28 nov 2008

Sobre la infalibilidad papal




El Papa, ante su inexplicable alianza con el Rey vencido de Francia y varios príncipes de Italia; no se porto muy bien con el Emperador.
De allí el Saqueo de Roma.

Y eso lo lamento el Emperador, y su hijo Felipe II, quienes sin embargo eran campeones del catolicismo.
Eran cuestiones de orden temporal, en las que el Papa le puede errar como cualquiera de nosotros.

El drama viene cuando se trata de distinguir lo que es temporal de lo que no lo es.

Si el Papa logra el milagro de que se conviertan en aliados la República comercial de Venecia y el Imperio, y constituyan la Santa Liga para enfrentar a los hombres de la Media Luna en Lepanto, a la distancia podemos ver con claridad que eso no es temporal.

“Acabo de aludir al cuadro de Tiziano que más estimo: “España en defensa de la Religión”, donde, tras escuchar detenidamente mi idea, mi artista preferido plasmó perfectamente, a propósito de la victoria de Lepanto, lo que había sido el ideal de toda mi vida entera: la defensa de la Fe, amenazada en nuestro tiempo más que en otro alguno. La Fe es para mí como una segunda naturaleza; sentí desde mi infancia que Dios me entregaba la continuación del milagro de España, que estaba siendo un milagro de Fe; y cuando mi padre me relataba las hazañas de nuestro primer ejército de Italia, en tiempos de mis bisabuelos Isabel y Fernando, repetía también con gratitud y respeto el comentario unánime que los italianos de aquel tiempo difundían por toda Europa: “Dios se ha hecho español”. (a)


Felipe II lo comprendió, pero... ¿y las demás gentes? Al escuchar al Papa sobre una alianza y darle al pedido una aureola sobrenatural, ¿no podrían los mercaderes venecianos aludir al "fetichismo africano"? (frase des-afortunada de Castellani referida a la obediencia al Papa)

Cuando Juan Pablo II decide apoyar al sindicato "Solidaridad", eso ¿es temporal o no? En la visión de un humilde trabajador polaco, quizás sí. En el contexto del enfrentamiento de la Iglesia ante el coloso soviético, no.
¿La política papal de Benedicto XVI con respecto a los U.S.A. es temporal o no? En la visión de nuestros humildes ojos, quizás sí. En el contexto de un Pontificado que tiene por misión re-cristianizar Occidente, quizás no.

Las políticas del Vaticano se caracterizan por apuntar a objetivos a largo plazo, mediante una pedagogía de largo aliento. Díficiles de comprender por aquellos que vivimos el día a día.

Hubo un tiempo en que el poder temporal de los Papas se había elevado a tan gran altura, que no era tan solo el sucesor de Pedro, sino un árbitro que inspiraba sentimientos de veneración y respeto; además de que disponía de medios tan poderosos para sostener sus pretensiones, hacer respetar sus consejos y juicios, que aún los Emperadores se inclinaban ante él.


¿Y que hicieron los Papas de aquellos tiempos con ese inmenso poder?:

“Es una cosa en extremo notable, pero nunca, o muy pocas veces notado, que los Papas jamás se han servido del inmenso poder que disfrutaban, para engrandecer sus Estados. ¿Qué cosa más natural, por ejemplo, ni de más tentación para la naturaleza humana, que reservarse alguna de las provincias conquistadas a los sarracenos, y que los Papas concedían al primer ocupante para rechazar la Media Luna que no cesaba de engrandecerse? Sin embargo, jamás lo hicieron, ni aun respecto de las tierras que les eran vecinas, como el reino de las Dos Sicilias, sobre el cual tenían derechos incontestables; a lo menos según las ideas de aquel tiempo, y por el cual se contentaron con un vano dominio eminente, reducido bien pronto a la famosa Hacanea, que el mal gusto del siglo disputa todavía.

En hora buena hayan podido los Papas hacer valer en aquel tiempo este dominio eminente, o feudalidad universal que una opinión igualmente universal no les disputa. Hayan podido exigir homenajes, imponer contribuciones, aun arbitrariamente si se quiere: no tenemos interés en examinar aquí estos puntos. Pero siempre será cierto que los Papas nunca han buscado, ni se han aprovechado de la ocasión para aumentar sus estados a expensas de la justicia: cuando ninguna otra soberanía temporal siguió este buen ejemplo, y que aún hoy mismo con toda nuestra filosofía, nuestra civilización, y nuestros bellos libros, no habrá acaso en Europa una potencia en estado de justificar sus posesiones delante de Dios y de la razón”. (b)

Eran otros tiempos, sí; pero no puedo alejar de mis pensamientos el Funeral más grandioso que haya visto jamás, con una corte de Reyes y Emperadores como platea y el mundo como espectador; y del que no tengo noticias haya habido uno igual.
Y digamos que Juan Pablo II, antes de despedirse de este mundo, pudo ver consumada su política que no era temporal en lo substancial.

Los interrogantes aquí planteados son formulados, ante el umbral del misterio que se nos presenta apenas nos asomamos desde nuestro balcón de provincias, a la “Historia de la Iglesia”, del Trono Petrino, y nos encontramos en la encrucijada de considerarnos seguros en la distinción de lo que es temporal y lo que no lo es, o asumirnos como ignorantes.

Y ante mi ignorancia, como la de un marinero naufrago remando de espaldas, esperando la Voz de sabio magisterio, que lo guié hacia la playa (ni siquiera hacia tierra adentro), prefiero remar mientras tanto, con sumo cuidado en el asunto, y no manosear la aureola sobrenatural del Trono Petrino.

“Yo he rogado por ti, Pedro, para que tu fe no desfallezca” (Lc. 22, 32)

G. K.

a. DE LA CIERVA R. Yo, Felipe II. España en defensa de la religión. p. 115.
b. DE MAISTRE. Sobre el Papa. L. II. Cáp. VI.

23 nov 2008

SEÑOR DEL MUNDO. Episodio III




Experto presenta modelo de primeros cristianos ante neo-paganismo actual

NAVARRA, 23 Nov. 08 / 02:39 pm (ACI).- El Profesor de Teología Dogmática en la Universidad de Navarra y Doctor en Teología y en Derecho, Pedro Rodríguez, resaltó que así como los primeros cristianos predicaban la verdad de Cristo con valentía y naturalidad, así los cristianos deben anunciarlo haciendo frente al neo-paganismo relativista de la sociedad actual.

En entrevista concedida a Primeroscristianos.com, el también miembro de la Pontificia Academia Santo Tomás de Aquino recordó que "la cultura europea está configurada históricamente desde el cristianismo, y por tanto a partir del esfuerzo de los primeros cristianos: ellos son las 'raíces cristianas' de Europa".
Sin embargo, indica el experto en Eclesiología, "desde la Ilustración, y especialmente a lo largo del siglo XX, se ha dado un proceso de descalificación y negación de esas raíces. Cada vez es mayor el acoso cultural y mediático, la marginación efectiva que sufre el Cristianismo en Europa".

Asimismo, el experto en Eclesiología indicó luego que los primeros cristianos estuvieron rodeados del paganismo y actualmente "nosotros tenemos que afrontar el neo-paganismo" que se podría definir como "un conjunto de 'opciones' y 'ofertas' de signo materialista (o 'espiritualista'), que son las nuevas 'divinidades' postmodernas".

"En este contexto, el cristiano –y la comunidad cristiana– si son coherentes, 'se la juegan', como los primeros cristianos. Pero solo si son coherentes, pueden ganar la batalla, también como los primeros cristianos".
Para Rodríguez, en medio de este neo-paganismo "la realidad se impone y el hombre de carne y hueso tiene un problema vital y existencial que sale por todas partes aunque se trate de taparlo. La gente tiene preguntas sin resolver: qué es el hombre, cuál es el sentido de la vida, qué es la felicidad, dónde está, qué hay detrás de la muerte. Éstas son preguntas inextinguibles. Si muchos quieren taparlas, los cristianos hemos de empeñarnos en que emerjan, que estén presentes en el debate público y en las conversaciones privadas".

"Nosotros tenemos que hacer lo que hicieron los primeros cristianos: contar a la gente cómo todo se esclarece en el encuentro con Jesucristo. Él es la respuesta a esas preguntas", precisó.

Luego de animar a hacer esto a modo de diálogo, el teólogo remarcó que "solo cuando alguien se siente entendido, surge el diálogo y se puede hablar de todo, por ejemplo del sentido del sacrificio, imprescindible para poder entender a Jesucristo y la vida cristiana. Esto es lo que hacían los primeros cristianos".

SEÑOR DEL MUNDO

Episodio III

El Padre Franklin, Santidad –oyó la voz del Cardenal a su lado.
Un brazo blanco señaló un par de sillas muy cercanas, y los dos se sentaron.

El Papa había bajado los ojos y alzado un cortapapel con su izquierda, con el cual jugó levemente mientras hablaba.

-Ahora, hijo, pronuncie un discursito. Le sugiero tres puntos: lo que ha sucedido, lo que sucede, lo que habrá de suceder, con una peroración acerca de lo que debiera suceder.

Percy aspiró hondamente, apoyó la espalda, agarró los dedos de la izquierda con los de la derecha, fijó los ojos firmemente en la crucecita bordada del zapato rojo ante él, y comenzó… (¿No lo había ensayado un centenar de veces?)

Luego de describir la situación………Percy se echó hacia atrás estremecido.

-Sí, hijo mío… ¿Y que piensa usted habría que hacer?
Percy lanzó adelante las dos manos.


-Sí, hijo mío, hable abiertamente.

-Padre Santo, es viejo… viejo como las colinas eternas… no hay loco que no lo haya soñado: ¡una nueva Orden! Santidad… una nueva Orden religiosa -tartamudeó.

La mano de cera dejó caer el cortapapel; el Papa se inclinó de golpe, mirando intensamente al sacerdote inglés.

-¿Bien, hijo mío?

Percy se arrojó de rodillas.
-Una nueva Orden, Santidad –sin hábitos ni insignias – más libre que los jesuitas – más pobre que los franciscanos – más austera que los cartujos – hombres y mujeres igualmente - los tres votos con la intención del martirio; el Panteón como Iglesia Central; cada Obispo responsable de la mantención; un lugarteniente en cada comarca… (Santidad, es el sueño de un loco…) Y Cristo crucificado como patrono.

El Papa se irguió bruscamente –tan bruscamente que el Cardenal Martín saltó también, aprensivo y asustado. Parecía que este joven había ido demasiado lejos.

Mas el Papa se sentó de nuevo, extendiendo la diestra.

-Que Dios lo bendiga, hijo mío, tiene usted venia para retirarse… No, su Eminencia quédese unos minutos.
H. Benson

21 nov 2008

Esencias de vidrio que hacen llorar a los ángeles y reír a los mortales, en el Match Final del J.V.G.




“Por favor Dios, termina con esto”, implora él al Cielo en el partido decisivo de Wimbledon, se le envía la Lluvia salvadora.


En el JVG, entre Seminarios sobre Pragmatismo, un documental sobre Psicología Social, y las andanzas de mi gato…


“Por favor Dios, termina con esto”. Un corte de luz, un incendio, un corte de agua, un corte inesperado de la Av. Rivadavia por aquellos alumnos que luchan por redimir a los pueblos e indignados por la falta de papel higiénico en los baños, gritan des-orbitados aquellas consignas petrificadas del 68’.


Pragmatismo

En el Seminario II, luego de la lectura de Rorty y su pragmatismo (¡durante el 90% de las clases!); y después de abordar la cuestión de la verdad pragmática, semántica y sintáctica, me permití criticar a la verdad de consenso (pragmática), como una “perversión”.

El Doctor defendió a Rorty puesto que “esa verdad” de consenso se da en una comunidad, por gente que hace heroicos esfuerzos por la urbanidad, y así se llega a un “acuerdo consensuado”.

“Entonces, en los años posteriores a la República de Weimar, los alemanes que simpatizaban con el NacionalSocialismo -y que compartían el consenso de “limpiar” a los judíos- podrían buscar llegar a un acuerdo con los alemanes judíos, en cuanto estos no quisieran ser “limpiados”-, puesto que después de todo ambos formaban parte de la misma comunidad”.
Las cosas como son.


Documental:

Un documental. Hay un mono dominador y otros sumisos. Hay una jerarquía política, un orden acordado, entendible.
Y luego, en el mismo documental, a los monos se les “suelta la cadena” y comienzan a aparearse entre ellos, correr, dar vueltas, tirarse de los árboles, y el comentarista dice: “exceso de tal hormona que confunde la conducta”. Es una hipótesis ad hoc, en función de no abandonar la idea de que hay un orden entre los monos que nos permite entenderlos. (a)

“Pero el hombre, el hombre orgulloso,
investido de una corta y débil autoridad,
conociendo menos aquello de que se cree más seguro,
es decir, su esencia de vidrio, parecido a un mono colérico
representa tan fantásticas comedias a la cara del Cielo,
que haría llorar a los ángeles o,
si tuvieran el temperamento de nuestra naturaleza,
reír como mortales”
(William: “Measure for measure)


(a). El documental de referencia era sobre unos hippies del P.O., tejedores de artesanías, que los fines de semana vendían sus productos en San Telmo.


Sobre mi gato Agatón.

He notado que los vecinos del edificio me miran de manera distinta a los cordiales saludos, miradas de dormitorio por parte de las bellas señoritas, y postres recién horneados que las viejecillas del mismo acercaban a mi puerta.

Es que mi gato anda leyendo muchas cosas (“lo importante no es leer muchas cosas, sino leer cosas buenas”), e indignado porque el rebaño le manoteo el felpudo donde se asoleaba, escribió e imprimió un reclamo que adhirió a la puerta de vidrio del edificio:


¡ME AFANARON EL FELPUDO!

Allí donde vosotros veis hechos ideales (hay que ser minúsculo para chorear un felpudo a un vecino), yo no veo más que hechos humanos, demasiado humanos, ¡auch!

Siempre sabio, a veces duro e irónico; es como si cierto intelectualismo aristogatico se esforzase constantemente en dominar la corriente pasional de mis letales garras.

Para evitar, en lo posible, el desprecio; les doy la oportunidad de que devuelvan mi FELPUDO, donde me asoleaba por las tardes, y colmaba la vigilia de mi existencia en la contemplación no aristotélica, sino como la entienden Sto. Tomás y Kierkegaard.

No me interesa “Quien” fue, ni los móviles y/o narcóticos que impulsaron a semejante humillación, y a tan cómica acción.

En la esperanza de no tener que vengar esta afrenta, y con la certeza de que cada departamento del gran Edificio, posee su propia hipocresía, a la que llaman “sus virtudes”, sé que lo mejor que hay en uds., no se puede conocer.

¡Atestigüen que mis bigotes se equivocan! ¡¡¡DEVUELVAN MI FELPUDO!!!

AGATÓN.


Esto no es nada, antes se le había dado por reformular el marxismo y su dogma sobre la “lucha de clases”. Comenzó a maullar sobre “100 % lucha”, como la reelaboración de arcaicos conceptos.

¿Hubo una lucha de clases en la Edad de la Fe? ¿Hubo “100% lucha” en los reinos de Aragón y Castilla? ¿Por qué se mide con la misma vara, a la República de Venecia (y su Imperio comercial), y al reino de Castilla, en cuanto a la Conquista y Evangelización de América?

¿Me explico de la manera adecuada? No os preocupéis, lo mío es sencillo, breve y humilde, no pretende cruzar el umbral de unos apuntes en un par de hojas sueltas, y por lo tanto, quedará inconcluso; sin una respuesta oficial, a la espera de personas de pensar prodigioso, que tanto abundan en estos días, expertos en resolver interrogantes, sin detenerse en el detalle minúsculo de haber comprendido las preguntas.



No hubo un incendio, ni corte de luz.
-Los zurdos de seguro están entretenidos en sus cuevas tomando mates lavados y pintando carteles para la próxima estación de pegatinas murales (“el público se renueva”), dijo mi amigo, mientras brindábamos en el “Barajas”, por otro año lectivo liquidado en el JVG.

G. K.

13 nov 2008

DIARIO DE UN SEDUCTOR. Episodio XVI: No encuentro el modo de olvidarme de tí.




Ella esta a punto de embarcar, ¿adonde?; solo era un nuevo comienzo para un alma que iba adonde la llevará el viento.

“El verano eterno”, el que estaba al alcance de unos cuantos “puntos”, de un débito que ella no veía en su resumen de cuenta. La “bonificación”, las “millas” viajadas, que se acreditarían en próximos viajes de gasto-retribución, y al revés. Un círculo del que no podía escapar.

Se había hecho inmune a todo lo que atentara romper ese círculo, a los poemas, sabía de antídotos, esos que hacen inocuo lo que a otras almas arrebata, había creado anticuerpos en un botiquín de frases de-construccionistas de magia, la poción anti-estrellas que oscurecía el brillo de un alma que quería ser encendida y por primera vez…. enfrentaba el castigo de no poder olvidar. “Mentiría si dijera que sin ti, la vida sigue igual, que no duele tu partida…”

Él había corrido, desesperado, desvelado y agitado, …pero ella se había ido... y ya no existirían esas voces insólitas de risas y penas a medianoche, no habría cines por iluminar ó librerías por “revolver” en Corrientes y Callao, ni mágicas cenas de íntimas luces de fuego que atestiguaran aquellos besos, “¡lo que no haría por volverte a besar!” …y temblar de amor, mientras me hacían soñar ese mundo de ensueños y el prometerse el uno al otro sin palabras;
…y ya nada tendría el mismo sabor, y hasta los más refinados y dulces vinos abandonarían de sutil manera el placer de su esencia, hasta hacerse irreconocibles y amargos.


Debía asumir el no-proyecto, la ilusión estética de la mera satisfacción en la sensualidad de la conquista. El seductor esteta no cuenta sus conquistas, ello sería una contradicción, puesto que Ella no le importa más allá de la conquista inmediata,
…..pero no era este el caso, primero melancolía y luego…desesperación. “No encuentro el modo de olvidarme de ti y arrancar tu amor de raíz”.
Es la cruel realidad de una vida cuyo centro radica en la periferia de sí mismo, si se la compara con la infinitud de una elección definitiva, y de allí …la ironía de ese horizonte de particularidades mundanas de la desesperación estética.


El amplio salón de embarque, la gente en tránsito, agentes de viajes, personal de seguridad, promotoras de largas piernas y mil sonrisas de objetivos cumplidos. Buscaba la salida, pretendía en su prisa tener la ilusión de que a menor cantidad de tiempo, menos recuerdos lo llevarían a la Repetición de ese momento, porque “mentiría si dijera que sin ti, la vida… sigue igual”.

-“Último llamado para embarque 317 por muelle...”

Había muerto el hombre de lo inmediato y esa noche nació el hombre de lo definitivo.

G. K.

9 nov 2008

Diario de un seductor. Episodio XV. Una noche en el Hard Rock Café.




Un paseo por el Hard Rock…..
…..no sé porque elegí ese lugar de estética consumista, para nuestro primer encuentro, quizás había recordado el nombre de la bandita que esa noche tocaba allí, en el homenaje a la nostalgia de sus pasados años de gloria; y que tal vez, ella había mencionado en alguna oportunidad. Aunque confieso que no estaba seguro.

-¿Y estos quienes son?, pregunto desconcertada.

Sabía que responder con exactitud, restaba; puesto que ello evidenciaría que vivíamos en universos distintos, así que me sume al desconcierto con mis más logrados gestos de asombro e indignación.
Ella pidió un mojito, y me comentó que en su cumple de quince, le habían regalado un viaje a la Isla, y que allí todos los días se bebía ese cóctel de ron y azúcar, al cual se había aficionado, y que yo detestaba. Sin embargo, pedí lo mismo.

Ella sabía que yo intentaba seducirla; y mientras la charla avanzaba, utilizo una de mis técnicas más sofisticadas: la tomo de la mano.

Siento que sus dedos se mueven indecisos debajo de mi mano, aunque ella deja que continué la velada como si no fuese consciente que la situación ha cambiado, puesto que el protagonista ahora soy yo, aunque surge la cuestión: ¿he transformado a ella en un mero objeto sexual? ¿Acaso no había planeado esta salida para llegar a este momento? ¿Estaba actuando de mala fe?

“…sabe muy bien las intenciones que el hombre que le habla abriga respecto de ella. Sabe también que, tarde o temprano, deberá tomar una decisión. Pero no quiere sentir la urgencia de ello: se atiene solo a lo que ofrece de respetuoso y de discreto la actitud de su pareja. No capta esta conducta como una tentativa de establecer lo que se llama “los primeros contactos”, es decir, no quiere ver las posibilidades de desarrollo temporal que esa conducta presenta: limita ese comportamiento a lo que es en el presente; no quiere leer en las frases que se le dirigen otra cosa que su sentido explícito, y si se le dice: “Tengo tanta admiración por ud…”, ella desarma esta frase de su transfondo sexual…”

Ella sabía que siempre habría alguien que se le acercaría, puesto que era una mujer hermosa; pero ello no implicaba que no se sintiera sola, se había sentido un objeto sexual demasiado tiempo, un reluciente trofeo.


Antes de asumir mi protagonismo, ella había consentido en aceptar mi invitación, a que yo fuera una persona ante el gran escenario de su vida poblado de fantasmas.


Napoleón decía: “se le puede dar un primer impulso a las cosas, luego ellas nos arrastran”. La cuestión era tomar el riesgo de conocer a alguien, porque todos en última instancia queremos ser de alguien, ¡todos queremos conocer la santidad del amor!, y esa cuestión metafísica es lejana al nomadismo absurdo de la cosificación sartreana:

“…la joven abandona su mano, pero no percibe que la abandona. No lo percibe porque, casualmente, ella es en ese instante puro espíritu: arrastra a su interlocutor hasta las regiones más elevadas de la especulación sentimental; habla de la vida, de su vida, se muestra en su aspecto esencial: una persona, una conciencia. Y, entre tanto, se ha cumplido el divorcio del cuerpo y del alma: la mano reposa inerte entre las manos cálidas de su pareja: ni consentidora ni resistente: una cosa".

Todos queremos ser de alguien, lo cual no implica “sujetar al otro”, el “objeto fascinante” sartreano que atrae y retiene la mirada, en tanto orienta Su libertad hacía mí. Alguien podría suscribir esto, si fuera masoquista por anhelar ser un juguete en manos del otro, una cosa.
Todos queremos ser de alguien, y lamentamos cuando paso el tren, y no hicimos nada, no nos arriesgamos, sobre aquella doncella que nos sostuvo y devolvió una mirada de hechizo.

Ella deslizo su mano debajo de la mía, que la contenía, para luego estrecharla con fuerza y decisión, mientras entonaba la letra de la canción que nos alcanzaba desde el escenario: “….si te estas sintiendo sola, me podes venir a ver….”

Llame a la “señorita”, que cumplía el rol de camarera (quien solo por unas horas asumía su rol, y lo hacía con esmero y no de “mala fe”) para pedir otra copa, esta vez, un buen vino, para dos.

Mire la mesa del fondo, la más cercana al baño, y allí, un hombre entrado en años, contemplando su copa, el color castaño de su bebida parecía decir
……"de sobra, el castaño ante mí. Y yo, abúlico, débil, obsceno, dirigiendo, acariciando melancólicos pensamientos, yo también, estaba de sobra”.

Sí, Sartre estaba de sobra en el Hard Rock Café, al menos esa noche.


G. K.

8 nov 2008

SEÑOR DEL MUNDO. Episodio II








Luego de la destrucción de Roma, los últimos católicos conocían que su Pontífice todavía vivía en alguna parte bajo el nombre de Silvestre; y con esto y los sacramentos vivían tranquilos.
….de toda la raza humana, trece personas sabían que su nombre había sido Franklin; y que el trono de Pedro estaba en Nazareth.
Era como un escritor había dicho un siglo antes: el catolicismo sobrevivía, pero nada más.

Su vida interior…….




Él se reclinaba ahora en su silla de madera, pensando con los ojos cerrados. Su vida interior……




No podía describírsela a sí mismo en forma clara, porque apenas le prestaba atención: obraba en vez de examinarse. Pero el núcleo de su estado era la pura fe. Su pensamiento seguía siendo que la Religión Católica daba la única explicación adecuada del universo; que no abría todas las incógnitas, pero sí mucho más que cualquier otra llave conocida.



Sabía también perfectamente bien que era el único sistema de pensamiento satisfactorio en su conjunto, que daba cuenta del hombre en toda su naturaleza. Veía bastante claro que su fracaso en el unir los hombros unos con otros, radicaba no en su debilidad sino en su fuerza; que había sido rechazada y no usada, justamente porque sus líneas se unían no en lo temporal sino más allá. Y con esto, por otro lado, él….creía.

Pero sobre este sustrato firme había otros estados de ánimo cuyas variaciones estaban fuera de su control. Tenía días de pesadez y días de exaltación; y lo curioso era que en los días de pesadez NO SE EQUIVOCABA NUNCA.

Se veía a sí mismo y a sus compañeros como Pedro y los apóstoles se pudieron ver a sí propios, cuando proclamaban a los cuatro vientos, en sinagogas, suburbios, plazas públicas, mercados y casas de familia, la fe que había de sacudir y transformar al mundo.

Era verdad radiante, no importa que ningún hombre la admitiera: la montaña aplastante de incredulidad no podía destruir un hecho que era más duro que el diamante, como el sol en los cielos para un mundo de ciegos.

…..Ya no era que el mundo entero no hubiese oído el mensaje del Evangelio con todas sus nuevas y pruebas; no había oído casi otra cosa durante dos mil años…..y lo había declarado falso.




….era una causa perdida por la cual estaban sufriendo; él no era el último de una augusta dinastía, sino el pabilo fétido de una candela de locura: era la reducción al absurdo de un silogismo ridículo de premisas imposibles. Él y sus compañeros eran los cuiquillos castigados con orejas de burro, de rodillas en un rincón de la escuela; la cordura se sentaba en los sólidos bancos del materialismo…

Una sola cosa, al menos en cuanto él podía ver, le daba el poder de continuar: su oración.




….y allí Dios trataba con él, ahora con una sentencia inteligible, ahora con una espada de pena, ahora con un airecillo como la vivifica brisa del mar; algunas veces después de la Comunión, otras veces al ir a dormirse, e incluso en el remolino del trabajo. Sin embargo, estos toques resbalaban en la superficie de su conciencia; poco rato después, a veces, estaba luchando de nuevo con los importunos duendes de su discurso y su imaginación.




Y así estaba ahora allí, en su silla, resolviendo las impertérritas blasfemias que acababa de leer. Su cabello blanco era ya ralo en sus doradas sienes, sus manos eran casi transparentes, y su rostro juvenil estaba afiliado y hundido por las penas.




Había pasado una hora así, y el sol había remitido su rigor cuando sonaron afuera las pisadas de los caballos en el patiecito enlosado. Entonces se levantó, deslizó los pies en las sandalias y alzo el poncho árabe del suelo –al abrirse la puerta y entrar el preste cenceño.
-Los caballos, Santidad –dijo el árabe con indiferencia.


…..El Papa levantó la diestra a sus ojos y después se la pasó por la cara.
Indicó con el mentón un borroso parchecito de casitas blancas que parapadeaban a través de la neblina violeta del crepúsculo.
-Aquel lugar, Padre –dijo-, ¿cómo se llama?
El preste sirio miró allá con vivacidad, volvió el rostro al Papa, y miró de nuevo.
-¿Aquello entre las palmas, Santidad?
-Sí.
-Aquello es Meggido –dijo-; algunos lo llaman Armaggedon…



Robert Hugh Benson

7 nov 2008

Star Trek. Una cosmovisión tecnocéntrica



El Entreprise no puede escapar de aquello que lo persigue. El capitán debe enfrentar el desastre, es decir, admitir que no podemos ir más allá en el peligro, llegamos a la frontera. Hay que volver a la Tierra, a la seguridad ante lo desconocido.


Alexandros ante el Ganges también escucha a sus rudos macedonios que le imploran por volver a casa envueltos en gloria y riquezas.

“¡Sí! Tienes razón Crátero, he sido negligente…debí enviar antes a casa a los veteranos, y lo haré……se les dará una recompensa en monedas de plata… ¡Volveréis respetados-ricos-amados! ¡Seréis tratados como héroes por vuestras esposas e hijos hasta el fin de sus días! …y disfrutareis de una muerte tranquila……….


Pero creo que sueñas Crátero, tu simplicidad término al tener concubinas y con ellas hijos persas, te has enriquecido consiguiendo posesiones y joyas. ¡¡¡Porque te has esclavizado con todas las cosas que consiguen destruir a los hombres! ¡¿Es que no lo veís?!
¡Todos sabéis como yo que cuando los años transcurran, y los recuerdos se borren y vuestras grandes victorias se desvanezcan se recordará con vergüenza que abandonasteis a vuestro Rey en Asia! ¡Pero Yo continuaré!


El discípulo que supero a su maestro, a las orillas del fin del mundo, habla de cuestiones metafísicas, por las cuales el hombre tiene que cruzar el Ganges, el Canal de la Mancha, los Océanos, o el espacio.


El capitán de la nave estelar, toma una decisión. La Entreprise puede (en teoría) separar el platillo del resto del cuerpo de la nave, aunque a la velocidad de escape el riesgo es altísimo.
El androide y los computadores hacen los complejos cálculos, y luego (antes de dar la orden), el capitán, en su mentalidad tegnologista, reza su oración:

“funcionará, es ingeniería terrestre”


Solo tiene las respuestas que su racionalidad tecnológica le ofrece, la cual es pragmática y funcional, lo demás es “sombras”.
El capitán technologicus no tiene como entenderse a sí mismo, no puede comprender el sentido de su existencia, esta cerrado a todo lo que no pase por su horizonte tecnocéntrico, es un hombre incompleto.

Los cálculos funcionan, así había sido escrito. El cuerpo principal de la nave se aleja con el personal civil, mientras el Capitán, sus Klingons, Vulcanos, androides y humanos dan media vuelta el platillo. Se detienen y envían un mensaje en todas las frecuencias: “Nos rendimos”. Se enfrentaban a Tecnología superior.

En la saga de Star Trek, no hay lugar para la metafísica, no hay lugar para Dios. Todos los humanos hacen gala de su eficientismo, lo cual deja poco lugar para la piedad, la misericordia, el amor; es un post-humanismo superficial que suspira por el progreso indefinido decimonónico.

G. K.


pd: En los distintos planetas habitan: nietzscheanos (super-hombres: el personaje Khan que “crea” valores), escépticos, Ferenyis (materialistas consumidos por la codicia, aunque simpáticos), Borgs (un colectivo socialista que anula la individualidad), Vulcanos que viven sus existencias de acuerdo a un subproducto de la razón: la lógica, los Klingons, aunque toscos, para ellos el honor lo es todo.
Lo curioso, es que la mayoría convive en paz en una construcción política ingenua llamada “Federación” donde impera la dialéctica hegeliana de: “esto Y lo otro”, y no aquello de Sören: de “lo uno O lo otro”.


2 nov 2008

Historia de la Iglesia




“…y el libro de los Hechos muestra ya un episodio suyo en los primeros capítulos (III y IV). Sin duda fue poco tiempo después de Pentecostés; Pedro y Juan subían al Templo para la oración de la hora nona.
Habían cruzado ya el patio de los paganos, en el que podía entrar cualquiera, aun incircunciso, y el ruidoso amasijo de las mesas de los cambistas, los vendedores de ganado para el sacrificio, los curiosos y los paseantes.
Subían la escalinata del atrio, cuando un paralítico les pidió limosna. Y San Pedro les respondió:
“No tengo ni oro ni plata, pero lo que tengo te lo doy. ¡Levántate y anda, en nombre de Jesús de Nazareth!”.
Difundiose el rumor del milagro, y la muchedumbre se abalanzó hacia el pórtico de Salomón, donde rodeo al taumaturgo. Y el Apóstol aprovechando la ocasión para afirmar que, efectivamente, había sido en nombre de Jesús, del mismo modo que fue crucificado, como se había realizado tan asombrosa curación. Repitió su fe en Jesús como Mesías. Quienes le escuchaban, quienes mataron al Maestro e incluso sus jefes, pecaron por ignorancia. Pero, ¡que se arrepintieran!, ¡que se convirtiesen!

En este momento surgieron unos sacerdotes y el comandante de los guardias del Templo, los cuales se apoderaron de los Apóstoles y los encarcelaron.

Prohibieron a los dos hombres que hablaran y enseñasen en nombre de Jesús. Y fue entonces cuando Pedro y Juan dieron la respuesta que iba a ser el axioma fundamental de la propaganda cristiana: “¡No podemos callar las cosas que vimos y oímos!” “Vale más obedecer a Dios que a los hombres”. (Hechos, IV, 20)

¡No podían callarse! Cuanto más se los persiguiera, más fuerza y más audacia tendrían, “alegres porque se les hallara dignos de padecer oprobios en nombre de Jesús”.

En la segunda detención de los Apóstoles, el Rabbi Gamaliel intervino a favor de Pedro y Juan: “No persigáis a esa gente. Si su empresa viene de los hombres, se destruirá por sí misma; si viene de Dios, ¿Qué podéis contra ella?”

La expansión del cristianismo empezó así, inmediatamente después de su fundación y ya no ha cesado nunca. Ese es el rasgo más impresionante de su historia.
La Iglesia no es una entidad anquilosada, definida y delimitada de una vez para siempre: es una fuerza viva que progresa, una realidad humana que se desarrolla en la sociedad, según una ley que cabría llamar orgánica, por lo bien que sabe adaptarse a las circunstancias, utilizar para sus fines las condiciones de lugar o de tiempo, ser prudente en su audacia y lentamente persuasiva hasta en las rupturas que determina, sin que jamás pierda de vista su único fin, que es la implantación del reino de Dios”.

(Daniel Rops. Historia de la Iglesia. La Iglesia de los Apóstoles y de los Mártires).


Cuenta la leyenda sobre aquel día en que Chesterton asistió a una misa con un amigo. Escucho el sermón, y a la salida le dijo a su amigo: “Me voy a convertir al catolicismo”.
-¿Por el sermón?, pregunto el amigo extrañado, puesto que el mismo había sido un desastre.
-Sí, contesto Chesterton. Si la Iglesia ha sobrevivido 2.000 años, predicando sermones como este…. tiene que ser verdadera.

Al estudiar la Historia de la Iglesia, en muchas ocasiones surge la cuestión de que….¡No puede ser! ¡¿Por qué si empresas humanas tan poderosas como el Imperio romano, hoy son ruinas, …porque no le ocurrió lo mismo a la Iglesia?!
¿Por qué a todos sus enemigos (¡poderosísimos!) a su debida hora, los ha rociado con agua bendita el día de sus respectivos funerales?

Los que no tienen fe y no admiten lo sobrenatural se sienten espantados o …admirados (es el caso de Gramsci, quien ha dedicado sus días en la cárcel para escribir manuales sobre como destruirla).

Los planes de estudio de nuestros escuelas y universidades, no tienen una currícula que aborde la Historia de la Iglesia, solo tienen una visión del cristianismo mitologizado…(para niños), pero no conocen su historia.

Los hombres naturales que diseñaron las curriculas, fueron muy eficientes en su propósito al excluir tales estudios.… no vaya a ser que surja la sospecha de lo sobrenatural.

G. K.

1 nov 2008

La globalización de la homosexualidad.


“¿Qué va a ser de Uganda dentro de 20 años si nos volvemos homosexuales? Sabemos que los homosexuales no se reproducen. Existe hoy en día una globalización de la homosexualidad e intentan aprovechar esa globalización en Uganda”, dijo James Nsaba.


Uganda, que es un país mortal para las personas homosexuales, tiene un ministro de Etica e Integridad muy preocupado. Teniendo en cuenta el cargo que ocupa, se podría pensar que brega por la igualdad. Bueno, no: está preocupado por “la multiplicación de gays y lesbianas” en el país, refiriéndose a ella como una “proliferación” que afecta al “estado de la salud moral” de la nación.
James Nsaba anunció que se ampliarán “las operaciones policiales” contra el colectivo homosexual, al que ya se ha excluido de todas las campañas para la prevención del HIV/sida. (Página 12. Sección: “Soy”. 31-10-08)


¿Qué vamos a hacer en la Argentina si esta política de Estado contra-natura se sigue afianzando?


Hoy ya no nos extrañamos que en los programas de Tv, la mayoría de los conductores y sus integrantes, sean homosexuales, lesbianas, travestis, y prostitutas. Nos acostumbramos.


Tampoco nos extrañamos si a nuestros jóvenes se les inculca en la escuela la ideología del género contra natura, el consecuente relativismo moral, el economicismo, el hedonismo, y siguen creando cátedras aquellos de pensar tan prodigioso que nos asusta.


Al aparato ideológico del INADI no le falta mucho para contar con la legislación que le permita criminalizar a todo aquel que manifieste atrevido: ¡hay una NATURALEZA HUMANA!


Es decir, se podría relacionar esta cuestión con la discriminación, con el origen del racismo, y en impecable lógica (en tanto sub-producto de la razón –una particular razón…, y hay gentes que viven de acuerdo a ella, como ese extraterrestre Vulcano de “Viaje a las estrellas”-), penalizarlo.


Es curioso, uno de los pueblos que más sufrió persecuciones es el judío. Y entre los judíos y los nazis, ya sabemos quienes sostenían que existía una naturaleza humana.


Me dicen que el cuerpo cambia, que es una construcción, …bue, eso me dijo un admirador de Foucault. Aristóteles decía: “Todos los hombres por naturaleza desean saber”, y esto se entiende (o se lo critica) desde lo metafísico. La atracción que siento hacia una mujer por naturaleza es metafísica, y a eso se enfrentan los construccionistas que tratan de entenderlo desde lo no-metafísico.


El proceso de globalización de la contra-natura nos alcanzo hace rato, no nos dimos cuenta y nos acostumbramos. Habrá que irse preparando para ser tratados como delincuentes.


G. K.