Blondel: -¿Qué dice usted, Jean, de las filosofías religiosas donde la salvación pasa por el olvido de la personalidad? ¿Por la abolición de la conciencia y la disolución de la individualidad?
Guitton: -Me pregunto si no están de acuerdo con una sociedad demasiado cerrada y demasiado pobre. Cuando la persona esta aplastada por el todo social renuncia a dominar el universo, a reformar la sociedad; renuncia hasta a existir y a la búsqueda de la felicidad. Aspira a la nada, esperando así identificarse con el Uno. La misma cosa se produce en las sociedades demasiado libres y demasiados prosperas. Ya no sé ve la razón para luchar, trabajar, dominar las pulsiones. La personalidad se disuelve por falta de obstáculos, de material y de ley. Y cuando se llega a eso, para gozar sin desesperar se necesita la nada.
-¿Comprende ud. esas espiritualidades?
-El antiguo nihilismo tiene su nobleza. Cuando todo gira en el vacío, el ser parece no tener ya realidad, no tener sentido. Entonces, más allá de ese ser que es nada y ausencia de sentido, se busca todavía otro sentido, en una Nada absoluta que sería el ser.
-Eso es muy oscuro.
-¿Cómo quiere que sea de otro modo? Semejante mística exige que sea abolida la razón, como el resto.
-¿Qué dice ud. de esa idea de la Nada absoluta?
-Si nos detenemos en ella, Blondel, es un error; si pasamos más adelante, es tal vez un camino. Bergson mostró, en la Evolución creadora, que la idea de la Nada Absoluta es una pseudoidea.
-¿Lo convenció?
….continuará.
J. G. Mi testamento filosófico.
7 sept 2009
¡Guittonizado!. Episodio II
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