Al ver a la tilinga de la Kris y al mafioso de Moyano ante el Papa, en el Vaticano; considero que es oportuno dar a conocer públicamente el mensaje que transmití en su oportunidad, a su Santidad.
Benedicto XVI sabe bien quienes son esos dos criminales, así que no fue necesario explayarme sobre sus prontuarios, solo me limite a tratar de responder a la pregunta, que de manera evidente, se haría acto de ineludible presencia en los pensamientos del Papa:
"¿Que habrá sucedido en aquella Nación del Sur -llamada a ser la Nueva España-, para que me hayan enviado a estos dos impresentables como representantes del pueblo Argentino? Llegará el día de su Juicio, y sus hijos deberán dar cuentas de su travesía; yo rogaré por ellos”.
Al pensar en la mirada del Papa, al contemplar corporizada a la degradación religiosa, cultural y moral de los argentinos, en esos dos simios; y ante el corazón de Pedro que se entristece helado, me permití sugerir:
“Su Santidad, ante el advenimiento del ajusticiamiento popular, para con los Kriminales Kirchner, sería un acto de caridad cristiana, ordenar a la Guardia Suiza que los ejecute en el Vaticano; porque una cuestión es perecer en la ignominia, ante los piketeros rojos de Fuerte Apache, disfrazados con vestimentas made in “La Salada”, y otra muy distinta es morir –cara al cielo- ante los suizos, ataviados con uniformes diseñados por Miguel Ángel”.
Dios salve a la Argentina.
Un humilde cristiano.
G. K.
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