9 mar 2010

INVICTO. Episodio II. El antídoto.




Hands recordaba aquellas noches, donde antes de dormirse, su madre lo preparaba para ese viaje -a través de su angelical voz de cuerdas de colores luminosos; forjada y tensada en el arpa celestial que convierte en música a las palabras-, con la lectura de los pensamientos que ahora comenzaban a asaltar su vigilia en la cervecería, frente al contraste que ofrecían las exclamaciones disonantes, gritos enfervorizados y promesas que sacudirían al mundo.

“Las personas son de Dios o son del mundo”, decía su madre -en la preocupación didáctica de una metódica cadencia de tono pausado- mientras le leía una versión de la Civitas Dei de San Agustín, proveniente de la colección de libros de cubierta amarilla Robin Hood, que domingo por medio recibía de regalo e iban conformando su biblioteca. Era una edición para niños, sí; pero no para todos los niños. Ella agregaba: “Solo Dios sabe a que ciudad pertenece cada hombre, no nos corresponde a nosotros saberlo”.

Su padre tenía un estilo distinto de su madre, quizás menos cristiano en relación a la caridad; Dios juzgará.
Los secretos se cuentan a un confidente, las confesiones solo a la misma sangre.

“En este mundo solo hay dos clases de personas, los católicos y los demás. Entre los demás, respeta a los judíos y musulmanes, porque al menos ellos tienen Dios, y pueden llegar a atisbar los misterios más recónditos de la existencia humana; algo inaccesible para el resto que solo son bárbaros. Los habrá mas sofisticados y más brutos, más peligrosos o más mansos, pero en última instancia, solo son bárbaros.
En este mundo llegará el día que tengas que enfrentarte a ellos, es inevitable, y eso será lo que te defina como hombre”.

Otra voz lo alejo de sus pensamientos de niñez, era la de un muchacho de su edad que comenzó a cantar solitario entre medio de la cervecería. De manera apasionada comenzó a entonar la melodía sobre un mañana que nos pertenecería. Los gritos deformes y exclamaciones altisonantes de la multitud se fueron transformando en la armonía de un coro emocional al unísono.
G. K.
continuará...

28 feb 2010

INVICTO. Episodio I. El tóxico.




Nació a fines de la Primer Guerra mundial en Alemania; en aquellos tiempos diríamos “Gran guerra”, lo de la numeración vendría después.


Era un adolescente en los años treinta del siglo pasado, y en el colegio se le imponía –desde el Ministerio- la lectura del “Mito de Occidente” de Rosenberg –donde los delirios pangérmancos de Hegel, Nietzsche y Fichte eran amalgados bajo la ideología nacional socialista.


Además, algunos muchachos vestidos de negro –que obnubilaban de erotismo a sus compañeritas de curso-, con botas negras altísimas resplandecientes, y calaveras con dos tibias cruzadas en sus gorras, irrumpían en el colegio, para hablar de lealtad, gloria y honor.
A su vez, sus inocentes compañeros integrantes de las “Juventudes hitlerianas” lo empujaban a ir a los fastuosos y monumentales actos donde la elocuencia del Fuhrer iría conjurando un hechizo; la retórica hábil de Goebels y su Ministerio de Propaganda harían el resto.


Un día, por la tarde –junto a ella- se dirige al cine a ver una peli de la Riefenstahl‎: Olimpia. Ante cuyas imágenes de ruinas polvorientas cargadas de tiempo y glorias inmortales; se levantaba entre ellas, desafiante, un Partenón que aguardaba a quien fuera capaz de aceptar el reto. Algo trascendente estaba a punto de ocurrir en Alemania, y él quería ser parte de ello.


Termino la secundaria e ingreso a la universidad de Friburgo, donde asiste al discurso de un Rector llamado Heidegger, quien advierte a los jóvenes sobre el peligro de la masificación, sea proletaria comunista, o el consumismo liberal; finalizando su soberbia oratoria con una frase trucada de Platón: “Todo lo grande esta en medio de la tempestad”.

Desde Votan hasta el Furher sin escalas. El hechizo estaba completo, y él listo, en el ojo de la tempestad que se desataba.

Continuará….

G. K.

14 feb 2010

300. La Iniciación.




Cuando el niño nació, como todo Cristiano fue examinado. Si hubiese nacido pequeño, zurdo, racionalista de alma incapaz de apreciar el poema de la Creación o raquítico de espíritu, enfermizo o deforme; habría sido descartado.

En cuanto pudo mantenerse en pie, fue bautizado en el noble arte del combate. Le enseñaron a no retirarse jamás, a no rendirse jamás. A que morir en el campo de batalla, al frente de la última carga de Caballería al servicio de Dios, era la mayor gloria que podía alcanzar en vida.

A los siete años, como era costumbre en la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires, el niño fue apartado de su madre, y sumergido en un mundo de violencia, un mundo respaldado por cientos de años de tradición, por una sociedad de guerreros, que forjaban los mejores soldados que jamás hayan existido: la Agoje, como se la conoce.

Obligaban al niño –llevado a la escuela estatal pública infestada de maleantes de toda índole- a luchar, a pasar hambre, al autosacrificio… y si era necesario, a matar a las criaturas malignas.

Castigado a golpes de vara y látigo, le enseñaron a no mostrar dolor, ni piedad; le ponían a prueba continuamente, y le abandonaban a su suerte, dejando que midiera su ingenio y determinación con la furia de los sofistas, zurdos, kantianos, hegelianos y demás carroñas, en la que se embebía la naturaleza academicista del Instituto que lo rodeaba.

Esa era su iniciación, lejos de la civilización.

Y volvería junto a su pueblo como Cristiano… o no regresaría.

El lobo rojo empieza a girar alrededor del chico, las zarpas implacables como el acero, el pelo negro como el azabache, los ojos ensangrentados, dos rubíes en la mismísima boca del infierno. El gigantesco lobo olfatea, saboreando el olor del inminente bocado.

No le sobrecoje el temor, simplemente es más consciente de todo cuanto le rodea; el aire, frío en sus pulmones, los pinos que mecidos por el viento se estrellan contra la apremiante noche. Su pulso es firme, su forma física perfecta, su Fe inquebrantable.



…¡Y así es como el niño, al que habían dado por muerto, regresa con su pueblo, a la sagrada Buenos Aires, como Rey!.

Es el que vuelve del exilio, y el que es anunciado por el soplo de un cuerno que resuena en la Comarca…” una larga llamada cuyos ecos resonaron en el valle. Otros cuernos le respondieron… De improviso, desde gran altura, se elevo un gran coro de trompetas; sonaban, se hubiera dicho, en algún sitio hueco, como si las diferentes notas se unieran en una sola voz que vibraba y retumbaba contra las paredes de los edificios de la ciudad…(a)” Así, el Rey retorno victorioso, templada su alma en la Fe, para enfrentar a la bestia roja que se aproxima, hambrienta y confiada en su hegemonía cultural, saboreando el inminente bocado.

G. K.

a. Tolkien. ESA.

11 feb 2010

¡Viva Platón! III. El llamado a la conversión (o platonismo).




Hay ciertas personas que nos manifiestan su pensamiento de modo directo: “Yo digo esto”. Si una persona quiere una respuesta directa, no le será difícil encontrarla, para bien o para mal.

Hay ciertas personas que nos hablan desde sus personajes, desde los diálogos que ellos entablan. En primera instancia, uno podría decir que el autor se identifica con el protagonista de esos diálogos, …pero en el caso de Platón, el mismo Sócrates parece ser distinto en el Fédon y en el Parménides, entre otros.

Al margen –y no tanto- que esos diálogos son bellos en el aspecto literario, también lo son por su tremenda fuerza filosófica –y cuando la belleza literaria y la profundidad filosófica se unen…: nos encontramos ante una obra inmortal-, que se manifiesta en el hecho de que Platón parece querer obligarnos a asumir una posición –a no ser unos turistas del pensamiento-….¿cuál? Siempre va a ver un Meletos, Anitos, Protágoras, un Trasímaco, … un Sócrates.

Incluso aquellas posiciones que Platón nunca suscribiría, son analizadas, y más allá aún, los pensamientos suscriptos por él, son criticados por algunos de sus personajes, los cuales parecen –por un instante- mirar a cámara desafiantes y esperar la respuesta, no de Platón, ¡sino de uno mismo!. Este es el verdadero sapere aude.

¿Por qué lo hace así? ¿Acaso no era suficiente escribir un tratado, mediante la inteligencia dialéctica para comunicarnos el “Yo digo esto”?

Siempre va a haber un joven que se sienta sacudido al experimentar por primera vez, la fuerza de la refutación socrática, su ironía, y su –quizás- orgullo intelectual; pero hay algo más…

Luego de la dialéctica sobre la inmortalidad del alma –“lo que jamás admite la idea de la muerte”-, de la partida que los atenienses ordenan; Sócrates parece mirarnos con una sonrisa, y sosteniendo a la muerte en su mano -representada en el tóxico-, decirnos –casi a modo de invitación- que lo inmaterial es más adecuado al conocimiento que lo carnal, que nuestro pensamiento esta peligrosamente invertido; puesto que todas aquellas cuestiones que el mundo tilda de locuras, desvaríos psicológicos, ataques místicos, proyecciones de nuestro miedo alienador ante la muerte; no son ingenuas fantasías, sino que son más reales que los cien pesos que el mundo tiene en el bolsillo.

Este llamado platónico, puede ser esbozado en una alegoría, en una sutil abstracción dialéctica; pero solo puede ser asumido como propio, mediante una Conversión; por ello la dialéctica platónica se eleva hasta el mito, por ello no era suficiente el “Yo digo esto”, sino que se hacía ineludible el vínculo místico hacia lo religioso.

G. K.

7 feb 2010

¡Viva Platón! II. El poeta.




Hay ciertas cuestiones, a las cuales, de acuerdo con Platón, solo es posible acceder mediante el mito. Son secretos –solo para oídos atentos- sobre la existencia.

Reale mencionaba a estos mitos –alejándose de la interpretación hegeliana-, como un vínculo, un puente hacia lo místico, lo religioso, a lo cual agrega Guitton que los mismos van más allá de “la inteligencia dialéctica”.
¿Acaso así no lo hizo Platón, al burlarse de las maneras humanas de “razonar” sobre el Amor, en el Banquete? Luego de una lenta iniciación que ha dejado en manos de ebrios, Sócrates acerca a las Almas altas al misterio del Amor, mediante el mito.

¿Hay alguna otra manera de contestar las viejas preguntas de siempre sobre nuestra existencia?

¿Acaso alguien puede imaginar a William escribiendo sobre el Amor de Romeo por Julieta a través de la inteligencia dialéctica? Esperemos que nunca nadie pueda demostrar dialécticamente el misterio Romeo-Julieta. Él, al igual que Platón, sus más íntimos secretos, nos los comunican a través del misterio de la poesía.
Así el Quijote necesita al poeta, ante las risas de usureros, banqueros, prestamistas. Allí en el lecho donde se apagaban los ojos del ingenioso hidalgo, Cervantes hizo inmortal a España en un poema.

No basta un tratado de sociología para comprender al Quijote, era imperioso que él encontrara a Cervantes, como Aquiles a Homero; para así hacer posible el mímema –en tanto acción posible- de que los últimos caballeros andantes acudan al llamado de su Majestad Cristianísima en los tiempos por venir.
“Los moros han invadido España” le susurran al Quijote, y este revive con sus ojos invictos dispuestos a la Cruzada….pero la risa de los burgueses lo acerca a la realidad.
Sin embargo: ¿Acaso un humilde seminarista en Nicaragua –ante la mundación sandinista-, no acudió al llamado de Juan Pablo II, sin atender a la risa del mundo?


En la República de Platón, son expulsados los falsos poetas (imitadores de malos modelos) –¡no se salva ni Homero!-. Surge la pregunta: ¿Y quien es el verdadero poeta?


En el Ion, se plantea que la inspiración de los artistas “viene de más arriba”, por ello, la plegaria socrática del Fedro, pide con devoción religiosa: “Concédeme ser bello en mi interior”. Es decir, el verdadero poeta es aquél que ha salido de la Caverna, y así, la luz y el calor del Sol, templan su corazón a través de la inspiración divina.
El verdadero poeta es Platón mismo –un Albatros al decir de Baudelaire-, un mediador entre el mito y nosotros, el que une en matrimonio al Cielo y la Tierra; entre la voz de aquellos “antiguos”–que nos alcanzan a través de la reminiscencia- que han contemplado lo divino y encuentran en el poeta a aquel capaz de transmitir, de develar lo oculto de las esencias.




¿Se podría plantear que Sócrates lo inicio en este camino? Aquél se refería a una “voz”, un daimon que lo admonizaba permanentemente sobre el lugar que él debía ocupar, casi lo tironeaba de las vestimentas para que asumiera ese lugar. Sócrates podría haberse referido a esta cuestión a través de la inteligencia dialéctica, pero prefirió el misterio para referirse a las decisiones más importantes de su vida, de lo que luego Platón referiría como “posesión divina”

Habría que buscar allí, y no en las causas materiales, el transfondo –la causa- de la poética platónica; lo invisible, aquello que no es lo que “tironea” para abajo al “carro alado” (Fedro), sino aquello que hace crecer las alas de nuestra alma, o hace que el agua tenga sabor a vino. Por ello, ante la perspectiva de que lo ordinario atrofie nuestras alas y no nos permita alcanzar lo extraordinario, las alturas de la beatitud celestial; hacemos nuestra la plegaria socrática: Concédeme ser bello en mi interior (a).

G. K.



(a) Querido Pan y todos los demás dioses que sois de esta región, concededme que llegue a ser interiormente bello. PLATÓN. Fedro. 279, b. 617. Ed. Losada. Bs. As. 2007.

2 feb 2010

¡Viva Platón!. Cinco lecciones a media luz. Lección 1. Volver a la Caverna.




¿Por qué en la alegoría, el desencadenado vuelve a la Caverna?

En primera instancia, se podría aludir que la teoría de las ideas se relaciona con la necesidad instrumental de fundamentar la ciencia, puesto que esta no puede estar fundamentada en lo contingente. Cuestión que no contesta la pregunta.

¿Por qué vuelve el desencadenado a la Caverna?

“Fijando Jesús su mirada en él, le dijo: “Tu eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas” - que quiere decir “Piedra”.

¿Por qué eligió Cristo a una “Piedra” y no a un doctor? ¿Acaso un doctor no sabe más que una “piedra”?

Platón buscaba al Rey Filósofo, y ya sabemos como termino esa búsqueda. Quizás resignado, en la alegoría nos transmita su conclusión: el Rey filósofo no existe, hay que buscar “piedras”, tomarlas de discípulos, e iniciarlas.


Así lo expone Guitton:

“Y pintaríamos mal a Platón, feliz al pensar y al hacer pensar, si no viéramos ir creciendo en él la amargura política. También en eso es un rey destronado.

Platón quiso ejercer el poder porque el poder es el medio más seguro de mejorar a todos los hombres a la vez. Pero su carrera política fue un fracaso. Y los últimos tiempos de su vida los consagró a escribir los diez libros de Las Leyes, que son el Espíritu de las Leyes malhumorado, un largo testamento triste.

Ahí, Platón anuncia a los desilusionados: Quohélet, el autor del Écclésiaste; Marco Aurelio, Fenelón, Goethe, Comte; a todos los que se han dejado embrujar por la idea de un poder espiritual, por la unión imposible en un mismo individuo de Arquímedes y Alejandro, de un Papa- Emperador que asegurase la salvación de la especie, y han descubierto que el sabio rey es inhallable, es perseguido, que la persuasión fracasa, que las leyes son impotentes, que hay que resignarse a elegir a unos cuantos discípulos e iniciarlos”. (Guitton. Entrañas de Platón)

G. K.

1 feb 2010

Siempre fiel




“Comprendía la pampa”, decían de Don Juan Manuel; algo que nunca pudieron hacer los doctores iluministas unitarios, devotos de las novedades que llegaban desde las metrópolis europeas de turno.
¿Cómo podían aliarse a franceses e ingleses para humillar a la Patria? No existía en aquellos, una identidad nacional a la cual pertenecer, y no se defiende aquello que no existe.

De niño, sus padres trataron de hacerle conocer la música de nuestra tierra, ante la cual, él prefería los ritmos de radio FM de turno. En especial detestaba la música del litoral, hasta que un día lo llevaron a visitar aquellas tierras tan lejanas a la ciudad, y allí “oyó narraciones magistrales de gauchos analfabetos y comprendió al interior y a sus habitantes, y comprender es amar”. (a)

Ante la devoción de la multitud juvenil por los “Jonas brothers”, y el ritmo Miami imperante; la devoción en nuestros claustros de educación superior de los sofistas formateados en socavar toda certeza; de los denigradores profesionales de aquellos que no solo “comprendieron la pampa”, sino que estuvieron dispuestos a defenderla -puesto que no se defiende con el corazón, aquello que no se ama-; ...

...deberíamos recordar que la Argentina, cual Odiseo extraviado, navegando sin rumbo, perdiendo hermanos en el mar, siendo seducido a voluntad por Circes de colágenos labios;

...deberíamos hacer acto de reminiscencia para saber que, aunque la ruta para llegar a Itaca –a nuestra Casa identidad- este impregnada de diversos peligros; se manifiesta condición necesaria en la tempestad, el atarnos al mástil de la nave, para así ser fieles a nosotros mismos ante el poderoso canto de las sirenas.

Solo será posible una Nación Argentina si ella permanece fiel a sí misma.

G. K.




a. J. M. Rosa. Historia Argentina. T. IV. p. 7.

25 ene 2010

Chesty T-shirts




Los elogios por parte de la prensa especializada, aplausos y poemas compuestos en su memoria, no dejan de hacer que un lagrimón recorra mi mejilla derecha (no puedo llorar por la izquierda), al ver el trofeo “9 milímetros” que ocupa un sitial de honor en mi vitrina, junto a las medallas conmemorativas de mis hazañas atléticas, con las cuales impresiono a las doncellas.

A diferencia de las segundas (las cuales me costaron sus buenos pesos), la “9 milímetros” se me otorgo en reconocimiento desinteresado por la labor de la “Chesty producciones” y sus célebres videos.

En relación a tan gratos recuerdos, y de acuerdo a la batalla cultural en la que estamos inmersos, y también a modo de resistencia frente a la hegemonía de categorías de pensamiento políticamente correctas –por no decir ponzoñosas-, he decidido promover el lanzamiento de la “Chesty T shirts”, con fieles motivos bordados que testimonien nuestro lugar en esta batalla.

Comenzar con el lanzamiento de una remera bordada con una Flor de Lis, como la del video, sería lo más apropiado ante tanta oligarquía partidocrática.

Algunas frases bordadas de posibles modelos; todas ellas recuerdos de mi participación –en mis inocentes años niño- de mi querida Patrulla boy Scout “Azote de paganos”, en la Parroquia de mi barrio:

“La Inquisición solo mata a los malos”, “La Iglesia es perfecta, los iglesantes pecadores, lo demás sombras”, “El Papa Borgia ¡Santo ya!”, y tantas otras proclamas seguidas del grito común a todas las patrullas: “¡Dios lo quiere!”.

La Chesty T shirts, acepta sugerencias que enriquezcan la confección de los atuendos de la resistencia cultural, ante esta guerra civil occidental.

G. K.

17 ene 2010

Para el Diablillo




Estimado Diablillo:


Decís: “Me parece que te tienes que acostumbrar a definir exactamente aquello de lo que vas a hablar”.


Lo mío se encuentra entre la ignorancia y la búsqueda de la sabiduría, un anhelo de posesión insatisfecho, y si es así..…¿Cómo sería posible definir exactamente aquello sobre lo que se esta indagando?


No es una cátedra que se valga de trucos lingüísticos, ni el asentimiento popular entusiasta antes de abordar la cuestión del día, es solo una humilde búsqueda.


Tengamos en cuenta que las personas han sido forjadas con distintos fuegos, templadas en caminos distintos. No hay método decía Feyerabend en la ciencia, para las gentes tampoco; y allí están Santo Tomás y Sören para preguntarles, los cuales arribaron a la misma comarca en su “Anarquismo divino” (“Creo en Dios por sobre todas las cosas” –por sobre todos los caminos agregaría yo-)

Sobre la comprensión intuitiva, -en tanto el “mundo es mi representación”-, habría que mencionar que S. advierte sobre una “necesidad metafísica” en el hombre, un asombro ante el mundo, al que hay que atender en su enigma.

Si el hombre es un objeto como los demás, hay en él una conciencia, un conocimiento de sí mismo en el cual se alcanza a percibir una Voluntad.

La propia voluntad es la clave del enigma del mundo, aunque S. no admite un “acceso directo a la verdad” (cosa en sí), puesto que la conciencia es incapaz de revelar a la cosa en sí (voluntad) tal como es, es decir, la voluntad es solo la representación de la cosa en sí. Sin embargo, hay otras voluntades, aunque solo nos las podemos representar ( entendimiento, sensibilidad). La vía para escapar de esto sería la contemplación desinteresada a través del arte, aunque claro, esto es fugaz, incluso en el éxtasis de Miguel Ángel.

Por ello, entiendo que S. abjura del diálogo, en cuanto nunca se llegaría por allí “a las verdades filosóficas profundas”.


Sobre Platón.


Noto una apreciación sobre Platón, más referente a lo que vos mismo llevas a cuestas. Lo mismo hago yo.
Advierto en Platón a un místico, otros a un político, un dialéctico, un racionalista, etc. Nuestro amigo Guitton en su “”Entrañas de Platón” nos habla sobre el tema.


Esta claro, que tenemos perspectivas distintas sobre Platón, por aquello que me dijiste sobre el “por qué” de la elaboración de su teoría de las Ideas, sobre lo cual disiento en tanto veo a un enamorado de la Belleza, desde mi perspectiva claro. Entiendo que hay varios Platones, no excluyentes entre sí, y que por ello, a lo largo de los siglos las más diversas gentes han platonizado.


Lo de la isegoría esta bien para los griegos en común, para Platón no alcanza.


G. K.

12 ene 2010

El diálogo, según el Diablillo





El Diablillo se ha dignado levantar el nivel de este Templo del saber, devenido en blog. Ya le arreglaremos las cuentas, por lo pronto conviene leer con atención sus apreciaciones:

Sobre lo que has escrito hay bastante qué decir.

Me parece que te tienes que acostumbrar a definir exactamente aquello de lo que vas a hablar.El problema de schopenhauer con el diálogo no es por las razones que tú apuntas más abajo.

Cuando dice que lo único que se puede hacer es compartir los conceptos y no la "comprensión intuitiva" es porque el cree que hay un acceso directo a la verdad, que no es a través de los conceptos. Podría hacerse según él, en base a los sentimientos a los que califica como "ecos de las ideas".

El problema no es ahí el diálogo sino la incapacidad de lo discursivo para alcanzar el origen de lo verdadero, que sería una noción secundaria, derivada,en cuanto racional. A esto hay que sumarle la típica preconcepción del pensamiento alemán, influenciado por el luteranismo (¿o el luteranismo por el pensamiento alemán?) de la incomunicabilidad de toda experiencia religiosa y por lo tanto personal.

Algo así se puede vislumbrar en la mística especulativa del XIV. Con lo del diálogo. El problema del diálogo no es si hay o no una base común. La filosofía pudo nacer en Grecia precisamente por lo que hay detrás del diálogo tal como lo practicó Platón. El diálogo lo que presume es la capacidad de hablar, del logos, y el logos puede tener en su origen léxico algo así como la capacidad de "decir la verdad, decir la realidad".

Para el diálogo lo importante no es la base común sino la "isegoría", la igualdad en el ágora para decir la realidad. Pero esta igualdad en el ágora no es un concepto asambleario. El que habla tiene igualdad de palabra porque es un ser racional, y esa racionalidad es lo que permite superar el particularismo y el subjetivismo. Por eso la intencionalida primera de la filosofía es superar el particularismo en pro de un discurso universal, basado por lo tanto en el extraer de uno mismo lo que es común a otros.

Esto permite superar el subjetivismo asi como la ideología en el sentido en el que tú la entiendes. Por eso el diálogo platónico no tiene un sentido reducido a lo instrumental, sino que es en sí mismo la condición de esa verdad acerca de lo real. Y es justamente lo que el diálogo expresa.Esa referencia al diálogo consensual me recuerda a Habermas. Precisamente Habermas al situar el diálogo como factor esencial de la dialéctica social, hace una superación -cuando no una crítica inconsciente- a Marx que situaba el trabajo como único paradigma de la acción social. Esto habría que desarrollarlo con un poco más de detenimiento sin dejar precisiones en el tintero para evitar ser "hombre de un solo libro".

P.S. Cuando Schopenhauer plantea en basea lo que he apuntado más arriba un posible acceso a la realidad a través de la poesía, lo más que indica es que toda relación con el mundo es estética -como le glosó Nietzsche- y creo que la apostilla es correcta.

El diablillo de Descartes.

10 ene 2010

Dialoguismo consensual, o hablar con Dios en secreto. Confesiones de un piromaníaco






"Únicamente a nosotros mismos nos entendemos del todo, a los demás solo a medias. Lo máximo que podemos conseguir es compartir los conceptos, pero no la comprensión intuitiva que subyace en ellos. Por ello, a las verdades filosóficas profundas nunca se llega por la vía del pensamiento en común, del diálogo". (Shopenhauer. Diálogo y filosofía. Paralipomena. 6, p. 14)


El diálogo por sí mismo no tiene sentido, es simplemente un método, mal que le pese a los dialoguistas consensuales.

La dialéctica en Sócrates –el arte del dialogo-, busca alumbrar la ignorancia de los espíritus que se creen sabios, en tanto “toda ignorancia es involuntaria” (Sofista 230 a)


Los diálogos platónicos buscaban llegar a una comarca donde habite el fin de ese dialogo, en la definición, y de allí, la contemplación de la Idea del Bien. Por su parte, Hegel encuentra en la dialéctica el desarrollo del Absoluto. Es el método mismo de la filosofía, es la Razón, y esa dialéctica consiste precisamente, en superar las contradicciones, en tanto todo ser finito tiene su componente negativo, es decir, buscar la reconciliación en la superación.

Para entablar un dialogo tiene que haber una base en común con la otra persona, desde donde emprender ese viaje. Si esa base común no existe, el dialogo esta condenado al fracaso, antes de comenzar, lo cual no implica la reclusión del intelecto. Una inteligencia no formada, puede desbarrancar, en tanto no ha sido preparada para “asomarse al abismo”, como decía Castellani.


Así, el “diálogo” con aquellos que están prisioneros de su ideología, no tiene sentido, puesto que solo desde ella emerge la verdad, y aquello que no surja de allí, es no-verdad reaccionaria. La ideología es el principio de todo, si la acción se inspira en ella, no es posible errarle, puesto que la acción emana de la única verdad. “A lo único que temo es a los hombres de un solo libro”, diría Santo Tomás ante estos sujetos.


Por mi parte, antes que el mundanal ruido del dialoguismo consensual, a veces me confieso piromaniaco de Casas parlantes multiculturales, para encontrar el silencio que me permita hablar con Dios en secreto, así:

Tú, que eres la verdadera
fuente de luz y sabiduría,
y el soberano principio,
dígnate infundir sobre las tinieblas
de mi entendimiento
un rayo de tu claridad,
apartando de mí
la doble oscuridad en la que he nacido:
el pecado y la ignorancia.


Tú que haces elocuentes
las lenguas de los niños,
instruye a mi lengua
e infunde en mis labios
la gracia de tu bendición.

Dame agudeza para entender,
capacidad para retener,
método y facilidad para aprender,
sutileza para interpretar,
y gracia copiosa para hablar.
Dame acierto al empezar,
dirección al progresar,
y perfección al acabar.

Tú, que eres verdadero Dios
y verdadero Hombre,
que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Amén.

(Santo Tomás de Aquino. Oración para antes del estudio)

G. K. (El piromaníaco
)

2 ene 2010

Laura no está.



En lo apacible de la noche, a un par de cuadras del ruido de la Avenida, las mesas en las veredas cubiertas de alfombras verdes, un mantel blanco sobre una mesa de madera, y la luz de una de esas lámparas chinas con pantalla de papel.


¡Como se extrañan en el barrio los tanos y gallegos de los almacenes, ante tanto super chino! pensé con resignación al preguntarme:

“¿Por qué una lámpara china en Palermo?”

Lo destemplado de la estética que asesina nuestra poética occidental, al destruir el maravilloso verso compuesto en la pasión ante nuestra musa, que de improviso se transforma de Laura Afrodita en un “No ontendo” de cajera fugada –o agente encubierta- del barbarismo comunista asiático, y por lo tanto: amargada y reticente a reclamo alguno.

Una vela en una copa hubiese sido más pertinente para la velada, al igual que aquella noche en la que se conocieron nuestros abuelos, donde con la última luz de vela, encendieron otra, y juntos la dejaron en ofrenda a la Virgen en la Iglesia cercana a la Plaza, en una promesa que Nuestra Señora hizo realidad.

Ha llegado el tiempo en que la gente pasea indiferente sus miradas, por delante de la Iglesia de la Plaza, y sin embargo, se levantan excitadas de sus mesas, al escuchar la música que anuncia la llegada del millonario chocolateril Fort y sus botas de cuero de serpiente de 2000 dólares, ante el cual, la gente se abalanza, para tocarlo, fotografiarse, y pedirle milagros.

“Cuando los futbolistas sean el referente de una Nación, cuando la gente piense que Serrat es un filósofo, cuando los periodistas sean el referente intelectual de un pueblo, cuando San Pablo sea políticamente incorrecto, cuando la gente le pida milagros a los millonarios serpenteados y camine indiferente ante una Catedral; …volverán las viejas preguntas” (Heidegger).

Yo me conformaría con que –al menos-, vuelvan los tiempos de mis abuelos.

G. K.