25 ene 2012

Martín Fierro en Malvinas





Sarmiento caracterizo al gaucho como vago, ebrio, violento, sucio, feo y asesino. Hernández nos lo representa como generoso, noble y valiente. La guerra de Malvinas nos brindó la posibilidad de mirarnos a nosotros mismos, y descubrir al verdadero gaucho argentino, quien en la belleza de sus actos de arrojo en el "callejón de las bombas" frente a los enemigos de la Patria, nos brindó -una vez más-, la posibilidad de redención para la Argentina.

El Martín Fierro es nuestra Carta Magna, escrita con sangre, y no esa Constitución reformada una y mil veces por los politiqueros.

Al decir de Nietzsche, de todo lo que he leído, solo respeto aquello escrito con sangre.

Ante los reclamos unitarios de Constitución, el Restaurador podría haberles respondido con el Martin Fierro como Carta Magna -Dios envió al poeta un tiempo después, cuando Sarmiento criminalizó al gaucho-; sé que desde el Cielo, Rosas aprobaría esta apreciación.

Si la poesía es más verdadera que la historia, como decía Aristóteles en su Poética; ciertamente que también es más verdadera que la Constitución liberal de 1853, prostituída tantas veces en los arreglos suscriptos al dinero y mezquindades particulares. Al Martín Fierro en cambio, nadie se atrevería a quitarle una coma, y aunque lo hicieran, quedarían los aedos con sus guitarras junto al fogón, en la campiña argentina.

G. K.

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