3 may 2009

La Orden de la Minoría silenciosa




En los mal llamados “círculos tradicionalistas”, el estudio de pensadores contemporáneos es dejado de lado por no adecuarse a la filosofía de Santo Tomás.
Decía J. P. II en su Fides et ratio: «La Iglesia no propone una filosofía propia, ni canoniza una filosofía particular» (n. 49).

Lo que espantaría al mismo santo, es que algunos sostienen que para ser católico hay que ser tomista; lo cual me recuerda aquellos dichos de Pieper “Tomás sí, tomistas no”.

Hay pensadores, que previo exorcismo, pueden hacerle un gran aporte al pensamiento cristiano (ej.: Feyerabend)…..¿Acaso no hizo “eso” la Iglesia con los bárbaros en su asimilación?
Los toscos, paganos, pero valientes bárbaros serían el embrión que se convertiría en el brazo armado de la Cristiandad, “el paradigma del guerrero Occidental”.

Es, sin embargo, una tarea peligrosa (“asomarse al abismo no es para todos”), la filosofía contemporánea se ha complejizado de tal manera, que solo son algunos especialistas los que pueden distinguir porque no es asimilable (por ej.) Heidegger.
A ese nivel, las gentes “de a pie”, no poseen los recursos teóricos para distinguir, y son vulnerables a los criterios de autoridad de algún que otro Obispo o Cardenal obnubilado con tal o cual pensador reverenciado por Multitud (Marx – Hegel : Teología de la liberación).

Es comprensible, es brioso Bucéfalo, tanto que asusta, ….. aunque la Orden adecuada podría hacernos comprender que solo “es un truco de Apolo”.

Supongamos por un momento, que el Papa, ante esta cuestión, funda una Orden con el propósito de especializarse en el pensamiento contemporáneo, y que esa Orden --yo la llamaría: “La minoría silenciosa”--, comienza a publicar en un nivel que desafié al establishment académico, que impropiamente ha hecho suyos pensadores que no merecen ese ignoto destino.

¿Acaso no fue eso lo que se propuso Santo Tomás? Liberar a Aristóteles de sus cadenas orientalizantes, liberar a un gigante que parecía haber nacido en Bagdad.

A lo largo de la Historia de la Iglesia, en el momento preciso, surgieron las órdenes religoso-militares, mendicantes, los jesuitas y tantas otras; quizás haya llegado la hora de la Orden de la Minoría silenciosa.

G. K.

2 comentarios:

René Deschamps dijo...

Aquí otro de la minoría silenciosa. Trataré de ser breve.

Con respecto al tomismo
1.Decirse tomista, implica más que otra cosa decirse católico y receloso con el pensamiento contemporáneo.
1.1.En ese sentido se define aquello de lo que se recela más bien que donde uno se sitúa.
1.1.1. Por otra parte hay tantas clases de tomismos, que la misma corriente tomista se difumina.
1.1.2. Creo que el hecho de que haya tantas clases de tomistas viene dado por el 1.1.
1.2. Mejor sería ser Santo Tomás que tomista.
2. No soy de la opinión de que la Iglesia haya adoptado o adaptado filosofías.
2.1. Más bien creo que la Iglesia tuvo notables pensadores que supieron comprender a fondo los diversos sistemas de su tiempo.
2.2. La verdad iluminada por el Logos es la auténtica adaptadora.
2.3. De hecho, adoptar todo un sistema filosófico como hizo Santo Tomás con el aristotelismo fue bastante arriesgado (Coppleston dixit).
2.3.1. Todo un sistema, con notables incongruencias con respecto a la religión misma que adopta, no podía sino crear tensiones.
2.3.1.2. Como de hecho sucedió.
3. La clave está en profundizar en diversas líneas del pensamiento contemporáneo, como la crítica de las ideologías, el malestar de Occidente, la función mediadora del lenguaje.
3.1. Tales temas en cuanto tales, no suponen merma a la fe católica. Pero para ello, quienes a ello se dedicasen debieran dedicarse a fondo a su comprensión.
3.2. La verdad iluminada por el Logos es quien traza el sendero.
4. Como dice Horkheimer, solo la conciencia utópica, la nostalgia de lo absolutamente otro puede constituirse en la referencia de una libertad auténticamente crítica y condición de posibilidad pra un mundo diverso.

CHESTERTON dijo...

Estimado.

“1.Decirse tomista, implica más que otra cosa decirse católico y receloso con el pensamiento contemporáneo.”

Entonces Tomás no era tomista, puesto que él estaba muy al tanto del pensamiento que lo rodeaba, y no lo temía (“a lo único que temo es a los hombres de un solo libro”). Además nos dejo la enseñanza:
“No importa quien lo diga, sino lo que diga”.

Quizás por ello decís:

“1.2. Mejor sería ser Santo Tomás que tomista”.
Quizás, más no es posible.

”2.3. De hecho, adoptar todo un sistema filosófico como hizo Santo Tomás con el aristotelismo fue bastante arriesgado (Coppleston dixit).”

Vos sabes mejor que yo, que Santo Tomás no era aristotélico, desarrollo su propia filosofía. En lo personal, considero que no es apropiado el término “aristotélico-tomista”, puesto que son filosofías distintas.
Además, a la distancia de algunos siglos podemos apreciar algunas cuestiones que el santo no podía ver cuando tomo la decisión.
O la Iglesia tomaba lo que se podía rescatar de la filosofía pagana, o se cerraba a ella (como en los tiempos de la Iglesia primitiva). El peligro era que esas filosofías ganasen a los intelectuales de las universidades, y de allí, a erosionar la base de la Cristiandad.
¿Cómo? Sé que va a sonar raro, y esto requiere un mayor desarrollo, pero vos ya lo habrás visto, y es que Aristóteles en el fondo, es inmanentista. Su horizonte es la physis, y solo desde allí llega al “Primer motor”, no porque Dios se lo dijo (como a los judíos o los cristianos), sino porque lo que sabe del mundo, lo sabe desde su propia experiencia. (este tema da para el debate, será en otra ocasión)

La Iglesia eligió asimilar lo asimilable del pensamiento pagano…bien pudo haberlo hecho el Islam…..y entonces quizás, Benedicto XVI no hubiese dicho lo que dijo en Ratisbona.
Si vamos a hablar de “riesgos”, hablemos de todos y no de algunos.



“3. La clave está en profundizar en diversas líneas del pensamiento contemporáneo, como la crítica de las ideologías, el malestar de Occidente, la función mediadora del lenguaje.”

De eso podría ocuparse la Orden de la minoría silenciosa, la cual espera contar con su talento intelectual.

Saludos!

G. K.