Ambas fueron diseñadas para el combate naval.
Una de ellas, en una valiente misión de ataque a la flota hereje de la pérfida Albión, encontró la muerte, torpedeada por un submarino nuclear.
¡Basta de mencionar lo de la “zona de exclusión”!
El crucero Gral. Belgrano fue a buscar y defender el destino de talosocracia que tiene la Argentina, frente a la Royal Navy, los U.S.A., la OTAN, y los lacayos lame-ovarios de la reina hereje: los chilenos.
Nuestra nave tuvo la muerte que todo guerrero ambiciona: en combate, con honor, para ejemplo de las futuras generaciones de argentinos.
Otra de ellas, el portaviones Invencible, hoy se encuentra a la venta al mejor postor, en un “remate” ofrecido por la Royal Navy, en el cual, si no hay oferentes, se venderá la nave como “chatarra”.
¡Que lejos se encuentra el “Invencible” del destino de la nave insignia del Almirante Nelson, el “Victory”, convertido en museo flotante para ejemplo de las futuras generaciones de ingleses, luego de servir a su patria de mil batallas!
El “Invencible” fue tocado y dejado fuera de combate por nuestra Fuerza Área y Armada, quizás hundido, reemplazado por otra nave gemela (esta hipótesis, adquiere cada vez más fuerza de convicción entre los historiadores), y la Royal Navy no pudo jamás vendérsela a nadie; ni a la India, ni a Australia (como así había sido previsto), luego del mítico ataque del 30 de mayo de 1982.
Un portaviones llamado “Invencible”, nave insignia de la pérfida Albión en la Guerra de Malvinas, envuelto en la mentira y en los secretos de estado ¡por más de 90 años!, en unos días será solo una ignominiosa chatarra reciclada en vulgares electrodomésticos.
Un destino muy diferente a nuestro ARA 202 – Gral. Belgrano.
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