Diálogo entre Sócrates y Guitton,
-Guitton, ¿Qué piensa de Internet?
-La técnica hace existir conceptos puros. Hoy, cualquier ser humano tiene virtualmente acceso instantáneo a todas las informaciones abiertas de los otros miembros de la comunidad humana. Mañana, en una tarjeta magnética comprada por cien francos, usted tendrá toda la biblioteca del Congreso. Por cincuenta centésimos podrá recargarla y ponerla al día en todos los cajeros automáticos de los bancos. En una segunda tarjeta magnética tendrá el sistema para ubicarlo en un instante en este universo y extraer de ella al segundo todo lo que le interese.
-¿Cuáles son sus consecuencias?
-Enormes Sócrates. Tome, por ejemplo, la filosofía. ¿Qué era antes un “verdadero filósofo”? Un original como ud. Sócrates, que se pasaba los días conversando con el primero que encontraba en las calles de Atenas. Lo era Spinoza, limpiando sus lentes ópticas mientras pulía su Ética. Lo era Pascal, inventando la máquina de calcular en sus horas libres. Lo era Descartes, meditando su filosofía disparando tiros en los ejércitos imperiales que solo guerreaban la mitad del año. Hoy la Sorbona los habría echado a todos, y a ud. primero.
-Y Nietzsche, chispazos de genio en una vida errante.
-El espíritu es libre y viviente, Sócrates. Se lo mata al burocratizarlo. Blaise Pascal, integrado a la estructura de un Centro Nacional de Investigación Científica, es como vender el aire de las cimas en latas de conserva. Imagines a Ronsard, poeta de los Amores, protegido por el rey Carlos IX. Hoy sería el funcionario n° 37.825, dependiente de la Administración Nacional de Bellas Artes, Dirección de la Poesía, Subdirección del Soneto, Laboratorio N° 4, etc. No habría escrito más que necedades antes de tirarse por la ventana.
-Es cierto.
-Hoy Sócrates, ¿Qué es un “verdadero Filósofo”? Un Profesor de Historia de la filosofía, como si la filosofía no fuese más que una vieja historia. O como si los libros de los filósofos fueran textos sagrados, escritos por el Espíritu Absoluto.
-La comparación es exacta Guitton. ESO YA EMPEZABA EN MI ÉPOCA. POR ESO ME NEGUÉ A ESCRIBIR.
-Cuando leemos un galimatías en Hegel nos rompemos la cabeza buscando lo que el Absoluto ha querido decir.
-Así es, Guitton. El Absoluto es infalible; Hegel es su profeta.
Jean Guitton, Mi testamento filosófico.
2 jul 2009
Chester ¡GUITTONIZADO! El Profesor de Filosofía.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
La Sorbona los habría echado a todos, a usted el primero. Matemático.
uh! que honor! ser echado por los mismos Academicus (homus micus) que hubiesen condenado a Sócrates.
.........no es que me crea Sócrates (como el loco que se cree Napoleón), aunque te confieso.....hay gente en el mundo que te hace (a veces) creer que uno es Sócrates.
...si William tiene razón y todos representamos aquí un papel, el papel de ellos es muy triste.
Saludos amigo!
G. K.
Publicar un comentario