6 nov 2010

Para los jóvenes diablillos, escrito en el final de los días de una vida de pecador.




Hansel camina por el bosque, cual diablillo despreocupado de las consecuencias de sus travesuras, a tal punto que comienza a mordisquear engolosinado la casa de chocolate, socavando los cimientos de la misma, sin advertir que Gretel se encuentra indefensa en la cocina de la casa, a punto de ser cocinada en el horno de la bruja maligna que hace rato, se ocupa de preparar la ensalada.

El sabor del chocolate genera una peligrosa pasión en su magia embriagadora, y la bruja lo sabe, cuenta con ello, espera concretar la cadena de heladerías que comercialicen las copas de chocolate donde el gusto uniforme de la multitud, deteriore la casa y olviden a la Gretel desaparecida que se anuncia en los cartones de la Cindor chocolatada.

Si la muchedumbre ve a Hansel engolosinado, también ellos desearan probar el sabor embriagador, y celebraran fiestas con lucha de gladiadores por TV, bufones y malabaristas de fuegos artificiales danzantes al ritmo del día.

Nuestros padres se equivocan, pero también a lo largo de nuestra vida, aprendemos a amar sus errores, puesto que:

a. no han sido hechos con mala intención.
b. han sido realizados con responsabilidad, la de cuidarnos del horno de la bruja, porque solo hace falta una generación engolosinada para arruinar a una civilización de siglos de existencia.


Jorge de Burgos


Posdata de lectura prescindible:

“Habiendo llegado al final de mi vida de pobre pecador, recuerdo la lectura caníbal de el libro segundo de la Poética. Yo quién en mi juventud de estudiante impulsivo hubiese dado mi brazo derecho por echarle un ojo encima al santo Grial de los filósofos, antes de encontrarlo, leerlo y amarlo; ahora comprendo el motivo por el cual la Providencia lo ha puesto delante de mis ojos entrados en años del aprendizaje del precio de la responsabilidad.

Querido hermano, joven diablillo, acaso tú que me juzgas y que quieres una Argentina cristiana, si en tu oficio de historiador descubrieras que el Padre de la Patria fue masón, anti-cristiano, usurero y homosexual, ¿acaso no lo pensarías más de una vez antes de dar a conocer esas pruebas al mundo si fueses consciente de las consecuencias? El mundo necesita creer, y antes que creer en cualquier cosa, es mejor que crea en cosas buenas, sería inmoral proceder de otro modo, alguien debe sacrificarse por el bienestar del rebaño, para mayor gloria del Señor.

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