Hay que separar al Estado del gobierno.
En el Indec, se da un caso paradigmático, donde técnicos expertos fueron echados por la fuerza, de sus ocupaciones profesionales, por parte de personas no idóneas que contaban con el aval del gobierno de turno, a fin de controlar la metodología por la cual se obtenían saberes de Estado, y de esta manera, falsear la información e instrumentalizarla.
La violación de la autonomía del Banco Central, constituye otro caso, donde los fondos de reservas son utilizados (saqueados) por el poder político de turno.
La partidocracia, al escuchar el grito del 2001 “¡Que se vayan todos!”, postulaba que ellos (los políticos partidocráticos), eran fundamentales para el funcionamiento del país. Si ellos se iban (todos), la Argentina caería en la anarquía.
En los casos que expuse, se evidencia que la Argentina cuenta con una burocracia estatal de expertos que se puede responsabilizar del funcionamiento del Estado, independientemente del poder político de turno: “Yo trabajo para el Estado, no para el gobierno”, puede decir orgulloso (y un tanto despectivo también) un funcionario de carrera.
“¡Que se vayan todos!” (la partidocracia), no implica el caos, sino la re-Fundación de la República que haga posible que los argentinos tomen la decisión de sepultar a esta oclocracia, y pensar en el sistema político que permita a los mejores argentinos alcanzar los puestos de decisión política.
G. K.
24 oct 2010
¡Que se vayan todos!. Relación entre Estado y gobierno.
Etiquetas:
Diario de un Magíster en Historia
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