El Papa, en su magnanimidad, dejando de lado lo accidental (por no decir ciertas insolencias de murmullos pseudosedevacantistas), ha reconciliado a aquellos, ---que a la deriva en la corriente de un río--- (cual tronco orgulloso rumbo a la cascada y piedras afiladas), en la común-unión con Roma; quizás porque ese tronco es parte del bosque, y aunque los troncos tengan problemas al escuchar a los copas de los árboles dialogar en el viento, ahora, mediante la valentía del Papa, son nuestros hermanos. Bien-venidos.
Sabe Benedicto, la tormenta que tendrá que atravesar, no solo por este tema, sino por la finísima política del Vaticano para rescatar a los anglicanos de sus herejías, y poco a poco, ir restituyendo la común-unión en Roma para enfrentar (entre otros) a la progresiva islamización de Europa.
Lo que quizás no sabía, era que Willie, se iba a comportar con la delicadeza de un rinoceronte en celo, que pondría a todo el poderoso arsenal mediático enemigo de la Nave de Pedro, a consagrar al villano protagonista de la próxima entrega del “Código da Vinci”.
A la deriva, a veces se cree entender al bosque, pero no, solo pueden creer, opinar, adjetivar, insultar, desafiar y provocar incendios; distinto del árbol que sabe que el tronco es tronco y comprende al bosque porque ha salido de la Caverna y no puede justificar las torpezas del tronco, sino más bien las admoniza desde la caridad fraterna, y trata de apagar el incendio.
Esperemos que esto nos ayude a no cometer los mismos errores (incluso Willie debe estar arrepentido), no porque no haya algo de cierto en lo que dice (hemos tratado la utilización del Holocausto por parte del sionismo en un post próximo anterior), sino por el tono de desafío impropio de la jerarquía de un Obispo, y porque le da de comer a los enemigos del Papa, que tratan de destruir sus esfuerzos de re-evangelización de Occidente.
Además, ante las bravatas del “Rabinato de Israel”, habrá que estar atento ante la posibilidad de que este asunto, le otorgue una entidad preeminente ante las distintas comunidades en el mundo y que la constituya en emblemática, a través de la defensa de la Historia oficial con respecto al Holocausto, porque si esto sucede, el Estado sionista Israelí, podría encontrar más argumentos para enlazar (y conciliar a través de los mass media) a su ideología con la religión judía.
Bastantes orcos acechan, para estar dándoles de comer con nuestra soberbia.
G. K.
4 comentarios:
Aquello de Santa Teresita, “todo es gracia”, a veces puede llegar a entenderse en este tipo de casos. ¿Mintió Monseñor Williamson al declarar lo que declaró? Uno se ve tentado a decir que no, y que más vale se quedó corto. ¿Pasan sus declaraciones por el famoso triple filtro del Griego: es bueno, es útil, es necesario? Me temo que no supera la tercera barrera, aún habiendo sorteado cómodamente las dos primeras.
Pero no nos desalentemos. Todo es gracia. Si a causa del “pezzo di bravura” del inglés, los rabinovichs se declaran ofendidos y se niegan a seguir hablando, ¡felicitémonos! El diálogo de sordos habrá empezado a concluir, la posibilidad de volver al fastuoso silencio (donde se oye a Dios, nada menos) será real, el aluvión de palabras al aire quedará sellado.
Nótese que dije “al aire” y no “al gas”. Es que las cámaras, entre nosotros, no existieron.
A veces, es menester elegir las batallas que combatir, y no dejar que ellas nos elijan a nosotros.
Sabemos de las mentiras de la Conadep, y el impacto semántico, en lo cuantitativo, con que ellas impresionan a la gente mal informada; y nosotros, laicos, podemos elegir pelear esa u otra batalla en lo temporal.
Distinto es aquel que tiene la delicada responsabilidad inherente a su jerarquía, de guiar a cientos de almas, en cuanto a la elección de las batallas a luchar; las cuales, quizás, en el ámbito de lo no-temporal (ej. : el aborto), puedan pasar (y por mucho) el filtro del filósofo al que hace alusión.
“Al César lo que es del César y…”
Saludos!
Nota: Williamson ha enviado una carta al respecto, con una humildad digna de un Obispo.
Maravillosa la última frase; en realidad hay que ser muy prudentes en ese apostolado que estamos llamados a hacer; a veces por valientes pecamos de imprudentes y terminamos dándole a las personas una imagen equivocada de las cosas.
Hoy, Chesty, me has hecho entender algo fundamental para mi presencia en el mundo universitario donde continuamente tengo que escuchar críticas sin fundamento a la Iglesia por parte de personas mal informadas, después te contaré con más detalle.
MUCHAS GRACIAS
Amigo Andrés:
Las personas tenemos personalidades distintas, y por ello, algunos sienten "el aguijón en la carne" de una manera, que los hace abordar el apostolado en una forma radical.
Decía Aristóteles, en referencia a ello, que tanto la temeridad o la cobardía eran los extremos que se alejaban de la virtud de la valentía.
Al margen, también decía que era preferible el temerario al cobarde, porque del temerario se puede hacer un valiente; de un cobarde es mucho más dificil.
Al temerario, hay que quitarle la soberbia, lo imprudente, otorgarle la reflexión, la contemplación, que impida que no sea utilizado, él o sus obras con otros fines (como decía Lenin: "el idiota útil")
Las virtudes se ejercitan en el tiempo, y te lo digo yo, que soy un soberbio y un temerario; pero a diferencia del ciego que no sabe que es la ceguera, al menos sé cuales son las virtudes que tengo que ejercitar en el tiempo. No es poco.
Saludos amigo!
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