Experto presenta modelo de primeros cristianos ante neo-paganismo actual
NAVARRA, 23 Nov. 08 / 02:39 pm (ACI).- El Profesor de Teología Dogmática en la Universidad de Navarra y Doctor en Teología y en Derecho, Pedro Rodríguez, resaltó que así como los primeros cristianos predicaban la verdad de Cristo con valentía y naturalidad, así los cristianos deben anunciarlo haciendo frente al neo-paganismo relativista de la sociedad actual.
En entrevista concedida a Primeroscristianos.com, el también miembro de la Pontificia Academia Santo Tomás de Aquino recordó que "la cultura europea está configurada históricamente desde el cristianismo, y por tanto a partir del esfuerzo de los primeros cristianos: ellos son las 'raíces cristianas' de Europa".
Sin embargo, indica el experto en Eclesiología, "desde la Ilustración, y especialmente a lo largo del siglo XX, se ha dado un proceso de descalificación y negación de esas raíces. Cada vez es mayor el acoso cultural y mediático, la marginación efectiva que sufre el Cristianismo en Europa".
Asimismo, el experto en Eclesiología indicó luego que los primeros cristianos estuvieron rodeados del paganismo y actualmente "nosotros tenemos que afrontar el neo-paganismo" que se podría definir como "un conjunto de 'opciones' y 'ofertas' de signo materialista (o 'espiritualista'), que son las nuevas 'divinidades' postmodernas".
"En este contexto, el cristiano –y la comunidad cristiana– si son coherentes, 'se la juegan', como los primeros cristianos. Pero solo si son coherentes, pueden ganar la batalla, también como los primeros cristianos".
Para Rodríguez, en medio de este neo-paganismo "la realidad se impone y el hombre de carne y hueso tiene un problema vital y existencial que sale por todas partes aunque se trate de taparlo. La gente tiene preguntas sin resolver: qué es el hombre, cuál es el sentido de la vida, qué es la felicidad, dónde está, qué hay detrás de la muerte. Éstas son preguntas inextinguibles. Si muchos quieren taparlas, los cristianos hemos de empeñarnos en que emerjan, que estén presentes en el debate público y en las conversaciones privadas".
"Nosotros tenemos que hacer lo que hicieron los primeros cristianos: contar a la gente cómo todo se esclarece en el encuentro con Jesucristo. Él es la respuesta a esas preguntas", precisó.
Luego de animar a hacer esto a modo de diálogo, el teólogo remarcó que "solo cuando alguien se siente entendido, surge el diálogo y se puede hablar de todo, por ejemplo del sentido del sacrificio, imprescindible para poder entender a Jesucristo y la vida cristiana. Esto es lo que hacían los primeros cristianos".
SEÑOR DEL MUNDO
Episodio III
El Padre Franklin, Santidad –oyó la voz del Cardenal a su lado.
Un brazo blanco señaló un par de sillas muy cercanas, y los dos se sentaron.
…
El Papa había bajado los ojos y alzado un cortapapel con su izquierda, con el cual jugó levemente mientras hablaba.
-Ahora, hijo, pronuncie un discursito. Le sugiero tres puntos: lo que ha sucedido, lo que sucede, lo que habrá de suceder, con una peroración acerca de lo que debiera suceder.
Percy aspiró hondamente, apoyó la espalda, agarró los dedos de la izquierda con los de la derecha, fijó los ojos firmemente en la crucecita bordada del zapato rojo ante él, y comenzó… (¿No lo había ensayado un centenar de veces?)
Luego de describir la situación………Percy se echó hacia atrás estremecido.
-Sí, hijo mío… ¿Y que piensa usted habría que hacer?
Percy lanzó adelante las dos manos.
…
-Sí, hijo mío, hable abiertamente.
-Padre Santo, es viejo… viejo como las colinas eternas… no hay loco que no lo haya soñado: ¡una nueva Orden! Santidad… una nueva Orden religiosa -tartamudeó.
La mano de cera dejó caer el cortapapel; el Papa se inclinó de golpe, mirando intensamente al sacerdote inglés.
-¿Bien, hijo mío?
Percy se arrojó de rodillas.
-Una nueva Orden, Santidad –sin hábitos ni insignias – más libre que los jesuitas – más pobre que los franciscanos – más austera que los cartujos – hombres y mujeres igualmente - los tres votos con la intención del martirio; el Panteón como Iglesia Central; cada Obispo responsable de la mantención; un lugarteniente en cada comarca… (Santidad, es el sueño de un loco…) Y Cristo crucificado como patrono.
El Papa se irguió bruscamente –tan bruscamente que el Cardenal Martín saltó también, aprensivo y asustado. Parecía que este joven había ido demasiado lejos.
Mas el Papa se sentó de nuevo, extendiendo la diestra.
-Que Dios lo bendiga, hijo mío, tiene usted venia para retirarse… No, su Eminencia quédese unos minutos.
H. Benson
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