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24 mar 2012

Triunviratos



Mientras sabemos que la fecha de vencimiento de esta pesadilla esta cada día más cerca, y observamos la conformación de ese nuevo triunvirato para hacer frente a Kretina: "Macri. Moyano y Scioli", no puedo dejar de pensar en mis años de estudiante de Historia…



… cuando estudiaba al triunvirato de César, Craso y Pompeyo para enfrentar a la Korrupción del Senado optimate, en cierta forma, ello (considero) nos llama a la reflexión, en la humildad de nuestras limitaciones, nos recuerda que no se trata solo de los idus de marzo, sino de los hombres e Instituciones que produce cada civilización en el devenir de la Historia.



Solo un genio como Plutarco nos puede ayudar a entender el alma del divino Julio, diamante no apto para la manipulación de historiadores esclavos (Polibio murió antes, no era digno, ese liberto del César).


Si nosotros no engendramos un César, tampoco un Plutarco; solo cronistas del ruido, de lo inmediato, historiadores de las tabulaciones financieras y sondeos economicistas; de esclavos libertos que no pueden ver más allá de las limitaciones de su ideología (sea el iluminismo del color que fuere).



Al argentino promedio, le interesa el consumo, sea el televisor de 29 pulgadas en la época menemista, como ahora el “plasma”, no hay fin trascendente, y no lo puede haber mientras vivamos en lo inmediato. Los patricios romanos, no vivían en lo inmediato, ello les permitió construir una civilización.



Los liberales argentinos de fines del siglo XIX no vivían en lo inmediato –puesto que no había una democracia de masas a la cual rendirles cuentas electorales- (ello les permitió pensar a la Argentina); Irigoyen inició eso de lo “inmediato” en la política, con su democracia popular; luego el peronismo, y lo que nos toca vivir hoy en día. No estoy diciendo que los liberales hayan fomentado la introspección metafísica, pero a comparación de la inmediatez de hoy en día en que habitan los politiqueros de turno, aquella generación de liberales, casi parecen integrantes del Senado Romano.



Un ejemplo contemporáneo (al menos hasta finales del siglo XX) lo tenemos en los USA, una clarísima monarquía electiva, no una democracia de masas manejada por los Ojituertos de turno, esclavos del dinero.



Supongo que Chesterton o Kierkegaard (ellos cambiaron al universo, en el sentido metafísico) estaban en la misma situación que aquellos quienes hoy en día se afligen por el estado ruinoso del país, aunque sus poéticas eran distintas.



En especial, al gordo, me lo imagino con Belloc compartiendo algunas cervezas, y riéndose entre ellos sobre el rumbo de esa Inglaterra materialista que se fortalecía ante ellos. Sin embargo, eran felices, se casaban (solo) con “una chica del palo”, y vivían en una especie de “monacato” tabernero, un refugio para no perder la sonrisa, de vez en cuando salían a regalarles algo a los vándalos (el gordo, iba armado, literalmente), aunque las bestias lo tomaran como un desafío; y luego de vuelta a la comarca, porque tampoco es cuestión de tirarles perlas a los chanchos todos los días. Las joyas de la abuela las guardamos solo para nuestros hijos, no son “para todos”.



Amigo argentino, no pierdas la sonrisa, la pesadilla KIRCHNERISTA termina pronto, espero que ese día no sea feriado, como la fecha en que “murió” el Tuerto, maligno, hasta para privarnos del festejo en una taberna.

G. K.

14 mar 2012

¡Si avanzo, seguidme; si retrocedo, matadme; si muero, vengadme!!






Brillante documental de la BBC, aunque la arenga de Napoleón: "¡Si avanzo, seguidme; si retrocedo, matadme; si muero, vengadme!", tengo entendido que en realidad la pronunció La Rochejaquelein. Puede ser que Napoleón conociera la frase y la haya utilizado; la cronología concuerda.


El corso se refirió en numerosas ocasiones a los acontecimientos en la Vendée (el primer genocidio de la modernidad). y a sus protagonistas.

La guerra de la Vendée






Las guerras donde lo Uno O lo Otro se manifiestan de manera más significativa son las teológicas, las batallas metafísicas. Nosotros lo sabemos con Malvinas, los franceses con las guerras de la Vendée. Las Dos ciudades agustinianas como eje del devenir humano.

20 dic 2011

14 dic 2011

A Rocinante






Uno de mis monumentos preferidos de la Ciudad, ubicado en la intersección de la Av. De Mayo y la 9 de Julio.




Un Quijote desafiante, señalando el camino, sobre un Rocinante a punto de desfallecer por el esfuerzo, como símbolo del compromiso de España para con su misión civilizatoria y evangelizadora.


Agotado Rocinante muere, en la épica cabalgata por un continente, ha reventado su corazón, pezuñas rotas, roja espuma agonizante, brota de sus entrañas sobre el agua del Plata y el verde de la Pampa.



Es un monumento muy criticado, al menos así lo propugna la “Comisión para la preservación del Patrimonio Histórico cultural” de la Ciudad de la Santísima Trinidad.

http://www.buenosaires.gov.ar/areas/cultura/museos/patrimonio.php

Una de sus integrantes (perteneciente a la Secretaria general de la Comisión), participo de un Seminario que cursé hace algún tiempo en el ámbito de una Maestría de Historia, y recuerdo que promocionaba el proyecto de quitarle la connotación religiosa al escudo de la Ciudad.

"... usen de blasón de esta ciudad una águila negra, pintada al natural, con su corona en la cabeza, con cuatro hijos debajo, demostrando que los cría, con una cruz colorada sangrienta que salga de la mano derecha y suba más alta que la corona, que semeje la Cruz de Calatrava y la cual esté sobre campo blanco ..." (Acta del Cabildo del 20 de octubre de 1580).


Esta “Comisión” es la misma que aduce –a través de sus progresistas ideologías disociadoras- los cuestionamientos hacia el Quijote de la Av. de Mayo, quien es conceptualizado como símbolo del “asesinato de pueblos originarios”.


La Orden de Calatrava fue fundada a fin de enfrentar a las agresiones del Islam, habría que hablar con el Maestre, para resolver la naturaleza de la respuesta ante las agresiones del progresismo.

G. K.

8 dic 2011

De Historiadores y profesores de historia






La diferencia entre el profesor de historia y el Historiador se puede expresar en tres palabras: “Ahora digo Yo”.


El profesor de historia repite lo que aquellos encargados de generar conocimiento (historiadores) postulan. Por ello, el historiador no tiene lugar en (por ej.) el ámbito de educación media (territorio profesoril).


Un historiador no podría enunciar sus postulados en el ámbito medio de manera formal, puesto que él mismo, no puede exceder la circunscripción al “manual” que refleje la idiosincrasia de parámetros culturales contemporáneos.


El disciplinamiento (en el caso de que un Historiador quisiera compartir sus conocimientos en el ámbito de educación media) de pensamiento proviene, tanto del Estado (a través de los comisarios políticos de turno –censor, asesor pedagógico, supervisor, etc.), como así también de alumnos y padres, en tanto los mismos están inmersos en las categorías de pensamiento de la Multitud. De allí que los divulgadores de esas ideas instauradas en el ambiente colectivo masivo, tengan tanto éxito, en los jóvenes y en aquellos que no poseen estudios superiores (Pigna es el más claro ejemplo, un profesor de historia, no un historiador).

A cada cual lo suyo.

G. K.

2 dic 2011

Segunda revolución industrial (conceptualizada por los jóvenes)





En la segunda obra, me llamó la atención la fisonomía de la sombra vigilante de los obreros en la línea de producción. El joven mereció un diez, y una lágrima conmovedora deslizandose por mi mejilla.

La primer obra es conceptual, el obrero no sabe lo que hace, a la vez que el tiempo lo acosa y no le permite pensar. ¡Una maravilla!

27 nov 2011

Enrique Díaz Araujo. Análisis Argentina 2011

Escribe: Enrique Díaz Araujo

Tomado del "blog de Cabildo"




I. UN MÍNIMO DE HISTORIA

En seguimiento de la ruta que trazara el desaparecido amigo Alberto Boixadós, yo creo que la Argentina es un país misterioso; misterio que va desde su origen hasta su destino. Mientras tanto, una gran tensión entre su escaso acto presente y su enorme potencia futura. Hasta un agnóstico lúcido como don José Ortega y Gasset, hacia 1926, había advertido el destino imperial que se anunciaba para la tierra del “argentum”. O que se escondía entre los pliegues de esta nación que no acababa de dar todo de sí.

Antemural y contrafuerte cristiano en el Atlántico Sur a la época de la creación del Virreinato. Sus armas habían batido en 1806/1807 y 1845 a las del anglosajón, enemigo natural. Un porvenir de grandeza se oteaba en su horizonte. De grandeza y de justicia, que la convertiría en el admirable bastión de la América Meridional y Austral.

Lamentablemente, advinieron Caseros y Pavón, y aquel camino real se empantanó en los charcos del ideologismo liberal, tributario final del Imperio Británico. No obstante, por los años de 1930, a tuertas y a derechas, con las élites de “La Nueva República” y los “Cursos de Cultura Católica”, se reinició la toma de conciencia del destino peraltado, extraviado en Caseros y Pavón.

Todo eso hasta llegar al desbarajuste contemporáneo. Porque si la Argentina liberal había adolecido de muchas fallas cardinales, al menos había crecido bastante (no todo, claro, lo que pudo haber sido de contar con una política independiente) en su producción agropecuaria. Progreso material que se estancó con la crisis de nuestro tiempo.

En este “difícil tiempo nuevo”, básicamente, se instaló una economía electoral en perjuicio de la producción de bienes primarios y secundarios, incrementándose el sector terciario de los servicios, mucho más allá de lo conveniente, en especial en el rubro burocrático. A su lado cabalgaron las dádivas de toda especie. De esa manera, se intentaba privilegiar al “Pueblo” en perjuicio de la Nación.

Las masas populares, que mal o bien se venían instruyendo a fin de elevarse, dejaron de respetar el principio de autoridad en todos los órdenes, paralizaron la educación (que en el orden superior venía sufriendo deterioro muchachista desde 1918), se regodearon en su ignorancia elemental, y en tal condición fueron halagadas como “lo mejor que teníamos”. Lo cierto es que los mestizos “cabecitas negras” no eran ni mejores ni peores que otras razas, y, como aquéllas, debían ser civilizadas y evangelizadas para subir en la escala cultural humana.

Entrenamiento riguroso, que las habilitara para la dura competencia con que se enfrentarían; además de alcanzar un nivel aceptable dentro del contexto de la civilización occidental. Para parecernos más a Alemania que a Tanzania. Aquí se cambiaron las flechas direccionales.

Paradojalmente, los que adulaban a los humildes fueron los encargados de hundirlos en la condición de malón fronterizo o de barrabravas de las canchas de fútbol. Con lo que, de paso, se detenía la movilidad social ascendente, característica del “granero del mundo”.

En adelante, los más pobres fueron mantenidos en esa condición, para que halagados en tanto que clase social, se transformaran en votantes dóciles de los que les proponían “mañana mermelada”: rehenes de una quimera, dulce para los labios, amarga para las entrañas. Y como esas masas eran mayoría, legalizaron la ruptura republicana en nombre de la “justicia social”.

Por migraciones internas ese malón se instaló en el conurbano bonaerense; todavía obreros, pero ya maleados por la promiscuidad, el analfabetismo y la demagogia.

La antinomia “Civilización o Barbarie” adquiría ahora un sentido cabal (del que había carecido en tiempos de Sarmiento).

Mientras tanto, las clases medias —en buena medida de origen inmigratorio—, en todos sus estratos (las altas ya habían desertado de su vocación política), abandonaban los principios morales que les transmitieran sus padres, en aras del hedonismo más craso. No hay que olvidar que el “fare l´America” había calado hondo en la psicología y sociabilidad argentinas.

La coima, el enchufe, el prevaricato y las mil forma estafatorias se instalaron para quedarse. Pues, tal ruindad se acentuó en períodos más recientes, merced al rol relevante que alcanzó la televisión con sus paradigmas faranduleros. A las muchachas que salían semidesnudas en la televisión ya no se las llamó rameras sino “modelos” (ideal estético y profesional de las niñas de la mejor sociedad). Por una heladera en cómodas cuotas mensuales la denominada “gente” estaba dispuesta a sacrificar su decencia política.

Esto, tan pueril, implicó, no obstante, un cambio cualitativo. En pos de tales ídolos mediáticos nuestro pobre pueblo, en sus diversos setos, se fue emputeciendo. Unos, por miseria material: los otros, por miseria moral. El robo y la violación adquirieron patente social.

Después, a partir del menemismo y del cierre industrial, las periferias urbanas se llenaron de desocupados, dedicados en gran medida a diversas formas delictuales (junto a los agregados de una inmigración limítrofe indiscriminada). De nuevo: miseria moral, miseria material prodigadas, nada bueno auguraban. Al presente, el trágico “caso Candela”, con su serie de entresijos familiares criminales, es como una radiografía barrial y zonal.

Entonces, contra viento y marea, cuando nadie lo esperaba, en 1982, vino la Guerra de Malvinas, que por unos meses nos devolvió la estatura de país, nos despertó del largo letargo y nos hizo creer que nos habíamos reencauzado en nuestro destino austral.

Con la Cruz del Sur como sino y como signo. Lamentablemente, fuimos derrotados —más por la conspiración interna que por la agresión externa—, y como las desgracias no suelen venir solas, nos trajeron la “Democracia de la Derrota”.

“La Democracia para los enemigos”, decía el rey persa Cambises II. Los anglosajones hicieron suyo ese aforismo y nos lo aplicaron. Caseros fue un triunfo brasilero: pero lo peor, dijo Ernesto Palacio, fue que se festejó como una victoria nacional. En ese error de concepto radicó el mal de un siglo.

Desde junio de 1982 se repitió la historia: “La Democracia que supimos conseguir”. Que consiguieron “nuestros bravos muchachos”, tuvo que aclararle al Presidente Raúl Alfonsín el ex ministro británico David Steel, en 1983, en Madrid, en la reunión de la Internacional Liberal. Tuvimos, pues, los consecutivos “gobiernos de la derrota”, cada uno peor que el otro. En ese estado de las cosas hizo su presentación el kirchnerismo, y, con él, tocamos fondo.


II. EL MODELO KIRCHNERISTA

El modelo económico neokeynesiano lo había aplicado con relativo éxito el ministro Roberto Lavagna. Había que privilegiar la variable del consumo, para que desde la demanda se hiciera crecer el PBI. Condiciones necesarias: amplias reservas de divisas, superávits en la Balanza de Comercio (merced al “viento de cola” que incentivaba la exportación de soja, con sus respectivos impuestos y retenciones, además de la revaluación del dólar), concluir con el “default”, y obtener superávits o, al menos, equilibrios fiscales (acentuando la presión sobre la recaudación impositiva). En tales condiciones se podría reiterar el “modelo inclusivo”, que iniciara el peronismo originario.

Néstor Kirchner lo adoptó dogmáticamente, y, como suele suceder en tales casos (como había acontecido con la “convertibilidad” de Domingo Cavallo), un expediente pragmático, pasablemente útil de modo transitorio, estereotipado, se desfiguró.

El crédito externo no volvió (¡menos mal!): las reservas monetarias se mantuvieron estables: el precio de la soja (por entonces) cayó y, al querer compensarlo con el aumento de las retenciones, se generó la reacción del campo, que se pasó a la oposición y ganó la batalla parlamentaria de la resolución 125. Y el dólar se fue retrasando.

Lo peor vino por el lado del erario: el superávit fiscal se esfumó. ¿Por qué? Por los miles de millones en subsidios que aumentaron exponencialmente el gasto público. El conurbano bonaerense —¡gran elector!— quedó prácticamente becado: el precio de todos los bienes y servicios debió ajustarse, no a su costo natural, sino a lo que podía pagar el desocupado del Gran Buenos Aires. Gas, electricidad, trenes, trigo, carne, combustibles, leche, etcétera, fueron sometidos a un sistema sin márgenes de rentabilidad. Cayó la producción de dichos bienes y la inversión en esos servicios.

Un caso ejemplar de lo dicho lo constituye la crisis ganadera. Para apreciarla hay que examinar la diferencia que va desde el año 2008 hasta el presente 2011, en los siguientes rubros:

Área destinada a la ganadería: menos de 8 millones de ha.
Número de productores ganaderos: menos de 11.000
Stock cabezas de ganado: de 56 millones a 46 millones
Precio cortes en carnicerías: más del 300%
Consumo cárneo p/ habitante: de 70 a 50 kg.Fuente. “Hoy”, La Plata, 19 de setiembre de 2011, pág. 3.

Al disminuir la oferta, e incrementada la demanda, apareció la inflación de costos. Sin embargo, las becas prosiguieron, tornándose colosales. De acuerdo con estimaciones de consultoras económicas: “el monto de los subsidios per cápita aumentó desde 2006 alrededor de un 1.000 %. En ese momento, cada habitante argentino recibía $ 166. Ahora ese monto está casi en 2.000” (Cabot, Diego: “Subsidios para todos, injustos y caros”, en “La Nación”, Buenos Aires, 4 de setiembre de 2011, sección Economía y Negocios, pág. 15). Suba que explica el cambio de la votación desde el 2009 hasta ahora.

El economista Orlando Ferreres ha aportado buenos datos sobre estos temas. Lo principal que destaca es la ausencia de inversión reproductiva, que trece años atrás era un 10,4% del PBI, y que ahora ha descendido al 8,7% del PBI. Noticia que comenta de esta forma: “Ahora, por falta de inversión reproductiva, existen bastantes cuellos de botella en el sistema económico argentino. Se cubren con importaciones crecientes. Esto dificulta a la vez el balance comercial, que se achica. En algunos sectores, como la energía, se favorece el consumo al mantenerse por más de diez años congelados precios en pesos para la gran mayoría de los consumidores residenciales”.

Agrega que dado el precio de los servicios energéticos no hay incentivos para la inversión. Por otra parte, señala Ferreres: “Como estos productos —gas natural, electricidad, agua, etc.— se venden debajo del precio de costo, el Estado debe pagar la diferencia, que ha crecido vertiginosamente en los últimos años y ahora se ha vuelto casi incontrolable”.

Falta inversión y sobra consumo subsidiado. Se invierte más, pero en rubros que no generan trabajo. Eso lleva a un colapso, por un principio de Economía Política que dice que: “La inversión produce riqueza y ocupación. El consumo improductivo no reproduce el capital” (“Las debilidades del modelo. Por qué falta más inversión”, en “Noticias”, nº 1811, 10 de setiembre de 2011, págs. 41-42).

Como fuere, lo cierto es que de esa manera, al presente los gastos han superado a los recursos, maguer los denodados esfuerzos de Guillermo Moreno. ¿Entonces?

Entonces, se ha apelado a las dos únicas posibilidades de financiamiento que el Gobierno ha hallado a mano: el Banco Central y la Anses. Los fondos aportados por los trabajadores a lo largo de su vida han servido para diferentes operaciones: para jubilar a los que no habían aportado nada, para subsidiar universalmente a los niños, para las jefas y jefes de hogar, para pagar obras públicas, para gastos electorales, para auxiliar a las empresas automotrices y los bancos, etc. Para lo que fuere, salvo mejorar las jubilaciones de los aportantes.

Y el Gobierno adjudicándose ante el pobrerío esas colocaciones, como si hubieran sido hechas con el dinero del Erario, y no con el de la Anses. El Banco Central, luego del incidente Redrado, dispuso de sus reservas, e incentivó la emisión: igual a inflación de demanda. El “modelo” se empantanó.

Añadamos estos datos: cuando hablamos del B.C.R.A. nos referimos las llamadas “reservas de libre disponibilidad”, que son las que cuentan. Dichas reservas que en el año 2009 ascendían a 16.300 millones de dólares al presente van cayendo hasta 7.000 millones. Esa cantidad no alcanzará para cubrir el déficit fiscal que este año será del orden de los 7.500 millones de dólares. Luego, deberán reducir los subsidios (17.000 millones de dólares) drásticamente, y elevar el dólar a cinco pesos por lo menos.

Todo esto sin registrar la eventualidad de la contracción de los volúmenes y precios de las exportaciones argentinas a Brasil y China, por razón de la crisis mundial, que hará desaparecer el antiguo “superávit gemelo” de la Balanza de Comercio.

Al mismo tiempo, la Argentina se resumió en el sistema de las Tres Íes: Inseguridad, Inflación e Injusticia. Veámoslas un poco por separado.


III. LAS TRES ÍES

— Inseguridad. Interrogado un amigo de la ciudad de Santa Fe por el emplazamiento de esa capital provincial, tan húmeda como calurosa, me explicó que a la época del traslado desde Cayastá se quiso protegerla del ataque indígena, enclavándola entre la laguna Setúbal y el río Salado. “Lo malo —me añadió—, es que ahora tenemos a los indios adentro”. En verdad, eso sucede en general con todas las periferias urbanas, con sus cinturones villeros, que van ahorcando la seguridad ciudadana, asfixiando la convivencia humana; pero se da especialmente en el conurbano bonaerense.

Conforme a estudios de factores sanguíneos en grupos raciales, se encontró que la participación amerindia, que en la metrópoli era del 5%, “se incrementaba en el primer cordón al 11% y en el segundo al 33%”, aumento que “viene a cuenta de las sucesivas migraciones que llegaron especialmente a los suburbios porteños a lo largo del siglo XX” (“Al final… ¿llegamos de los barcos?”, en “LNR - La Nación Revista”, 4 de setiembre de 2011, nº 2200, pág. 34).

Migraciones que en las últimas décadas se han integrado con personas provenientes de los países vecinos (principalmente paraguayos y bolivianos). Sobre esos amerindios debió haber actuado la evangelización y civilización intensivas, fomentando la cultura del trabajo. Pues, sucedió todo lo contrario. Se los libró a la barbarie, el alcohol, la droga, la vagancia y el delito. Todo eso muy bien fomentado. Así les fue y así nos fue.

Más allá de las familias decentes que habitan en esos cordones, lo cierto es que en dichas villas hallan aguantadero las bandas organizadas de maleantes que secuestran, matan, violan y roban a placer. La gente normal encerrada en sus casas enrejadas, los bandidos dueños de la calle, y la policía maniatada (y a la larga, involucrada).

Todos a defenderse del malón y nadie a atacarlo. Es el método de la “zanja de Alsina”, cuando lo que se impone es la embestida de los “blancos de Villegas”. Hay que sanear esas periferias. Pero: ¿quién le pone el cascabel al gato…? Nadie, y menos que menos el Gobierno, porque esos delincuentes son sus votantes más fieles.

En efecto, ese crecimiento suburbano se ha convertido en el vector central de las elecciones. Acaba de mostrarlo Natalio R. Botana. Tras indicar que la Provincia de Buenos Aires representa casi el 39% de la población total del país, y que el Gran Buenos Aires significa el 63,46% de esa primera provincia argentina, señala que: “Esta estructura es una de las claves que permiten explicar la supremacía electoral en las elecciones del 14 de agosto pasado, donde la alta participación del 78,67% sobre el padrón electoral se tradujo en la emisión de 22.705.378 votos. Al mismo tiempo, en la provincia de Buenos Aires 8.804.014 ciudadanos, con lo cual el porcentaje en relación con el total es prácticamente equivalente al del Censo Nacional. ¿Qué factores podrían equilibrar este platillo de la balanza? ¿Hay alguna provincia capaz de hacer frente a semejante coloso? En principio, el asunto no sería tan grave si una o dos provincias tuviesen la enjundia electoral suficiente para sobresalir sobre el 81% restante. Lamentablemente, no es así. Si sumamos los sufragios emitidos en los tres distritos que le siguen en importancia —la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las provincias de Córdoba y Santa Fe— el resultado alcanza a 5.656.559, muy lejos aún del volumen bonaerense; para llegar a los 8.804.014 de la provincia de Buenos Aires es preciso añadir los 3.082.532 sufragios de otro lote formado por las provincias de Mendoza, Tucumán, Entre Ríos y Salta. Impacta esta desproporción: la provincia de Buenos Aires es como un gran recipiente que contiene a los electorados de esas siete provincias. Esta disposición de las cosas es bien conocida por el justicialismo en sus diferentes variantes a lo largo de estos 27 años de democracia. En estos días, el Frente para la Victoria, que encumbró a la Presidenta con 10.762.217 sufragios (el 50,24%) de los votos afirmativos, de los cuales 4.360.800 corresponden a la provincia de Buenos Aires) bien podría enarbolar la sentencia que dice: yo represento más de la mitad del voto bonaerense” (“El Leviatán bonaerense”, en “La Nación”, Buenos Aires, 15 de setiembre de 2011, pág. 17).

No es éste el lugar para considerar la solución de la cuestión del conurbano bonaerense. Empero, digamos una palabra al respecto. Ya por fines de la década de 1950, el Padre Leonardo Castellani, en la revista “Dinámica Social”, observaba que el problema del Gran Buenos Aires se había vuelto insoluble en sí mismo y que, por eso, se imponía sanearlo drenándolo como al Riachuelo.

Es obvio que había algunas medidas a la mano. Una, establecer el costo kilométrico de los medios energéticos; de modo que las industrias que quisieran abaratar costos de insumos deberían trasladarse lo más cerca que pudieran de las fuentes de energía. Así se crean diversos polos de desarrollo y ciudades satélites, tal como se hizo en Alemania Federal después de la guerra.

Otra, fundar colonizaciones agrícolas, por ejemplo, de productos tropicales en Formosa, con canalización del río Bermejo, y de frutales aptos para el frío en el valle del río Chubut, o en el norte de Neuquén, con el agua del Barrancas. Hacia esos sitios se transferirían masas de población.

Una tercera, desviando los embarques de exportación porteños, por tasas diferenciales, por los puertos de Quequén e Ingeniero White. Trasladando la Capital Federal, dividida en: la administrativa a Viedma y la cultural a Salta. Controlando cuidadosamente el ingreso de indocumentados por las fronteras del norte. Impidiendo la instalación de villas miseria, como se ha hecho en San Luis. Etcétera. No vamos a hacer arbitrismo. Simplemente queremos subrayar que hay que hacerse cargo del problema de los cordones suburbanos, y no metiendo, como los avestruces, la cabeza en la tierra.

Bien, además de lo demográfico, está el problema de los costos presupuestarios. Con tanta corrupción gubernamental, no queda dinero para construir cárceles. Luego: excarcelaciones múltiples, y “garantismo” a rabiar. Resultado notorio: la inseguridad centuplicada.

Acá es donde tengo una sugerencia destinada a aquellos que dicen querer combatir la inseguridad.

Al concluir la Gran Guerra, de 1914-1918, Francia desmovilizó a sus tropas. La industria estaba paralizada y los excombatientes no encontraban trabajo. Se dieron al robo. No el registro de los delitos contra la propiedad, comunes a todas las sociedades. No. Lo que aconteció fue la aparición de un fenómeno social masivo, para cuya represión no había cárceles posibles.

Entonces los dirigentes de la Tercera República se acordaron de la existencia de la Guyana francesa. Y hacia Cayena partieron en adelante buques cargados de condenados por reincidencia en asaltos a mano armada. El sitio ecuatorial era bastante inhumano: tal como se ha pintado en la novela “Papillón”. Llovieron las críticas, por la violación de los derechos humanos. Empero, el Gobierno francés se mantuvo firme, y consiguió controlar la situación criminal. La amenaza de la deportación cundió con fuerza ejemplarizadora. Luego, se restableció el ritmo de la producción industrial y creció la oferta laboral.

Pasó el vendaval delictivo. Los hurtos y afines volvieron a ser un problema individual, no social. Se cerró Cayena. Y ese penal pasó a la historia. Bien. Pues nosotros tenemos nuestra Cayena. Que no es para nada calurosa. Nos referimos a la Isla de los Estados. Territorio argentino, abandonado por el Estado nacional y provincial (dato seguramente vinculado a los Tratados de Madrid firmados por el canciller Domingo Cavallo). Allí estuvo el “faro del fin del mundo” (Julio Verne). Allí el gran Piedrabuena instaló un penal.

En 1982 se había comenzado a erigir el pueblo “Crucero General Belgrano”, pero, entre los primeros actos de gobierno de Raúl Alfonsín estuvo el de la paralización de las obras emprendidas. El despoblamiento continúa hasta el presente. Prueba acabada de la “democracia de la derrota”, antes enunciada. La Isla goza de una fauna y una flora excelentes.

Por eso, se me ocurre que es el sitio ideal para restablecer aquella antigua cárcel para Reincidentes que funcionara en Ushuaia. Pero con una notable diferencia. Acá se trataría de un penal abierto. Los reclusos reincidentes serían llevados en buques hasta la isla y dejados allí, con suficientes alimentos, abrigos y elementos de construcción. Lo demás correría por cuenta de ellos. Podrían autogobernarse o lo que fuere. Y permanecerían allí hasta que la ola delictiva amenguara.

Con el añadido de que el Penal al tiempo que promovería la Seguridad, contribuiría a la Soberanía atlántica, dada su proximidad con Malvinas (Es lo que hizo Cook con los presos que llevó a Australia). Ahí dejo esta sugerencia.

— Inflación. Viene la inflación, de la que es casi inútil hablar porque toda ama de casa la comprueba diariamente en el supermercado. Aún está controlada —a pesar de ser la más alta del mundo—, pero se puede desbocar. Eso puede acontecer por el inmenso gasto público no reproductivo. Por las “becas” de las que hablábamos más arriba. Al fin de cuentas la gran crisis mundial de estos días es por razón de los déficits fiscales. Todos los países centrales están haciendo ajustes inmensos.

No es absurdo pensar que acá va a suceder algo similar. El Gobierno dice que no quiere eso. Pues, ningún Gobierno ha querido renunciar al “Welfare State”, y hoy, a regañadientes están arriando velas y hachando gastos superfluos.

No obstante, resulta que la inflación ha tenido un efecto electoral sorprendente (para los dirigentes opositores que la condenaron durante la campana). Las clases medias bajas, que equivocadamente se suponía adversas al gobierno —especialmente por el impacto de los escándalos estruendosos y sucesivos (Schoklender-Bonafini, Zaffaroni, Jaime, Miceli, Antonini Wìlson, Skanska, Morgado-Rachid, etc., etc.)—, no sólo no se han inquietado por las mentiras obvias del INDEC, sino que han apostado a la inflación.

Es el voto-cuota. Los electrodomésticos comprados a créditos fijos de largo plazo, cuya deuda la inflación puede licuar. Ni qué decir de todos aquellos que han comprado automóviles o motos nuevas, a cincuenta meses sin interés: todos ellos son partidarios a muerte del “statu quo”.

No hagan olas. Este año la producción automotriz duplicó la del año pasado. Cientos de miles de nuevos automovilistas. ¿Cuántos de ellos se interesarían por las denuncias de Carrió, de Alfonsín o Duhalde…? Fare l´America. Hedonismo craso. ¿Recuerdan? Se creen “vivos” porque piensan jorobar a las concesionarias merced a la inflación. Las empresas cuando cubren diez cuotas ya saldaron el precio. Y, entre todos echan nafta al incendio monetario. Después se verá.

— Injusticia. Y queda la injusticia. Que, como es sabido, es más vieja que el mundo. Pero que en la Argentina bate records mundiales. Tomen un solo caso. El de ese juez federal de la ciudad de Buenos Aires, maricón famoso y asumido, pescado en un burdel para invertidos. Este caballerito, que se construyó una casa cuyo precio excede largamente sus emolumentos, fue acusado de enriquecimiento ilícito. En ese carácter tuvo que resolver una denuncia contra el matrimonio presidencial por el mismo delito de enriquecimiento ilícito del que él estaba imputado. Por supuesto que la archivó en forma acelerada.

Impertérrito, continúa recibiendo cuanta acusación roce al Gobierno, y en todas actúa como era de esperar (vgr.: admitiendo a la Bonafini ed altri como querellantes en la causa en la que hace rato debían figurar como imputadas).

Pero el problema no es él, sino la sociedad, la dirigencia que tolera su conducta. Ya se sabe: “la culpa no es del chancho…”

Dos camaristas que resolvieron que las armas argentinas que llegaron clandestinamente a Ecuador y Croacia, no salieron por vía de contrabando. Así, Carlos Saúl Menem pudo seguir apoyando al Gobierno en el Congreso. Y ni qué decir de los departamentos que Eugenio Raúl Zaffaroni alquiló a una madama para su “vivienda personal” (las cinco residencias…) y donde, como era de presumir, funcionaron prostíbulos (máxime dados los montos de los cánones cobrados, el doble de los usuales).

Escándalo que hasta ahora sólo ha provocado adhesiones de Academias y Universidades Públicas al referido juez. La conclusión obvia es que en este país se ha quedado sin justicia.

Luego: inseguridad, inflación e injusticia. Establecidas, consolidadas.


IV. ELECCIONES

Computando todos los elementos antes descritos, se puede entender lo acontecido con las elecciones recientes. Sin entrar en la consideración del fraude cometido (en una mesa del circuito comicial de la Catedral en La Plata, apareció un sobre con un voto para el Frente para la Victoria con un billete de cien pesos, olvidado por la beneficiaria… En otra, doña Cristina obtuvo el cien por ciento de los votos, a pesar que de que allí habían votado los fiscales de los partidos opositores.

El ministro Randazzo, con sólo el 2% escrutado, adelantaba la cifra con sus decimales exactos que se anunciaría al final; la empresa electrónica encargada del escrutinio es la misma que digitó un fraude escandaloso en la Venezuela de Chávez, donde los resultados fueron exactamente al revés de lo registrado en las encuestas previas, etc.), cabe dar por hecho que el kirchnerismo cuenta con el apoyo de la mitad de la población (en la otra mitad, los más destacados son los votos en blanco).

Ante esos sufragios, como frente a un Buda, los democratistas inclinan la cabeza y se van a llorar en la obscuridad su desolación popular. “¡Volonté Générale!”, roussoniana. El Pueblo Soberano, de los hipócritas. Frente ese Moloch de papeletas se rinde la voluntad de la oposición. Total, el “pueblo nunca se equivoca”, salvo… cuando se equivoca.

Por otra parte, ninguno se pregunta por qué fallaron sus cálculos.

Nada quieren saber de un voto social, de clases sociales. De los desocupados becados y de las cuotas de los créditos clasemedieros. Becas y cuotas sumadas daban el triunfo al Gobierno. Y “fútbol para todos”: pan y circo (“Tinelli y el plasma”, en la frase que tantas críticas le aparejó a Biolcati).

Del malón y del hedonismo que ahora le pasaban su cuenta al país. Al respecto, no debe olvidarse que el Estado Nacional está gastando alrededor de 230.000 millones de pesos en lo que denomina “Gasto Público Social”. Es decir de un “gasto” del que vive “casi un tercio de la población argentina”, y el cual forma parte “de la más formidable red de contención y clientelismo que haya conocido la democracia desde 1983” (Díaz, José Antonio, “Oposición de pitufos”, en “Noticias”, nº 1810, 3 de setiembre de 2011, pág. 38). Hoy, dicho gasto irreproductivo constituye un 4,1% del PBI.

Asimismo, debe tenerse presente que para los referidos “becarios” no ha existido ninguna otra consideración. Verbigracia: Schoklender no les ha hecho ni mella. Y tanto que la gorda Bonafini, en vez de estar escondida en su casa, se ha dado el lujo de instalarse en primera fila entre los que festejaban el triunfo del Frente para la Victoria.

Mientras los locutores y comentaristas de todos los canales de TV pujaban entre sí para ver quien se quedaba con los laureles de la mayor obsecuencia a CFK, los sesudos asesores de los grandes diarios divagaban, queriendo desviar los tiros hacia la dirigencia opositora (que como todo el mundo sabe, no brilla ni por su inteligencia ni por su prudencia).

A propósito, al día siguiente de los comicios, el Gobernador Scioli, tan contrito y rezador él, nombraba ministra de Educación de la Provincia de Buenos Aires a una hermana del rey de la TV kirchnerista, Diego Gvirtz. ¿Tendrán alguna relación estos asuntos…? En todo caso:¡habrá que ver lo que va a hacer esta señora con los colegios católicos!

También veremos qué pasa con la anunciada leyes de despenalización del aborto, vientres de alquiler, supresión de crucifijos en lugares públicos, eutanasia y otras joyitas “igualitarias” y “progresistas” que tienen en carpeta ( que, ¡oh coincidencia!, son las mismas que desde los organismos internacionales —como la UNASCO— impulsa la Federación de Redes del Atrio, nuevo nombre de la Masonería Ampliada).

La anterior digresión nos lleva al meollo de la cuestión. En las centrales empresarias habría temor por una acentuación de la política “populista”. ¡No! ¡Que se queden tranquilos esos caballeros! Nada de “populismo”. A lo sumo cuando los gobernantes efectivos (Carlos “el Chino” Zannini, Horacio “el Perro” Vertbisky, Nilda Garré, Juan Manuel Abal Medina, Juan Cabandié, Eduardo “Wado” de Pedro, José Ottavis y “el Cuervo” Andrés Larroque) lo estimen oportuno, se aplicará una economía colectivista. Pero de “populismo” ni una palabra. Sólo marxismo puro y simple. Claro que al modo neo-Montonero de “La Cámpora” (con Gramsci y la Escuela de Frankfurt, asociados al imperialismo financiero).

Porque ése, y no otro, es el totalitarismo que nos espera.

Entonces sí, la Argentina habrá tocado fondo. El fondo del fondo. No habrán dejado ni una luz al final del túnel. Carlos Kunkel podrá sacar el sol de la bandera para reemplazarlo con el pañuelo blanco de las Madres de Plaza de Mayo, la Barrick Gold extraerá los miles de toneladas de oro sin control alguno, sin pagar impuestos y la imagen del Che Guevara se entronizará en todas las aulas. El “capitalismo de los amigos”, o de los multimillonarios izquierdistas (la Presidenta ha declarado este año 76.728.639 pesos de capital, cuando en 2002 declaraba $ 2.239.515; los ministros Héctor Timerman y Juan Luis Manzur crecieron un 74% en su patrimonio en un año; los jefes de la SI, ex SIDE, Francisco “Paco” Larcher y Héctor “Chango” Icazuriaga han incrementado sus patrimonios en un 1.000% y en un 3.140%, respectivamente; el gobernador de la provincia de Tucumán, José Alperovich, pasó de $ 3.261.309 en el año 2006 a $ 20.627.274 en el 2011), que es muy congruente con la persecución solapada a los productores rurales, se habrá impuesto sin limitaciones.


KAPUTT

Dicen que los clavadistas y buceadores necesitan llegar hasta el fondo de la pileta para impulsarse con los pies hacia arriba. ¿Será ese el caso de la antigua República Argentina? ¡Dios dirá!

En cualquier caso, debe recordarse con Boixadós, que la Argentina es un país misterioso, en donde, cuando menos se piensa, salta la liebre. Roguemos para que ese dato no previsible acontezca, y que sea pronto.

25 nov 2011

Juana "la loca"





Brillante escena, y una actriz maravillosa. Cuando Juana hace abrir las puertas y se rodea del amor del pueblo, se hace evidente que aquellos quienes comparan a Kretina con la hija de los Reyes Católicos, en una escena similar, tendrían –necesariamente- que hacerla rodear con agitadores profesionales, periodistas pagados y la peor chusma que infecta a nuestro país; nunca la podrían rodear con el amor del pueblo.

13 oct 2011

12 oct 2010

Tiempo cíclico / tiempo lineal.







18 jul 2010

"El Bicentenario en el aula. El 25 de mayo contado para chicos". Dr. Caponnetto.

Nuevo libro del Doctor Antonio Caponnetto: "El Bicentenario en el aula. El 25 de mayo contado para chicos".


Especialmente dirigido quienes son docentes, o a quienes tienen hijos en edad escolar.


El libro puede comprarse en:


Librería Santiago Apóstol: La Plata 1721, Bella Vista.
Tel: (011) 4666-3817.
santiagoapostol_bellavista@yahoo.com.ar santiagoapostol_libros@yahoo.com.ar .


Librería Huemul: Santa Fe 2237, Capital Federal.
TE: 4822-1666; pedidohuemul@arnet.com.ar.


Librería Vórtice: Hipólito Yrigoyen 1970.
TE: 4952-8383; ventas@vorticelibros.com.ar, o editorial@vorticelibros.com.ar.


Librería Acción, Solís 282, TE: 4382-2798; libreriaaccion@uolsinectis.coom.ar
Librería Castellani, Bartolomé Mitre 2162.
TE 4136-2555 / fax: 4136-2557, libreria@ucalp.edu.ar


Librería Córdoba, Paraná 1013, 4813-4124, apuntes@libreriacordoba.com
Club del Libro Cívico, Marcelo T. de Alvear 1348, Local 147,
TE:4813-6780, claudio.clublibrocivico@gmail.com


Los pedidos del interior hay que hacerlos a Santiago Apóstol.

15 jul 2010

Esperando el fuego purificador sobre Nueva Sodoma



El igualitarismo termina por igualar aquello que no es igual. No es lo mismo una Madre que ha parido a su hijo, que un transexual travesti que se cree mujer porque se cerceno el pito y usa una peluca.

Ante tanto iluminismo plebeyo que ha convertido a nuestra Argentina en una vulgar Sodoma, no me interesa lo que hagan los adultos, sino las perversiones a las que serán sometidos nuestros niños En las escuelas, se les enseñará lo siguiente:

“Juancito, vos tenés anatomía de varón, pero que eso no condicione a tu elección sexual, pues la misma es solo una construcción cultural. No importa que tengas un pene, si querés te pueden abrir un tajo entre las piernas y hacerte una vagina. Es decir, sos Juancito, pero podés ser Juancita si querés”.

Y no quiero decir lo que le dirían a las niñas, porque me resulta más aberrante aún.

Solo queda enviar a nuestros hijos a colegios privados (sean católicos o judíos), para que el Estado no pervierta la pureza de nuestros jóvenes (al menos hasta que sea “ley” que los colegios católicos tengan que contratar a profesores sodomitas).

No hay mayor tiranía, que la del criterio cuantitativo manejado por Publicidad, que ¡legisla sobre Metafísica!

Abraham, ante el fuego purificador que se avecinaba sobre Sodoma, le pidió a Dios que le diera tiempo de encontrar a un hombre justo en la ciudad, un hombre por el que valga la pena salvar a Sodoma.
A este ritmo iluminista, no creo que Abraham ponga algún reparo ante el fuego purificador que se avecina.


G. K.

28 may 2010

Alcoholemia




Son innumerables las alusiones a la noción de “proceso” aplicado al estudio de la historia.Un “proceso” implica el postulado de un fin, insertado a priori en el objeto de estudio. Si, estudiamos el proceso del alcoholismo en X, deberíamos tener presente que quizás, cuando comenzamos a buscar las huellas de X en la historia, es probable que X no fuera alcohólico, sino abstemio.

Sin embargo, tratamos de comprenderlo desde una perspectiva alcohólica, porque quizás los ebrios seamos nosotros.

De todas maneras, surge la pregunta: ¿se puede abordar el estudio historiográfico sin un sistema de pensamiento?

¿Se puede pensar sin sistema?

No.

Beber una copa de vino, no te hace un alcohólico. Aunque hay gente, como los historiadores borrachos marxistas que han convertido a su sistema en un Absoluto, y ven procesos zurdos allí donde incluso, ni siquiera existen.

Un control de alcoholemia en las cátedras rojas de Historia, en las casas de estudios superiores de la Argentina, sería una medida más certera –que los controles policiales a los alegres automovilistas-, para proteger a la comunidad de los borrachos indecentes.


G. K.

9 mar 2010

INVICTO. Episodio II. El antídoto.




Hands recordaba aquellas noches, donde antes de dormirse, su madre lo preparaba para ese viaje -a través de su angelical voz de cuerdas de colores luminosos; forjada y tensada en el arpa celestial que convierte en música a las palabras-, con la lectura de los pensamientos que ahora comenzaban a asaltar su vigilia en la cervecería, frente al contraste que ofrecían las exclamaciones disonantes, gritos enfervorizados y promesas que sacudirían al mundo.

“Las personas son de Dios o son del mundo”, decía su madre -en la preocupación didáctica de una metódica cadencia de tono pausado- mientras le leía una versión de la Civitas Dei de San Agustín, proveniente de la colección de libros de cubierta amarilla Robin Hood, que domingo por medio recibía de regalo e iban conformando su biblioteca. Era una edición para niños, sí; pero no para todos los niños. Ella agregaba: “Solo Dios sabe a que ciudad pertenece cada hombre, no nos corresponde a nosotros saberlo”.

Su padre tenía un estilo distinto de su madre, quizás menos cristiano en relación a la caridad; Dios juzgará.
Los secretos se cuentan a un confidente, las confesiones solo a la misma sangre.

“En este mundo solo hay dos clases de personas, los católicos y los demás. Entre los demás, respeta a los judíos y musulmanes, porque al menos ellos tienen Dios, y pueden llegar a atisbar los misterios más recónditos de la existencia humana; algo inaccesible para el resto que solo son bárbaros. Los habrá mas sofisticados y más brutos, más peligrosos o más mansos, pero en última instancia, solo son bárbaros.
En este mundo llegará el día que tengas que enfrentarte a ellos, es inevitable, y eso será lo que te defina como hombre”.

Otra voz lo alejo de sus pensamientos de niñez, era la de un muchacho de su edad que comenzó a cantar solitario entre medio de la cervecería. De manera apasionada comenzó a entonar la melodía sobre un mañana que nos pertenecería. Los gritos deformes y exclamaciones altisonantes de la multitud se fueron transformando en la armonía de un coro emocional al unísono.
G. K.
continuará...

28 feb 2010

INVICTO. Episodio I. El tóxico.




Nació a fines de la Primer Guerra mundial en Alemania; en aquellos tiempos diríamos “Gran guerra”, lo de la numeración vendría después.


Era un adolescente en los años treinta del siglo pasado, y en el colegio se le imponía –desde el Ministerio- la lectura del “Mito de Occidente” de Rosenberg –donde los delirios pangérmancos de Hegel, Nietzsche y Fichte eran amalgados bajo la ideología nacional socialista.


Además, algunos muchachos vestidos de negro –que obnubilaban de erotismo a sus compañeritas de curso-, con botas negras altísimas resplandecientes, y calaveras con dos tibias cruzadas en sus gorras, irrumpían en el colegio, para hablar de lealtad, gloria y honor.
A su vez, sus inocentes compañeros integrantes de las “Juventudes hitlerianas” lo empujaban a ir a los fastuosos y monumentales actos donde la elocuencia del Fuhrer iría conjurando un hechizo; la retórica hábil de Goebels y su Ministerio de Propaganda harían el resto.


Un día, por la tarde –junto a ella- se dirige al cine a ver una peli de la Riefenstahl‎: Olimpia. Ante cuyas imágenes de ruinas polvorientas cargadas de tiempo y glorias inmortales; se levantaba entre ellas, desafiante, un Partenón que aguardaba a quien fuera capaz de aceptar el reto. Algo trascendente estaba a punto de ocurrir en Alemania, y él quería ser parte de ello.


Termino la secundaria e ingreso a la universidad de Friburgo, donde asiste al discurso de un Rector llamado Heidegger, quien advierte a los jóvenes sobre el peligro de la masificación, sea proletaria comunista, o el consumismo liberal; finalizando su soberbia oratoria con una frase trucada de Platón: “Todo lo grande esta en medio de la tempestad”.

Desde Votan hasta el Furher sin escalas. El hechizo estaba completo, y él listo, en el ojo de la tempestad que se desataba.

Continuará….

G. K.

5 oct 2009

Un mundo embrujado (Revisionismo histórico)




Weber nos aleccionaba sobre el “desencantamiento del mundo”. Yo diría que hoy el mundo esta “encantado”, en su sentido de engaño, es decir, embrujado.
Nos burlamos de los decimonónicos por su noción de felicidad terrena, alcanzable en la esperanza de un progreso indefinido alumbrado por la razón ilustrada.
Nos burlamos de los zurdos por su fe ingenua en un paraíso socialista; y sin embargo, hoy en día la multitud manifiesta su creencia de que con instalar un sistema presidencialista-bicameral, en medio de Irán o en el centro de África, se solucionan todos los problemas.

Entre nos… .¿no sienten de que esta ocurriendo –hoy en día- lo mismo que en aquellos tiempos donde el proyecto liberal conservador decimonónico elaboraba aquella serie de mentiras sobre la historia que pretendía sepultar?, es decir… un cúmulo de difamaciones; aquello que los primeros revisionistas fueron desenmascarando poco a poco y dejando en evidencia a (por ej.) ese masón antipatria de Sarmiento, o a Mitre.

Poco a poco las mentiras se van cayendo en el ámbito académico, pero eso no quiere decir que la sugestión psicológica aún no sea lo suficientemente poderosa en la gente de a pie, para que siga suscribiendo tales engaños.

Digamos, una peli como “Los maricones de la guerra”, o “Iluminados por el fuego”, dejo en la población una idea sobre la Guerra de Malvinas que ya no se sostiene en sí misma, porque, hasta en los canales sobre Historia de TV., los documentales extranjeros no se refieren a los combatientes como maricones, gente malvada, demonios, torturadores, etc.; sino como Héroes.

Lo mismo sucede en otros ámbitos de nuestra historia reciente (ya nos referiremos a ello) sobre la cual, y de manera continuada y sostenida, aparece bibliografía, permítanme llamarla: revisionista.

La propuesta de los falsarios es instaurar una legislación que prohíba la investigación histórica; instaurar un dogma de Fe ante el cual ningún historiador pueda abordar el estudio de nuestra historia reciente, si no es a través del paradigma oficial que dicte la perspectiva desde la cual abordar el tema en cuestión.

Es el manotazo de ahogado de un mundo embrujado.

Continuará…

G. K.

2 oct 2009

Civilización des-heroizada





Mi gatito Agatón, cuando llueve, baja al jardín, se sienta sobre su baldosa preferida, apunta los ojos hacia el ocaso, mientras el viento le revolea los bigotes y las orejas.
"Todo lo grande esta en medio de la tempestad", parece pensar ... como si planeara cruzar el Indo –hasta el fin del mundo-, el Canal de la Mancha hacia esa isla misteriosa que en su insolencia apoyaba a la barbarie gala de brujos druidas y demás alimañas ante la Luz de la civilización, la belleza, el orden y el arte; el Rubicón, en el anhelo del César de arrancar a Roma de manos infames, y hacerla un Imperio.

La viril dignidad del guerrero occidental se acerca en el viento de la tormenta hacia mi gato que quiere ser tigre.

Algo que esta civilización des-heroizada, amariconada, nunca entenderá, porque …¿acaso un varón puede llegar a siquiera intuir el misterio del amor que una madre siente por su hijo? Para comprender el amor maternal, hay que ser mujer.

Así, para referirse al guerrero, a la virtud viril, hay que ser varón.


G. K.

18 sept 2009

La América ingenua. Mariano Fazio.



Introducción.

I. Los protagonistas.
II. Los antecedentes.
II. El ciclo colombino.
IV. Primeros ensayos: el ámbito antillano.
V. Las grandes conquistas armadas.
VI. La evangelización.
VII. La búsqueda de la justicia.
VIII. Las consecuencias.

Epílogo.
Bibliografía.
Índice de nombres.
Mapas de referencia.


Introducción:

Con ocasión del V centenario del Descubrimiento de América hubo en el mundo un gran debate histórico-filosófico. La valoración del hecho que sucedió el 12 de octubre de 1492 será distinta según sean los principios morales e ideológicos de los que se parta. Sin embargo, los más entusiastas defensores y los más convencidos detractores de la labor de España en América coinciden en afirmar que el hecho reviste gran importancia y es uno de los hitos de la historia de la humanidad.



En torno al descubrimiento y conquista de América la polémica surge fácil. Se ha puesto en tela de juicio la misma palabra descubrimiento, que denotaría una visión histórica europocéntrica, instalada en la otra orilla del Atlántico. Algunos prefieren hablar de encuentro entre dos razas que vivían hasta entonces ignorándose mutuamente. Cabría decir que el encuentro equivaldría a “mutuo descubrimiento”: el asombro de Colón y sus compañeros al ver gentes de la color de los canarios, ni negros ni blancos, con cabellos gruesos quasi como sedas de colas de caballos -son palabras del Almirante- sería similar al que tuvieron los indios cuando observaron por primera vez a unos europeos vestidos de manera tan extraña.

Fue un encuentro, es verdad. Y un encuentro decisivo. En pocos años, las dos razas se fusionarían en una, surgiría de la tierra americana una sociedad distinta de la peninsular, aunque no completamente otra, y distinta a la aborigen, aunque tomando muchos elementos de ella. La historia –la de la conquista como todas- pudo haber sido buena o mala, justa o injusta. Pero lo que no se puede hacer con dicha historia es borrarla de un plumazo. El descubrimiento y la conquista se dieron, y con tal fuerza, que modificaron creencias, usos y costumbres de todo un continente: se creo un Nuevo Mundo.

Nuevo por contraste con la Vieja Europa, y nuevo también por contraste con la Antigua América de las culturas indígenas…

…con miopía, muchos han querido ignorar las barbaridades realizadas por huestes y conquistadores hispanos. Miopía más frecuente aún es la de quienes se empeñan en no ver nada positivo en la labor civilizatoria y evangelizadora de España en América. Hay leyendas negras y hay leyendas blancas. Y como escribe Pereyra, convertir leyendas negras y leyendas blancas es tan ilegítimo como lo contrario.

….


Muy recomendable este libro de Fazio, para entrar en tema, sin leyendas rosas (lo de Carbia con respecto a Bartolomé De las Casas, esta mencionado aquí) ni negras.
A modo de sugerencia para futuras reediciones: faltarían notas a pie de página para esclarecer el significado de algunos términos.

G. K.

16 ago 2009

Nacionalismo Católico, una pequeña aclaración.




Los reinos bárbaros de Occidente no fueron creciendo en medio del desorden jurídico y moral, sino que tenían sus propias leyes, que aunque algo toscas a los ojos del refinamiento jurídico romano, pertenecían a un pueblo determinado.
Entre ellas, se podría citar la Ley Sálica, referente a la protección individual, y paz social.
¿Cómo un pueblo podía darse una Ley propia (digamos “nacional”), si antes no se hubiese desarrollado la idea de lo nacional, de una pertenencia común?

Entre los historiadores que han abordado el tema, se destacan:

GANSHOF. Los orígenes del concepto de soberanía nacional en Flandre.
FERDINAND LOT. Formación de la nación francesa.
HUIZINGA J. La evolución y las formas de conciencia nacional.
PETIT DUTAILLIS CHARLES (¡un fenómeno!) La monarquía feudal en Francia y en Inglaterra (siglos X – XIII)

Asimismo, es indispensable consultar, lo referente al proceso de Juana de Arco, en cuanto al afinzamiento popular de la idea de lo nacional, previo paso por un estudio profundo de lo que significaron las Cruzadas para Occidente, y la Guerra de los Cien Años.
Urbano II preciso que morir en la Cruzada equivalía a morir en el martirio, cargar la cruz y seguir a Cristo en el grado supremo de caridad humana, ligado también al amor al prójimo.
De este modo, al terminar las cruzadas, en la eventualidad de morir por la Patria, concebida la misma como “cuerpo místico”, implicaba también la virtud de la caridad.

Juan de Salisbury analogaba el cuerpo a la sociedad temporal, y el alma a la Iglesia. El “cuerpo místico” uniría ambas concepciones en la comunidad de las personas, y de este modo la Patria tenía una base religiosa, por tanto morir por ella, implicaba la virtud de la caridad, y el amor sagrado. (1)


De allí a la idea de nación, de la “dulce Francia”, “bella”, “Santa”, que puede corroborarse en las innumerables canciones de gesta, en las Cartas de Juana de Arco, etc.


Esta pequeña introducción al tema, pretende distinguir el surgimiento de la idea de Nación con base religiosa cristiana (en Francia, en la Reconquista que forjaría España), de aquellas otras, que con diversos matices –algunas ajenas a la perspectiva cristiana (ej: ideal de unidad italiana)-, se irían afianzando en Occidente; hasta el concepto de Nación laicizada, de la Revolución francesa, ajena al Nacionalismo católico con el que suelen relacionarlo algunas gentes un tanto mal informadas.

G. K.



Notas.
1. Al respecto consultar: Humanismo medieval en la vida y escritos de John of Salisbury, de LIEBESCHUTZ H.