Querido Abel:
Los profesores en nuestro país, se han convertido en Orcos proletarios, el neomarxismo ha triunfado en lo cultural, las categorías de pensamiento de Multitud -desde esta perspectiva-, aunque nefastas, al menos tienen la ventaja de ser previsibles.
Una compañera mía, utiliza como bibliografía de cátedra a Galeano y sus "venas abiertas" (sin comentarios); ante lo cual, sé como no espantarla, indignarla; aunque confieso que el comentario “políticamente incorrecto” -desde un revisionismo histórico mordaz-, de vez en cuando emerge justiciero ante su cosmovisión proletaria, la cual no admite el error –puesto que la verdad solo emerge a través de su ideología, y lo demás es no-verdad reaccionaria fascista-nazi-genocida-misógina-desestabilizadora y cristiana-.
Así, es llamativo el ver a docentes retorcidos al sol, en el patio, cual vampiros anémicos de cementerios, o babosas bajo una lluvia de sal gruesa rasgándose sus vestiduras “académicas” made in Flacso.
Huele a sangre joven para los vampiros hacedores de multitudes de muertos en vida, zombies que duermen en un gran cementerio llamado Argentina.
Las gentes de los gremios son así, se han convertido en Orcos formateados, proletarios que reclaman vacaciones en Mar Chiquita, aumento de salarios, horas extras; y han renunciado a ayudar a los jóvenes a transitar el camino que los acerque al amor a la sabiduría; más los acercan a las marchas piketeras por vía del rencor y el odio clasista.
Han renunciado a hacer carne en el alumno, que la incomprensión del presente nace de la ignorancia del pasado; más demonizan al que cuestione el paradigma historiográfico convertido en dogma, disciplinándole con el sombrero de orejas largas y el aplazo eventual si persiste en su rebeldía.
Sin el apoyo político pertinente, no se les puede hacer frente de manera directa por la cuestión extorsiva del “no comienzan las clases en marzo”. Queda el camino de la comunicación indirecta, a través del humor, la ironía, y así enfrentarlos a la paradoja de su oscura situación. Al menos por ahora, o “hasta que venga algún criollo en esta tierra a mandar”
De todas maneras, me permito felicitarte por tu temeridad; porque ya sabemos lo que decía el Maestro del Liceo: es más sencillo hacer un valiente de un temerario, que un valiente de un cobarde.
Un cordial saludo.
G. K.
27 dic 2009
Abel Posse. Carta abierta.
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