30 abr 2012
El zoológico de los Ojituertos
Fiodor profetizó que el mundo perecerá, no entre guerras y apokalipsis laicos, sino de aburrimiento, de hastío nihilista, cual vacíos consumidores de baratijas tecnológicas, asoleándose en los patios del Shooping Abasto.
A no ser que quizás, otra vez, como en aquellos tiempos en que la sangre cristiana arrojada a las fieras de la decadente Roma - y a quien nadie apostaba un denario-, termino salvando a esa civilización (retomando el ideal ético ciceroniano perdido, y completándolo con la ética cristiana) rescatando y renovando sus antiguas virtudes olvidadas, a través del primer patricio avergonzado ante el Circo romano, al contemplar a la muchedumbre y comprender en lo que se había transformado él y su Patria; al ver a una muchacha cristiana que sabía morir digna y orgullosa, incluso ante los leones.
En la Argentina sucede algo similar, aunque peor, Semana Santa solo es una excusa turística, Navidad, un sorteo millonario; las fiestas patrias que celebran a San Martín y Belgrano, un feriado “largo”.
Los ladrones son Senadores “honorables”, los perversos Presidentes, las desquiciadas “Primeras damas”, y todos ellos/as aplaudidos por la muchedumbre del “circo romano”.
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