
Mi gato Agatón tiene la costumbre de dejar en la puerta de mi casa, cadáveres de pájaros. Antes los entraba por la ventana, hasta que le aplique -a mi pesar- un correctivo. Ahora suele traerlos, primero el cuerpo inerte plumífero, y luego de un rato aparece con la cabeza. Es Agatón el destripador; un asesino serial de pajarracos; solo comprendí su accionar justiciero, luego de unas noches que no me despertaron los graznidos de pajarracos a la madrugada.
Agatón podría ser el gato de un Caballero Templario, que por las noches recorre los pasadizos del Castillo de los Peregrinos, al sur de Haiffa, rasguñando los muros, dejando sus atemorizantes marcas; al acecho, para lanzarse sobre el primer sarraceno que se atreva a entrar a la Fortaleza, o a graznar por las madrugadas.
1 comentario:
Me enterneció ese gatito justiciero.Es muy lindo.Un animal tan atento puede rasguñar a más de un chorizo campeón en entraderas...
Publicar un comentario