Son innumerables las alusiones a la noción de “proceso” aplicado al estudio de la historia.Un “proceso” implica el postulado de un fin, insertado a priori en el objeto de estudio. Si, estudiamos el proceso del alcoholismo en X, deberíamos tener presente que quizás, cuando comenzamos a buscar las huellas de X en la historia, es probable que X no fuera alcohólico, sino abstemio.
Sin embargo, tratamos de comprenderlo desde una perspectiva alcohólica, porque quizás los ebrios seamos nosotros.
De todas maneras, surge la pregunta: ¿se puede abordar el estudio historiográfico sin un sistema de pensamiento?
¿Se puede pensar sin sistema?
No.
Beber una copa de vino, no te hace un alcohólico. Aunque hay gente, como los historiadores borrachos marxistas que han convertido a su sistema en un Absoluto, y ven procesos zurdos allí donde incluso, ni siquiera existen.
Un control de alcoholemia en las cátedras rojas de Historia, en las casas de estudios superiores de la Argentina, sería una medida más certera –que los controles policiales a los alegres automovilistas-, para proteger a la comunidad de los borrachos indecentes.
G. K.
No hay comentarios:
Publicar un comentario