La fiesta en la mansión tiene como anfitrión al mismo Iron Man, con el pequeño detalle de que Tony Stark esta algo pasado de copas y comienza a juguetear con las armas de su traje, pulverizando botellas y diversos elementos arrojados al aire, entre música, aplausos y gritos de aprobaciones diversas por parte del auditorio de turno.
¿No habríamos escuchado las mismas exclamaciones celebratorias de Multitud, si Iron Man hubiese jugueteado de esa manera en el medio del Congreso, cegando con sus sofisticadas armas a los diputados y senadores de la oligarquía política argentina?
Sin embargo, luego de nuestra justificada dicha, podríamos pensar que también los turcos se pusieron a jugar con pólvora en el medio del Partenón.
Entre el Congreso argentino y el Partenón hay un infinito, sí, pero Iron Man ebrio no hace distinciones, Multitud tampoco.
Stark, en el papel de adolescente rebelde, obedece a regañadientes a la Gwyneth Paltrow quien espera paciente en aquella noche, la redención del héroe caído.
Caído por el alcohol, el narcisismo, y la angustia de su propia finitud representada por el reactor de paladio en medio de su pecho -que provee de energía a Iron Man y le devora las vísceras a Tonny-, curiosa paradoja, la tecnología que se anuncia como el camino ineludible hacia el paraíso en la Tierra (es el slogan de la Expo Stark), a la vez es asesina de su sobresaliente sacerdote que profesa su culto.
Tanto esfuerzo, estudios, análisis; de él y de su padre, reducidas a un payaso mecánico alcoholizado por unos miserables centímetros cúbicos de alcohol, que puede destruir indistintamente al Partenón o hacerle justicia a los argentinos, asesinando a los politequeros.
Así lo diría Maurras:
“Pues si se requiere largo tiempo, esfuerzos metódicos y constantes, casi intenciones divinas para construir una ciudad, erigir un estado, fundar una civilización, en cambio no hay nada más fácil que destruir estas configuraciones. Unas pocas toneladas de pólvora destruyeron rápidamente la mitad del Partenón. Un grupo de microbios casi aniquiló al pueblo de Atenas; tres o cuatro ideas bajas, sistematizadas por bufones desde hace un siglo, logran convertir en inútiles mil años de historia francesa”.
G. K.
9 may 2010
Iron Man II
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