25 mar 2010

DIARIO DE UN SEDUCTOR. De poesía e historias.




Un pequeño distanciamiento en la relación debería haber constituido un tiempo de introspección reflexiva, que hiciera evidente la bendición que se le había concedido al haberme conocido. Solo debía esperar que la confundida paloma volviera a su nido, ella debería superar la prueba, fortalecerse en el adiestramiento; tal el vuelo circular aprendido por las palomas mensajeras, templadas para volver al palomar incluso en la tempestad. Los huracanes de mi carácter no deberían tomarla de sorpresa en el futuro.


Y cuando regresara, mi generosidad aceptaría su gratitud por mi gentil predisposición en la genuina preocupación de salvaguardar nuestra relación.

Así debería haber sido escrito, más el desarrollo de la obra comenzó a parecerse más a lo sucedido, que a lo que debería haber sucedido. No es lo que a continuación se sigue de aquí –estimado lector- un poema, sino una simple historia.

Homero no hubiese seleccionado un episodio donde Aquiles no hubiese enfrentado a la “Barra brava” de Boca, si alguno de sus integrantes le hubiese acariciado el trasero a Briseida. No, Homero selecciona los pasajes adecuados que le den coherencia a la teleología establecida; es decir, Aquiles le debe hacer justicia a Briseida, ese es su deber ser de Héroe en el poema.

Quede lo que debería haber sido para la poesía, quede en suspenso la teleología que hiciera posible el hacer surgir al universal de Seductor; quede todo ello en entredicho, ante mi subestimación del poder de convocatoria de su afamada estética trascendental a posteriori enfundada en sus jeans Prototype, imagen adosada a un conocido acompañante marica de Ford Fiesta blanco, que acaba de irrumpir en mi celular vía mi red de inteligencia.


Sí!, yo tenía mis planes poéticos, pero ella tenía sus historias.


Continuará…

G. K.

No hay comentarios: