De Benedicto XVI al senador Pera.
“Querido senador Pera: en estos días he podido leer su nuevo libro Perché dobbiamo dirci cristiani. Ha sido para mí una lectura fascinante. Con un conocimiento estupendo de las fuentes y con una lógica convincente analiza usted la esencia del liberalismo a partir de sus fundamentos, mostrando que a la esencia misma del liberalismo pertenece su raigambre en la imagen cristiana de Dios: su relación con Dios, de Quien el hombre es imagen y de Quien hemos recibido el don de la libertad.
Con una lógica irrefutable hace ver usted que el liberalismo pierde su propia base y se destruye a sí mismo si abandona este su fundamento.
No me ha impresionado menos su análisis de la libertad y de la multiculturalidad, en el que usted demuestra la contradicción interna de este concepto y, por tanto, su imposibilidad política y cultural. Me parece también de fundamental importancia su análisis de lo que pueden ser Europa y una Constitución europea en la que Europa no se transforme en una realidad cosmopolita, sino que encuentre, a partir de su fundamento cristiano-liberal, su propia identidad”
B. XVI.
Los que han criticado a B. XVI sobre estos dichos, es decir, sobre el liberalismo, deberían mencionar que su Santidad se refiere a la “esencia” del mismo, y no al liberalismo económico (capitalismo), político o religioso (modernismo).
Hay que tener cierto cuidado en las palabras referidas al Papa, no hay que ser “Rápido y furioso” en estas cuestiones, sobre todo aquellos que tienen la responsabilidad de (a través de ser personas públicas o tener acceso a los mass media) de influir en terceros, puesto que las personas poco formadas, ante sus dichos, pueden mirar de reojo al Papa, ante la confusión de si él no estará incurriendo en alguna herejía o resbalón doctrinario. De allí el peligro del sedevacantismo.
Nuestro querido Castellani se refirió al asunto en su “La esencia del liberalismo”:
“…aquí (en la Argentina) el liberalismo no merece ni mucha investigación ni mucha discusión… aquí ha sido brutalmente importado, y no ha tenido ni doctrina ni inteligencia ni siquiera buena fe;… y en fin que la filosofía que hay que hacer aquí acerca del liberalismo debe ser existencialista y no esencialista; que no interesa tanto conocer su esencia cuanto librarnos de su existencia.
…me dirán por qué triunfo tanto tiempo el Liberalismo si era malo (Castellani hace un pequeño recorrido histórico sobre el mismo, se refiere a Rosseau, una mención a Hobbes, y de manera extraña, esta ausente Locke), les diré que ni triunfo del todo NI AL COMIENZO ERA MALO DEL TODO”.
El liberalismo en su comienzo tenía algo de bueno, pues no hay error tan grande que no tenga algo de verdad (como diría Aristóteles, agregaría yo), ni herejía que no se base en un dogma cristiano (el auditorio debe ser de gente ajena a estas cuestiones –es una conferencia-, sino no se entiende la aclaración de una obviedad).
Recomendación 1: Antes de criticar Rápido y Furioso a B. XVI, contar como Don Omar: 1, 2. 3. 4….
2: Leer el libro de Pera (me incluyo, puesto que no lo he encontrado en Bs. As.)
G. K.
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