23 dic 2008

TEMOR Y TEMBLOR en "Nacho libre".




"Los grandes hombres sobrevivirán en la memoria: pero cada uno de ellos fue grande según la importancia de aquello que combatió.

Los hay que se apoyaron en sí mismos y triunfaron de todo; otros lo sacrificaron todo; pero fue el más grande de todos quien creyó en Dios".

(“¡Alguien puede creer en esas cosas todavía?!” –pregunto el hombre natural agazapado en su razón discursiva, mirando de reojo, mientras por su rostro pasaba rápido e instantáneo como el rayo, la expresión demoníaca de una risa burlesca.

-“Es más meritorio creer en lo imposible antes que en lo solo probable”, contestó el alumno)

Abandonó una cosa, su razón terrestre, y tomo otra, la fe.

Por la fe, obtuvo Ignacio la promesa de que sería el campeón de lucha libre ¡vencería al poderoso Ramsés! , y que todos los huerfanitos del Monasterio serían bendecidos en abundancia de bienes por su victoria.

Pasó el tiempo, la tarde llego a su ocaso de humillaciones, derrotas; conoció la tristeza y la amargura…. ¡pero este hombre no tuvo la cobardía de renegar de su esperanza!

Ignacio vuelve a su celda, aún debe subir la penosa cuesta que lo llevará a la cima del ring donde lo espera la lucha final….. ¡se siente deseoso de imitar el ascenso de Abraham al Morija!

(Multitud, en su inmediatez escupe horrorizada: “¡Hombre abyecto, escoria de la sociedad! ¡Que demonio te posee y te impulsa a matar a tu hijo!”)

“…entre los poetas halla el amor sus sacerdotes, y a veces se oye una voz que sabe cantarlo; pero la fe no tiene cánticos; ¿quién habla en elogio de esta pasión? La filosofía va más lejos. La teología, llena de afeites, se asoma a la ventana y, mendigando los favores de la filosofía, le ofrece sus encantos. Comprender a Hegel debe ser muy difícil; pero ¡que bagatela comprender a Abraham! Superar a Hegel es un prodigio, pero ¡qué cosa fácil es superar a Abraham!”

(“Por mi parte ya gasté demasiado tiempo en profundizar el sistema hegeliano y de ningún modo creo haber alcanzado a comprenderlo, hasta tengo la ingenuidad de suponer que si, a pesar de mis esfuerzos, no llego a asir su pensamiento en ciertos pasajes, se debe a que de hecho no está claro él consigo mismo. Sigo todo este estudio sin dificultad, naturalmente, y mi cabeza no se resiente. Pero cuando me pongo a reflexionar sobre Abraham, me siento como Aniquilado”.) S.K.

¿Es necesario, por lo tanto (complejidad, paradoja), abstenerse de predicar sobre Abraham?

Ignacio recordó como hablaban los managers del selecto grupo de los luchadores profesionales al que aspiraba a integrar:

“Cuando por vez primera acudí a los hombres, cometí la tontería propia del solitario, la gran tontería: fui a la plaza del mercado.
“Y cuando hablaba a todos, a nadie hablaba. Y, por la noche, mis compañeros eran titiriteros y cadáveres: casi un cadáver era yo mismo. Más la nueva mañana me trajo una nueva verdad. Y entonces aprendí a decir: ¡que me importan el mercado y la plebe, ni el ruido de la plebe, ni las largas orejas de la plebe!
Hombres superiores, aprended esto de mí: en el mercado nadie cree en hombres superiores. Y si os empeñáis en hablar allí, sea en hora buena; pero la plebe guiñará el ojo y dirá: ¡todos somos iguales!
Todos somos iguales y un hombre vale lo mismo que otro. ¡Ante Dios todos somos iguales!
Ante Dios. Más ese Dios ha muerto ya. Y ante la plebe nosotros no queremos ser iguales. ¡Hombres superiores alejaos de la plaza del mercado!” (N. Así hablo Z.)

La Hermana Encarnación le recuerda ante estos comentarios, los dichos del sabio:

“Las otras religiones, como las paganas, son más populares, porque están en lo exterior; pero no son para gentes hábiles. Una religión puramente intelectual sería más proporcionada a los hábiles; pero no serviría para el pueblo.
Sólo la religión cristiana es proporcionada para todos, teniendo parte exterior e interior. Eleva al pueblo a lo interior y abaja a los soberbios a lo exterior; y no es perfecta sin ambas cosas: porque es menester que el pueblo entienda el espíritu de la letra y que los hábiles sometan su espíritu a la letra” (Pascal)

Ignacio comprendió, en su ineludible condición de caballero de lo infinito que debía subir al ring y enfrentar al super-hombre Ramsés en combate; que debía tratar de hacer comprender al mundo que no es él quien esta maduro para el manicomio.

Mientras en su celda meditaba, no pudo evitar sonreír, con algo de pena por los hombres naturales,…lo que ellos habían podido conocer por sus grandes luces, “esta religión lo enseñaba a los niños”. (Pascal)

Aunque recordó las impecables y exquisitas clases de teología en el seminario, la refinada exégesis de los sabios que ahora le parecían débiles sombras, sobre el pasaje evangélico:

“Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, su padre, su madre, su mujer, sus hijos, sus hermanos, sus hermanas e incluso su propia vida, no puede ser mi discípulo” (L. 14.26)

y dejo de sonreír ante la paradoja de la fe.

G. K.

Nota: sobre el tema de la moral, ante la paradoja, a la brevedad. Para la barbarie que infiere que lo humano es el último ámbito de lo moral y que por consiguiente Abraham sería un asesino, tened la consideración de sopesar que Dios es Amor. Sören para los padres de Regina sería un villano por haberla abandonado,…si el último ámbito de lo moral es Dios, entonces Sören no es un villano, sino un héroe religioso.

2 comentarios:

Jack Celliers dijo...

Yo quisiera pensar que un creyente es en realidad alguien que si oye la voz de su dios pidiéndole que mate a su hijo, lo primero que hará será correr a pedir ayuda médica.

Francamente no creo, no quiero creer, que un creyente matará a su hijo sin más. Quiero creerlo porque de otra forma quiere decir que nos la estamos viendo con locos realmente peligrosos.

CHESTERTON dijo...

Estimado camarada:

Un caballero le exige a su futura esposa que abandone a sus padres, a sus hermanos. Lo hace por amor a ella.

El Marxismo le pide a sus creyentes, que maten a los que se oponen a los destinos del proletariado. Para el marxismo (el ortodoxo) los burgueses deben ser eliminados, los burgueses son malvados. Es decir, esa religión le exige al creyente que “limpie” a medio mundo. Lo hace por odio a ese medio mundo. (Lenin no se andaba con medias vueltas como el Carlo, era más explicito).

Abraham sube al monte (en cuanto arquetipo del caballero de la fe) para cumplir ante Dios.


Comprender a un caballero que quiere formar una familia y le exige a una señorita que abandone a su familia por ello, es comprensible. Entender a un marxista ortodoxo que cree que todos los no proletarios deben ser eliminados……….ese es un misterio, para no caer en la simpleza de decir de que son “locos realmente peligrosos”.

Ahora……entender a Abraham……para ello sería menester encontrarse con la paradoja.


La mayoría de la gente natural detesta las paradojas, viven en la superficie, y si por una casualidad llegan a toparse con ella, se molestan, se sienten incómodos; y se refugian en su razón natural (razón cartesiana- kantiana)

Si ud. mata a un burgués, es un asesino; puesto que le esta quitando a ese burgués algo que no es suyo. ¡Ni siquiera es del burgués!. La vieja pregunta filosofica…”¿Por qué esto y no más bien la nada?”. Para el cristianismo, Dios nos da un alma, una vida, y un fin.
El alma no es nuestra, es de Dios, por ello uno no puede atenerse al artículo 24, inciso octavo de la ley de obediencia debida para decirle a Dios, ante un crimen cometido: “Me lo ordenaron”- “Me lo dijo Lenin”. Dios podría decir, “Yo te dí un alma y eras responsable de ella”.

Si Dios pide el alma de alguien, no es un asesino, sino el verdadero, legitimo dueño de la misma que pide que se la restituya. Abraham no es dueño de la vida de su hijo, como este tampoco lo es de la suya propia.

Esto que acabo de exponer, es tan solo un débil razonamiento, que ni siquiera se acerca a la cuestión. Por aquí no nos encontramos con la paradoja, y de ello no soy profesor, sino tan solo testigo.

La cuestión esta tratada en “Temor y Temblor”.

Algunos dicen, que entonces Dios puede pedir cualquier cosa, la irracionalidad. Esa cuestión la trato Ratzinguer en Ratisbona, la irracionalidad en la religión (en el Islam). Dios no pide que un chico bomba se inmole en medio de los soldados americanos.
Ud. que habla de racionalidad, recuerde que el cristianismo eligio un camino en sus comienzos. ¿De que hablamos cuando nos referimos a Dios?. ¿De Zeus? ¿de panteísmos?
No, se habla del Logos.
Fijese la distancia que hay entre la concepción de la razón de Descartes y Kant (de donde ud. abreva) y el Logos griego.

Sobre la cuestión de la moral, en “Temor y Temblor” trataré de escribir un post referido al tema. Aunque recuerde que ud. se puede atener a la ley de obediencia debida porque ha eliminado lo Absoluto, es decir….en última instancia esa ley, solo es la ley del más fuerte.

Ese es el problema de concebir a lo humano como el último ámbito de la moral.

Bue, me despido, saludos!

G. K.