
Carta a un Disidente:
Amigo mío:
Lo que voy a relatar, lo atestiguan mis ojos, no con el ánimo de desatar su vigor polémico, ni para exaltar (aún más) la idea tan alta de su amor que, “seguramente, cualquier muchacha debería considerarse feliz de ser su amada por ocho días”. (a)
Sé, que en la esfera de existencia en la que se encuentra, alejada de la superficialidad del mundo moderno, que juzga a las personas por lo accidental (ser alto-bajo, tener dinero o no, un titulo académico, desgarbado-esbelto, y las pequeñeces de la esfera estética), y no por lo esencial; sabrá apreciar en la balanza de precisión que es su juicio, el alma de la muchacha a la que haré referencia por lo que es en sí misma.
Viernes, por la mañana. Sala de profesores del "Instituto de Filosofía", donde el dulce sueño de “la Paz perpetua”, es perturbada por la existencia caprichosa de una infinita audacia de Disidente.
Ríe Descartes…
-Toda la fisiología moderna se esfuerza en obtener pruebas de que el hombre es solo una máquina. Los sabios asocian la religiosidad a cierta combinación química emergente de algún recóndito lugar del cerebelo, y de allí a no admitir el Misterio. ¡Triunfo del racionalismo!, que engendra a la apostasía de Enjambre.
Amigo mío:
Lo que voy a relatar, lo atestiguan mis ojos, no con el ánimo de desatar su vigor polémico, ni para exaltar (aún más) la idea tan alta de su amor que, “seguramente, cualquier muchacha debería considerarse feliz de ser su amada por ocho días”. (a)
Sé, que en la esfera de existencia en la que se encuentra, alejada de la superficialidad del mundo moderno, que juzga a las personas por lo accidental (ser alto-bajo, tener dinero o no, un titulo académico, desgarbado-esbelto, y las pequeñeces de la esfera estética), y no por lo esencial; sabrá apreciar en la balanza de precisión que es su juicio, el alma de la muchacha a la que haré referencia por lo que es en sí misma.
Viernes, por la mañana. Sala de profesores del "Instituto de Filosofía", donde el dulce sueño de “la Paz perpetua”, es perturbada por la existencia caprichosa de una infinita audacia de Disidente.
Ríe Descartes…
-Toda la fisiología moderna se esfuerza en obtener pruebas de que el hombre es solo una máquina. Los sabios asocian la religiosidad a cierta combinación química emergente de algún recóndito lugar del cerebelo, y de allí a no admitir el Misterio. ¡Triunfo del racionalismo!, que engendra a la apostasía de Enjambre.
Nietzsche sonríe.
-Elegiste combatir, un gusano de la locura de la tierra, a los débiles, a los despreciables fracasados de la compasión, como ese Pascal que creía en la “corrupción de su razón, cuando solo estaba corrompida” por su devoción al Infame.
-¿Te ríes Hegel?, tu obsesivo ataque a la Eucaristía Católica, es solo un vago eco luterano, reflejo de mis ojos de Hiena satisfecha de carroña en mis abismales intestinos.
“…la contemplación objetiva de las desgracias que han experimentado las más nobles naciones y comunidades, así como también las virtudes privadas mas excelsas, resulta, sin exageración retórica, un cuadro de lo más pavoroso, que suscita emociones de la más profunda y DESESPERANZADA tristeza, no compensadas por resultado confortador alguno. Viéndolo, nos torturamos mentalmente, sin más defensa ni escape que la consideración de que lo sucedido no podría haber ocurrido en otra forma; que constituye una FATALIDAD que ninguna intervención podría haber alterado…”……”…necesariamente surge la pregunta: ¿Para que fin último han sido ofrecidos tales enormes sacrificios?” (Hegel)
-¡Mi mejor alumno!; afirmas que esta pregunta surge “necesariamente” en el pensamiento, pero subrepticio indicas más bien que es algo inherente al pensamiento occidental (tan contaminado de las “debilidades” del Infame), el cual debe afrontar la aceptación pagana de la fatalidad. ¡Ah! La esperanza, es cuna de ilusiones, ese “sueño de los hombres despiertos” debe ser desterrado del corazón humano.
¡El triunfo del principio secular de la Reforma sobre lo espiritual! A cuantos habrás hecho escupir sobre la Hostia, al considerarla como cosa exterior, ¡pedazo de pan creído Dios presente!….¡¿como podría ser así, si el Hombre mismo es el Dios presente?!, ¿Cómo ubicar a un segundo Dios frente a él?.
He hecho los arreglos necesarios para que ese “Seductor danés” sea excluido de los programas de estudios de los postulantes a filósofos, y no se mencionen las críticas espinosas que te hace ese Disidente de la Iglesia Oficial nor-europea.
No tienes de que preocuparte, tus discípulos saben que la Iglesia del Infame es solo un germen, la cual, por su alianza indisoluble con la metafísica, se quedará al margen de lo que postulan los sabios que preparan mi advenimiento…: “el reemplazo del Ser por el devenir, del contemplar por el obrar práctico”, de la distinción por la oposición unificada del “Espíritu que todo lo niega”.
Así reían. Entre el grosero dominio de lo ordinario, alcance a percibir esos susurros del que les hablaba al “oído”, mientras disertaban sobre esa muchacha de primer año que se atrevió a tratar de “cuestionar” a la “Fenomenología del Espíritu”. No era algo de preocuparse, puesto que no tenía los recursos teóricos adecuados para desnudar el “Palacio de cristal” hecho de Ideas, que es el Inmenso sistema hegeliano, al proclamar, en incauto e inocente desafío, que su FE no era reducible a entes lógicos, ni que “esta” fuera superada por la Razón, aunque esto no signifique el vaciamiento de su instancia, sino como “Necesaria” en el proceso que lleva a la “plena Razón”, según el “Sistema”.
La alumna había aullado, de manera desprolija y nada académica, algún rumor acerca de que “tal pensador construye un inmenso edificio, un “Sistema” universal que comprende toda la existencia y la historia del mundo, etc., pero al considerar su vida privada se descubre con asombro la enorme ridiculez de que no habita en este vasto palacio, sino que vive en una granja de al lado, en una perrera o, a lo sumo, en la portería” (Soren)
Debían escarmentarla, era solo cuestión de tiempo para que en adoración idolatrica, en la cúspide del Misterio de Inequidad, de la envidia, se consume en su espíritu, el afán de aplastar a los Disidentes y destruir la Iglesia del Infame.
Pero ella se resistía, repetía aquello de "Stat crux dum volvitur orbis". La Iglesia permanece incólume, ante la oleada de tiranos, emperadores y herejías filosóficas de todo tipo. A todos ellos se los roció con agua bendita el día de sus respectivos funerales, y hasta “el más acérrimo enemigo de la Iglesia ha abandonado la esperanza de verla destruida algún día” (Chesterton). Así sea.
La profesora de “Antropología filosófica”, que olvida siempre que su existencia en este mundo no puede estar fundada únicamente en el azar, pregunto: “¿Cómo es su nombre?”
Los tres demonios, el cartesiano, el nietzscheano y el hegeliano, buscaron en la “cartilla de asistencias”, puesto que solo la conocían por su apellido hispano, y leyeron en voz alta: “María de los Ángeles”, nombre puro y bello que acallo el estruendo de la cómica vulgaridad.
Yo, tu Ángel de la guarda; a tu corazón conmovido.
(a) Estética del matrimonio. Kierkegaard.

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