3 jun 2009

Razón instumental, el Fin último como irracionalidad.



El otro día, unos campesinos “escracharon” a huevazos y tomatazos, a uno de los Orcos kirchneristas que arrastraba su infame existencia por los pueblos de la campiña argentina.

Los kirchneristas condenan el incidente mediante lo que denominan “agresión contra las instituciones democráticas”.

Max Horkheimer distinguía entre “razón instrumental” y “razón objetiva”. Es decir, a partir de la modernidad la razón habría acentuado la perspectiva instrumental des-asociada de lo Objetivo, y sería susceptible de ser aprehensible de las diversas subjetivades ideológicas de turno.

Los antiguos y los hombres de la Edad de la Fe, consideraban a la Razón vinculada a una Verdad Objetiva. -el Logos heleno, el Dios cristiano (“Yo soy la Verdad”).

Max diría ante lo expuesto:

“Apedrear a un Orco sería condenable porque es contrario a la razón instrumental que sitúa como fin último (en este caso) a la Democracia.
Este Fin último es irracional, porque no podemos sostener que la Democracia sea una verdad Objetiva, puesto que solo es un sistema de elección de representantes que ha triunfado en la aceptación popular (a través -entre otras cuestiones de la civilización de masas-, de los mass media), por sobre otras formas de gobierno, como (por ej.) la Monarquía.

Entonces, si yo fuera Monarquico, ¿Qué inconveniente habría en apedrear a ese Orco?

De la manera inversa: Se justificaría apedrear a todo aquel que se interponga a la Democracia (situada como Fin último)”.


G. K.


Nota: lástima que a Max (como a Adorno), más allá de algunos planteamientos (a mi humilde entender, brillantes), de vez en cuando (por más de que uno haga el esfuerzo de querer mirar para otro lado) se les note que son marxistas. Una pena.

4 comentarios:

René Deschamps dijo...

Te respondo junto a una botella de Ballantine´s, el mejor modo de hacer filosofía. Tómese como metáfora.
Sobre Horkheimer, con el recuerdo del que en una ocasión me jugó una mala pasada, me voy a permitir comentar lo siguiente; en su primera época "Max" -me permitirás la confianza- distinguió entre razón objetiva (a partir de ahora RO) y razón instrumental (RI) en función de lo siguiente: evitar la conclusión idealista de incluir en el proyecto de racionalización aspectos que son externos a la razón misma, y que derivarían hacia un planteamiento netamente idealista. Su solución precisamente fue definir la racionalidad propia de la racionalidad crítica en contraste a la RI (que es pragmática, formal e instrumental, que solo establece relación entre medios y fines y es indiferente antes los contenidos) y la RO (que establece objetivos, pero por influencia del empirismo acaba siendo indiferente a los contenidos. Así, la razón propia de la racionalidad crítica debería ser objetiva y no instrumental, esto es, poder definir metas en orden a la praxis de la libertad y la justicia, junto con la integración de los datos de la ciencia cuya verdad no se puede negar.
Pero él mismo se da cuenta de que esto confiere en última instancia una estructura idealista al proyecto, a costa de integrar en un proyecto de base idealista, un ideal regulador.
Su conclusión por eso es semejante a la de Heidegger, la perspectiva de un proceso histórico inmanente del mundo caminando a la plena "organización". En ese momento, Max se da cuenta de que una praxis de transformación social radical carece de sentido, lo que importa es una tarea de resistencia para salvaguardar los aspectos amenazados de la libertad individual. Más concretamente, hay que destacar el carácter "utópico" de la conciencia, por su capacidad de suscitar la idea de lo "absolutamente otro". Así, en el proyecto de Horckheimer, siendo de base materialista, aparece un ideal "religioso" como ideal regulador: sólo, - según Max- la idea de lo absolutamente otro es la posibilidad de libertad crítica ante un mundo cada vez más organizado. Dicho con su propio ejemplo, la idea de que "Dios es justo" lo que nos dice es que este mundo nunca estará justamente organizado, en sentido absoluto, y esa idea plantea que el concepto religioso ha de mantenerse en los horizontes humanos como única posibilidad de que el ser humano plantee un mundo diverso.
No en vano, el libro que hará famosa a la minoría silenciosa será "Nueva teoría crítica".
Abrazos

Carlos Andrés dijo...

"Ante el hombre inteligente que se vuelve marxista sentimos lo mismo que el incrédulo ante la niña bonita que entra al convento"
Nicolás Gómez Dávila

CHESTERTON dijo...

amigo Antoine, le contesto con una copa de vino en la mano, en este caso, proveniente de un super chino aledaño a mi morada. No es un bebida de la calidad que ud. reseña, y lejos está de la fabulosa invención de los galos que tanta alegría ha regalado al mundo, pero es menester reconocer, que no se puede esperar mucho del aprovisionamiento de los paganos.

Cuando era niño, había un almacén en el barrio de un caballero español que era un digno proveedor de la bebida con sabor a tiempo, frutas, madera, y ensueños (esto me lo ha transmitido mi padre, y lo evoco conmovido, como un mito familiar de tiempos pasados, donde la Comarca era más homogénea, digamos, más cristiana). El barrio ha cambiado.


Sobre el tema en cuestión, ...una vez más me ha sorprendido con su "Teoría crítica", a mi humilde entender, demasiado sútil como para contestarla de un soplo, más bien es para reflexionarla, y compartirla como un logro en el aporte de la Mínoría silenciosa al mundo y su lamentable estado actual, ......si ud. sigue por este camino, considero que dará que hablar a más de uno.

De hecho, a mí, en Teoría del conocimiento, cuando estudie a Max, no me había percatado de esta cuestión, y mucho menos me lo habían advertido desde la cátedra.

¡Excelente reflexión la suya amigo!

G. K.


Estimado Andrés,

Todas las niñas que entran al convento son "bonitas" ("concédeme ser bello en mi interior" dice la plegaria de Sócrates).

No podemos decir lo mismo de todos los hombres inteligentes que se vuelven marxistas.......

.... a Max (a pesar de sus planteos brillantes), se le nota algo que lo delata...

G. K.

René Deschamps dijo...

Bueno, es una reflexión muy simplificada, pero hay un par de cosas que me quedaron en el tintero.
Por una parte, el marxismo de Horkheimer siempre estuvo muy matizado, pero cuando el considera ese proceso inmanente del mundo caminando hacia la "organización", se consuma un alejamiento del marxismo que está posibilitado por la función instrumental -crítica- del marxismo en su teoría. En sus escritos de los años 60 ya se consuma ese alejamiento de hecho. Llegaría a denominar al marxismo como "otra razón al servicio de una lógica de dominio". De Frankfurt, es el que es más coherente en la crítica al marxismo.
Porque precisamente, como Habermas hace notar -aunque se queda a medio camino- el marxismo al colocar al hombre productor en el lugar de la razón absoluta hegeliana, el efecto es "hipostasiar" la razón instrumental, objetivo de la crítica de la teoría crítica. Por eso en Frankfurt hay esta contradicción sobre la que solo Horkheimer es un poco coherente, para la crítica de la razón instrumental no puede utilizarse una teoría como la marxista, que considera el trabajo como el paradigma básico de toda acción social, y por lo tanto, que conduce a la absolutizació de la razón instrumental. Habermas tratará de matizarlo al introducir la diferencia entre trabajo/interacción lo que supone una crítica interna al marxismo, para el cual la "interacción social" se subsume en el trabajo. A pesar de todo, Habermas no es capaz de extraer todas las consecuencias de esa contradicción.
Salu2!