18 mar 2009

Diario de un estudiante de filosofía. Episodio VIII. La profecía de Castellani.




….en la reunión, se escucha la palabra autorizada, jerarquizada, del profesional. Tal prestigio social es adeudado por la gratitud con la cual, él aplica sus conocimientos a las necesidades prácticas de la sociedad. Ella misma lo ha preparado para resolverlos, y su “saber como hacer” no tendría sentido si las necesidades fueran otras. Por ello mismo, en la mayoría de los casos, las personas eligen entre un restringido abanico de posibilidades profesionales ofrecidas en los programas de estudios.


Si surgen necesidades que no han sido contempladas, se “crearán” licenciaturas o “maestrías” ad hoc.
Lo curioso, es que este profesional, se estaba explayando sobre un tema ajeno a su profesión, solo su enorme prestigio social avalaba sus dichos, y a través de él, trataba de acortar la distancia entre su conocimiento específico y las experiencias del tema en cuestión.

¿Se podría decir que el “profesional” es un hombre culto? Digamos que un profesional, por más que sea excelente en su disciplina, y que a la vez sea ignorante de todo aquello que este más allá de su profesión, es solo un bárbaro.

En Occidente, en tiempos de la Academia, del Liceo, las personas que pasaban por allí, se convertían en hombres cultos, hoy en día, solo hay profesionales. Es decir, hemos pasado en el ámbito intelectual, de la sabiduría a la proletarización de la cultura.

Cada vez son menos las personas que son conscientes de que la civilización en la que nos toca vivir, tiene sus raíces en el esfuerzo de hombres del pasado, en la historia, en la filosofía.

Por poner un ejemplo, la instauración del Polimodal en Bs. As. dejo afuera de los programas a los contenidos de Historia ¡la dejo afuera!, ni hablar de Filosofía en los ámbitos universitarios. Los profesionales en Cs. Económicas, Ingeniería, Medicina, han devenido en humildes proletarios tecnólogos…y lo peor de todo: se creen sabios.

Es irrisorio escuchar a aquellos que amparados en el más pulcro diseño experimental, la más rigurosa formulación de hipótesis, los más sofisticados instrumentos de laboratorio, los más avanzados ordenadores, los más esforzados y excelsos procedimientos matemático-estadísticos de la información que el aparato profesional ha obtenido, arriesgan sentencias sobre diversos temas en un tono que aparenta ser el último criterio de verdad, ante el cual uno debe rendir reverencia: “lo dijo un profesional de Harvard”.

Y estos tecnólogos (inficionados de un ¡positivismo ingenuo decimonónico!) son los que diseñan los planes de estudios, en una degradación colectiva que convierte a los argentinos en …orcos.

Es curioso que estas cuestiones comiencen a emerger en recientes publicaciones críticas de la Educación en Argentina, de autores bienpensantes con licenciaturas en “Ciencias de la Educación” (¡!), y todos aplauden……cuando en realidad, la situación que padecemos ¡ya la describía Castellani en los años treinta del siglo pasado!


Castellani nos advertía que la Argentina, ante la crisis de la Educación (“La reforma de la enseñanza”,1931-39) se convertiría en un país de Orcos.

La profecía se ha cumplido.

G. K.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, sobre el tema algunos casi no nos atrevemos a opinar, por una cuestión psicológica y espiritual: nos amarga.

Creo que su adjetivación de "orcos", peca de generosa. Los orcos tenían espíritu combativo, al servicio del mal, claro está, pero había en ellos pasión, en el sentido lato de la expresión.

Aquí ni eso. Poco a poco tenemos una zoociedad de gorilas en celo, incapaces de discernir todo aquello que vaya más allá de su titulito, y casi inhabilitados para una consideración un poco más general sobre la realidad, lo que a su vez los incapacita para encontrar su lugar en ella. O sea, el ideal de la "universitas" medieval quedó en nada ... sólo quedó el nombre.

Un detalle técnico: entre las valoraciones que puso para sus post, no puede poner algunas más intermedias?

Mis respetos

CHESTERTON dijo...

Maestro Milkus (suena a Caballero Jedi ¿no?)
Que agradable sorpresa tenerlo por aquí.

Lo de “gorilas en celo” es una apreciación brillante que resume lo que he tratado de exponer.
El otro día lo escuche a Tinelli quejarse de la situación de violencia e inseguridad, justamente él que ha naturalizado a la persona “objeto”, que ha reducido la sexualidad a la genitalidad, y que el día de mañana, si en esta escalada de violencia, sufre la desgracia de que algún criminal viole a alguna señorita cercana a él; podrá quejarse en voz más alta que cualquiera de nosotros. Cuestión que en él, sería entrar en flagrante contradicción con lo que propicio. Es decir, el embrutecer al pueblo, hasta convertirlos en “gorilas en celo”.

Menciono a este muchacho, como un referente más entre tantos del problema, no es nada personal.


Si uno observa las revistas más “fashion”, sofisticadas, en el fondo no se distinguen demasiado de las pornográficas, puesto que se exalta: lo genital. Los planos de las fotos, el maquillaje, el contexto, etc; y esto nos ha inficionado a todos, puesto que al conocer a una señorita, la vemos en esos términos (Eros nos ha abandonado).

La perversión llega a tal degradación que la gente admira a un Travesti, lo ha natualizado (Flor de la V), y como dice Rops, “una sociedad es lo que admira”.
El “arte” que produce y consume le ha dado la razón a Hegel y aquella cuestión reseñada por él como “la muerte del arte”. Este punto sería largo de exponer, quizás un día me anime a escribir un post sobre el mismo.


Saludos!

Pd. Tendré en cuenta su sugerencia.