7 feb 2009

La juventud de la Iglesia, y los Druidas-aurios







"La Iglesia tuvo un gran número de oportunidades para morir y hasta para ser enterrada respetablemente. Pero las nuevas generaciones por siempre volvieron a llamar a la puerta una y otra vez. Y nunca con más fuerza que al golpear la tapa de un féretro en el que había sido prematuramente colocada.


Quien lee entre líneas en los archivos del siglo doce puede advertir que el mundo estaba penetrado por un potencial panteísmo y paganismo. Podemos verlo en le temor a la versión árabe de Aristóteles y en los rumores acerca de grandes hombres que eran musulmanes en secreto.

Hombres antiguos, viendo la disolución de la fe simple de la Edad Oscura, podrían muy bien haber pensado que el próximo paso sería el desvanecimiento del cristianismo dentro del Islam. Si pensaban así, esos hombres se habrían sorprendido mucho ante lo que realmente sucedió.

…fue algo así como el rugido de un trueno de miles y miles de jóvenes que arrojaron su juventud en un exultante contraataque: las Cruzadas. El verdadero efecto del peligro de esa religión más joven fue la renovación de nuestra propia juventud.
…cuando el catolicismo es desechado como un trapo viejo, siempre retorna como una cosa nueva.

No es renacimiento. No es imposible imaginar que una cosa muy vieja pueda arreglárselas para sobrevivir. Es concebible que los druidas, por ej., si el curso de los conflictos religiosos hubiese sido diferente, hubieran podido perdurar a través de algunas tradiciones locales durante dos mil años hasta el presente. No es fácil imaginar esto, pero no es imposible. Si fuera cierto, los druidas estarían perdurando.


Los druidas tendrían dos mil años. En pocas palabras, los druidas parecerían druidas. Los sacerdotes católicos no parecen druidas en lo más mínimo".




Los druidas-aurios constituyen el espirítu de secta petrificada, y al igual, que en su debido momento, no comprendieron la reformulación de la filosofía cristiana llevada adelante por Santo Tomas --a quien insultaban en el barrio latino por enseñar al pagano Aristóteles--; e injuriaban a Trento, entre otros tantos aullidos, así… siempre enorgullecidos de haber nacido con el don de estar equivocados en el momento preciso;… en el relámpago en que la Iglesia se hace joven para enfrentar al mundo, ellos se fosilizan.


En el siglo XX, ello se manifiesta en el odio al Concilio Vaticano II que ellos profesan:

“Además, Abrahamowicz dijo ayer en una entrevista a una cadena de televisión italiana que el Concilio Vaticano II "fue una herejía y una cloaca".

http://www.publico.es/internacional/198224/lefebvrianos/italianos/expulsan/sacerdote/nego/holocausto


El sectario espirítu druídico impregna en su densidad asfixiante, que solo ¡ellos! se salvarán, los ¡vero católicos!, el modelo de santidad donde se deben reflejar los pestilentes pecadores contaminados de modernismo (lo druídico, en su univisión de sótano, no distingue entre lo moderno y la herejía del modernismo), y asimismo, ¡nadie! puede ser un vero católico sino adhiere formalmente al pensamiento filosófico de Sto. Tomás, lo cual deja al borde de la herejía al neoplatonismo de San Agustín, al camino del corazón de Pascal, al existente Kierkegaard, y los encierra en el sótano del pensamiento único druídico, que espantaría al mismo Santo Tomás.


Lo que los druidas no tienen en cuenta, es que el Santo leía a los judíos y a los musulmanes, además de los paganos Aristóteles y Platón; el primero en su Metafísica menciono a sus antecesores (para luego corregirlos… ¡de acuerdo a como él los había interpretado!, porque al fin de cuentas "en todo error hay un núcleo de verdad") y el segundo le agradecía a los pitagóricos, quienes desde sus sectas órficas, le hubiesen enseñado matemáticas.

“No importa quien lo dice, sino lo que dice” (Sto. Tomás)
Por ello Pieper, decía aquello de: “Tomás sí, pero "tomistas" no”.


“La verdad esta hoy tan obscurecida y las mentiras (están) tan bien instaladas que a menos que amemos la verdad nunca la reconoceremos”
(Pascal)

Es decir, Santo Tomás tiene hoy mucho que decirle al mundo, desde los poemas lógicos escolásticos; lo que sucede es que el mundo parte de otras ontologías, donde el principio de no contradicción ha quedado en el camino; y entonces, quizás el descubrimiento de la verdad dependa en estos días, del corazón y la voluntad, y no solo de los raciocinios mentales.



Conmovido, porque a pesar de pretender en espeluznante ilusión, asir la Tradición, como si fuera de suyo propio, en algo, lo noble de católicos no impregnados de lo druídico, que aún allí reside, se acerca al asunto que nos preocupa a todos, y es la crítica a la banalización de lo litúrgico, los aplausos, las guitarreadas y globos de colores, que se interponen a la introspección espiritual; conmovido, ante esas almas que aún respiran, Benedicto XVI -quien conoce el secreto del arte de ayudar a los otros-:

“…cualquiera que no domine este arte se engaña a sí mismo cuando se propone ayudar a otros. Para ayudar eficazmente a otro debo comprender mejor que él –incluso, en primer lugar, debo seguramente comprender qué es lo que él comprende.

Si no conozco esto, mi mayor comprensión no lo ayudará en nada. Si, no obstante, tiendo a vanagloriarme de mi comprensión más amplia, es porque soy vano y orgulloso, de modo que en el fondo busco, en lugar de ayudarlo, ser yo admirado.

Pero todo verdadero esfuerzo para ayudar comienza con la humillación de sí mismo: quien ayuda debe primero humillarse ante aquel a quien va a ayudar, y de inmediato debe entender que ayudar no significa ser un amo sino un sirviente, que ayudar no significa ser dominante sino paciente, que ayudar significa soportar todo el tiempo la imputación de que uno está equivocado y no comprende lo que el otro comprende.

…porque…uno no debe ser reflejo de uno mismo como cristiano, sino de otra cosa para volverse un cristiano; y esto es sobre todo el caso en la cristiandad, donde uno debe reflejarse no como siendo sino como volviéndose cristiano”. (Sören Kierkegaard. Mi punto de vista)

...conmovido se humilla para rescatarlos del sótano; y lo druídico de la secta, corroído de soberbia, ciega, torpe, sedevacantista, desconfiada, cismática, parece estar dispuesto al martirio petulante ante la humildad del Papa.
Lo petrificado no esta a la altura de la magnificencia de Pedro, es decir, a la común-unión con la siempre joven Roma.


"La cuestión no es acerca de cuantas piedras de Stonehenge están todavía en pie, cuantas han caído y cuantas han sido tumbadas. Las piedras del Stonehenge católico de hecho han sido tumbadas. Y siempre, trabajosamente, han sido puestas en pie nuevamente. Lo cierto es que otras tantas piedras druídicas cayeron y todavía están donde cayeron, y allí estarán para siempre.


No ha habido una revolución druídica cada doscientos o trescientos años, con jóvenes druidas, coronados de muerdago, danzando al sol en Salsbury Plain.
Stonehenge no ha sido reconstruido con nuevos estilos de arquitectura desde el rustico rotundo normando hasta el último rococó del Renacimiento. El sagrado lugar de los druidas está a salvo de lo que se ha llamado el vandalismo de la restauración.

Esta es entonces, la distinción vital sobre la que me he detenido antes de proseguir… No es la duración, sino la clase de recuperación.
Sin duda hay, en cada transición, grupos de buenos católicos, o aun de católicos gloriosos, que se han mantenido fieles a su religión más bien que a una cosa del pasado. Yo tengo demasiada admiración por su lealtad religiosa como para insistir en lamentos por sus políticas reaccionarias.


Es posible mirar atrás para ver pasar a los monjes, simplemente como uno mira hacia atrás para ver pasar a los Estuardos. Es posible mirar hacia atrás para ver pasar a los Estuardos simplemente como uno mira hacia atrás para ver pasar a los druidas.


Pero el catolicismo no es una cosa que se haya desvanecido con el último fracaso de los jacobitas. Fue más bien una cosa que retorno con ímpetu tras el relativo fracaso de los jacobinos. Puede haber habido eclesiásticos que sobrevivieron a la Edad Oscura y no comprendieron al nuevo movimiento de la Edad Media”.

“Ciertamente hubo buenos católicos que no vieron la necesidad de la incursión de los jesuitas o las reformas de Santa Teresa. Y eso que ellos probablemente eran mucho mejores personas que nosotros”.



CHESTERTON. La juventud de la Iglesia, en La Iglesia Católica y la conversión. Ed. Tierra Media. Bs. As. 2000.

G. K.

5 comentarios:

René Deschamps dijo...

Ahí va de lo que te hablé el otro dia:

"La Historie, o sea la reconstrucción científico-historiográfica del pasado, aunque es un esfuerzo insustituible que nos ayuda a conocer lo sucedido, no puede convertirse en la única y exclusiva relación con la historia (Geschichte). Una auténtica relación con la historia sólo puede tener lugar en el marco de una comprensión de ella como "historia del ser", y en este sentido el trabajo científico-historiográfico es de escaso valor, ya que lo que esencialmente acontece no es nunca cognoscible científicamente".
Bueno, el mismo Heidegger en caminos del bosque dice con más contundencia "tal vez para nosotros la ciencia histórica sigue siendo un medio ineludible de actualización de lo histórico. Pero esto no significa de ningún modo que la ciencia histórica, tomada en sí misma, sea capaz de construir una relación con la historia, dentro de la historia, que verdaderamente tenga suficiente alcance".
Salu2

CHESTERTON dijo...

Estimado:

Brillantes acotaciones, muy pertinentes. Sobre todo el primer párrafo:

"La Historie, o sea la reconstrucción científico-historiográfica del pasado, aunque es un esfuerzo insustituible que nos ayuda a conocer lo sucedido, no puede convertirse en la única y exclusiva relación con la historia (Geschichte).

Así es, puesto que la Historia en sí misma es un problema (filosófico). Tratar de explicar tal o cual cuestión de índole histórica a través de la historia misma (la propia concepción que tengamos de ella), es casi…….una petición de principio; es decir, trato, mediante un criterio determinado resolver el problema que planteo, sin advertir que la historia misma es un problema, y por tanto no me acerca a un criterio, sino a problemas.

Más aún, cuando el objeto de estudio es sobrenatural, como la Iglesia; aunque conformada por hombres, de origen divino. Y con el detalle de que sabemos que perdurará. “Hasta los más acérrimos enemigos de la Iglesia, en el fondo, han perdido la esperanza de verla destruida algún día” dijo Chesterton, el cual sabe que lo que va a suceder con ella, pero no sabe como; y de allí especula, como los que se dedican a ver los signos de las sagradas escrituras, en la realidad que les toca vivir: Teología de la Historia, ciencia especulativa.

El texto de G. K. , y el mío propio, lo entiendo de esa manera, como una mera especulación, porque después de todo no somos zurdos (materialismo histórico) ni estamos impregnados de historicismo.

Saludos amigo!

René Deschamps dijo...

Lo puse a colación de esta entrada: http://www.elfumoir.blogspot.com/

Anónimo dijo...

Que Santo Tomás leyera a los árabes o a los judíos no implica de ninguna manera que el Santo se hubiera convertido en un obsecuente sirviente de ambos.

Y menos todavía que intentara cambiar la religión introduciendo nuevos dogmas de fe.

Trabucazo

CHESTERTON dijo...

Claro que no Trabucazo, ud. sabe mejor que yo que el santo estaba alejado de eso que ud. menciona; la enseñanza del Doctor al leer a los herejes o a los judíos, es que no debemos desestimar a priori a quienes piensan distinto de nosotros; fíjese que al santo lo criticaban porque a esos más bien habría que quemarlos antes que leerlos.

Los que piensan de esta manera, en el fondo, quizás lo hacen por miedo, a lo desconocido.
Por ej. , en el siglo XX, Feyerabend es un pensador, del cual, quizás podamos aprender bastante. Ratzinguer lo nombro en alguna oportunidad, algo que escandalizaría a los sectarios (no a Tomás).


“Y menos todavía que intentara cambiar la religión introduciendo nuevos dogmas de fe.” No sé de donde infiere esto, no se desprende del texto.


El santo reformulo la filosofía cristina, no por introducir nuevos dogmas (¡!), como ud. bien señala, sino por acercarlos a las gentes (en el contexto de la irrupción de un Aristóteles casi nacido en Bagdad que podría darle al Islam un arma mortífera: una filosofía propia), mediante la filosofía de los paganos, a través de un esfuerzo racional, que, si me permite la comparación, hace palidecer a otros emprendimientos racionales (como por ej.: la ciencia moderna).

Saludos!

Pd: eso de “obsecuente sirviente” tiene un dejo de resentimiento, aunque no esta muy en claro, que o quien se lo produjo.