Admito que esta confidencia en medio de una clase de Estética, en principio me confundió, luego –a riesgo de que me consideren un sentimental barato- me entristeció; y más adelante, reconozco, me enfureció, porque…
¿Qué habían hecho con Occidente? ¿Adonde había quedado el desafío viril de Leónidas ante Jerjes?
¿Adonde habían quedado las fronteras marcadas en sangre que forjaron, Maratón, Termópilas, Micala y Platea ante la mundación bárbara?
Ella (con aire afectado de aquellos que celebran el triunfo del mundo de las apariencias, y solo viven formateados para socavar certezas en la profundidad de un pozo ciego):
¿Qué habían hecho con Occidente? ¿Adonde había quedado el desafío viril de Leónidas ante Jerjes?
¿Adonde habían quedado las fronteras marcadas en sangre que forjaron, Maratón, Termópilas, Micala y Platea ante la mundación bárbara?
Ella (con aire afectado de aquellos que celebran el triunfo del mundo de las apariencias, y solo viven formateados para socavar certezas en la profundidad de un pozo ciego):
“A mi hijo le regale una escoba, me pareció importante que aprendiera a barrer”
¿¡Y porque no le regalaste un arma!? Un revólver, una espada, una armadura, un uniforme militar, ¡las jugueterías están llenos de ellos!
¿Adonde había quedado la virtud viril doria, con la que nos aleccionaba Platón en relación con la educación de los jóvenes? ¿Adonde había quedado la Argentina heroica de los tiempos de la Santa Confederación, luego de la mariconeada liberal alberdiana?
¿Qué sería de la vida de ese muchacho? ¿Acaso un barrendero no puede ser un asesino serial en potencia?
Además, … la manera maricona de calificar a mis compañeros: “6/7”. ¿Qué carajo significa esto? ¡Otro triunfo del mundo de la apariencia!, porque calificar con un 6 o un 7, sería, no solo una decisión de macho dominante, sino que también implicaría el riesgo de admitir una certeza metafísica, y no… “6/7”, es una proclama insultante de una devota del catecismo nietzscheano para superhombres.
Últimamente -parafraseando a N.-, solo respeto aquellas calificaciones que están escritas con sangre; como así también solo me banco aquellas películas tipo Tarantino, que no tienen menos de 50 litros de líquido rojo (merchandising muñequitos Rambo y Harry el sucio, incluidos), y entre nos…de las gentes que se dedican a la filosofía, solo respeto a los machos Terminator.
G. K.
¿¡Y porque no le regalaste un arma!? Un revólver, una espada, una armadura, un uniforme militar, ¡las jugueterías están llenos de ellos!
¿Adonde había quedado la virtud viril doria, con la que nos aleccionaba Platón en relación con la educación de los jóvenes? ¿Adonde había quedado la Argentina heroica de los tiempos de la Santa Confederación, luego de la mariconeada liberal alberdiana?
¿Qué sería de la vida de ese muchacho? ¿Acaso un barrendero no puede ser un asesino serial en potencia?
Además, … la manera maricona de calificar a mis compañeros: “6/7”. ¿Qué carajo significa esto? ¡Otro triunfo del mundo de la apariencia!, porque calificar con un 6 o un 7, sería, no solo una decisión de macho dominante, sino que también implicaría el riesgo de admitir una certeza metafísica, y no… “6/7”, es una proclama insultante de una devota del catecismo nietzscheano para superhombres.
Últimamente -parafraseando a N.-, solo respeto aquellas calificaciones que están escritas con sangre; como así también solo me banco aquellas películas tipo Tarantino, que no tienen menos de 50 litros de líquido rojo (merchandising muñequitos Rambo y Harry el sucio, incluidos), y entre nos…de las gentes que se dedican a la filosofía, solo respeto a los machos Terminator.
G. K.
No hay comentarios:
Publicar un comentario