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1 abr 2012

Rompecorazones











"He escrito una carta de amor para otro. Me resulta interesante identificarme, por medio de este recurso, con una situación ajena, sin tener que sacrificar nada de mi tranquilidad. Enciendo la pipa, escucho los detalles, que él me da y le pido las cartas que ella me escribió.

Siempre he tratado de estudiar cómo escribe una joven. El otro esta allí, como una rata enamorada y me va leyendo esas cartas, lectura que yo interrumpo de cuando en cuando con alguna breve observación. La muchacha sabe escribir, tiene sentimiento, buen gusto, es prudente, a buen seguro debe haber amado en otra ocasión, etc.


Además, yo cumplo una buena acción, reúno a dos jóvenes y luego me quito de en medio.

Cada vez que hago feliz a una pareja, busco luego para mí una víctima, pero procuro la dicha de dos personas y la desdicha de una a lo sumo. Soy honrado y digno de confianza; jamás engañe a nadie que confiase en mí. Naturalmente, también yo consigo mi pequeña ganancia, pero es un tributo de derecho. ¿Por qué gozo de confianza general? Pues porque sé latín, estudio celosamente y me guardo mis historias para mí mismo. ¿No soy, acaso, digno de confianza? Jamás abusé de ella". (Kierkegaard, Diario de seductor)



13 nov 2010

Contribución a la teoría del beso, dedicada a todos los tiernos adeptos al amor. (S. K.)




Mi Cordelia:


Como dice Salomón, una buena respuesta es igual a un dulce beso. Y, ya lo sabes tú, yo formulo mal mis preguntas: más de una vez me lo han dicho. Pues no comprenden lo que yo pregunto. Tú, tan solo tú lo comprendes y sabes dar la respuesta que deseo y sólo tú sabes darme la buena respuesta pues, como dice Salomón “una buena respuesta es como un dulce beso”. (S. K.)

20 ago 2010

Diario de un seductor. Ep. 911, Acto II. Hollywood.




Si el fundamento para el juicio del gusto se encuentra en el sentido común efecto del “libre juego” entre entendimiento e imaginación, y esto es libre en tanto no esta sujeto a concepto como el conocimiento (CFJ. Analítica de lo bello), entonces…

…El “libre juego”, exhibía el empuje de su belleza en todo su esplendor, a la vez que se desligaba de las vinculaciones hacia su origen. Es decir, ella acudía al casting despreocupada por los requisitos pedidos (su belleza no podría estar sujeta a concepto), a saber:

1. No debe ser zurda (y se unió al Facebook de 6-7-8)


2. Debe tener una familia bien constituida: Católica Apostólica romana (y celebro el tortimonio de sus degeneradas tías)


3. Debe ser bella en cualquier circunstancia (de acuerdo a Kant y su CFJ, su belleza no estaba en lo suprasensible, ni en las cosas, sino en el Juicio; y ello alcanza a cubrir a toda circunstancia, o al menos todas aquellas en la que yo podría juzgar).


4. Debe tener buen culo (constituía un excelente juicio estético a posteriori).


5. Debe hablar de mis proezas sexuales (Excluyente)


6. Debe ser una heroína del linaje de Cordelia, es decir, debe considerarse mía en adoración perpetua (y había asistido al casting estético hollywoodense de la nueva sitcom “Busco novia”)


7. …



A pesar de lo expuesto, su belleza flotaba libremente en el juego entre mis facultades cognitivas, sin exigir ninguna explicación; como esas máscaras africanas que en el museo se encuentran desligadas de la significación sagrada que la tribu le atribuía. La gente que asiste al museo ve y compra a la máscara, porque le hace juego de color con el sillón del living. Sin embargo, ella no portaba una máscara africana, sino un crucifijo, ¿podría el mismo desprenderse de la sagrada Fe que los cristianos le atribuimos, para flotar libremente en el juego entre mi imaginación y entendimiento, desde donde se impongan sus valores plásticos en una representación estética del mundo?

La oligofrenia estética kantiana hollywodense ha convertido en Orcos mononeuronales a millones de espectadores, y aún no han estrenado mi film homenaje autobiográfico.

G. K.

14 ago 2010

Diario de un seductor. Episodio 911. Pedantería analítica.




En uno de mis ataques de pedantería analítica, recuerdo que Mariana me salvó.

Como uds. saben, el devoto amanerado del “vino espumoso de Canarias” trataba de encontrar un fundamento (juicio sintético a priori), necesario y universal para el Juicio del gusto o como quieran llamarlo.

Es decir, si me gusta o disgusta algo, según él, ello sería individual, interesado en tanto inclina mi deseo hacia la posesión. Si digo que algo es bello, ello sería universal, desinteresado, contemplativo.

Si digo que Luly Salazar me gusta, lo haría desde el interés que me provocaría la inclinación de deseo por poseer su anatomía de actriz porno, puesto que la misma me deleita, me es agradable, en tanto ello proviene de lo sensible de sus curvas.
Si digo que Luly Salazar es bella, ello sería contemplativo en tanto desinteresado. Es decir, el objeto debe subsistir libremente, ajeno a mi interés o necesidad. Si pienso que las curvas han sido tuneadas por un cirujano que utilizo prótesis de plástico similares al material con que se elaboran las bolsas de residuos, el juicio estético desaparece. Lo bello es contemplativo.

Si digo que el glorioso estadio de Boca es bello, es un juicio estético en tanto contemplativo, pero si me pongo a pensar que quizás allí trabajo un obrero simpatizante de River, ello mancharía la aureola de sacralidad de la construcción, puesto que ello me indignaría del mismo modo que a un ateniense ante la belleza del Partenón al descubrir que el arquitecto del mismo fue un bárbaro Persa.

Recuerdo a Mariana saltando sobre un charco de agua que se había formado sobre los adoquines informes de la calle, en medio de la lluvia, apurado su paso por un auto rápido y furioso. Allí en el esplendor de su belleza exhibida (incluso en la vociferación de los insultos hacia el automovilista), la contemple de la manera en que mi juicio estético fue universal, necesario, es decir, sintético a priori (ninguna experiencia podría alterarlo); y deje lo que estaba haciendo y comprendí que debía ir detrás de ella, no porque me hubiese desligado de lo contemplativo, sino porque se evidencio lo incompleto de mi persona, y ello no es interesado desde lo particular, sino universal.

Todos queremos ser de alguien, todos queremos ser Uno.

El amanerado teutón del vino espumoso de Canarias, en su pedantería analítica, conoció a muchas Luly Salazar, y a ninguna Mariana.

G. K.

25 mar 2010

DIARIO DE UN SEDUCTOR. De poesía e historias.




Un pequeño distanciamiento en la relación debería haber constituido un tiempo de introspección reflexiva, que hiciera evidente la bendición que se le había concedido al haberme conocido. Solo debía esperar que la confundida paloma volviera a su nido, ella debería superar la prueba, fortalecerse en el adiestramiento; tal el vuelo circular aprendido por las palomas mensajeras, templadas para volver al palomar incluso en la tempestad. Los huracanes de mi carácter no deberían tomarla de sorpresa en el futuro.


Y cuando regresara, mi generosidad aceptaría su gratitud por mi gentil predisposición en la genuina preocupación de salvaguardar nuestra relación.

Así debería haber sido escrito, más el desarrollo de la obra comenzó a parecerse más a lo sucedido, que a lo que debería haber sucedido. No es lo que a continuación se sigue de aquí –estimado lector- un poema, sino una simple historia.

Homero no hubiese seleccionado un episodio donde Aquiles no hubiese enfrentado a la “Barra brava” de Boca, si alguno de sus integrantes le hubiese acariciado el trasero a Briseida. No, Homero selecciona los pasajes adecuados que le den coherencia a la teleología establecida; es decir, Aquiles le debe hacer justicia a Briseida, ese es su deber ser de Héroe en el poema.

Quede lo que debería haber sido para la poesía, quede en suspenso la teleología que hiciera posible el hacer surgir al universal de Seductor; quede todo ello en entredicho, ante mi subestimación del poder de convocatoria de su afamada estética trascendental a posteriori enfundada en sus jeans Prototype, imagen adosada a un conocido acompañante marica de Ford Fiesta blanco, que acaba de irrumpir en mi celular vía mi red de inteligencia.


Sí!, yo tenía mis planes poéticos, pero ella tenía sus historias.


Continuará…

G. K.

2 ene 2010

Laura no está.



En lo apacible de la noche, a un par de cuadras del ruido de la Avenida, las mesas en las veredas cubiertas de alfombras verdes, un mantel blanco sobre una mesa de madera, y la luz de una de esas lámparas chinas con pantalla de papel.


¡Como se extrañan en el barrio los tanos y gallegos de los almacenes, ante tanto super chino! pensé con resignación al preguntarme:

“¿Por qué una lámpara china en Palermo?”

Lo destemplado de la estética que asesina nuestra poética occidental, al destruir el maravilloso verso compuesto en la pasión ante nuestra musa, que de improviso se transforma de Laura Afrodita en un “No ontendo” de cajera fugada –o agente encubierta- del barbarismo comunista asiático, y por lo tanto: amargada y reticente a reclamo alguno.

Una vela en una copa hubiese sido más pertinente para la velada, al igual que aquella noche en la que se conocieron nuestros abuelos, donde con la última luz de vela, encendieron otra, y juntos la dejaron en ofrenda a la Virgen en la Iglesia cercana a la Plaza, en una promesa que Nuestra Señora hizo realidad.

Ha llegado el tiempo en que la gente pasea indiferente sus miradas, por delante de la Iglesia de la Plaza, y sin embargo, se levantan excitadas de sus mesas, al escuchar la música que anuncia la llegada del millonario chocolateril Fort y sus botas de cuero de serpiente de 2000 dólares, ante el cual, la gente se abalanza, para tocarlo, fotografiarse, y pedirle milagros.

“Cuando los futbolistas sean el referente de una Nación, cuando la gente piense que Serrat es un filósofo, cuando los periodistas sean el referente intelectual de un pueblo, cuando San Pablo sea políticamente incorrecto, cuando la gente le pida milagros a los millonarios serpenteados y camine indiferente ante una Catedral; …volverán las viejas preguntas” (Heidegger).

Yo me conformaría con que –al menos-, vuelvan los tiempos de mis abuelos.

G. K.

16 dic 2009

Diario de un seductor. Ep. XXX. Apenas la ví.



Apenas la ví, recordé aquél parador en medio de la nada. Todos los micros del mundo se detenían allí, a tomar cerveza helada en el invierno más crudo, a bailar en el medio de un ritmo arenoso de desierto austral, y nosotros a reír en un lugar de desolación rumbo a Bariloche; donde las más extrañas metamorfosis se presentaban tan desordenadas, que llegaban al extremo de amenazar la estructura lógica de “Betty la fea”, en su desarrollo kafkiano.

Hay una cierta correlación lógica en el vuelo de Supermán, en sus superpoderes, referidos a su procedencia extraterrestre, y a nuestra luz solar.

Desde esta perspectiva, no nos extraña que pueda volar; como tampoco nos extraña que “Betty la fea”, sin anteojos ni prótesis dentales, luzca más atractiva, puesto que esos accesorios tienen como finalidad afearla. Pero no existía ninguna correlación lógica en ella, entre su pasado bettyano y las más recónditas confesiones de mi alma - atravesadas en el momento justo en el que “apenas la ví”, deslumbrado e incrédulo ante semejante metamorfosis.

La autojustificación del “¡Éramos tan jóvenes!”, no la alcanzaba a ella . Solo había sido un ingenuo prisionero de una lógica verosímil, convincente, y ella, en su astucia femenil neo-bettyana, había logrado engañarme, evidenciando mi esteticismo infantil, a través de una a-lógica metamorfosis de dimensión extraordinaria.

G. K.

13 dic 2009

Los misterios de la Providencia. Ejercicio retrospectivo.






Los Misterios de la Providencia.


Ejercicio retrospectivo. Hace mucho, mucho tiempo…


Cuando me quedo desvelado por algún motivo en particular, ella se va a dormir diciendo: “Suerte mañana”, y se desploma extenuada como una foca que ha logrado huir de una manada de orcas hambrientas; en cambio mi gato, se queda despierto mirándome. Aunque al transcurrir de las horas, el cansancio haga que incline la cabeza, vencido por el sueño, o sus instintos cazadores le reclamen el salir al jardín. Sin embargo, él permanece con las orejas erguidas y los bigotes atentos, y solo se permite dormir cuando yo ya me he ido.

Quisiera agradecer a la Providencia.

El haber hecho que mi gatito apareciera en mi puerta, insospechado, inesperado, casi un accidente cuántico de un universo paralelo; porque…¿cómo hizo un gatito recién nacido para entrar a mi edificio, burlar a la seguridad, y subir por el ascensor?
Incluso, en mi reticencia a hospedar a un felino bebé, emprendí la infame acción de llevarlo al jardín del Colegio cercano a mi hogar, y –en el crimen más atroz que he cometido en mi vida-, abandonarlo allí; … hasta que volví a escuchar los mismos maullidos otra vez detrás de mi puerta, y pensé: “este gato me merece”.


Quisiera poder entender cual es el propósito de la Providencia en lo siguiente:

El haber hecho que ella apareciera en mi puerta, inoportuna, insoportable, casi una tragedia de maldición cósmica, una prueba extrema para mi amor al prójimo; porque…¿cómo hizo ella para burlar a las cámaras de seguridad, las trampas de camuflaje vietnamita, las minas antipersonales, las fieras cebadas en el olor de sus venenosas milanesas –ansiosas de buscar venganza en mortales dentelladas, por sus hígados perforados-, y los comandos que tenían orden expresa de tirar a matar?

Además, ¿Cómo hizo para entrar, luego del cambio de cerradura y la ampliación del foso, infestado de pirañas amazónicas, alimañas kirchneristas, y las más abominables criaturas que el pudor me impide mencionar?

Aquél día, al llegar a casa, comprendí que los propósitos de la Providencia son inescrutables, y al contemplarla, en la cocina preparando sus diabólicas milanesas, pensé: “esta gata no me merece”.

G. K.

8 nov 2009

Diario de un seductor. Episodio XXVII. Amores zurdos.



Hay comentarios dichos al pasar, irreflexivos, que sin embargo, son definitivos.
Y ello, a pesar de nuestra voluntad, de alejarlos del pensamiento, de saborear el momento soñado al alcance de nuestro deseo; ese Instante donde lo interesante ha caído.

“Lo semejante busca lo semejante” decía el maestro del Liceo, el cual no podía ser amigo de un esclavo; y le resultaría extraño una común-unión de almas entre un filósofo y una lavandera donde el amor supere lo desemejante.

¿Puede una persona de alma enamorarse de otra que no admita lo suprasensible? ¿Puede un caballero compartir su vida con una zurda militante del P. O. o del P.U.P.U.?

Solo puedo responder desde mis experiencias de pecador nocturno, aunque virtuoso de día. Uno puede compartir algunas cuestiones con una doncella zurda, pero no las regiones profundas del alma. ¿Cómo podría existir una común-unión de almas si la otra persona no admite semejante delirio metafísico?

Los amores zurdos son como las horripilantes ciencias de la producción, que estudian la forma de ajuste de los engranajes, hasta tal punto, que corremos el peligro de que la máquina, en su ciega velocidad, siempre nos pueda agarrar el dedo y triturarlo, justo en el momento donde en el horizonte comienza a aparecer –cada vez con más fuerza- el relámpago de otro mundo lejano y distinto; justo ahí, se manifiesta lo zurdo y muere lo interesante.

Los amores zurdos son como el paseo, apurado por el “si paramos en todas las vidrieras no vamos a llegar nunca”. ¿Adonde?, en los paseos no se tiene que llegar a ningún lugar en particular.

Hay comentarios dichos al pasar, irreflexivos, que sin embargo, son definitivos.


G. K.

23 ago 2009

Diario de un seductor. Episodio XXV: Estética pagana

Enfrente a las vías del tren, a unas cuadras del cruce a nivel, pasados algunos minutos del horario de “protección al menor”, según proclamaba desafiante la pantalla gigante en la inmensa terraza con el piso de loza relleno de agua de colores danzantes.


El movimiento en expresión de la gente al recorrer con sus dedos y ojos la Carta, cual texto sondeado en análisis filológico, guía hacia el santuario donde no se admiten los silencios incómodos, evidenciaba que las primeras salidas dejan el rastro, que huele a la presa de unas suculentas propinas.


Es decir, una primera salida, es vivir justamente en el centro del tiempo humano natural de restaurante, es el colmo de la consumición, y eso se olfatea; es estar dentro de la historia, el olor a consumo en exceso; sin ello, no tenés historia, sos un “no conectado” del Messenger, no tenés entidad –un desaparecido de la atención del mozo y las anécdotas para con tus amigos-, estas fuera de la historia.


¿Adonde se habrá ido el orgullo del artista gourmet que buscaba la aprobación en un gesto de reconocimiento hacia su talento, por parte de los comensales, en vez del sonido de las tintineantes monedas de turno en el fondo del bolsillo?
…y las recetas de secretos ancestrales familiares, se han extraviado en el delivery del sushie de impersonal franquicia.


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Ella, comentando jocosa tal o cual característica de los traúnsentes, a través del balcón de la terraza; hasta que su expresión dejo de deformarse a través de la expresión de la risa, y comenzó a componerse en la simetría, armonía y en los detalles que la estética de la proporción pagana enseña.

Unos niños se habían detenido, firmando con sus manos sucias sobre la barrera de los ventanales su presencia, para luego comenzar a revolver desafiantes el contenedor de basura enfrente del restaurante en su esplendor indiferente; revoleando bolsas, escondiéndose detrás de los cartones luego de arrojarse entre ellos, un bollo de papel. Casi parecía, sino fuera un insulto estético a la armonía natural, que estaban jugando, …solo jugando; mientras los comensales en manerismos de policía científica, catalogaban las impresiones de sus huellas dactilares para el próximo censo, sección inadaptados.

Ella (incómoda, aunque sensual en su hermosura de dormitorio): No nos pueden arruinar la velada de esta manera, estamos en un lugar mágico que se exige en su fin, una atmósfera agradable, y ver tan patético espectáculo desde esta terraza de colores, más que conmoverme, me indigna, no solo porque es un atentado a la armonía y la proporción, sino porque me hace sentir culpable del esplendor de esta copa de vino, ¡como si yo estaría obligada a hacerme cargo del dolor del mundo!





Aunque dirijamos nuestros ojos hacia ella en busca de la semejanza, no es posible la común unión, al exceder a la estética de la proporción, aquellas viejecillas que cerca de la medianoche recorren Ramos Mejía con viandas calientes al hombro -en el frío, la tempestad, y la risa de desprecio neón de Pinar-, allí asoma la verdadera belleza, en la asunción del dolor.


Continuará…


G. K.

15 jul 2009

Rizos nihilistas




Al igual que el círculo cuadrado abría el camino de la vigilia, al encontrarse con ella en situación tan íntima, cuando en realidad no se le permitía tomarla ni de la mano, era condición suficiente para despertarlo acalorado.

La había descubierto, con su expresión desolada, cual delfín en universo de arena, y por ello, quizás, siempre amante del caos, del desorden, del nihilismo militante, que adornaba de “proclamas” a las paredes de los edificios, y en voz desafiante, se tornaba algo violenta, irritable, cuando alguien le esbozaba una pequeña dosis de desaprobación en una inocente ironía –no sarcasmo-, un gesto -¿qué digo gesto?- ¡un ademán!, una mirada….o en su caso, el hecho de haberle robado un beso, ¡era tan susceptible!

Era, en su voluntad de poder, fan devota de Picasso (puesto que ya no hay allí, esencias que representar), y de la deconstrucción chill out, puesto que ante la paradoja de un fogoso abrazo arrebatado, respondía orgullosa y esquiva, con sus rizos al viento y en su exigencia de método (antes del certero golpe al mentón): “Debo deconstruirme”.


Así fue cuando, conmovido (y a la vez indignado) ante la triste y resignada conclusión amorosa de mi amigo:

“Y bue… no era para mí” – “¡snif!”- “¡No debió haber pasado nunca!”;

decidí volcar mis esfuerzos y amplia experiencia de seductor, en planear la adecuada estrategia que alisara a esos rizos petulantes, amurallados en la inmensidad fashion de esa mística de la nada.


Continuará…


G. K.

30 jun 2009

Diario de un seductor. Ep. XXVIII. Lo más sensato del mundo.




Eran de esos asuntos que ameritaban delicadeza. Hay ciertas reglas tácitas en el arte de la seducción, que si uno no las ha meditado (y hablo aquí, estimado lector, no de minutos u horas, sino de años de retiro espiritual), se arriesga a incurrir en ese Instante que implica un arrepentimiento ex - temporal.


¿Y si hubiese hecho aquello otro en vez de comportarme con la actitud ingenua de un novato seductor? ¿Y si hubiese hecho acto de abstención en el decir de aquello que expresa la soberbia que a veces habla por mí? -Conocéte a ti mismo-


…..pienso en el momento justo donde un ademán de esa extraña personalidad admoniza indignada a la impertinencia del niño que solicita una moneda – ¡distrayendo a mis pensamientos!- por su mezquina labor de limpiarme el parabrisas.

“Siempre que lo hicisteis con uno de estos mis más pequeños hermanos, conmigo lo hicisteis” (Mat. XXV, 40); ya deberé rendir cuentas por mi peor defecto en mi Juicio sumario, ojalá la naturaleza no admitiera la deficiencia en lo necesario, más no es así



Era el momento previsto por mi logística, la presa estaba danzando entre mis brazos, con el sonido ambiente adecuado, en el lugar y momento justo….,las perspectivas de mis tácticas cumplían los más felices augurios que me había vaticinado, aquello que solo reconozco cuando ya es demasiado tarde, ...ej.: “y bue…no era para mí”.

Sin embargo, en ciertas ocasiones, hasta lo obvio de un plan detallado, rodeado de un cinturón protector de hipótesis auxiliares pergeniadas para desangrar a las anomalías que ataquen al núcleo metafísico (en el sentido de decisión metodológica que le asigna Lakatos) y realicen las adaptaciones precisas, pueden no ser suficientes ante aquello de lo cual deberíamos hablar desde la humildad de la analogía, y en donde los hombres naturales -lisos (naturaleza lisa) emiten juicios anclados en los fenómenos sensibles, cuando ese es solo el inicio de lo real, el principio del misterio.


A riesgo de pensamiento profano, me imagino a Dios, luego de crear a la mujer, contemplando orgulloso su maravilla, sonreír en la eternidad ante mi vicisitud.


Descontaba la obviedad de que ella aceptaría halagada, asistir en mi enaltecedora compañía, a hacer acto de su presencia, allí donde yo lo señalara, puesto que como dice Nietzsche, la felicidad del hombre es “quiero” y la de la mujer es “él quiere”.



Ella (levantando la ceja derecha –y siempre que lo hacía, una decisión, un plan, afrontaban una contra-evidencia empírica --y no me refiero aquí al falsacionismo ingenuo-- que abría un océano de anomalías en el núcleo metafísico, al cual sometían a una tempestad de diversas hipótesis alternativas que hacían tambalear al cinturón protector, al punto de convertirse esos falseadores potenciales, en la alternativa heurística positiva, …más sensata del mundo-): Ojalá fuéramos a escuchar a Silvio Rodríguez al Teatro, la peli de Terminador la alquilamos cualquier día.


Ese fue el programa que encontró la fertilidad heurística de aquel viernes por la noche.

G. K.

13 jun 2009

Diario de un seductor. Episodio XXV. ANDAHAZI, el extranjero.





Luego de nuestro periplo en la ciudad, arribamos a mi morada, donde nos encontramos una pequeña sorpresa.

Es menester señalar que él nunca había hecho algo semejante, a pesar de que vive rodeado de libros, duerme entre ellos, los olfatea, los acaricia, y casi….(me agrada pensar), que los cuida.

Así, que enorme fue la sorpresa (e indignación de ella) al encontrar a Agatón afilando sus letales garras sobre el despedazado libro símbolo que yo había recibido de sus manos, como regalo que implicaba un compromiso: “Chester: Esto es serio”.

Es habitual que Agatón prepare sus zarpas (en virtud de sus célebres y mortíferos duelos nocturnos por los favores de las gatubelitas del Bajo Flores), en el sillón (al que renuncié) y que le asigne desde aquél día que apareció maullando (enviado por mi Ángel) en la puerta de mi residencia; …y sin embargo, en esta curiosa oportunidad, realizo mil destrezas a través de angostos senderos, ¡arriesgo más de una de sus siete vidas!, para llegar a las alturas del modular donde habitaba el libelo, y así cumplir su misión: eliminarlo de mi biblioteca.

Decía Heráclito que había que “parar la oreja” para “escuchar al ser de las cosas” (aquella intuición intelectual –intellectus- que Kant no admitiría)…quizás los libros le transmitían algún mensaje a Agatón, que reclamaba su concurso justiciero ante el extranjero invasor, que aunque procediera de una notoria y voluptuosa “Estética trascendental a posteriori”, como la de ella, hay ciertos ámbitos (un jardín de invierno con paredes de cristal donde se fortalece la rosa) que es menester salvaguardar.

Me acerque decidido a Agatón, entre esos sonidos que conforman nuestro idioma privado, interponiéndome entre los balbuceos in-entendibles y ademanes amenazantes de ella, que ante su furia ¡pretendía apalear a mi gato!

Ella (indignada tratando de agarrar de cualquiera de sus extremidades a Agatón): ¡Elegí Chester! ¡El gato o yo!

Hay gente desubicada……¡¿Cómo alguien que me regala un libelo de ANDAHAZI, puede considerar que tan siquiera se encuentra en la misma consideración ontológica que mi gatito Agatón?

Hay gente que no merece vivir.

G. K.

3 mar 2009

Diario de un seductor. Episodio XIX. El re-encuentro




A veces uno pretende que en el re-encuentro, el bello cuento de hadas continué, trata de planear todos los detalles, ¡tiene que funcionar!, más no es así.

Un año en la vida de un filosofo, nueve meses y mellizos, un fin de semana de ascenso a la montaña imposible, tres años de tener solo ojos para el porvenir de esa meta anhelada, la acción absolutizada en un fin in-auténtico. No somos los mismos.

Dicen los cuentos tétricos, que las estrellas más brillantes nos alumbran con una luz de sepulcro, puesto que cuando nos alcanza su resplandor de radiografía, hace años que ya son agujeros en el cosmos que esperan nuestros huesos.

Semejante advertencia nos puede inducir a creer que una persona se ha desvanecido-apagado en el cosmos (y no me refiero a un cosmos de coordenadas trazadas por Hal 9000), puesto que hace años que no se piensa en ella; es decir, él no la encuentra en sus pensamientos.
Y sin embargo, lejos del plan, cuando sucede el inesperado, aunque crucial encuentro, una luz vuelve a encenderse, y desde el agujero en nuestros pensamientos emerge distante una luz -de vivos y refulgentes colores-, y nuestros recuerdos luchan por iluminarse con tal intensidad que bien podrían energizar a toda la ciudad.

En el re-encuentro, ellos no temen ser incomprendidos ante ese otro interlocutor que trata, con exactitud, entender aquello que rastrean los exegetas; más aún, brillan.
Les sonríe el alma, ante el concepto perfecto de lo indescifrable, de aquel que le explica a los profanos la sublimidad de sus expresiones en sofisticados manuales de bolsillo para la horda de epígonos.

Así sucede en los cuentos de hadas, el villano trata de naturalizar al carruaje-calabaza tirado por ratoncillos, en la certeza de que solo la naturaleza puede explicarse por sí misma; y por ello mismo espera que Hal 9000 le de la respuesta adecuada, porque fuera de ella no hay conocimiento, es decir, el ciego no sabe que esta ciego, puesto que la luz radiográfica de sepulcro no puede iluminar a la ceguera.

Los incomprendidos al brillar, no miran de reojo a Hal 9000 para decir lo que tienen que decir, más bien creen en ello. No temen las risas, porque ellos mismos no se toman muy en serio, más bien les agrada la pasión con la que llevan adelante sus fascinantes asuntos, y por ello mismo les resulta divertido.

continuará…

G. K.

13 nov 2008

DIARIO DE UN SEDUCTOR. Episodio XVI: No encuentro el modo de olvidarme de tí.




Ella esta a punto de embarcar, ¿adonde?; solo era un nuevo comienzo para un alma que iba adonde la llevará el viento.

“El verano eterno”, el que estaba al alcance de unos cuantos “puntos”, de un débito que ella no veía en su resumen de cuenta. La “bonificación”, las “millas” viajadas, que se acreditarían en próximos viajes de gasto-retribución, y al revés. Un círculo del que no podía escapar.

Se había hecho inmune a todo lo que atentara romper ese círculo, a los poemas, sabía de antídotos, esos que hacen inocuo lo que a otras almas arrebata, había creado anticuerpos en un botiquín de frases de-construccionistas de magia, la poción anti-estrellas que oscurecía el brillo de un alma que quería ser encendida y por primera vez…. enfrentaba el castigo de no poder olvidar. “Mentiría si dijera que sin ti, la vida sigue igual, que no duele tu partida…”

Él había corrido, desesperado, desvelado y agitado, …pero ella se había ido... y ya no existirían esas voces insólitas de risas y penas a medianoche, no habría cines por iluminar ó librerías por “revolver” en Corrientes y Callao, ni mágicas cenas de íntimas luces de fuego que atestiguaran aquellos besos, “¡lo que no haría por volverte a besar!” …y temblar de amor, mientras me hacían soñar ese mundo de ensueños y el prometerse el uno al otro sin palabras;
…y ya nada tendría el mismo sabor, y hasta los más refinados y dulces vinos abandonarían de sutil manera el placer de su esencia, hasta hacerse irreconocibles y amargos.


Debía asumir el no-proyecto, la ilusión estética de la mera satisfacción en la sensualidad de la conquista. El seductor esteta no cuenta sus conquistas, ello sería una contradicción, puesto que Ella no le importa más allá de la conquista inmediata,
…..pero no era este el caso, primero melancolía y luego…desesperación. “No encuentro el modo de olvidarme de ti y arrancar tu amor de raíz”.
Es la cruel realidad de una vida cuyo centro radica en la periferia de sí mismo, si se la compara con la infinitud de una elección definitiva, y de allí …la ironía de ese horizonte de particularidades mundanas de la desesperación estética.


El amplio salón de embarque, la gente en tránsito, agentes de viajes, personal de seguridad, promotoras de largas piernas y mil sonrisas de objetivos cumplidos. Buscaba la salida, pretendía en su prisa tener la ilusión de que a menor cantidad de tiempo, menos recuerdos lo llevarían a la Repetición de ese momento, porque “mentiría si dijera que sin ti, la vida… sigue igual”.

-“Último llamado para embarque 317 por muelle...”

Había muerto el hombre de lo inmediato y esa noche nació el hombre de lo definitivo.

G. K.

9 nov 2008

Diario de un seductor. Episodio XV. Una noche en el Hard Rock Café.




Un paseo por el Hard Rock…..
…..no sé porque elegí ese lugar de estética consumista, para nuestro primer encuentro, quizás había recordado el nombre de la bandita que esa noche tocaba allí, en el homenaje a la nostalgia de sus pasados años de gloria; y que tal vez, ella había mencionado en alguna oportunidad. Aunque confieso que no estaba seguro.

-¿Y estos quienes son?, pregunto desconcertada.

Sabía que responder con exactitud, restaba; puesto que ello evidenciaría que vivíamos en universos distintos, así que me sume al desconcierto con mis más logrados gestos de asombro e indignación.
Ella pidió un mojito, y me comentó que en su cumple de quince, le habían regalado un viaje a la Isla, y que allí todos los días se bebía ese cóctel de ron y azúcar, al cual se había aficionado, y que yo detestaba. Sin embargo, pedí lo mismo.

Ella sabía que yo intentaba seducirla; y mientras la charla avanzaba, utilizo una de mis técnicas más sofisticadas: la tomo de la mano.

Siento que sus dedos se mueven indecisos debajo de mi mano, aunque ella deja que continué la velada como si no fuese consciente que la situación ha cambiado, puesto que el protagonista ahora soy yo, aunque surge la cuestión: ¿he transformado a ella en un mero objeto sexual? ¿Acaso no había planeado esta salida para llegar a este momento? ¿Estaba actuando de mala fe?

“…sabe muy bien las intenciones que el hombre que le habla abriga respecto de ella. Sabe también que, tarde o temprano, deberá tomar una decisión. Pero no quiere sentir la urgencia de ello: se atiene solo a lo que ofrece de respetuoso y de discreto la actitud de su pareja. No capta esta conducta como una tentativa de establecer lo que se llama “los primeros contactos”, es decir, no quiere ver las posibilidades de desarrollo temporal que esa conducta presenta: limita ese comportamiento a lo que es en el presente; no quiere leer en las frases que se le dirigen otra cosa que su sentido explícito, y si se le dice: “Tengo tanta admiración por ud…”, ella desarma esta frase de su transfondo sexual…”

Ella sabía que siempre habría alguien que se le acercaría, puesto que era una mujer hermosa; pero ello no implicaba que no se sintiera sola, se había sentido un objeto sexual demasiado tiempo, un reluciente trofeo.


Antes de asumir mi protagonismo, ella había consentido en aceptar mi invitación, a que yo fuera una persona ante el gran escenario de su vida poblado de fantasmas.


Napoleón decía: “se le puede dar un primer impulso a las cosas, luego ellas nos arrastran”. La cuestión era tomar el riesgo de conocer a alguien, porque todos en última instancia queremos ser de alguien, ¡todos queremos conocer la santidad del amor!, y esa cuestión metafísica es lejana al nomadismo absurdo de la cosificación sartreana:

“…la joven abandona su mano, pero no percibe que la abandona. No lo percibe porque, casualmente, ella es en ese instante puro espíritu: arrastra a su interlocutor hasta las regiones más elevadas de la especulación sentimental; habla de la vida, de su vida, se muestra en su aspecto esencial: una persona, una conciencia. Y, entre tanto, se ha cumplido el divorcio del cuerpo y del alma: la mano reposa inerte entre las manos cálidas de su pareja: ni consentidora ni resistente: una cosa".

Todos queremos ser de alguien, lo cual no implica “sujetar al otro”, el “objeto fascinante” sartreano que atrae y retiene la mirada, en tanto orienta Su libertad hacía mí. Alguien podría suscribir esto, si fuera masoquista por anhelar ser un juguete en manos del otro, una cosa.
Todos queremos ser de alguien, y lamentamos cuando paso el tren, y no hicimos nada, no nos arriesgamos, sobre aquella doncella que nos sostuvo y devolvió una mirada de hechizo.

Ella deslizo su mano debajo de la mía, que la contenía, para luego estrecharla con fuerza y decisión, mientras entonaba la letra de la canción que nos alcanzaba desde el escenario: “….si te estas sintiendo sola, me podes venir a ver….”

Llame a la “señorita”, que cumplía el rol de camarera (quien solo por unas horas asumía su rol, y lo hacía con esmero y no de “mala fe”) para pedir otra copa, esta vez, un buen vino, para dos.

Mire la mesa del fondo, la más cercana al baño, y allí, un hombre entrado en años, contemplando su copa, el color castaño de su bebida parecía decir
……"de sobra, el castaño ante mí. Y yo, abúlico, débil, obsceno, dirigiendo, acariciando melancólicos pensamientos, yo también, estaba de sobra”.

Sí, Sartre estaba de sobra en el Hard Rock Café, al menos esa noche.


G. K.

2 sept 2008

Diario de un seductor. Episodio IX. La paloma de bellos ojos, vuela a otro nido.



La disputa se adivina. Esas miradas disimuladas en la indiferencia de tener la certeza de que uno mismo es más ingenioso que el otro; y conste que no soy amigo de ingeniosidades. Solo es cuestión de probarlo ante el auditorio; para luego congraciar a nuestro espíritu, repitiendo en nuestros pensamientos una y otra vez: “¡Que bien que estuve!”.
Es menester ser ingenioso antes que profundo, el influjo de la astuta serpiente que nos aleja del objeto de estudio.

La cuestión es el método, es decir, algún sarcasmo, una bella ironía;… …aunque he notado algo que ni mi intuición e impecable lógica, habían previsto.
Allí estaba él apesadumbrado, meditando acerca de la pedantería sub-intelectiva que lo había vencido (¡se lo merecía!). Y allí estaba ella, una muchacha para quien (por la forma de mirarlo), adivine que él sería todo; como Yo, en los meses por venir,…no sería nadie.

¿Qué había hecho? ¿Acaso no sabían apreciar la agudeza de mis sutiles raciocinios? El fuego que alimenta a esos ojos no se conmueve ante el encanto musical de la más refinada sinfonía silogística.

Él era un experto en Kant…..el tema tratado:

“De la imposibilidad de una demostración ontológica de la existencia de Dios”. Crítica de la razón pura. L. I, sección tercera, cap. IV.

Allí, Kant se refiere al argumento ontológico de San Anselmo (entre otros temas), y en relación a esta cuestión se planteo que uno podría pensar en un Ave Fénix y que ello no implicaría que ella existiese.

¡Cuanta falta de respeto para el viejo San Anselmo!, uno de los padres de la escolástica, que en sus tiempos ancestrales, ya se había tomado la molestia de responder a estas objeciones:

¿El ave fénix es contingente?

Todo puede ser pensado como no existiendo porque, en su concepto, todo ser finito puede no-ser; pero en el concepto de Dios no entra la no-existencia. Dios es el único ser que no puede ser pensado como no existiendo. (así decía, palabras más o menos, el sabio en su Apología contra Gaunilón, IV).

Asimismo, yo puedo decir que el Ave Fénix es eterna, infinita, y colmarla de atributos divinos, pero el que los enuncia es un ser contingente (Yo), entonces, todos los conceptos que emita (menos uno) serán contingentes. La idea de Dios, en cambio, no se contiene en mi pensamiento, sino que mi pensamiento esta contenido en la idea.


Recibí los consabidos saludos, honores y distinciones, ese era mi premio; …pero él recibió esa mirada de amorosa totalidad de ojos conmovidos ante la víctima, y yo, en última instancia no había recibido nada, puesto que al día siguiente se olvidarían de las palabras que había dejado caer en ellos en sabia bendición.

Asimismo,… … ella y él, en el café de la esquina comenzarían algo que no olvidarían.

¿¡Qué hice?!

¿Acaso no valían los ojos de ella, el sacrificio transparente de dejarme humillar en público?


Debo, confidente lector, reconocer que la mención de los “ojos”, infieren una connotación estética más cercana al centro de gravedad de su Ana-tomía.
Ese lugar, sin embargo, no admite a mi cabeza en reposo sobre sus “ojos” como hubiese deseado desde el primer momento en que me encandilaron, puesto que algo se interpone.
Desde esa procedencia misteriosa, el daimon me admoniza sobre mi misión, sobre mi “puesto” en ese momento, cual es mi lugar adecuado.

Quizás él, al verlos (a los “ojos”), en sus respuestas evasivas y de muy moderna traza filosófica, había planeado su triunfo de víctima y mi derrota estética.

G. K.

13 jul 2008

El Sistema Absoluto bajo el Eclipse; y la salida de emergencia




“No concibe la diversidad de los sistemas filosóficos como el desarrollo progresivo de la verdad, sino que sólo ve en la diversidad la contradicción.
El capullo desaparece al abrirse la flor, y podría decirse que aquél es refutado por ésta; del mismo modo que el fruto hace aparecer la flor como un falso ser allí de la planta, mostrándose como la verdad de ésta en vez de aquélla. Estas formas no sólo se distinguen entre sí, sino que se eliminan las unas a las otras como incompatibles”.
(a)

La actitud de la negación, “el espíritu que siempre niega” (¿por qué siempre?), incluso ante la belleza de un capullo que se abre en flor.

“No entramos a la verdad sino por la caridad” decía el Santo, el alma no conocería si no fuera porque ama, es el amor el que mueve al alma. Más aún, nuestra voluntad es más preciosa que nuestra inteligencia, puesto que ella es la que ama el bien por el cual actuamos; el amor es la causa y sentido de todas nuestras acciones: “Ama y haz lo que quieras”.

San Agustín entendió, “luego de enviar por embajadores a todos mis sentidos exteriores para que te buscasen, y no te halle porque buscaba mal”, que el amor en él, es siempre entendido como un amor hacia el bien, hacia Dios.
“…ninguno te ama, sino el que te ve, y ninguno te ve, sino el que ama. Tardé te ame”.

El “Espiritu que siempre niega”, habla del “saber absoluto” al final de la Fenomenología, de la “Idea absoluta” al final de la “Lógica”, y del “Espíritu absoluto” al final de la “Enciclopedia”.
Una totalidad no cerrada sino abierta (no estática, sino como proceso dinámico), desde donde tendría sentido pensar la naturaleza y la historia. (?)


Romeo, él que no se declara a Julieta con un silogismo (“llámame amor”); sabe que la propensión a lo verdadero, a la realidad, a lo que no es solo aparente, sino certeza, lo persigue con una fuerza apasionada, de la cual él a veces (una debilidad) quisiera descender, pero no puede; ve como sus pensamientos se confunden al tratar de comprender a alguien que quizás nunca se pudo comprender del todo a si mismo.

Porque la contraposición de opuestos de la máquina hegeliana funciona, como cuando caminamos por una estrecha vereda y vemos venir a alguien de frente, en cuanto se puede plantear allí una “lucha a vida a muerte” (¿quién se corre para dejar pasar al otro?), tal cual se describe en la “dialéctica del señor y el siervo” para concebir la realidad.

¿Y….entre dos personas que se aman? (o ¡entre un niño que ama a su hamster!)

Allí la máquina comienza a rechinar, y los ruidos de los engranajes amenazan destruir el Sistema que padece un “eclipse total de corazón”, puesto que este, no solo siente, sino que ve. Y ve lo esencial como decía el niño-sabio desde su planeta.


Romeo, el de la agilidad de acróbata con la cual se desliza por los repliegues más hondos del alma humana, no tiene lugar en el sistema, puesto que su Amor, no parece ser Necesario para llegar a la Autoconciencia.
Sin embargo, la declaración de amor de Romeo, no es adjetiva, sino que es: ¡¡¡cuestión de vida o muerte!


El amor es la salida de emergencia del sistema, el tesoro detrás del cristal el cual hay que golpear con fuerza hasta llegar a Él, cuando alguien sostiene que su “poder” esta legitimado porque en la lucha a “vida a muerte”, él arriesgo más, y por eso es Señor, y el pibe que gana 1.000 pesos por mes en una hamburguesería, en un punto, fue un cobarde, y que por tanto ocupa el lugar que le corresponde; y que él, y todas las víctimas de la “guerra” (en cuanto motor de la historia) son Necesarios.


Julieta (la que comprende que el concepto de Inocencia no pertenece a la lógica, sino a la ética), golpea el ventanal del “Barajas”, anuncio de su inminente arribo justiciero:

“…¿Que luz se abre paso por aquella ventana? Es el oriente, y Julieta es el sol. Levántate, bello sol, y mata a la envidiosa luna,…”

G. K.

(a). Hegel; Fenomenología, Prólogo. La verdad como sistema científico.

29 jun 2008

Una sola carne, y la cuestión del género incompleto.



La persona con el catalejo soy yo.

Una y mil veces había ido allí por algo dulce, luego del almuerzo.
Un chocolate se diluye en lo inmediato, no tiene individualidad como un vino añejo, se despersonaliza. Para los budistas, eso no se debería diferenciar demasiado del nirvana, la pérdida del Yo. Hay gente para todo.

Ella no estaba acomodando el interior de la heladera, o vendiendo cigarrillos, sino, que en ese día, sus dedos acariciaban una guitarra, y entonaba entre suspiros, esa canción que habla de Ser Uno.

Mi mirada se detuvo y mis pensamientos dejaron de fugarse en desorden, puesto que mi atención tenía como objeto la fuerza que el suspiro adecuado podía irradiar a un hombre.

“¡El vino de la vida se había vertido!”, aunque aún era algo temprano para embriagarse.

¿Acaso no decía Schopenhauer que las mujeres no tienen el sentimiento ni la inteligencia de la música, así como tampoco de la poesía y las artes plásticas?. “En ellas todo es pura imitación, puro pretexto, pura afectación explotada por su deseo de agradar”.

“Las mujeres, en general, no aman ningún arte, no son inteligentes en ninguno, y no tienen ningún genio. Basta observar, por ejemplo, lo que ocupa y atrae su atención en un concierto, en la ópera o en la comedia, advertir el descaro con que continúan su cháchara en los lugares más hermosos de las más grandes obras maestras. Si es cierto que los griegos no admitían a las mujeres en los espectáculos, tuvieron mucha razón; a lo menos, en sus teatros se podría oír alguna cosa”. (a)

La mayoría de las personas que me habían dictado clases de filosofía, habían sido profesoras, y solo con una ínfima minoría (profesores) había llegado, sino a entenderme, al menos a respetarlos. ¿Una penosa casualidad?
¿Por qué no hay mujeres que se hayan destacado en filosofía, en artes pictóricas, en…..los distintos ámbitos abruman. ¿Se puede reducir a una cuestión de índole sociológica el hecho de que no haya un equivalente femenino a -Mozart, Bethoveen, Bach_, …..-a Miguel Ángel, Van Gogh, Rembrandt-,……-a Homero, Virgilio, William-? .



Y aún así, me cuesta creer que a este muchacho, “cuando a los ojos de la mente se le aparece el sol de la belleza femenina, que resplandece y se divide en infinidad de irradiaciones, no hayan sentido en el alma un inefable deleite.
Es una asombrosa riqueza la gracia femenina; cada mujer encierra en sí una pequeña parte de ese tesoro, pero esta parte está tan íntimamente fundida en ella que armónicamente se une al resto de su ser”. (Soren)

Tenemos capacidades distintas, lo cual no implica que un sexo sea superior al otro, sino que somos diferentes en la igualdad. El sabio casi lo vio, en aquel mito en que nos narra la cuestión de que Zeus dividió en dos mitades a los hombres y a las mujeres. Las mitades-hombres, se buscaban una a la otra, así también las mujeres. Cuando alguna mitad se perdía, entonces, una mitad masculina y una femenina se unían. Pero esta unión era accidental, e inferior a la unión entre hombre-hombre. (“El banquete”, Platón)

El Génesis nos enseña que a Adán le falta una costilla, de la cual Dios hizo a la mujer, y por lo cual Adán puede decir sobre Eva y ella sobre Adán: “carne de mi carne”, y ambos, suceda lo que suceda, buscan ser Una sola carne. Ser Uno.

Por eso, una pareja de homosexuales o lesbianas, nunca podrían ser una Familia, puesto que hagan lo que hagan, siempre estarían Incompletos.
Los disparates de la teoría sobre la “cuestión del género”, que se pretende “enseñar” a nuestros jóvenes en el ámbito del “Adoctrinamiento Público” no tienen límites, se apoyan en la Creencia de que no hay una Naturaleza humana, y si esto es así, el hombre podría ser cualquier cosa, y desde su propia subjetividad construir la realidad de acuerdo a ella…….pero solo basta que alguien pregunte “¿por qué no hay una Naturaleza Humana?”, para que toda la teoría se caiga hecha pedazos.

"Si el hombre no tuviera una conciencia de la eternidad, si no existiera ningún vínculo sagrado que atase a la humanidad, si las generaciones se renovaran simplemente como lo hace el follaje en los bosques, o si unas tras otras fueran extinguiéndose como el canto de los pájaros en la selva, o si meramente cruzaran por la tierra como las naves por el mar y los vientos por el desierto ciego y estéril, y si al eterno olvido no se enfrentara otra potencia capaz de liberarnos de sus fauces hambrientas y devoradoras, ¿qué sería entonces la vida sino pura vanidad y horrible desolación?" (Soren)

El hombre del catalejo soy yo, y mientras la miro desde la ventana planeando la estrategia adecuada, sé que el amor esta garantizado contra cualquier alteración, “eternamente liberado en feliz independencia; asegurado en eterna bienaventuranza contra cualquier desesperación", sea del Género que sea, y suceda lo que suceda en el mundo, busca ser Uno.

G. K.
a. Schopenhauer, "El amor, las mujeres y la muerte".

21 ene 2008

DIARIO DE UN SEDUCTOR. Episodio VIII: "Un banquete veraniego en un monasterio cartujo"




EN UN SILENCIOSO MONASTERIO EN MENDOZA, EN MI CELDA CARTUJA, DONDE COLMO LA VIGILIA DE MI EXISTENCIA VERANIEGA EN LA CONTEMPLACIÓN Y DEMÁS EJERCICIOS ESPIRITUALES QUE ME ALEJAN DEL MISERABLE MOMENTO DE DECADENCIA QUE VIVE NUESTRA CIVILIZACIÓN, ME APRESTO A DIRIGIRME AL BANQUETE EN HONOR DEL HERMANO SOREN.

SÉ QUE LOS FILOSOFASTROS NO LO VAN A ENTENDER, AQUELLOS QUE TRANSITAN LAS ESFERAS:

ESTÉTICAS (EGOÍSTAS, TEMPORALES, SENSUALES)…….TENGO UN COMPAÑERO DE LABURO QUE VOLVIÓ CAMBIADO LUEGO DE SU VIAJE A LA INDIA, VENDIÓ TODAS SUS POSESIONES Y SE DEDICA A CULTIVAR SU ESPIRITUALIDAD….BUE, CASI TODO, MENOS LA 4x4, SU ADICCIÓN AL SUSHIE, Y SU COSTUMBRE DE PASAR A FIN DE MES A LLEVARSE EN CARRETILLA LOS BILLETES QUE APUNTALAN SU CONVERSIÓN…….ME RECUERDA A AQUELLOS QUE CLAMAN POR LA RE-BOLU-CIÓN Y LLEVAN ESA VIDA HAM-BURGUESA QUE TANTO DESPRECIAN………..¡CUANTOS PIBES CONFLICTUADOS!


Y ÉTICAS: MI GATITU AGATÓN DECIDIO VENCER SU DESESPERACIÓN, Y ASUMIO SU DEBER EN CUANTO A NORMAS DE CONDUCTA PARA ORDENAR SUS NUEVE VIDAS………ES QUE HABÍA SIDO BURLADO POR LA EXISTENCIA, HECHIZADO POR PÉSIMOS TEORIZANTES, ¡BIEN POR ÉL!



PERO LO MIO ES LA ESFERA RELIGIOSA……..LO MUNDANO, EL PARTICULARISMO, EL FAVOR DE LAS NIÑAS, LA APROBACIÓN DE LOS CRÍTICOS, EL “TRIUNFO ROMANO”……ESO ES SOLO UN BANAL FANTASMA…..

AQUELLOS QUE NO ADVIERTAN ESA “ESFERA RELIGIOSA” (S.), SINO QUE VIVAN EN LA ESTÉTICA DE LA RE-BOLU-CIÓN, DEL CASTRO-CHAVISMO, EL ANARQUISMO, EN EL RELATIVISMO, EN EL NIHILISMO Y DEMÁS OPIACEAS, …..ESA MAYORÍA ME ASEGURA, DESDE MI VISIÓN DE POETA DE DIOS Y “MIRADA DE HALCÓN”, QUE NO VAN A TERMINAR DE LEER ESTA MARAVILLA………

PERO A UDS., RAROS LECTORES ATORMENTADOS POR LA BARBARIE ATEOIDE DE LA CIVITAS MUNDI, (¿hay algún ateo en el mundo? yo no conozco a ninguno……debe haber dos o tres….no más), LES DEDICO ESTA ANTOLOGÍA DE LA PISCINA DONDE NADA UN ELEFANTE DE ESPALDAS HACIENDO OLAS CON SUS INMENSAS OREJAS.

“EL BANQUETE” EN UN MONASTERIO CARTUJO.

CONTINUARÁ……


EL HERMANO SOREN, ME DIRIJE SU MIRADA DE HÉROE RELIGIOSO Y ME DICE:

“CHESTER, HE LEÍDO SU BLOG, LO NOTO PRISIONERO DE LA ESFERA ESTÉTICA, DEL SENSUALISMO, ………SI UD., LO ANHELA, JUNTOS IREMOS A ESA COMARCA DONDE NO SE CODICIA EL FAVOR DE LAS NIÑAS, “Y ESA INTERFERENCIA ESTA LEJOS DE SER UN DISFRAZ DE PASIÓN SECRETA”, “NO CODICIARÁ A NINGUNA MUJER, PERO SERÁ UN SOÑADOR”.

“NO VA A BAILAR CON LAS NIÑAS, EN ESTE SENTIDO, UN SEDUCTOR COMO UD., ESTA MUY ATRASADO, SINO QUE ELIGE SU LUGAR EN EL GABINETE JUNTO AL SALÓN DE BAILE, Y EN EL RINCON DEL SALÓN….CUANDO LAS NIÑAS ESTÁN UN POCO CANSADAS DE BAILAR, Y CAE LA NOCHE, CUANDO EL TRABAJO ESTA TERMINADO Y LOS PENSAMIENTOS DESEAN REVOLOTEAR, ENTONCES ES CUANDO SONARÁ SU HORA…”

“CREEDME CHESTER, UN POETA PUEDE SER UN SEDUCTOR ASÍ, UN SEDUCTOR EN OTRA ESFERA…” (S. “El amor y la religión”)

G. K.