Enfrente a las vías del tren, a unas cuadras del cruce a nivel, pasados algunos minutos del horario de “protección al menor”, según proclamaba desafiante la pantalla gigante en la inmensa terraza con el piso de loza relleno de agua de colores danzantes.
El movimiento en expresión de la gente al recorrer con sus dedos y ojos la Carta, cual texto sondeado en análisis filológico, guía hacia el santuario donde no se admiten los silencios incómodos, evidenciaba que las primeras salidas dejan el rastro, que huele a la presa de unas suculentas propinas.
Es decir, una primera salida, es vivir justamente en el centro del tiempo humano natural de restaurante, es el colmo de la consumición, y eso se olfatea; es estar dentro de la historia, el olor a consumo en exceso; sin ello, no tenés historia, sos un “no conectado” del Messenger, no tenés entidad –un desaparecido de la atención del mozo y las anécdotas para con tus amigos-, estas fuera de la historia.
¿Adonde se habrá ido el orgullo del artista gourmet que buscaba la aprobación en un gesto de reconocimiento hacia su talento, por parte de los comensales, en vez del sonido de las tintineantes monedas de turno en el fondo del bolsillo?
…y las recetas de secretos ancestrales familiares, se han extraviado en el delivery del sushie de impersonal franquicia.
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Ella, comentando jocosa tal o cual característica de los traúnsentes, a través del balcón de la terraza; hasta que su expresión dejo de deformarse a través de la expresión de la risa, y comenzó a componerse en la simetría, armonía y en los detalles que la estética de la proporción pagana enseña.
Unos niños se habían detenido, firmando con sus manos sucias sobre la barrera de los ventanales su presencia, para luego comenzar a revolver desafiantes el contenedor de basura enfrente del restaurante en su esplendor indiferente; revoleando bolsas, escondiéndose detrás de los cartones luego de arrojarse entre ellos, un bollo de papel. Casi parecía, sino fuera un insulto estético a la armonía natural, que estaban jugando, …solo jugando; mientras los comensales en manerismos de policía científica, catalogaban las impresiones de sus huellas dactilares para el próximo censo, sección inadaptados.
Ella (incómoda, aunque sensual en su hermosura de dormitorio): No nos pueden arruinar la velada de esta manera, estamos en un lugar mágico que se exige en su fin, una atmósfera agradable, y ver tan patético espectáculo desde esta terraza de colores, más que conmoverme, me indigna, no solo porque es un atentado a la armonía y la proporción, sino porque me hace sentir culpable del esplendor de esta copa de vino, ¡como si yo estaría obligada a hacerme cargo del dolor del mundo!
Aunque dirijamos nuestros ojos hacia ella en busca de la semejanza, no es posible la común unión, al exceder a la estética de la proporción, aquellas viejecillas que cerca de la medianoche recorren Ramos Mejía con viandas calientes al hombro -en el frío, la tempestad, y la risa de desprecio neón de Pinar-, allí asoma la verdadera belleza, en la asunción del dolor.
Continuará…
G. K.
2 comentarios:
Buenas!El blog esta excelente. Te escribo para pedirte por favor si podes difundir este blog que empeze hace poco. El blog es exclusivamente sobre el gran escritor catolico G.K.Chesterton, voy a ir subiendo ensayos y poesías de él, el único fin que persigo es difundir el pensamiento de este gran escritor y pensador. Desde ya muchísimas gracias.
http://ensayoschesterton.blogspot.com/
Ya esta el link!
Muy buen emprendimiento.
Saludos!
G. K.
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