20 abr 2011

BloKeo a los libros






¿Que dirá Vargas Llosa mañana en la apertura de la Feria del Libro?



Espero que los simios kichneristas no "escrachen" la disertación, aunque no me hago ilusiones, empezaron con un "bloKeo a los diarios", ¿irán por el blokeo a los libros?



Después de todo, el mismísimo director de la Biblioteca Nacional puso el grito en el cielo para censurar al escritor Vargas Llosa. ¿Qué habrá hecho este orco kirchnerista con los ejemplares de la obra de Borges?, ¿y la de Shakespeare? ¿le habrá abierto una causa por antisemitismo, el INADI a William por su obra “El mercader de Venecia”?



Otro de los firmantes de aquella propuesta fue Feinmann, el siervo que envenena la pasión de los jóvenes estudiantes de filosofía con su nefasto curso por el “Canal Encuentro” denominado "Filosofía aquí y ahora", donde instrumentaliza el pensamiento ajeno a través de una hermenéutica kirchnerista; lo cual decanta inexorable dos posibilidades: O no le da la cabeza para entender aquello sobre lo que esta hablando, o es un deforme amanuense deshonesto. Quizás su kirchnerismo exprese partes de ambas pestes.




¿En que términos tratará Vargas Llosa a la brutal pesadilla de vulgares montoneros terroristas devenidos en políticos que sufrimos los argentinos?


Mañana habrá que estar atentos.


Stay Tuned



G. K.

15 abr 2011

Película Malvinera





Película malvinera que se estrena en estos días y que tan solo permanecerá en cartel por un par de semanas en el cine Gaumont.

La historia trata sobre un hombre de 19 años, al que le fué otorgada nuestra máxima condecoración: "Cruz Nación Argentina" al heroico valor en combate.


No deja de ser significativa la connotación cristiana de la condecoración, por aquello que se lee en el Evangelio: "Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos" (San Juan. 15, 13.); y Poltronieri dijo a sus camaradas de armas ante el avance inglés: "Vayanse, yo me quedo solo".

Esto sucedió en el Monte Dos Hermanas.



G. K.

11 abr 2011

Un amor que sufre

Al pensar en la bondad divina, lo hacemos desde una vía analógica en la cual extendemos al infinito nuestra propia parcela de bondad. En cierta forma, pensar en ello deja un sabor de alegría en el corazón, más no sucede así si pensamos por la misma vía la cuestión del sufrimiento divino.



Si Dios elige llevarse a alguien joven para evitar desde su omnisciencia que esa persona a los 50 años cometa un pecado mortal, y por tanto condene su alma por toda la eternidad, en esa decisión debe haber sufrimiento. Saber que esa persona (Mariana), no va a conocer al hombre que la va a hacer feliz en este mundo, ni va a tener los hijos que anhela, debe producir un dolor tan profundo como el amor que Dios siente por ella.


Para salvarla, debe privar a su alma de acceder a la posibilidad de conocer un ámbito familiar de felicidad, ¿acaso ella no pensará –en el Instante en el que comprende que el tren en el que viaja va a descarrilar hacia el otro mundo, o quizás reflexione sobre ello en la eternidad- sobre esta cuestión con sufrimiento? ¿no constituiría eso una posible forma de des-agradecimiento o incomprensión?


Ser omnisciente es perturbador, tratar de sondear el sufrimiento divino es aterrador.



Tratar de pensar en el sufrimiento divino, puede lastimar el alma al tratar de conceptualizarlo, es decir, no se puede pensar en el sufrimiento divino sin sufrir, y se me ocurre entonces que allí hay un límite del pensamiento delimitado por nuestra capacidad humana de tolerancia del dolor.


Se me dirá que es necesario racionalizar la cuestión para abordarla sin lastimarnos, aunque esa perspectiva –en lo personal- me suena poco cristiano. No se puede racionalizar la pasión de Cristo.



Jorge de Burgos

6 abr 2011

Magister dixit (Diario, Episodio IV: Reseñas






El autor no es de "nuestro palo" estimado lector, aunque al menos intenta con su hipótesis alejarse de los lugares comunes desde los que suele abordarse el estudio sobre "Malvinas".






Lorenz Federico. Malvinas, una guerra argentina. Buenos Aires, Editorial Sudamericana. 2009. 212 páginas.





El autor manifiesta que el objeto de su obra es ofrecer un panorama de conjunto sobre la experiencia social de la única guerra librada por la República Argentina en el siglo XX, en el marco de “la peor dictadura militar de su historia”, contra la segunda potencia de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, en el contexto de la guerra fría.



La propuesta es pensar a la Argentina desde Malvinas, por lo cual se comienza haciendo referencia a los diferentes discursos desde los que se suele abordar la perspectiva de estudio sobre la guerra. El discurso patriótico que borraría las discusiones políticas en tanto se le otorgaría a la misma una connotación sacralizante, “una causa nacional (sagrada) que produjo muertos en su defensa (santos laicos) no permite el disenso”.



La otra perspectiva recurrente consistiría en la reducción de la guerra “a un hecho absurdo”, llevada a cabo por militares en estado de locura, y que por lo tanto no merecería el mínimo análisis, puesto que no habrían responsabilidades que posibilitaran la reflexión desde una sociedad que se concebiría a sí misma como inocente y ajena a las causas del conflicto. Se sostiene que ambas perspectivas no permiten “entender a la República Argentina como una realidad amplia y diversa”, en tanto Malvinas habría sido un hecho “tan nacional como federal”, por tanto se emprende la labor de abordar a la guerra desde una visión de conjunto que no se circunscriba a los días en que la Argentina hizo flamear su bandera sobre las Islas, sino que abarca “poco más de cinco años”, desde las “vísperas del desembarco” hasta la Semana Santa de 1987.



A pesar de ser un lugar común el postular que el Proceso de Reorganización Nacional intentó, con el desembarco en las Islas, encontrar consenso en la sociedad, lo cual le habría permitido desbaratar los reclamos de la “creciente oposición”; habría que tener presente en ese tipo de afirmaciones, el aumento de la “presión británica” luego de los incidentes en las Islas Georgias del Sur. Este acontecimiento habría constituido el punto de inflexión para decidir el desembarco en las Islas el día 2 de abril, anticipando la posible fecha de ejecución del Operativo Rosario establecida en la planificación de las Fuerzas Armadas (principalmente Ejército y Marina) para el mes siguiente. Asimismo, también se hace referencia a la “lógica de confrontación” en la que habrían estado inmersos los militares argentinos de aquella época, la cual consideraba como un “enemigo de la Patria”, tanto a la subversión marxista, las ambiciones territoriales chilenas (conflicto limítrofe de las islas del Canal de Beagle) como así también al Reino Unido usurpador de la soberanía argentina en su territorio austral; es en ese contexto donde se señala la percepción de Gran Bretaña como una “decadente potencia colonialista” por parte de las Fuerzas Armadas Argentinas (excepto la Fuerza Aérea), como así también la condición de reconocerse invictas en la defensa de una joven Nación que enarbolaba un justo reclamo legitimado por la historia. Sobre el desarrollo de la guerra, el autor, tal lo manifestado en el prólogo, no se propone ahondar en los detalles de las batallas terrestres, navales y aéreas. Desde esta perspectiva, en el capítulo dedicado a los acontecimientos bélicos llevados a cabo por el Ejército Argentino en Pradera del Ganso, Monte Longdon o Tumbledown, entre otros, el abordaje del tema es de índole superficial, lo cual no impide que el autor concluya sobre los mismos que la premisa que sostiene que siempre es más costoso atacar que defender, en Malvinas no se habría cumplido. Las pérdidas inglesas en la guerra se encuentran bajo el denominado “secreto de estado” hasta el 14 de junio del año 2072, lo cual impide dilucidar los cuestionamientos hacia las cifras oficiales, desde las cuales el autor sostiene su apreciación; en la cual no surge la posibilidad de plantear dudas al respecto en tanto no hay análisis de las batallas, solo una somera descripción de ellas.




En los capítulos finales se pueden encontrar las consideraciones más interesantes del libro, referidas a la “desmalvinización” y sus efectos sobre la sociedad argentina, luego de la instauración de la democracia. Uno de ellos, consistiría en el desprestigio de las Fuerzas Armadas, a las cuales se les otorgó una connotación negativa que hacía de las mismas un enemigo peor que los británicos para el común de la sociedad argentina, a medida que avanzaban las investigaciones sobre “el terrorismo de estado”, merced a la promesa del candidato presidencial radical de 1983 de investigar y juzgar los crímenes por violaciones a los derechos humanos acontecidos durante la “dictadura”, cuestión que le habría permitido ganar las elecciones. El autor manifiesta estas cuestiones desde logradas alusiones a películas de la época como los “Chicos de la guerra”, emblema del clima cultural de indignación que habría posibilitado el “divorcio” entre el estamento civil y militar. En ese contexto, se sitúan las presentaciones de gran cantidad de causas por “derechos humanos”, que habrían suscitado los “levantamientos carapintadas” de Semana Santa de 1987, y la posterior sanción de la Ley de Obediencia Debida.




El autor logra concretar lo propuesto en el inicio del libro y abordar el estudio de Malvinas, no como un hecho circunscripto a los días de la guerra misma, ni tampoco olvidar lo sucedido desde una perspectiva desmalvinizadora que impida la discusión, sino como un tema histórico vivo que se constituye en condición de posibilidad para pensar a la Argentina.

27 mar 2011

La herencia del Ojituerto



Las fotos de los niños escupiendo a los disidentes dan mucha pena, es la herencia que el Ojituerto maligno les ha dejado a sus K-chorros de la Cámpora y demás delincuentes para que promuevan el odio entre los argentinos, aprovechándose de la inocencia de los jóvenes -y en el caso de las personas mayores de edad- de sus falencias cognoscitivas, espirituales y de la codicia de prebendas varias.



En la Alemania Nazi, se comenzó por escupir a todos aquellos que no le rendían homenaje a Votan, el dios de la sangre, conceptualizado por los nazis como el dios de la raza; lo cual recuerda a esta política kirchnerista de uso instrumental de la "Memoria” parcializada.


Asimismo, los nazis elegían que podían leer los alemanes, y aquellos que se interponían en su camino con otros textos, fueron erradicados. Es el caso de los colegios Católicos alemanes, en su rechazo al libro de lectura obligatoria: "El mito de Occidente" (puesto en el Index por el Santo Oficio, -La Congregación para la Doctrina de la Fe-).



Hoy los kirchneristas decidieron que la gente no podía acceder a la lectura del diario "Clarín", como también quisieron impedir que un premio Nobel de Literatura abriera la Feria del Libro, ¿Alguien necesita alguna otra prueba de que estamos inmersos en un proceso de radicalización de un fascismo de izquierda progresista manejado por las personas más brutas, toscas y criminales enfermos de codicia que habitan en la Argentina?


G. K.


http://camisas-azules.mforos.com/1848189/9922891-inculcando-el-odio-marxista-desde-chiquitos/

El regreso de Jorge de Burgos





Al salir de la Abadía –cuyo nombre es preferible dejar en el silencio-, y transitar por la ciudad donde los jóvenes danzan ritmos de denominaciones vacías, no puedo dejar de recordar aquel proyecto de Hitler para con los eslavos de Europa del Este, donde a los mismos se les brindaría la posibilidad de seguir viviendo en la esclavitud, hipnotizados con música “a gogó” y comida “chatarra” diseñada por bioquímicos nazis.


Entre en una “estación de servicio”, denominada “24”, donde se puede desayunar, almorzar y cenar, con la particularidad de que la comida invariablemente tiene la misma cantidad de dosis de grasa-colesterol en todas sus variantes, incluso las bebidas, sea un café con leche o una “gaseosa”. Extraño a nuestras nobles vacas pampeanas de la Abadía, alimentadas con los frutos que nuestro esfuerzo extrae de la tierra cultivada y regada con el sudor de nuestras frentes, y siento una cristiana instintiva repulsión hacia el producto extraído de vacas clonadas en un laboratorio de una Química transnacional.


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En la televisión, desfila impúdica la concupiscencia que hipnotiza al “24”, mujeres desnudas, ¿por qué las mujeres aceptan exhibirse a la lascivia del mundo como si fuesen una mercancía en subasta?, encuentro difícil pensar en otro momento de la civilización occidental donde la mujer haya sido tan despreciada.


Debo volver a la Abadía, con el peso de los años de una vida de pobre pecador en el que el retiro espiritual constituye mi preparación para la buena muerte. Aunque, querido lector, debo confesarlo, los restos de caridad que aún la gracia permite anidar en mi corazón, me impulsan a atender al pedido de su Santidad, pedido similar al de Pío XII en mi juventud, que creía haber cumplido en éxito.


Alguien debe asumir en su solitaria valentía la posibilidad cierta de tener que ensuciarse las manos en su obra de amor, para cuidar al rebaño, ad maiorem Dei gloriam.




Jorge de Burgos (al servicio de su Santidad)

17 mar 2011

Saint Exupéry





La experiencia nos enseña que amar no significa en absoluto mirarnos el uno al otro, sino mirar juntos en la misma dirección. No existen compañeros si no se hallan unidos en idéntica tarea, si no se encaminan juntos hacia la misma cumbre.


Antoine de Saint-Exupéry

15 mar 2011

Ojituerto en inframundo




Tal y como son el Ojituerto y la Yegua, en el infierno ya estarán comenzando a exacerbar los antagonismos entre Lucifer y Satanás, entre Mefistófeles y Belcebú. ¿Quién sabe adonde los llevará su maligna naturaleza?, ya deben tener una legión de demonios preparados como fuerza de choque matonesca, comprados con el chori y el tetra.

Por el honor de la sangre

Escribe: Antonio Caponnetto

Sangre de Cristo embriágame

Mientras el mundo gemía el drama de Japón, sucedido en el inicio de la Cuaresma; mientras el luto desplegaba su ropaje austero sobre el corazón de los hombres decentes, nos llegó la noticia, según la cual, un grupúsculo burdelesco de funcionarios oficialistas, encabezados por el actual ministro de Economía, se daba cita en el bar "Perón Perón", ubicado en lo que llaman ahora Palermo Hollywood, y que otrora supo ser, decentemente, “un cielo de relinchos y de crines”, al decir de Jorge Luis Borges.

La banda orgiástica del kirchnerismo tenía su propósito expreso en aquella jornada luctuosa de marzo: presentar un nuevo vino, llamado El Justicialista, que según sus promotores, sumaría aún más alegría a la que ya tiene el pueblo como consecuencia de las bondades múltiples que prodiga este Gobierno. Henchidos de ínfulas electoraleras -que es estar rebosante de chapuzas- los hijos de Cristina libaron y brindaron por lo que juzgan su inmodificable y seguro triunfo político.

Personajes de talante prostibulario se aglutinaron alrededor del neobrebaje, convencidos todos de que se puede imponer la alegría popular por decreto de necesidad y urgencia. Y cada uno de ellos, a su turno y copa en garfio, sintióse autorizado a expresar alguna sonora porquería.

Llegado el momento del palurdo que funge de Secretario de Cultura –y que para abreviar llamaremos Jorge Coscia- dijo, según registro de las crónicas: “El vino es bíblico. El famoso pedo que se agarró Noé aparece en la Biblia, el primer libro." (cfr. La Nación, 12-3-2011,p.18).

“Todos se rieron con ganas”, según apunta a renglón seguido el mismo informante. Es lógico que así fuera. Existe un patólogico reír –propio de los idiotas o de los degenerados- el perfidum ridens, que expresa el gozo que les causa ver la humillación de los demás. En este caso el humillado era nada menos que el Patriarca Noé, cuya embriaguez (Gen. 9,18-29) es figura de esa copa densa de los pecados del mundo, que el mismo Cristo pidió auxilio al Padre para poder beber (Mt.26,42). Así lo vieron exégetas de nota, y el mismo Buonarotti lo plasmó en uno de sus frescos, el último de la serie del Génesis que está en la bóveda de la Sixtina.

Pero para el Secretario de Cultura –paradigma del intelectual K- Noé es apenas un borracho, y el sacrilegio un divertimento de taberna peronista. Es que Coscia, como sus pares de Carta Abierta, merecen ser discípulos de aquella extraña Escuela de Slovenrie, para quienes orinar, peer y vomitar era el modo connatural de expresarse.

Faltaba lo peor, y al final llegó en aquella tenida patibularia. El Ministro de Agricultura, que responde al nombre de Julián Domínguez, alzó una de las botellas de “El Justicialista”, y “se animó, incluso, a comparar el vino con la sangre de Cristo, que ‘dio la vida por la humanidad’, con la sangre de Kirchner, que ‘dio la vida por la política’” (Cfr. La Nación, ibidem).

Hay una sola manera argentina de castigar esta blasfemia, y es horadando la lengua del impío, como enseñaba el Gral. José de San Martín. ¿Quién se atreverá a hacerlo, mientras le explica al reo que el señor Kirchner no derramó ninguna sangre por nada ni nadie, sino que reventó una noche bajo el destino maldito del insensato, al que el Supremo Juez le pregunta: “¿para quién será lo que has amontonado”? (Mt. 12, 16-20). ¿Quién se atreverá al justiciero hierro candente, para que el fuego lave, junto con la injuria, la mitología grotesca que ha transformado en héroe y en santo al más vulgar de los canallas y al más ladrón de los rencorosos?

Y hay una sola manera católica de castigar esta horrible imprecación. La explica San Alfonso María de Ligorio en su Sermón IX –para el domingo XXIV después de Pentecostés- citando a San Juan Crisóstomo: “cuando oigas blasfemar a un hijo vuestro, rómpele la boca, santificando así vuestras manos” (Cfr. Obras Ascéticas, Madrid, BAC, 1954, vol.II, p. 523). ¿Quién osará aplicarle la merecida pena? ¿Acaso alguno de estos obispos felones que cuando sale algún curazo agalludo a contener a los viles, acaba pidiéndoles perdón y acallando al valiente?

No; nadie excepto el Dios de los Ejércitos castigará a estos repugnantes blasfemos. Que no se llaman sólo Boudou, Coscia o Domínguez, porque tienen los mil nombres de los obsecuentes que rodean el trono de la jaca.

Por eso, desoiré en la ocasión a las voces amigas que me piden no trasgredir los límites de la mesura. Pero ¿si no estoy dispuesto a este minímisimo gesto de santa indignación por el honor de la preciosa Sangre de Cristo, por quién lo haré?

Escuchen pues, esbirros y esbirras kirchenristas que han sido o serán capaces de tamaña perfidia; escuchen lo único que merecen escuchar con voz tronitonante: son todos ustedes una manga de hijos de puta.

Sanguis Christi, inebria me.

3 mar 2011

Cabildo vuelve


2 mar 2011

La Isla bonita. Alpargatas y falopa para todos Sí, libros No.




La barbarie cómica fascista izquierdosa ingenua de “Carta Abierta” (“intelectuales” K) pretende prohibir las expresiones del premio Nobel de literatura Vargas Llosa en la “Feria del Libro”, por su terrorismo de críticas anti-Cristinistas que perturbarían a los habitantes de la Isla Bonita.

En otras palabras: “Alpargatas y falopa para todos Sí, libros No”.

Así es la vida en la Isla Bonita, demasiados “intelectuales” (levantas una piedra y desde la mortecina humedad oscura, emergen cientos de ellos), demasiados profesionales del pensamiento, y pocos sabios, pocos hombres universales (Universitas medieval).

El modelo de intelectual Bonito, es aquel que fue standarizado en lo universal por los franceses, es decir, el intelectual “comprometido” de izquierda, aquél que arenga al rebaño para que salgan del corral de las aulas e incendien París, de la mano del sapo Sartre.

Así, en la Isla Bonita Kakiana, pletórica de “falopa para todos”, la bonita partidocracia, con sus comisarios intelectuales, establece a sangre y escrache que el pensamiento no es “para todos”.

G. K.

1 mar 2011

Diario de a bordo (desde la Resistencia)





Capitulo. VI, VII, VIII, en el Ministerio.

El comisario político comienza su evaluación, inoculando sus dosis de socialismo democrático.

En alguna oportunidad de la sesión, manifesté mis preferencias políticas por la aristocracia y la monarquía, ante lo cual se me respondió en tono de espanto:

“¿Acaso ud. se considera un aristócrata?”

Respondí: ¿Acaso toda persona que se manifiesta como monárquica, al mismo tiempo esta proclamando que él es un Rey?

Continuará…

G. K.