19 oct 2008

El resguardo de los últimos sobrevivientes.





Entre las copas y música de Acatraz, podíamos observar la fauna del viernes a la noche, los cazadores que buscan su gentil alimento con la receta de su veterinario-nutricionista, y la voracidad felina ajena a la virtud de la abstinencia, en desfile microdancing ante el deseo.
Dicho y visto, sea para oídos y miradas menos sutiles

Johannes , el que no se declara a Julieta con un silogismo (“Llámame amor”); sabe que la propensión a lo verdadero, a la realidad, a lo que no es solo aparente, sino certeza, lo persigue con una fuerza apasionada, de la cual él a veces (una debilidad) quisiera descender, pero no puede. No es cuestión de pensar en lo que uno debería ser, sino en aceptar lo que uno es. Uno no puede hacerse el distraído si el Sol te encandila hasta en el manto de la noche.

Johannes, un humilde discípulo de segunda mano, sabe del Sol:

“…¿Que luz se abre paso por aquella ventana? Es el oriente, y Julieta es el sol. Levántate, bello sol, y mata a la envidiosa luna, que ya esta enferma y pálida de dolor porque tú, su doncella, eres más hermosa que ella: no seas su doncella, puesto que es envidiosa, su ropaje de vestal no es sino pálido y verde, y no lo llevan más que los locos; arrójalo. Es mi dama; ¡ah, es mi amor!”

¡Sí! La fauna del viernes, era un compendio de la realidad Argentina. Somos ¡40 millones! (¡que pocos!) de los cuales, 15 están quemados por la falopa y el alcohol, otros 15 están idiotizados por el sexo desasociado del Eros, tal como lo exhibe ese pobre muchacho que hizo un pacto con Mefistófeles y en su ingenuidad….….¡cree poder engañarlo! ....enanos, deformes, sexo oral por tv, eutanasia por SMS -suicidios asistidos.

De los que quedan, la mayoría están esclavizados por los “planes trabajar” y demás subsidios que llenan las plazas de adeptos a los planes de Kretina. Solo sobreviven algunos argentinos….¿quien sabe como?

Digamos, Johanes en el Acatraz, él puede elegir a una señorita, o el alcohol. Es decir, puede descender desde la altura, donde se plantea esas opciones. Pero una vez que tomo la decisión de “bajar”, luego las opciones desaparecen. La opción tomada, la decisión hace que la realidad ya no sea la de antes, ella ha desaparecido.


Y una vez que ha bajado a los hechos, ya es prisionero de ellos. Dos líneas paralelas entre las cuales, el espacio entre ambas representa la decisión, una sentencia, de la cual no se puede volver.


¿Pero si hubiese alguien-o algo, que le permitiese volver a la línea paralela de arriba pasando por encima de la decisión que el tomo?

¿Cómo llamaríamos a “eso”?

La Fe.

El resguardo con el que sobreviven los últimos Argentinos.


G. K.

Pd. No conclusiva: ante cualquier duda, acudir a las Migajas filosóficas y el capítulo sobre El Proyecto de Pensamiento, del genio danés.

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