9 mar 2010

INVICTO. Episodio II. El antídoto.




Hands recordaba aquellas noches, donde antes de dormirse, su madre lo preparaba para ese viaje -a través de su angelical voz de cuerdas de colores luminosos; forjada y tensada en el arpa celestial que convierte en música a las palabras-, con la lectura de los pensamientos que ahora comenzaban a asaltar su vigilia en la cervecería, frente al contraste que ofrecían las exclamaciones disonantes, gritos enfervorizados y promesas que sacudirían al mundo.

“Las personas son de Dios o son del mundo”, decía su madre -en la preocupación didáctica de una metódica cadencia de tono pausado- mientras le leía una versión de la Civitas Dei de San Agustín, proveniente de la colección de libros de cubierta amarilla Robin Hood, que domingo por medio recibía de regalo e iban conformando su biblioteca. Era una edición para niños, sí; pero no para todos los niños. Ella agregaba: “Solo Dios sabe a que ciudad pertenece cada hombre, no nos corresponde a nosotros saberlo”.

Su padre tenía un estilo distinto de su madre, quizás menos cristiano en relación a la caridad; Dios juzgará.
Los secretos se cuentan a un confidente, las confesiones solo a la misma sangre.

“En este mundo solo hay dos clases de personas, los católicos y los demás. Entre los demás, respeta a los judíos y musulmanes, porque al menos ellos tienen Dios, y pueden llegar a atisbar los misterios más recónditos de la existencia humana; algo inaccesible para el resto que solo son bárbaros. Los habrá mas sofisticados y más brutos, más peligrosos o más mansos, pero en última instancia, solo son bárbaros.
En este mundo llegará el día que tengas que enfrentarte a ellos, es inevitable, y eso será lo que te defina como hombre”.

Otra voz lo alejo de sus pensamientos de niñez, era la de un muchacho de su edad que comenzó a cantar solitario entre medio de la cervecería. De manera apasionada comenzó a entonar la melodía sobre un mañana que nos pertenecería. Los gritos deformes y exclamaciones altisonantes de la multitud se fueron transformando en la armonía de un coro emocional al unísono.
G. K.
continuará...

2 comentarios:

WarriorQueenFC dijo...

Bue O_o... ¿De quién es la cita? (sí: ignorante declarada)

CHESTERTON dijo...

El parrafo entrecomillado pertenece a los consejos del padre de Hands.

Saludos!