1 oct 2010

Delenda est Sodoma. Será en un domingo sangriento





Recuerdo aquellos tiempos en que cursaba Historia Argentina IV, y no alcanzaba a comprender el bombardeo a la Casa Rosada en 1955.

¿Cómo podía ser posible que aviones de la Armada bombardearan nuestro propio suelo? No alcanzaba a comprender la dimensión del antagonismo, porque yo nunca había sentido algo semejante por otro argentino.

¿Qué sentía/pensaba un piloto argentino de la Armada, quien bajo la consigna de “Cristo Vence” se acercaba con su letal fuego purificador de bombas a la Plaza de Mayo?

Hoy, lo entiendo.

Al ver a Kretina y al Ojituerto al lado de Hebe de Bonafini, De Elía, Pérsico, Moyano, Verbitsky, los Fernández, Timmerman, y los bufones menores del circo: Maradona, Nacha Guevara, Florencia Peña, la Cherubito, y demás payasos; abogando por la demonización de todo aquel que se les ponga en el camino, sea el Campo, la Iglesia, Clarín, la Nación, el Ejército, el Banco Central, la Unión industrial Argentina, la Corte Suprema de Justicia, el carnicero de Mataderos, vos y yo, todos asesinos seriales, torturadores, genocidas, nazis, entes malévolos a los que es necesario destruir, mediante la instrumentalización de los “derechos humanos”, ente abstracto todo terreno.

Al ver el llamado desde la falopa del “Futbol para todos” a fin de convocar a la horda a
“tomar Tribunales” y linchar a los Jueces rebeldes, se evidencia el objetivo: Destruir a la República, liquidar a los poderes independientes que la componen, y convertir a la Argentina en un país de esclavos.

Mi vida es apacible, despreocupada, y en más de una oportunidad he sentido que no albergaba en mi corazón la capacidad de odiar, y sin embargo, si mañana apareciera sobre el cielo de la ciudad, un piloto de Super etendard con un misil Exocet dirigido hacia la Casa Rosada, y él me pidiera autorización para disparar, ¿cuál sería la razón para no hacerlo?

Lo que antes resultaba impensable, hoy se manifiesta como una opción sobre la que es necesario reflexionar, ¿cómo llegue a considerar posible una decisión tan terrible?

Es muy sencillo, el plan en ejecución metódico llevado adelante por la partidocracia, necesita la instauración del Odio entre los argentinos. El odio es el motor que posibilita el antagonismo visceral resentido, revanchista y envenenado de venganza, armado para arrasar las Instituciones de la República; y ante ello, no es posible encontrar un antídoto sin ensuciarnos las manos, y el antídoto es necesario, porque lo peor aún esta por venir.


G. K.

Delenda est Sodoma.

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