5 sept 2007

SOBRE MIS DICHOS:
3)LO MENCIONO, PORQUE, LO QUE DISTINGUE AL POLITICO DEL ESTADISTA, ES VER EL SIGNO DE LOS TIEMPOS, Y DE ESO SANTO TOMÁS SABÍA BASTANTE; QUEDARSE AFUERA DE LA HISTORIA SE PAGA BASTANTE CARO (NO TENEMOS MÁS QUE VER A CHAVÉZ EN VENEZUELA, O EN NUESTRO PAÍS A ESOS MUCHACHOS DE "QUEBRACHO").
SEÑALA ANTONIO:

Varias cosas distinguen al político del estadista, y haces bien en notar la diferencia. Te sugiero al respecto la lectura de "El Gobernante" de Francisco Javier Vocos, o las reflexiones de Ortega sobre Mirabeau. Pero la preocupación central del estadista es el bien común completo (concepto sobre el que alguna vez hablaremos,si te parece)no adaptarse a los signos de los tiempos, contemporizar con las modas o ser dócil y condescendiente con "la historia", entendida como el curso ineluctable de los tiempos.
Nuestra preocupación no tiene que ser quedarnos fuera de la historia, sino quedarnos fuera de la eternidad. Y nos quedamos fuera de la eternidad si seguimos ese curso fatal de la historia que nos lleva a la disolución. Te repito: sacrificar la Verdad Permanente por los Signos de los Tiempos es el punto de partida del relativismo historicista.
Una de las condenas a la Teología de la Liberación en la famosa Instrucción de 1984 de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, se funda precisamente en este extravío que dichos teólogos enseñan. Bien está que el estadista lea y contemple los "signos de los tiempos". Será la prueba de su agudeza. Pero mal estará si una vez leídos esos signos los aprueba sin más, se acomoda a ellos o le entrega su anuencia.
Tal como enseña el Evangelio de San Mateo, hay que saber escudriñar y descifrar esos signos: “Se le acercaron los fariseos y saduceos para tentarle y le rogaron que les mostrara una señal del cielo. El respondiéndoles, les dijo: “Por la tarde, decís hará buen tiempo, si el cielo está arrebolado; y a la mañana, hoy habrá tempestad, si en el cielo hay arreboles oscuros. Sabéis discernir las señales de los tiempos nuevos”. ¿ves?, hay que distinguir entre el buen tiempo y la tempestad en la historia, y no seguir su curso mansamente.

Chávez y los necios de Quebracho no están fuera de la historia. Al contrario. Ellos son los que están metidos en el núcleo mismo de este devenir inmundo, anticristiano y maloliente. Ellos son los campeones de cabalgar los signos de los tiempos.
Ellos son los especialistas en advertir que los signos de los tiempos son los del auge de la Revolución Mundial Anticristiana,y a ella sirven dócilmente. La tarea nuestra es la contraria: resistirla y combatirla. Aunque nos quedemos sólos y fuera de la historia, como nos amenazaba Fukuyama.
No es casual que lo invoque en este punto. Fukuyama es, en nuestros días, el que mejor y más funestamente predicó este principio. Para él, todos los que no se adaptaran a los signos de los tiempos quedarían fuera de la historia. Y especificó con un ejemplo el prototipo del hombre o del estadista fuera de la historia: "una mezcla de Francisco Franco y Solzenitsin". O sea el estadista que defiende a Dios y a la Patria y no es democrático, ése es el que está fuera de la historia, lo que equivale para Fukuyama a decir que está en el infierno.
A. CAPONNETTO.

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