9 jul 2010

Un corazón para ganar



Me resistía a darle crédito a mis ojos. ¡Eso no estaba ocurriendo! Era un sucio truco del geniecillo maligno que desafiaba los fundamentos redondos de la realidad futbolística.

La sinapsis de mis neuronas aletargadas por aquella vieja ilusión de la gambeta imposible, dibujada con sangre sobre la cancha, era testigo de la humillación que nos propinaba la barbarie germana, al decirnos con los pies y la cabeza: “Dedíquense a otra cosa”.

La hipocresía plebeya ingenua de la proclama: “No se coman el chamullo del 4 a 1 de Alemania”, desnuda el servilismo alcahuete en el que se encuentran los dioses falsos.

No se merecen los jóvenes argentinos con corazón para ganar, que están envueltos en el resorte misterioso de un ideal: el fútbol que aspira a la perfección redonda, el tener como referente a un medio hombre de vida degradable vía la falopa de turno.

Para finalizar: ¡Nunca más! A la basura Waka Waka de Shakira, como tema oficial del Mundial, prefiero estas consignas:

La vida es competición.
La vida es pura pasión
Para vivir hay que luchar
Un corazón para ganar
Como Caín y Abel es un partido cruel
Honor la copa del amor
Hay que soñar ser campeón
La copa es la bendición
Tu instinto natural, vencer a tu rival
Hay que soñar ser campeón.

G. K.

No hay comentarios: