23 abr 2010

Un cuento para colorear




El otro día, al pasar por una librería, observe en un rincón alejado de las bateas de novedades, un libro algo polvoriento, expulsado a la fuerza de los best sellers, por la hermandad que custodia el sentido común oficial que manejan y/o extorsionan a las editoriales; con las hojas orejeadas y el lomo torturado con manchas de café, y –a juzgar por los diminutos hoyos en su superficie- obligado a permanecer (con el peso de un diccionario de la real academia encima) sobre una superficie de semillas de girasol, en oscura muestra de la abominación que sobre él se ha desatado. Maldecido, enjuiciado y puesto en prisión con barrotes de libelos de autoayuda y cursos para cocineros con alma de Ratatouille.

Se trataba de la obra de David Irving, sobre “La guerra de Hitler”, y al observarla pensé… ¿en que lugar se encontraría el historiador británico?, ¿aún seguiría preso por sus investigaciones sobre el "Holocausto"?.


Al reflexionar sobre ello, se me ocurrió que quizás sea buena idea, abandonar mi proyecto sobre un libro para niños –de esos para pintar de colores-, al que iba a titular: “El holocuento para colorear”.


Pensé en proponérselo al intendente Mauricio –tan afín a los temibles guardias circuncisos del Mossad, a juzgar por como están asesorados sus nuevos policías; junto con una colección de similares características –esta vez, para la presidente Kristina- sobre los “Jóvenes idealistas para colorear”, con granadas y metralletas troqueladas en tono fluo para ubicar en los escenarios donde mayor mortandad hubiesen causado aquellos inocentes nietitos, al decir de sus tan cercanas abuelitas mentirosas.

Sin embargo –estimado lector- el estado calamitoso del libro de Irving, me impulsa a replantearme el proyecto. Quizás, una obra al estilo de buscando a Wally, donde el objeto perdido sea la honestidad entre la muchedumbre de monos politiqueros en una jungla embananada de sentido común artificial impuesto, sea más adecuada para comenzar mi aporte a la educación de los jóvenes.

Ampliaremos.

G. K.

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