
Día 1001, después del estallido.
Las ciudades han sido abandonadas, la peste crece en las zonas urbanas.
La gente busca a alguien que pueda protegerlos en la campiña, y los señores se complacen en el rol de protectores, y aunque hay villanos que abusan del rol, poco a poco todo se va ordenando de acuerdo a un orden jerárquico donde el guerrero se distingue, no por abstenerse de hacer el mal, sino de hacer el bien.
Si este orden se afianzase, quizás, surgiría (o volvería) un Rey, rodeado de los notables del reino.
De una comarca a otra, pueden encontrarse una o dos fortificaciones a lo largo del camino, entre 20 lunas de distancia una de la otra.
Las ciudades han sido abandonadas, la peste crece en las zonas urbanas.
La gente busca a alguien que pueda protegerlos en la campiña, y los señores se complacen en el rol de protectores, y aunque hay villanos que abusan del rol, poco a poco todo se va ordenando de acuerdo a un orden jerárquico donde el guerrero se distingue, no por abstenerse de hacer el mal, sino de hacer el bien.
Si este orden se afianzase, quizás, surgiría (o volvería) un Rey, rodeado de los notables del reino.
De una comarca a otra, pueden encontrarse una o dos fortificaciones a lo largo del camino, entre 20 lunas de distancia una de la otra.
Invierno, 2009, sala de profesores de un E. B. A. (Ciudad de Bs. As., antes del estallido)
El niño estaba sentado cabizbajo, algo mareado a juzgar por lo errático de unos ojos ahogados, que debían haber sido vivaces antes de quedarse sin fuerza; su semblante caído, atormentado por un dolor de cabeza según la preceptora, aunque la aspirina se evidenciaba insuficiente ante la pregunta:
-¿Qué cenaste anoche?
El niño (dudando): -Un guiso.
-¿Y que tenía el guiso?
-…
-¿Tenía salsa y queso?
-Sí.
Esto sucedía en la Argentina, luego del advenimiento de la dictadura de las masas, que denigraba a sus héroes, y se burlaba de lo sagrado en su vertiginosa carrera, lengua afuera, detrás del lucro y de la mecanización de la existencia: los niños argentinos acudían al colegio con hambre; y a sus líderes políticos, solo les importaba en su infame desesperación, estatizar el fútbol, comprarlo, a modo de “barrera de contención” del descontento, el “escándalo de la pobreza y la inequidad social”.
Los Kriminales Kirchner se gastaron 600 millones de pesos de los contribuyentes para controlar la transmisión del fútbol por TV a fin de narcotizar a los esclavos, mientras los niños argentinos van a estudiar a los colegios, con el estómago ulcerado de hambre, paso previo de la extirpación de sus almas, y su transformación en Orcos idiotizados por el sexo, la falopa y el fútbol.
Día 1001, después del estallido.
G. K.
3 comentarios:
"Los Kriminales Kirchner se gastaron 600 millones de pesos de los contribuyentes para controlar la transmisión del fútbol por TV a fin de narcotizar a los esclavos."
Eso es NADA. Hace poco, como sabemos, hubo un tornado en San Pedro, provincia de Misiones, y sabés cuánto destinaron para ayudar a esa ciudad?. Bueno, nada menos que SÓLO 20 MILLONES de pesos; una mi*rda al lado de la asquerosa suma destinada al también asqueroso Padrino mafia Julio Grondona. Cómo se nota que es más apremiante (y más conveniente para ellos) tapar el dinero del narcotráfico con un balón, en vez de ayudar a personas, humanos, hermanos necesitados DE VERDAD.
Yo me preguntaba si es tan necesario "revivir" ese deporte cuando hay cosas tanto muchísimo más importantes, pero luego cuando lo pensé caí en lo de las drogas y ví que ESA es la razón por la cual estos hijos de PERRA no tardaron en hacer esa cuantiosa donación a tal deporte, mientras que los demás, "que she arreglen con do' millonesh y lishto", como diría Néshtor KK.
LaKras de cuarta!
Perdón, puse mal la cifra que donaron los KK a Misiones: no eran 20 millones, eran 2 (si, DOS) millones.
Pifiadas del teclado.
es indignante la conducta de los "K" para con Misiones.
Les queda poco tiempo antes de la cárcel o el linchamiento en plaza pública por sus crímenes.
Un cordial saludo.
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