Cada vez quedan menos argumentos para pedirle a Dios que se apiade de la Argentina. Si uno de cada dos argentinos -a través de su voto a Kretina- convalidó el aborto, la eutanasia, la imposición de un tercer sexo construído culturalmente, la banalización del matrimonio, y las mentiras y escándalos de corrupción constatados día a día (Indec), a la vez que le erigen monumentos al emblema Ojituerto del "modelo", y destruyen una imagen de la Virgen de un estadio (por considerarla "mufa"); entonces, ¿cómo seguir pensando que la Argentina es una causa justa?
Nos vemos en las catacumbas.
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