7 nov 2008

Star Trek. Una cosmovisión tecnocéntrica



El Entreprise no puede escapar de aquello que lo persigue. El capitán debe enfrentar el desastre, es decir, admitir que no podemos ir más allá en el peligro, llegamos a la frontera. Hay que volver a la Tierra, a la seguridad ante lo desconocido.


Alexandros ante el Ganges también escucha a sus rudos macedonios que le imploran por volver a casa envueltos en gloria y riquezas.

“¡Sí! Tienes razón Crátero, he sido negligente…debí enviar antes a casa a los veteranos, y lo haré……se les dará una recompensa en monedas de plata… ¡Volveréis respetados-ricos-amados! ¡Seréis tratados como héroes por vuestras esposas e hijos hasta el fin de sus días! …y disfrutareis de una muerte tranquila……….


Pero creo que sueñas Crátero, tu simplicidad término al tener concubinas y con ellas hijos persas, te has enriquecido consiguiendo posesiones y joyas. ¡¡¡Porque te has esclavizado con todas las cosas que consiguen destruir a los hombres! ¡¿Es que no lo veís?!
¡Todos sabéis como yo que cuando los años transcurran, y los recuerdos se borren y vuestras grandes victorias se desvanezcan se recordará con vergüenza que abandonasteis a vuestro Rey en Asia! ¡Pero Yo continuaré!


El discípulo que supero a su maestro, a las orillas del fin del mundo, habla de cuestiones metafísicas, por las cuales el hombre tiene que cruzar el Ganges, el Canal de la Mancha, los Océanos, o el espacio.


El capitán de la nave estelar, toma una decisión. La Entreprise puede (en teoría) separar el platillo del resto del cuerpo de la nave, aunque a la velocidad de escape el riesgo es altísimo.
El androide y los computadores hacen los complejos cálculos, y luego (antes de dar la orden), el capitán, en su mentalidad tegnologista, reza su oración:

“funcionará, es ingeniería terrestre”


Solo tiene las respuestas que su racionalidad tecnológica le ofrece, la cual es pragmática y funcional, lo demás es “sombras”.
El capitán technologicus no tiene como entenderse a sí mismo, no puede comprender el sentido de su existencia, esta cerrado a todo lo que no pase por su horizonte tecnocéntrico, es un hombre incompleto.

Los cálculos funcionan, así había sido escrito. El cuerpo principal de la nave se aleja con el personal civil, mientras el Capitán, sus Klingons, Vulcanos, androides y humanos dan media vuelta el platillo. Se detienen y envían un mensaje en todas las frecuencias: “Nos rendimos”. Se enfrentaban a Tecnología superior.

En la saga de Star Trek, no hay lugar para la metafísica, no hay lugar para Dios. Todos los humanos hacen gala de su eficientismo, lo cual deja poco lugar para la piedad, la misericordia, el amor; es un post-humanismo superficial que suspira por el progreso indefinido decimonónico.

G. K.


pd: En los distintos planetas habitan: nietzscheanos (super-hombres: el personaje Khan que “crea” valores), escépticos, Ferenyis (materialistas consumidos por la codicia, aunque simpáticos), Borgs (un colectivo socialista que anula la individualidad), Vulcanos que viven sus existencias de acuerdo a un subproducto de la razón: la lógica, los Klingons, aunque toscos, para ellos el honor lo es todo.
Lo curioso, es que la mayoría convive en paz en una construcción política ingenua llamada “Federación” donde impera la dialéctica hegeliana de: “esto Y lo otro”, y no aquello de Sören: de “lo uno O lo otro”.


1 comentario:

Carlos Andrés dijo...

Genial Chesty, al respecto te recomiendo el libro "Nuevos Clásicos" de Luis Fernando Figari, posiblemente te mandé un fragmento para que lo leas.

Un abrazo y gracias por tu servicio