15 jul 2011

El rito





La escena de la película “El rito” donde se puede apreciar una clase de “posgrado” (“Doctorado en Exorcismos”) realizada en un aula gigantesca de la Universidad Gregoriana (dotada de una tecnología tan sofisticada que casi parece futurista) ante un selecto auditorio de decenas de los más talentosos jóvenes del mundo que aspiran a convertirse en los teólogos que necesita Occidente en su batalla cultural; por un momento, capturo mi imaginación.

Un amigo me ha dicho que la realidad de la Gregoriana dista bastante de lo expuesto en “El rito”, y él habla con conocimiento de causa.




La gente tiende a representarse el mundo de acuerdo a su propios parámetros culturales, y aunque el etnocentrismo es inevitable, a veces la “perspectiva trascendental” incurre en abusos, como el de representar al Aula Magna de la Universidad Gregoriana como el centro de Comando de la CIA que dirige una “Misión imposible”. De todas maneras, el guionista acierta cuando, en una actuación brillante al tono de su talento, Hopkins increpa a su escéptico discípulo, luego de un exorcismo: “¿Acaso esperabas cabezas dando vueltas o cuerpos levitando?”

La escena mas escalofriante del film es aquella en que Hopkins confiesa a su discípulo (a la vez que indirectamente le pide ayuda, y en ello el cumplimiento de aquello hacia lo cual se ha ido acercando a través de todas las decisiones que ha tomado en su vida): “Ya no puedo rezar”, “no estoy en estado de gracia”, y su actuación no necesita ningún “efecto especial” para ser más que convincente, y aterradora.


G. K.

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