Anecdotario.
Palabras clave del discurso:
"tolerancia", "integración", "pluralidad".
Tema: Indigenismo.
Contexto: Cátedra de Filosofía de la Historia políticamente correcta.
Mensaje-objetivo:
Reinvindicar a las “culturas oprimidas” por los malvados hispanos, que luchan por su merecida y justa “revancha”.
La minoría silenciosa:
Aristóteles decía que había civilizaciones que eran superiores a otras, en el sentido metafísico.
Es decir, donde prevalecía el espíritu por sobre la materia; en este caso la moderación y virtud griegas, frente al hedonismo persa.
Hay una jerarquía.
No es lo mismo resolver un conflicto con el Código del Derecho romano, que con un garrotazo por la cabeza.
Hubo hombres que adoraron a escarabajos, serpientes, a la Luna, la lluvia, o al Sol.
Hubo hombres que ante el politeísmo de sus antepasados, desarrollaron un monoteísmo especulativo, y llegaron a la Idea o a la Ousía.
Hubo hombres que se enfrentaron a la paradoja, y de allí se hicieron humildes y sabios, o soberbios y ciegos.
Hernán Cortés en medio de Tenochtitlan, rodeado de cientos de miles de guerreros águila, jaguares, tortugas ninja ¡Y solo Dios sabe de quien más!, que aúllaban al ritmo de los tambores que suenan y retumban en la ciudad ¡día y noche!, e invocan y prometen a sus demoníacos dioses, el arrancar los corazones cristianos con sus propias manos, …no proclama:
"Bravos castellanos, aragoneses; Jorge, Santiago, Carlos, Pedro,....los sacrificamos a los dioses de cara de Serpiente aztecas que exigen sangre humana; … pero no se preocupen, porque después nos confesamos, celebramos misa, y rogamos al Creador por vuestras almas".
El epicentro de la civilización azteca es el sacrificio humano, el epicentro de la civilización cristiana es el amor al prójimo. Son civilizaciones incompatibles ¿Como alguien puede hablar de “integración”?
Cortés ni siquiera lo duda, toda su vida, sus correrías de Don Juan, sus combates en Duelo contra adversarios que no eran sus reales enemigos, el incendio de sus propias naves, el desafío al Gobernador, …su bautismo, ¡todos los hechos de su vida! lo han llevado al momento, a la encrucijada donde no se plantea los “acuerdos comerciales” de un Shylock veneciano, sino que su corazón de hidalgo español se pregunta:
“¿Por qué Dios mío permites que se adore al Demonio en estas Tierras?”.
“La barrera de los Alpes estaba derribada, y las puertas del Infierno se habían abierto. La guerra de los dioses y los demonios había terminado. Los dioses estaban muertos y Roma, con sus águilas prisioneras y sus legiones rotas, Roma lo había perdido todo, menos el honor y el coraje helado de su desesperación…Delenda est Cartago”.
”Y Cartago cayó como un relámpago, como sólo antes que ella había caído Satán.
La Villa Nueva no es más que un nombre sobre la arena, y ni siquiera queda un pedrusco que señale el sitio de su antiguo esplendor. Pero siglos después de la última guerra que acabo por consumar su pérdida, unos obreros que excavaban en los cimientos sepultados, sacaron a la luz, con sus picos, las reliquias de su religión: un amasijo de esqueletos minúsculos” (Chesterton, El hombre Eterno – La guerra de los dioses y los demonios)
Aristóteles estaría con Hernán Cortés, y yo también. ¡Santiago y cierra España!
G. K.
2 comentarios:
No entiendo cuál es tu postura. Pensaba que estaba en contra de Cortez, pero después decis que no. Explícamelo, no seas mala gente :). Saludos, Aioria.
¡Aguante Cortéz!
No entiendo de donde viene su confusión.
Saludos!
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