2 sept 2007

ECOS DE UNA CONTROVERSIA. LA DEMOCRACIA. REFLEXIONES DE A. CAPONNETTO

ESTIMADOS CHESTERTONIANOS:
ME PERMITO COMPARTIR CON UDS., ALGUNOS COMENTARIOS QUE EL DOCTOR CAPONNETTO REALIZO SOBRE UNAS HUMILDES APRECIACIONES MÍAS SOBRE LA DEMOCRACIA.
EL TEXTO ES EXTENSO E IRÉ PUBLICANDOLO EN PARTES. AL FINAL DE LAS MISMAS, ENUNCIARÉ MIS REFLEXIONES.
Los ecos de una controversia
Reflexiones doctrinales sobre la perversión democrática

por Antonio Caponnetto


Explicación
Como saben nuestros lectores, en junio de 2007, fui agredido inopinadamente por Cosme Beccar Varela, bajo la especie de un brulote titulado Un error que paraliza a los buenos patriotas. Sobrevino mi respuesta (cfr. La confusión de Beccar Varela), luego una vociferación de injurias por un empleado del agresor, que éste patrocinó y recomendó (Cfr. Dos pesos y dos medidas), y un intento del mismo Beccar Varela por dar nueva respuesta a mis declaraciones (Cfr.Respondo al Profesor Caponnetto aunque me ignore). Contesté las calumnias, ratifiqué mi decisión de no considerar interlocutor válido a ningún orate, y manifesté que me comprometía –cuando lo juzgase pertinente- a aclarar algunas cuestiones doctrinales a quienes pudieran ser víctimas de las heterodoxias de estos liberales católicos y ególatras obtusos(Cfr. El botellero Rodríguez y el mar de Cosme).
Sucedió en cambio que desde otra publicación digital, Germán Flores –un compatriota a quien no conozco, pero que ha dado pruebas de desinteresada y valiente amistad que mucho agradezco- esbozó sobre la controversia algunas rápidas opiniones, de tono juvenil, inmejorables intenciones, hondura de miras, cierta desprolijidad de formas y subsanables errores.
Y sucedió después que otro compatriota, al que igualmente desconozco, Enrique Broussain, me hizo llegar, un notable aporte al debate titulado ¿Controversias en Satania? ¿O vocación por héroes vendeanos? (cfr. Anexo de este ensayo). Se trata de una importante y erudita antología de textos católicos, prudentemente comentada, que en su conjunto resulta una sólida descalificación de la hipótesis de Beccar Varela.
"...A grupas del dislate beccarvarelista, el precitado amigo Germán Flores, desde una publicación digital con simpáticos tintes chestertonianos, sostiene que la democracia se origina en el anhelo de “conciliar las clases sociales bajo un orden religioso”, y que por lo tanto –como “nace bajo base religiosa”- no sería perversa, sino hacedora de la justicia, de “la igualdad sostenida de una fe religiosa de justicia divina” (sic), y deseosa ella de “respetar ciertos límites y de evitar ciertos excesos”[1].
Tal hipótesis quedaría probada con gestos como el de Solón, al querer conciliar a “los nobles y al pueblo”; en el abandono del rechazo homérico por figuras como la deTersites, “un hombre de pueblo” que entonces era apenas “una masa anónima que hacía de partenaire a las hazañas de los héroes”; en el rescate del “hombre común” hecho por Hesíodo; en “la esperanza de que los injustos, incluidos los reyes, serán castigados por Zeus”; en la pretensión, también hesiódica, de que las clases se reconcilien bajo el amparo de la “ley divina defendida por Zeus”, y hasta en las obras de Esquilo, a quien bastaría leer “para entender mejor mi punto”[2].
Entonces, concluye Germán Flores, “considero que no es posible la democracia sin base religiosa” y , por ende, ella “no es intrínsecamente perversa, aunque pueda parecerlo, no tenemos más que ver cómo anda este mundo,esclavo del dios tecnocrático y la diosa relativismu”[3].
Dice algo más el texto, pero la pluma presumiblemente juvenil que le ha dado cauce no le otorga toda la precisión expresiva para aprovecharlo. Lo que es de lamentar, pues el amigo Flores, como veremos, intuye algo valioso que no debería pasar inadvertido.

Con todo, varias rectificaciones se imponen.

A - Por lo pronto, el hecho de que algo nazca “bajo base religiosa”, no sólo no acreedita su honradez si no que puede ser señal de grave desvarío. No hablemos ya de las sectas y de las herejías de todos los tiempos, amén de los falsos credos y de las mendaces iglesias surgidas al socaire de la Reforma. Mencionemos en cambio, específicamente, el caso de Le Sillon, aborrecible intento de conciliar la democracia con el cristianismo, sobre el que cayera el báculo admonitorio de San Pio X.
Concebir una democracia “con base religiosa”, sin especificar cuál sería tal religiosidad, y sin asegurarse incluso que esa religiosidad fuera, en el plano natural, virtud aneja a la justicia, podría ser la prueba exactamente contraria de lo que Germán Flores afirma; esto es, la prueba de la perversidad democrática.
Y si tal base religiosista acaba, como de hecho ha sucedido, divinizando a la democracia y convirtiéndola en el único dogma inconcuso, estaríamos ante algo más trágico aún, cual es el del auge de los falsos mesianismos.
Mucho y bien se ha escrito al respecto, para que sea necesario ahora algo más que su sola mención. Pero recordemos de paso, a propósito concretamente del tema en debate, los estudios de Mircea Eliade, vinculando el desenfreno dionisíaco desatado entre el demos y los demagogos griegos, como consecuencia de una religiosidad pecaminosa y subvertida[4].

Enbuenahora intuya Flores lo que no sabe ver Beccar Varela; esto es la base religiosa de la democracia, que la haría entonces excecrable o amable por razones que van mucho más allá de los procedimientos electorales.
La harían excecrable o amable según se comulgue o no con esa religiosidad subvertida que la sustenta y que finalmente la diviniza, cayendo en ese peligroso morbo que protestara Ortega. ¡Bien por Flores si colige el basamento religioso que otros inadvierten!
Reprobaciones cordiales para él por no entender que tal basamento, precisamente por ser de naturaleza demoníaca (la soberanía popular lo es, ha probado Marcel de la Bigne en su Satán dans la Cité) lejos de adjudicarle a la democracia un origen impoluto, le otorga esa perversión intrínseca que venimos señalando. Con el tiempo, aquella tendencia sacralizadora habría de agravarse hasta las heces, y si ideólogos como Burdeau hablaron sin elipsis de “la religión democrática”, proyectos hubo de parte de los idólatras de esta deidad sustituta, de construir un “altar para la democracia”, como sucedió en Brasilia, a comienzos de junio de 1886. Corruptio optima, pessima.

B - Que el mundo ande “esclavo del dios tecnocrático y la diosa relativismu” (sic) tampoco exime a la democracia de la perversión intrínseca que le señalamos. Antes bien la tiñen de mayores defectos, pues ha sido y es uno de ellos promover y cohonestar a los grandes tecnócratas internacionales, manipulando y sacando provecho de sus empresas, sirviéndose y usufructuándose de sus ingentes poderes.
Necesitan y se valen los demócratas, impunemente, de todos los recursos tecnocráticos hoy disponibles, recurriendo para ello a la fuerza monetaria de los oligarcas, tal como lo señalara Aristóteles en el Libro III de su Política. Necesita la democracia de la tecnocracia para imponer su totalitarismo igualitarista, su masificación y sentido revolucionario de la vida, su ideologismo omniabarcador y su programa de homogeneización colectiva. Observación que han hecho muchos, con la mayor acuidad, pero entre otros el mismo Tocqueville en su obra La democracia en América, legítimamente preocupado por la degradación humana que este fenómeno supone[5]. Germán Flores menciona a Tocqueville en su suelto, pero al igual que lo hace con otros autores, no parece haberlo leído con entero provecho y segura guía.

[4] Mircea Eliade, Historia de las creencias y de las ideas religiosas. De la prehistoria a los misterios de Eleusis, Madrid, Cristiandad, 1978.
[5] Cfr. Alexis de Toqueville, La democracia en América, Madrid, Guadarrama, 1969, p. 366 y ss.
continuará...

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