Porque se despierta el muchacho de la Caverna y se libra de sus cadenas? ¿Quién nos ofrece esa liberación?. Una liberación de ir viendo lo que no veíamos, de ir hacia la Luz (¿Porque nos dirigimos por ese camino?), acostumbrando a nuestros ojos, de ver el nuevo mundo, el real, no sus sombras, pudiendo al final ver el Sol y contemplarlo como ES, en sí y por sí, como decía el sabio.

Y ese hombre sencillo, se dio cuenta que tendría que afrontar el desafío de una Cruzada, la de hacer descubrir a sus antiguos compañeros de ecos y sombras que hay SOL, que hay LUZ, que hay otro mundo, un mundo real, y que el de la “Caverna” es solo un mundo de parcialiadades, de engaños, de vanidades.

Y en esa Cruzada estaba ese hombre, quizás antes, hasta que en un momento todo cambia. Dios intervino y le dijo:

“SE TRATA DE TU VIDA ENTERA; LO QUE TU LLAMAS TU VIDA: TU ALEGRÍA Y TU PENA, TUS AMORES Y TUS RELACIONES HUMANAS, TU ESFUERZO Y TUS CREACIONES, TANTO TU CUERPO COMO TU ESPIRITU, TU MUERTE Y TODO LO TRÁGICO QUE LA ANTICIPA.

YO, EL DIOS VIVO Y EL AMIGO DE LOS HOMBRES, TE DARÉ UNA VIDA QUE ABARCARÁ Y SUPERARÁ INFINITAMENTE LA DE TU TRABAJO; UNA VIDA QUE SUPERARÁ A LA MUERTE Y TODOS LOS LÍMITES DE TU CONDICIÓN CARNAL Y LIMITADA.

PERO ENTONCES, SERÉ YO TU AMO Y EL JEFE DE TU DESTINO, TÚ TE CONVERTIRÁS EN MI COLABORADOR OBEDIENTE Y FIEL EN LA OBRA DE TU DESTINO”.

Y el hombre dijo que sí, no por debilidad ni por miedo, sino porque ya no tenía ojos ni corazón para ver lo que “ellos”, habituados desde siempre a sus sombras, seguían “viendo”.

Se había convertido en un nuevo soldado de la milicia de la Luz, en lucha contra el poder de las Tinieblas de la Caverna.

17 feb 2008

RAMBO. Bienvenido John, nuevo soldado en defensa de la Luz, frente al poder de las Tinieblas.





Un ateo que ya no cree en nada. Vive sin un propósito, alejado del mundo. Fue un guerrero, pero ahora lleva una vida ghandiana.
Alguien le pide ayuda, y él se niega. ¿Por qué tendría que renunciar a su vida sin problemas, a su comodidad y arriesgarse?
Ocurre el milagro, una doncella, una mujer indefensa, sin armas, le dice que quiere ir a ayudar a los que sufren en Birmania a manos de la barbarie comunista.

John ve en esta mujer algo que él había perdido hace mucho tiempo: la FE, la caridad.

La caridad, esa amistad con Dios y con todos los hijos de Dios. Santo Tomás no vacila en tomar la filosofía de Aristóteles para referirse a esta cuestión. Digamos, la amistad no puede darse en sentido único. No podrían llamarse verdaderos amigos dos seres, uno de los cuales amase mientras el otro se contentase con dejarse amar. Así, bien dice el estagirita, el amigo debe ser, a su vez, un amigo para su amigo. La amistad exige cierta igualdad en el amor, no una igualdad absoluta, sino una nivelación “proporcional”, digámoslo así.

La caridad-amistad no podrá realizarse plenamente sino entre los hijos de Dios, entre quienes participan realmente de la vida divina……Platón tenía razón, frente a la soberbia ontológica de Aristóteles. Ok., estamos hablando de dos o de los cuatro o cinco sabios que ha tenido la humanidad….....¡y no más!, pero Platón lo vio, un ser que tiene el Ser de “prestado”, en esa “participación” que tanto le costaba definir, y que por consiguiente, todo hombre, sea el que fuere (aún un zurdo) es, en potencia, y por vocación, un hijo de Dios, y esta llamado a participar de la vida divina; y eso basta para incluirle en nuestra caridad.
Toda caridad no será perfectamente consumada hasta que el prójimo no haya entrado a su vez en el movimiento del amor desinteresado.

He ahí lo que es caridad : amistad sobrenatural con Dios ….y con los hijos de Dios. En otras palabras: “Dios nos amo y nos ha llamado a su amistad”.

La caridad es paciente, es benigna, no es envidiosa, no es jactanciosa, no se hincha de orgullo, no es descortés, no es interesada, no se irrita, no piensa mal (nunca sospecha mala intención), no se alegra de la injusticia, se complace en la verdad, todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera.

John, no entiende a estos cristianos, pero algo despierta en él, algo que no había sentido hace mucho tiempo. Podrá Rambo ser indiferente al mundo, pero no al valor de una mujer. Los lleva a Birmania.

Al regreso de la travesía, un sacerdote católico le dice que no tiene noticias de los “misioneros”. Ha contratado a un grupo de mercenarios y espera que John los guíe en una misión de rescate.

Un grupo de cartagineses que no cree en nada, solo en la retribución verde que colmara las necesidades materiales de sus existencias. Sin embargo, en la mejor escena de la peli, donde los zurdos torturan a un grupo de indefensos campesinos, y ante la vista de esos mercenarios que no intervienen para no delatar su posición…..allí aparece John con su arco y sus mortíferas flechas que dan cuenta de esos zurdos infames.

¿Por qué arriesga su vida John por esos campesinos? Por caridad.

En el DE DILIGENDO DEO, atribuido a San Agustín, se expone su método de caridad:

“¿Cómo hay que amar a Dios y al prójimo? Debemos amar a Dios más que a nosotros mismos, y al prójimo como a nosotros mismos. Amamos a Dios más que a nosotros si anteponemos sus mandamientos a nuestra propia voluntad. No se nos manda amara tanto al prójimo como a nosotros, sino igual que a nosotros, es decir, querer y desear para él todo el bienque debemos querer y desear para nosotros, y principalmente la vida eterna. Debemos ayudarle a conseguirla, con auxilios corporales y espirituales, en la medida que exija la razón y nuestros medios lo permitan….” (De diligendo Deo, Cap. I.)

Los mercenarios quieren volver, ante la seguridad de que el ejército zurdo los cazará, pero John dice:

“A todos nos gustaría estar lejos de este lugar, pero este es nuestro trabajo y es lo que somos”
“VIVIR POR NADA O MORIR POR ALGO”. “DECIDAN”.

Esos mercenarios cartaginenses, por un momento entienden la misión del guerrero…..:

“-Dirijo a Ti, señor, esta oración, y te pido que, con Tu mano derecha, bendigas esta espada con la que Tu siervo desea ser ceñido; que ella defienda Iglesias, viudas, huérfanos, y a todos Tus siervos del azote pagano, que siembre el terror y el pánico entre los malvados y que actúe con justicia tanto en el ataque como en la defensa”.


Bienvenido John, a la milicia de la Luz, en defensa de la civilización frente al poder de las tinieblas.

G. K.

13 feb 2008

EL BANQUETE, en un monasterio en Mendoza



Un buen vino de los viñedos próximos al monasterio mendocino, donde frailes obsequian su arte de atrapar al tiempo, y hacerlo líquido. Así bebíamos en ese “Banquete” de despedida, antes de volver a nuestras vidas de ciudad, con el suficiente aliento de ánimo para enfrentarnos a la abominable y decadente desolación que envuelve a la civilización de la civitas mundi.


Sócrates
(alzando su copa, y viviendo la certeza de que los dioses no filosofan ni desean ser sabios):
¡Quiero proponer un brindis! ¡Sí! Tal cual!, He observado que estos tiempos de ingenua resignación moderna, no difieren mucho de los míos.
Digamos, las leyes de la vida social, la moral, se rigen por el principio de que “nadie tiene que imponerle la opinión al otro”. Él que pretenda hacerlo será un fundamentalista, un fanático, un……..”provocador”. Creo que no desentonaría en este mundo…


Soren (el “verdadero Hamlet”):
Yo sabía que algo olía a podrido en Dinamarca, donde la religión era adaptada a las circunstancias del momento. ¡Me sumo al brindis!


El Abad (serio, sosteniendo su copa en desafiante ademán):
Tiemblo de pensar en un mundo donde la religión se la conciba en un sentido útil para el servicio público, una religión que se “reduzca” en su doctrina para posibilitar un “encuentro” donde nadie pueda “imponerle una opinión al otro”. Un ecumenismo donde todas las religiones serían verdaderas y por consiguiente todas falsas.


Sócrates (con la copa rebosante de sabiduría y esperanzas bellas):
Ese ecumenismo moral, solo sería posible si los hombres renuncian a la profundidad, si la filosofía abdica en su misión de buscar la verdad, y si todos se convencen de ser simples. Digamos, un hombre puede leer innumerables suplementos en el “Clarín” que versen sobre política, economía, filosofía, teología, biología, arte, arquitectura, y convencerse de que es un erudito en todos esos ámbitos.
Así, los periodistas “aptos para todo servicio”, se permiten el lujo de hablar de todos los temas sin conocer ninguno, porque han renunciado a la profundidad, y por ello están autorizados para hablar por los medios masivos de comunicación.
Y solo así, esa sociedad funciona, y nadie es “provocado”; en ese caso mis estimados hermanos, este humilde servidor sería un inmoral, se me condenaría públicamente como “provocador” y se me obligaría a elegir entre beber el veneno o renunciar a la profundidad de la verdad.


Soren (conciente de que el soñador no puede vivir fuera del mundo):
Las gentes sencillas están confundidas si por “provocador”, entienden a ese espejismo fabricado por el resentimiento de los intelectualoides que recitan a diario sus arengas re-bolu-cionarias. Se confunde filosofía con “mercadería ideológica”, con el “pensar a la moda”. Así mi estimado e inmenso Sócrates, el mundo necesita con desesperación del equilibrio irónico de tus debates con los que conquistaste al mundo.
¡Brindo por eso! ¡La estética del mundo moderno exige una concepción cómica!


El Abad (haciendo un llamado a todos los Caballeros andantes a beber el vino de la abadía):
¡Lo he visto!, ¡asistí al último Congreso de Filosofía!, donde “el tendal de incoherencias y de frivolidades surgidos de voces y plumas congraciadas con ese mundillo trivial, ha desprestigiado a la filosofía, al exhibírsela a través de extravagancias vecinas a la tontería.
La imagen del filósofo se ha teñido de esa pesada cortina de pluralidad igualitarista que la ha equiparado a la de un energúmeno navegando en aguas donde confluyen la ininteligibilidad y la insensatez” (Sacchi M.).

Chester (con la certeza de saber que el hombre religioso siempre es Feliz):
Si el mundo ha renunciado a la profundidad, si hemos tomado la decisión de vivir en la comarca de la superficialidad, entonces nuestra civilización ha sido hechizada con un conjuro cómico.
Difícil sería, al margen de las contradicciones que nos rodean y que son inherentes a este momento del mundo, encontrar un pasaje trágico mas burlesco en toda la historia de la humanidad.
Porque una cuestión es ser payaso y reírse de uno mismo. Pero otra distinta es que la multitud de los hombres se miren orgullosos, rodeados de una aureola de sabiduría, al espejo; pintarrajeados, con narices rojas, vestidos con ropas estrafalarias, ...
...y que sean solemnes en ese circo donde son los actores principales, ante una platea de dioses que ríe, y espero, se compadezca.


Continuará….

4 feb 2008

EL VERDADERO SACRIFICIO




Suenan esos macabros tambores desde hace tres días y sus noches, en la “ciudad del lago”, anunciando los sacrificios.

Nos rodean cientos de miles de guerreros que claman por beber nuestra sangre y arrancar nuestros corazones.
Lo audaz nos ha dado una precaria esperanza de sobrevivir, ante el desconcierto de los bárbaros de ver a Moctezuma prisionero de algún prodigio mágico que los ha paralizado de asombro. Es lo único que impide que los infieles nos ofrezcan como otro sacrificio a sus demoníacos dioses.


La danza “electrónica” de decenas de zombies que amenazaba con hacer llover dentro de ese recinto atestado de degradación humana, donde por uno de esos insondables misterios, ellos (a quienes la apostasía moderna aún no había podido arrancar sus corazones), se habían ubicado en la terraza, desde donde podían observar a la fauna del verano nocturno a un lado, y a la promesa de un sol que emergería desde el mar en el horizonte.


Se detiene ese sonido de oscuro tormento, una vez más; pero no sobrevendrá un tibio amanecer, sino un griterío infernal, voces aterrorizadas al ver al demonio, y luego, desde el Palacio veremos a la Pirámide mancharse de rojo a medida que la sangre humana desciende por sus gradas.

-Nunca en mi vida pude ver más claro el conflicto religioso, entre el poder de las tinieblas y la Luz.

El sacrificio se consumo,…y vuelven a sonar los tambores.
Estamos solos, pero el milagro de la misa de la mañana, aquello que “ni los sentidos ni el entendimiento lo pueden comprender, sino solo la fe, que se apoya en la autoridad divina” (Sto. Tomás), ha fortalecido nuestros corazones con la certeza de que algo realmente pasa en el presente, y sin embargo no es de este mundo como no es un mero recuerdo. Es el verdadero sacrificio.

“Ahora vivimos la corrupción de la fragilidad. Si no comemos, desmayamos y hambreamos; si no bebemos, desfallecemos y tenemos sed. Si estamos mucho tiempo en vela, nos encorvamos y dormimos. Si dormimos mucho tiempo, nos cansamos; por eso despertamos. Si comemos y bebemos mucho tiempo, aunque tenemos que comer y beber para restaurarnos, la prolongada refección se convierte en defección. Si estamos largo rato en pie, nos debilitamos; por eso nos sentamos. Y si estamos largo rato sentados, nos agotamos también, y por eso nos alzamos. Además ved que es nula la resistencia de nuestra carne. La infancia vuela hacia la puericia. Busca la infancia, y se ha desvanecido; ya hay puericia en vez de infancia; asimismo, la puericia va hacia la adolescencia; buscas la puericia y ya no la hallas. El adolescente se hace joven, buscas al adolescente y ya no lo ves. El joven se hace maduro. Y el joven ha dejado de existir, y el viejo se muere. Buscas al viejo, y ha desaparecido. No se detiene nuestra edad.
Dondequiera hay fatiga; dondequiera, cansancio; dondequiera, corrupción.
Atendiendo a esa esperanza de la prometida resurrección, en todas muestras múltiples defecciones y evoluciones, tenemos sed de aquella incorrupción. Y así nuestra carne tiene sed múltiple de Dios…….Cuan múltiple es la fatiga de este desierto, tan múltiple es la sed. Cuán múltiple es el cansancio, tan múltiple es la sed de aquella incansable incorrupción” (SAN AGUSTÍN, Enarrationes in Psalmos 62,6)

Allí, entre la barbarie idólatra, comprendí el propósito de nuestro arribo a esas tierras envueltas en tinieblas.

-¡Buen Dios! ¡¿Por qué permites que se adore así al Demonio en esta Tierra?! ¡Pero hemos venido a servirte Señor!


Iba deslizándose de mesa en mesa. Se acerca a nosotros, arroja el menú, y se va. Era ella, el mismo delfín en el hombro, a pesar de que ahora tenía el cabello claro con mechones azules, unos piercing en el labio inferior, en el ombligo, y el brazo izquierdo agujereado de tanta falopa vía intravenosa.

Un infiel, la toma de la cintura, la sienta sobre sus rodillas y le pide que cante la letra de la música que todos danzan, esa que el satanista Marlyn Manson le dedica a su amo de las profundidades.
Ella trata de alejarse, se resiste, pero el bárbaro la agarra con fuerza, y le da de beber la poción que anestesia su voluntad, y así, se consuma el sacrificio.


Irrumpimos en la plaza atestada de zombies que danzaban mirando hacia lo alto de la Pirámide clamando por su dosis de sangre humana.
Solo éramos una docena de hombres que nos prometíamos a nuestro grito de guerra: “¡Viva Dios-Santo Amor!”, mientras subíamos los peldaños de la pirámide, abriéndonos paso con el acero de Toledo, que cegaba vidas de guerreros águilas y jaguares.


En la cima, unas bestias cubiertas de sangre con las uñas afiladas, especialistas en su sacerdocio de arrancar corazones humanos, trataron de defender a las estatuas de sus dioses, quienes caían derrumbados por el destello de nuestras espadas que anunciaban la muerte de esos infernales ídolos.

Ese día, luego de la batalla, al contemplar el altar donde yacía la última víctima, una muchacha con un delfín tatuado en el hombro, ofrecida en sacrificio, con el pecho sin corazón abierto al cielo; comprendí que estábamos allí con una misión.
La Cristiandad debía dejar de reducirse al espacio del viejo mundo, para llevar su aliento a nuevos horizontes, universalizando el mensaje de salvación que ella custodiaba, el verdadero sacrificio. Y así, quizás algún día, cuando “la parcela más numerosa de la Humanidad rece a Cristo, lo haga en español”, y en vez de estas pirámides, los hijos de la “ciudad del lago” construyan Catedrales.

Así sea, en Tenochtitlan y en Villa Gesell también.

G. K.