22 ago 2011

El número de la Bestia







A los jóvenes, los griegos los educaban con la Íliada, a los romanos, con Cicerón y sus “De los deberes”, a los cristianos medievales, con los Evangelios.

En la lectura de Homero, los jóvenes reciben la enseñanza que Peleo, el padre de Aquiles, le dice a su hijo:

“El anciano Peleo recomendaba a su hijo Aquiles que descollara siempre y sobresaliera entre los demás…” (XI, 780-785)

Hiciera lo que hiciera el joven griego, debía ser siempre el mejor, un héroe.

El joven cristiano medieval, en su búsqueda de la santidad, tenía grabada con fuego en su corazón las palabras del evangelista:

“Sed perfectos como vuestro Padre lo es”

¿Cuál es el mensaje del kirchnerismo Ojituerto a los jóvenes argentinos?

“Sean tuertos, como vuestro padre lo fue, sean iguales, donde nada se eleve, nada se rebaje, todo sea uniforme en el igualitarismo que no admite héroes ni santos, ¡Ni Aquiles ni Santo Tomás!

¡Los quiero ojituertos! con el bendito distintivo numérico en el twiter o en el facebook, un seis al lado de otro seis más uno, y otro seis más dos”

21 ago 2011

La vaca sagrada



Editorial revista "Cabildo"


Como en una incontenible cascada de fango, varios hechos se precipitan últimamente contra el gobierno, mostrando su naturaleza inmoral y desnudando la esencial degeneración de sus protagonistas.

El desmadre —y valga el juego de palabras— cobró fuerza inusitada cuando ya nadie pudo ocultar que la entente Bonafini-Schoklender no era sino una de las tantas asociaciones oficiosas dedicadas a la estafa y al latrocinio. Quedará para el resarcimiento espiritual de los argentinos de bien, la imagen de los obreros congregados en Plaza de Mayo para repudiar airadamente a las Madres, espetándoles, en la misma cosa que usa por cara, a Hebe, el ilevantable insulto de ladrona. La mitología setentista de estas rondas maternales, sobre la cual el kirchnerismo construyó parte sustantiva de su poder tiránico, ya no resiste la realidad. Trabajadores explotados rodearon e insultaron a las portadoras de pañuelos blancos, mientras “policías represores” evitaban que el proletariado llegara a las manos. El Manifiesto Comunista, avergonzado, se escondía en los anaqueles de la Bilioteca Nacional.

Casi paralelamente, grupos perfectamente coordinados de piqueteros —a todos los cuales prohijó y alentó el oficialismo durante años, tras la divisa garantista de no criminalizar las protestas sociales— tomaban por asalto territorios jujeños, salteños y tucumanos, provocando heridos de gravedad y algún muerto, ante la incompetencia homicida de los distintos gobernadores kirchneristas que, asediados por el incómodo mundo real, ignoran qué hacer con sus esquemas ideológicos. A palos y latigazos, las presuntas fuerzas de seguridad locales intentaron vanamente contener a las nada inofensivas huestes de okupas, mientras los spots publicitarios de la Casa Rosada nos aseguraban que la inclusión social ya es todo un logro. El episodio, tan frankensteiniano como el que comentamos en el párrafo precedente, vuelve a mostrar la monstruosidad de este modelo, cuya impudicia pugna con su hipocresía, y su tiña compite con su indecencia.

Al fin, y para no prolongar una lista llamada a ser infinita, el nervudo Zaffaroni —juez predilecto de los K, si los hay— exhibía una faceta sorpresiva de su impenetrable curriculum, consistente la misma (amén de la capacidad almacenadora de algún penique en bancas suizas) en el mágico don de concertar casualidades múltiples. Así fue que, casualmente, de la mañana a la noche, una media docena de sus propiedades se llenó de busconas y de proxenetas, sin que el togado tuviera noticia de ello. Ni la ninfa Perséfone, por cierto, puede empalidecer tanto candor.

Pero para ser rigurosos en nuestro análisis, no son estas evidencias de vicios horribles y de corrupciones sin cuento lo que más nos indigna, sino las tretas inverosímiles del oficialismo para preservar de responsabilidades a Cristina Fernández de Kirchner. Suceden las peores cosas a causa de ella, pero siempre hay un “filósofo” de guardia en su tocador, o un salvaje Aníbal en el excusado, que le dicta el pretexto circunstancial. Son los campesinos destituyentes, o los citadinos asquerosos, o los medios hegemónicos, o los conjurados que hostigan.

Como una vaca sagrada a la que nadie puede rozar, así esté deponiendo sobre el santuario, Cristina es la causante última del sinfín de iniquidades a la vista. Pero en vez de asumirse como eficiencia del desquicio, convocará siempre a algún komisario de la intelligentzia para sostener sin rubores que se trata de una campaña de hostigamiento contra “el núcleo ético del kirchnerismo”. No es ella la máxima proterva que ejecuta una política de exasperantes iniquidades. Tampoco “Él”, a quien continúa fielmente, y que descansa impoluto en patagónica cripta. No son los tangibles hechos de perversión y los hombres concretos que los protagonizan, el problema. No. La culpa es de los agresores del núcleo ético, como farfulló el burdégano Gonzalito.

Tamaño nominalismo ha llegado al ridículo extremo de que los imputados se anticipan a dar a luz sus antiguas o nuevas fechorías, pero en vez de enmendarlas o de someterse al castigo correspondiente, lo hacen acusando a los hostigadores del núcleo ético de querer darlas a conocer a la brevedad. Nos avisan de haber delinquido, pero no por arrepentimiento que clama sanción, sino para que se vea cuán insidiosos son lo que, al poco tiempo, darán a conocer la noticia. Este es justamente el famoso núcleo ético del kirchnerismo: la falta absoluta de una ética privada y pública fundada en las virtudes. La ausencia de todo decoro, de toda justicia, de toda veracidad, de todo honor, de toda grandeza. La deyección hecha política. La purulenta secreción de las almas rencorosas, con palabras de Ortega. La fecalidad, si se nos permite el eufemismo.


Que tengan cuidado los sofistas de Carta Abierta con la teoría de la vaca sagrada. Puede durar un tiempito. Pero no estamos en la India, y a más de una res y un mulo la sociedad argentina los carneó para el proverbial asadito gaucho.

Antonio Caponnetto

18 ago 2011

Mafalda fascista


17 ago 2011

Teseo y el Minotauro Ojituerto





Debajo del Palacio laberíntico, la bestia Ojituerta cornuda, nacida de la unión de la reina Party (doKracia) y el mismísimo demonio, reclama insaciable su parte de carne humana.

La Argentina debe entregar cada cuatro años, el tributo de la vida de sus hijos al hambre devoradora de juventud.

Faltan solo unos meses para el próximo sacrifico, y Teseo ha jurado matar a la bestia, con el amor de Ariadna y la mágica sabiduría de Dédalo.

G. K.

15 ago 2011

Comunicado del Ojituerto, desde la clandestinidad del Inframundo



Comunicado del Ojituerto desde el Inframundo:


Kompatriotas y Kompañeros:

Hemos vivido una gran fiesta democrática, en el que mi, quiero decir: el PUEBLO SOBERANO, ha expresado su Voluntad en las urnas con alegría, fervor y bien descansado, como corresponde a un Pueblo aristócrata dedicado al opium.

Quiero celebrarlo por todo lo alto -es que yo arranco desde abajo-, para ello le he ordenado a mi viudita favorita que deje de lado la carne para todos, la merluza, los lcd’s y el chori con vino barato para todos. ¡No! Descorchemos cientos de miles de la mágica bebida inventada por los galos, ¡para todos! El Pueblo Soberano invita.

Yo, nosotros; la viuda alegre aficionada a los chanchos afrodisíacos, Binner el millonario socialista, Duhalde, el inventor de la bestia, Rodríguez Saa (no el del video sadomasoquista maricón), Altamira, el del apellido trucado, Alfonsín, el hijo “de”, y siguen las firmas partidocráticas.


Los Korruptos, madres mitómanas, abuelitas tenebrosas con nietos parricidas, adictos a los planes descansar, al vino barato y al chori, actores fracasados, periodistas oficialistas, rockeros faloperos, y aves pinguineras de alas atrofiadas que nunca remontarán vuelo; tienen acceso al salón Vip. ¡con todos los gastos pagos!


La Partidocracia se reserva el derecho de admisión a la fiesta, la Argentina no esta invitada.

Firmado con sangre bizca: El Ojituerto


14 ago 2011

Diario de un doctorando en Epistemología e Historia de la ciencia. Ep. I. Antikythera

El sábado pasado, estuve dedicado a estudiar esta "computadora" diseñada (quizás) por Arquímedes.




Recuerdo que en mis tiempos de estudiante de historia, reía en mi ignorancia al leer las fuentes que referían sobre unas armas estrafalarias de las que se quejaban los romanos en su sitio de Siracusa, diseñadas por un viejo decrépito.

Se referían a gigantescos monstruos con garfios que aparecían desde las murallas de Siracusa, y caían sobre las naves romanas, a las que levantaban como si fueran de juguete y las estrellaban contra las rocas. O aquella otra queja, de luces más brillantes que el mismo sol que salían desde la ciudad asediada y quemaban las embarcaciones de madera.


Esta Antikythera me obliga a replantear algunas cuestiones.


G. K.

7 ago 2011

Guitton. Sobre los intelectuales




Ama lo verdadero, y a causa de este amor, evita la compañía exclusiva de los inteligentes. No frecuentes demasiado a tus semejantes; siempre te los encontrarás suficientemente.


A menudo, lo que se llama inteligencia en nuestro mundo moderno es una cierta sensibilización de la mente a lo que es demasiado fino, demasiado sutil para ser captado por las herramientas ordinarias del conocimiento: así, la idea abstracta, el ideal separado de toda aplicación, o también la paradoja, el matiz… Este ejercicio es difícil, es cansado.


Exige que se le dé a la mente el estremecimiento de un tejido particularmente receptivo, que la vuelva ávida de lo absoluto, de lo excepcional y de lo raro, que se la haga susceptible, ingrata, apasionada en algunos puntos. En el fondo, toda naturaleza intelectual es hipersensible, aunque se la crea fría e imparcial. Igualmente, notarás que los intelectuales soportan mal la crítica, aunque les guste criticar; incluso los más tranquilos y los más positivos (piensa en Descartes y en Pasteur).


Para preservarse de esto, el hombre inteligente tiende a vivir con gente complaciente. Habría que escuchar a menudo de los intelectuales frases como éstas: “Me he equivocado. Tenía usted razón. Tendré que volverlo a considerar”. Verás que poco frecuentes son estas expresiones en las conversaciones de los inteligentes.


Otro inconveniente.


La inteligencia debería adaptarnos a todo, ya que es la capacidad de convertirse en todo. Hay que reconocer que a menudo nos limita, nos endurece. Péguy, que tanto ha presumido de agilidad, a veces parece sermonear. Pero el temor a ser tomado por un pedante puede convertirse en Francia en una pedantería al revés. He conocido mentes muy finas que sólo empleaban palabras groseras; dogmáticos que se ocultaban tras una sonrisa perpetua; personas hambrientas de verdad pura que sólo podían hablar con ironía y dando la impresión de no creer en nada.


Me he preguntado igualmente, al observar lo que ocurre entre nosotros los franceses, por qué generalmente los grandes escritores de este país no provienen de las oposiciones a agregación en Letras, por qué el arte y también la ciencia, incluso la religión, han sido renovados a menudo por mentes o bien poco cultivadas, o bien provenientes de especialidades distintas de aquellas en las que iban a sobresalir más adelante.


La razón de esto no puede estar en un valor inferior de los que preparan estas grandes oposiciones. Gracias a haber sido profesor de enseñanza media y superior, yo sé que se encuentran en ella los mejores de entre los jóvenes franceses bajo el doble aspecto de la inteligencia y de la energía infatigable.


¿Por qué a lo largo de su vida, se les ve complicarse, convertirse en autómatas y en imitadores de su juventud, como si preparasen durante toda la vida estas famosas oposiciones?


¿Acaso le damos una carga demasiado pesada a la gente joven?


¿Tenemos razón al definir el valor de un hombre por la habilidad, la rapidez y la suerte de sus dieciocho años? Entonces me entran ganas de criticar nuestro sistema francés, que se apodera de los más hermosos jóvenes, que les promete el mundo y los agota; que les cierra la alegría de crear formas e incluso de gozar convenientemente de las que han sido creadas por otros.


El método de los ingleses, que permite un ocio mayor, que no obliga tanto a la emulación, excepto de los deportes inofensivos, que retrasa más de la naturaleza humana, pues en la edad media y productiva de la vida el inglés no está marcado por las arrugas de su juventud, que al contrario lo lleva y lo oxigena.”



Tomado del epílogo del “Trabajo intelectual”, titulado, “fragmentos de la carta a un joven de nuestro tiempo”

2 ago 2011

Selección Argentina malvinizadora

26 jul 2011

¡Vivamos como gallegos!



Dedicado a la persona más brillante que he conocido, orgullo de Galicia, el "Diablillo", y a "Don José".

Recuerdo que cuando era niño, mi madre me enviaba por las tardes, a comprar “facturas” a la “panadería” de “Don José” para tomar el té.


Una docena son doce unidades, integradas por tres “cañoncitos” de dulce de leche, dos “vigilantes”, cuatro “medialunas”, dos “tortitas de leche” y “un suspiro de monja”, pero “Don José” no tenia muy afinado su sentido matemático de la unidad, siempre me daba dos o tres medialunas “de más”.


Pensaba que debía ayudar a sus falencias cognitivas, puesto que la “equivocación” se sucedía de manera alarmante, así que un viernes por la tarde conté las unidades al mismo tiempo que “Don José” las ubicaba en la bandeja, eran doce. Sin embargo, al llegar a casa y abrir el paquete, había 15 facturas. ¿Cómo era eso posible? ¿Sería un gallego lunático?








Hace unos días, bajé apurado de mi apartamento a comprar algo de manera urgente a uno de los supermercados “chinos” más cercano a mi edificio (hay varios). Al pasar por la “caja” me percaté de que había olvidado mi “billetera”. Le dije al “chino” que luego le traería el importe, con el tono suficiente que otorga la confianza de haber comprado diariamente allí por años, sin embargo se me contesto con extrañas expresiones orientales (presumiblemente ofensivas) y se me exigió de manera prepotente e intimidante que dejará el “Norton” rosado y el helado de dulce de leche.

Entre la duda de si se trataba de un acto de magia o de un engaño premeditado, pensé en pedirles “explicaciones” a Don José por su accionar, pero nunca me atreví; como no se atreve a pedirme explicaciones aquél a quien en medio del tráfico de la avenida se le queda el auto “sin batería”, y yo me acerco a ayudarlo a “empujar”: “¡subite y ponelo en segunda!”
Un día se me queda el auto sin batería en la calle “Malvinas” y “Rivadavia”, y un “Don José” se estaciona al lado mío y me pregunta. “¿Te tiro los cables?”, y así lo hizo. No pedí explicaciones, solo agradecí.






Recuerdo a una profesora de Filosofía que impartía su cátedra de “Ética” los martes por la mañana en el Profesorado J. V. G., que postulo desafiante y con resentimiento marxista, con respecto al sacrificio de Cristo en la Cruz: ¿Quién le pidió que venga a salvarnos?”.

La “panaderìa” del gallego “Don José” diría “con retranca”: “¡Vivamos como gallegos!”

Un argentino agradecido

G. K.

22 jul 2011

Sasha, Fito, la Hebe Sissi y el círculo de baba




Un argentino en Toronto




A veces me pregunto porque hay lugares tan de porquería en el mundo, ciertamente que Dios nos ha bendecido a los argentinos regalándonos un Edén, y lo sorprendente es que solo apreciamos nuestra Tierra prometida, cuando visitamos el exterior y observamos como los extranjeros han naturalizado sus sufrimientos.


No me vengan con la Medialuna fértil, el fango benefactor del Nilo, la lluvia sucia inglesa, el malévolo frío nórdico, las asquerosas malarias tropicales, ni las pestes asiaticas.


Se entiende la tristeza nostálgica de los tangos gardelianos, porque el solo hecho de pensar en vivir en el exterior (para aquél que conozca a la Argentina) es condición suficiente para comenzar a entonar: "Mi Buenos Aires querido..."


G. K.