“Al servicio de su Majestad”. Si 007 decía: “Al servicio del Primer ministro”…..no hubiese causado el mismo impacto semántico, habría un vacío de densidad ontológica que se haría evidente.
“El Presidente Pelé”…tampoco seduce demasiado.
Recuerdo una clase de ensayo que tuve que dar por mediados del invierno pasado, en una Cátedra de Filosofía política. Elegí hablar sobre el Rey y el denominado “Antiguo Régimen”.
“El Presidente Pelé”…tampoco seduce demasiado.
Recuerdo una clase de ensayo que tuve que dar por mediados del invierno pasado, en una Cátedra de Filosofía política. Elegí hablar sobre el Rey y el denominado “Antiguo Régimen”.
Es que había demasiados hombres lobos, contractualistas, consensualistas,….hombres que te citan de memoria a Von Mises-Hayek y están convencidos de que tienen respuestas para todo, algunos militontos, y unas pocas almas aún no infectadas; quienes nunca habían escuchado hablar sobre un Régimen sustentado (¡se apuesta todo a un nacimiento!), en el Amor.
“Mi sueño es ganar el mundial”, dicen los niños hoy en día. “Mi sueño es ser un Mosquetero al servicio del Rey”, decía un niño de provincias en aquellos tiempos, porque el Rey era… ¡Francia encarnada!
Un joven argentino puede decir que se va a otro país, porque las perspectivas económicas le parecen más adecuadas a sus exigencias, en el exterior. Asimismo, podríamos preguntar: “Si viene un mercachifle del norte y baja el Pabellón Patrio y en su lugar pone una bandera de colores a rayas y estrellitas, y te dice que desde ahora en adelante no vas a pagar más impuestos”, ¿qué harías?
Un noble francés no tenía en tan baja estima su amor, no había elegido a su doncella para pasar solo un viernes por la noche, sino que había elegido desposarla hasta que la muerte los separe.
Por ello, luego de Caseros, cuando los macacos desfilaron a pabellón desplegado por la Plaza de Mayo (vengándose así de la gloria de Ituzaingó), entre los aplausos de Multitud, los corazones de nobleza federal, lloraron.
En la clase de referencia, cite las palabras de Tocqueville:
“Recorro con la mirada esa inmensa muchedumbre compuesta de seres iguales, en la que nada se eleva ni se rebaja. El espectáculo de semejante uniformidad universal hiela mi sangre y me entristece, y casi estoy por echar de menos la sociedad desaparecida”
(Democracia en América. II, 4° parte. Cap. VIII)
“Mi sueño es ganar el mundial”, dicen los niños hoy en día. “Mi sueño es ser un Mosquetero al servicio del Rey”, decía un niño de provincias en aquellos tiempos, porque el Rey era… ¡Francia encarnada!
Un joven argentino puede decir que se va a otro país, porque las perspectivas económicas le parecen más adecuadas a sus exigencias, en el exterior. Asimismo, podríamos preguntar: “Si viene un mercachifle del norte y baja el Pabellón Patrio y en su lugar pone una bandera de colores a rayas y estrellitas, y te dice que desde ahora en adelante no vas a pagar más impuestos”, ¿qué harías?
Un noble francés no tenía en tan baja estima su amor, no había elegido a su doncella para pasar solo un viernes por la noche, sino que había elegido desposarla hasta que la muerte los separe.
Por ello, luego de Caseros, cuando los macacos desfilaron a pabellón desplegado por la Plaza de Mayo (vengándose así de la gloria de Ituzaingó), entre los aplausos de Multitud, los corazones de nobleza federal, lloraron.
En la clase de referencia, cite las palabras de Tocqueville:
“Recorro con la mirada esa inmensa muchedumbre compuesta de seres iguales, en la que nada se eleva ni se rebaja. El espectáculo de semejante uniformidad universal hiela mi sangre y me entristece, y casi estoy por echar de menos la sociedad desaparecida”
(Democracia en América. II, 4° parte. Cap. VIII)
Uno de los “Tres Chiflados”, militonto del P.O., del P.U. o de no se que secta marxiana, me increpa indignada: ¡¿A que se refiere “eso” de la Muchedumbre?!, chilla la alimaña conmovida.
-La cuestión de la Muchedumbre, de los “seres iguales”, la encontramos de manera recurrente en diversos pensadores. El “super-hombre” que se eleva sobre el rebaño de Nietzsche, el Singular, el Excepcional de Kierkegaard que se escinde de lo General; el hombre cotidiano, cómodo, burgués que no toma riesgos de Heidegger, y el Hombre masa que quiere suplantar a los excelentes de Ortega y Gasset.
“Nada se eleva ni se rebaja”, comenta Tocqueville espantado, en relación a la educación que recibió, donde la nobleza se define por la exigencia. Los privilegios de los nobles franceses no son concesiones, sino conquistas.
Dice Ortega: “Noble significa el “conocido”, se entiende el conocido de todo el mundo, el famoso, que se ha dado a conocer sobresaliendo sobre la masa anónima. Implica un esfuerzo insólito que motivó la fama. Equivale, pues, noble a esforzado o excelente”.
“Para mí, nobleza es sinónimo de vida esforzada, puesta siempre a superarse a sí misma, a trascender de lo que es hacia lo que se propone como deber y exigencia. De esta manera, la vida noble queda contrapuesta a la vida vulgar e inerte, que, estáticamente, se recluye a sí misma; condenada a perpetua inmanencia, como una fuerza exterior no la obligue a salir de sí. De aquí que llamemos masa a este modo de ser hombre –no tanto porque sea multitudinario, cuanto porque es inerte”.
(La rebelión de las masas. VII. Vida noble y vida vulgar, o esfuerzo e inercia).
Larry continuo chillando enfurecida, sin sospecharse a sí misma, sin que se le ocurra dudar de su propia plenitud, ni tan siquiera amague a dejar de lado por unos instantes, la creencia en su perfección intelectual. Alguien debería, aunque más no sea por cortesía, detallar los diversos aspectos de estos Militontos en una antología de la necedad.
G. K.
Nota de lectura prescindible:
¡Llamen a Marx!
¡Larry esta en cualquiera!
anda con militontos
le da a la ginebra!
Larry continuo chillando enfurecida, sin sospecharse a sí misma, sin que se le ocurra dudar de su propia plenitud, ni tan siquiera amague a dejar de lado por unos instantes, la creencia en su perfección intelectual. Alguien debería, aunque más no sea por cortesía, detallar los diversos aspectos de estos Militontos en una antología de la necedad.
G. K.
Nota de lectura prescindible:
¡Llamen a Marx!
¡Larry esta en cualquiera!
anda con militontos
le da a la ginebra!
No hay comentarios:
Publicar un comentario